GUANGYIN ZHI WAI 1004






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1004

Un lugar que quizá no exista



En el mundo dentro de Suixu, Xu Qing y Erniu se quedaron mirando la grieta del cielo, cada uno absorto en sus propios pensamientos.

Esta experiencia en el mar exterior fue verdaderamente estrambótica para Xu Qing, tanto por las extrañas entidades con las que se cruzó como por la presencia del anciano humano.

Todo esto le hizo sentir un mar de emociones.

Especialmente las últimas palabras que dijo el anciano antes de irse, las cuales hicieron que la visión que Xu Qing tenía del mundo retumbara fuertemente.


—Treinta y seis anillos estelares… Mar Primordial…


A Xu Qing se le revolvió la mente. Tras obtener el cuerpo formado con la carne y la sangre de Desolación, tenía una ligera noción de los treinta y seis anillos estelares.

Sin embargo, esta era la primera vez que escuchaba hablar del Mar Primordial.

'Aunque no puedo descartar la posibilidad de que sea una mentira, hay hartas probabilidades de que sea verdad…'

Xu Qing se puso a pensar.

A un lado, Erniu se dio un palmazo en el muslo de pronto y habló con cara de seriedad.


—¡Poco Qing, por fin ya entendí todo!


Al escuchar esto, Xu Qing volteó a mirarlo al toque. Quería escuchar lo que opinaba su Hermano Mayor. Después de todo, ese anciano humano que decía venir de la Capital Inmortal del quinto anillo estelar era demasiado brutal, tanto por su nivel de cultivo como por sus palabras.

No sería una exageración calificarlo como algo increíble.

Erniu tenía una cara recontra solemne mientras miraba a Xu Qing.


—Hace un rato, cuando estábamos en el mar, cada vez que yo decía que estábamos a salvo, nos caía un monstruo gigante encima… ¡Viéndolo bien ahora, todo fue obra de ese viejo!

—¡Lo hizo a propósito!


Erniu sintió un poquito de pena, como si de verdad hubiera creído que tenía el poder de hacer realidad sus palabras.

Está claro que sus pensamientos iban por otro lado en comparación con los de Xu Qing. No le prestó nada de atención a la información bomba que soltó el anciano al final.

Xu Qing, al escuchar esto, se quedó pensando. Ya se había acostumbrado a la forma de pensar tan particular de su hermano mayor.

'Al final, ese mayor dijo que el quinto anillo estelar está dominado por la raza humana y es un mundo de inmortales… Sin embargo, tampoco podemos creernos todito lo que dice'

Xu Qing murmuró para sus adentros. Luego volvió a mirar la grieta en el cielo.

En cuanto a Erniu, no se sabía si en verdad no le dio importancia a esa información o si era demasiado descuidado. En ese instante, mientras Xu Qing no despegaba los ojos de la grieta, la mirada del capitán cayó en el sitio donde el anciano estuvo sacudiendo su sandalia de paja hace un rato.

Se dio un brinco hacia allá y comenzó a buscar en el lugar.

Al toque, de verdad encontró cuatro pajas secas metidas en el barro de alrededor.

Tras recogerlas como si hubiera encontrado un tesoro supremo, a Erniu le brillaron los ojos de pura alegría. Se las llevó a la boca y les metió un mordisco feroz, pero arrugó la cara al darse cuenta de que no podía ni morderlas.

Justo cuando iba a seguir intentándolo, notó la mirada pensativa de Xu Qing y parpadeó.


—Ni te rompas el coco pensando en eso, Pequeño Qing. Esas cosas están recontra lejos de nosotros. Además, está difícil saber si ese viejo tiene buenas o malas intenciones. Para mí que, aparte de querer ver tu estado, ¡también quería marcar un lazo kármico con nosotros! Si no, ¿por qué nos habría invitado esos chuzos de carne?


Xu Qing asintió y de pronto dijo:


—Hermano Mayor, solo dijiste que no podías saber si era bueno o malo. No pusiste en duda si sus palabras eran reales o no…


Los ojos de Xu Qing mostraron un brillo re profundo.


—Tú… ¿ya sabías desde antes esa información que mencionó ese mayor humano?


Cuando Erniu escuchó esto, soltó una tos seca y pensó para sus adentros que Poco Qing se estaba volviendo cada vez más vivo y astuto. Ya no era nada fácil agarrarlo de sano. Por eso, soltó una risita y empezó a mirar para todos lados. Luego de eso, le brillaron los ojos.


—Mejor no hablemos de esto. Ah, verdad, te diste cuenta de esa rata dorada, ¿no? Nosotros también tenemos de esas. Las están incubando en la casa del Pequeño Jianjian. Me pregunto si ya habrán reventado el cascarón a estas alturas. No ya, como esta rata dorada es recontra brava, tenemos que darnos una vuelta por la Capital Imperial para quitarle las ratitas a Wu Jianwu.


Xu Qing no dijo ni pío y se le quedó mirando fijamente a Erniu.

Al ver esto, Erniu cambió de tema otra vez y sacudió las cuatro pajas que había cosechado ante Xu Qing.


—¡Además, para que esa rata dorada vieja le tome tanta importancia a estas pajas, tienen que ser tremendos tesoros! Ahorita le metí un mordisco y me di cuenta de que esta vaina es recontra dura. ¡La verdad no le pude ni meter el diente!


Erniu miró las pajas que tenía en la mano.


—Sin embargo, esa rata dorada vieja de verdad no tiene cerebro. ¡¿Acaso porque no le puedes meter el diente significa que no se puede comer?!


Erniu estaba orgulloso.


—Tampoco es que nunca haya visto algo que no pueda masticar. ¡Tengo mi truco para manejar estas situaciones!


Mientras hablaba, apretó los dientes con fuerza. Con tal de desviarle la atención a Xu Qing, decidió jugársela todita.

Por eso, enfrente de Xu Qing, agarró y se abrió el estómago de un tirón.

Luego, se embutió dos de las pajas en la barriga…

Tras hacer esto, se reacomodó la herida del estómago por ambos lados como si estuviera abotonándose una camisa, amarrando todito el pelo negro que tenía en el cuerpo haciéndole nudos, lo cual, viéndolo bien, se podía considerar como una costura.

En cuanto a las dos pajas restantes, se las tiró generosamente a Xu Qing.


—Aunque no sé a qué saben, mira, igual me las comí.


Erniu tenía una cara de creído mientras se daba palmadas en la barriga.

Xu Qing soltó un ligero suspiro.

Xu Qing ya tenía su propio juicio sobre su hermano mayor usando mil formas para cambiar de tema.

Pensaba que tenía que haber una razón de peso para que su hermano mayor no pudiera hablar de eso…

Al pensar en esto, Xu Qing no quiso seguir hurgando. En su lugar, agarró las dos pajas en la mano y las guardó en su bolsa de almacenamiento.

Luego de eso, recuperó la calma en el rostro.


—Vámonos.


Al ver que Xu Qing ya no le hacía preguntas, Erniu soltó un suspiro de alivio por dentro y se apuró a asentir. Luego se elevó por el aire junto con Xu Qing y salieron disparados hacia la grieta.

En un instante, los dos atravesaron la grieta. Cuando aparecieron, ya no estaban en el mundo dentro de Suixu, sino en la superficie del mar exterior.

En cuanto al Suixu que dejaron atrás, Xu Qing todavía no pudo ver su apariencia real completa, porque en el instante en que salieron volando, fue como si a Suixu lo hubieran pintado y luego se hubiera derretido en el mar.

Desapareció de una forma bien rara.

Esta escena hizo que la mirada de Xu Qing se volviera cada vez más profunda. Al final, se quedó mirando hacia las profundidades del mar exterior a lo lejos.

Estaba pensando en el quinto anillo estelar que había mencionado el anciano.

La superficie del mar estaba calmada y en completo silencio.

Erniu se paró al costado de Xu Qing y se dio cuenta de su mirada. Volvió a suspirar por dentro y habló de pronto.


—Hermano Menor, ya no te rompas la cabeza pensando en eso. Hace un rato me preguntaste si yo ya lo sabía desde antes. No te respondí no porque no quisiera contártelo, sino porque no me da la gana de pronunciar el nombre de ese lugar en el que estás pensando. Esas tres palabras son un tabú y traen mala suerte. Independientemente de si es en mi vida actual o en mis tantas vidas pasadas, la verdad es que nunca antes había visto a ese viejo. Sin embargo, en el instante en que dijo ese nombre, me me dieron unas cuantas sospechas sobre su identidad. Esta no es la primera vez que aparece en Wanggu. El Maestro también sabe de forma indirecta que este viejo fue quien me contó sobre los tabúes y las malas vibras de ese lugar. De hecho, a lo largo de incontables años, el Maestro investigó todito al detalle y me dijo que la otra parte podría haber aparecido tres veces en la historia de Wanggu. La primera vez fue cuando se le apareció a esos Inmortales de Verano en aquel entonces y les dijo las palabras «quinto anillo estelar». Después de eso, los Inmortales de Verano se fueron y parece que marcharon hacia allá, pero hasta el día de hoy nadie ha regresado. La segunda vez, el Maestro sospechaba que el viejo se le apareció a Antiguo Soberano Xuan You antes de que se fuera. Según el juicio de la Emperatriz y del Maestro, Antiguo Soberano Xuan You claramente ya no está en la tierra sagrada. En ese caso, ¿a dónde demonios se fue? Ahora, esta debería ser la tercera vez. Para ti o para mí, él hizo su aparición. El lugar en el que está, esas tres palabras… el juicio del Maestro es que… es un sitio que no existe. Sin embargo, en el instante en que la gente lo escucha, cobra un cimiento verdadero. Mientras más dicen estas tres palabras, más real se vuelve su existencia.


Xu Qing miró fijamente a Erniu de un tirón.

Erniu miró a Xu Qing.

Mucho tiempo después, Xu Qing habló despacio:


—Entonces, Hermano Mayor, ¿cuál es tu juicio?


Erniu levantó la cabeza y miró hacia la distancia. Tras un largo rato, sacudió la cabeza.


—El juicio del Maestro tiene sentido. Estoy de acuerdo con una parte, pero también hay otra parte de la que dudo. A las finales, el Maestro tampoco ha estado nunca ahí. Yo siento que ese lugar podría ser real. Solo que está difícil decir si esta persona tiene buenas o malas intenciones. Y en este universo de dioses, hay demasiadas cosas raras. Cualquier cosa es posible. Así como yo.


Para Xu Qing, esta última frase fue como un trueno celestial que le retumbó en la cabeza, haciendo que se le acelerara la respiración.

En comparación con esta frase, toda la demás información no era tan importante a juicio de Xu Qing.

Él todavía no sabía la verdadera identidad de su hermano mayor. Sin embargo, Xu Qing obviamente tenía un montón de sospechas por las escenas estrambóticas que su hermano mayor había mostrado en el pasado.


—Hermano Mayor, tú…


Xu Qing miró a Erniu.

Erniu se quedó en silencio. Tras un largo rato, sus ojos dejaron ver una confusión recontra rara.


—Hermano Menor, algunos me llaman pecador divino y otros me dicen que soy un engendro…....


¿Qué demonios soy exactamente? El Maestro no lo sabe y yo tampoco.


—La verdad es que he estado buscando respuestas. En cuanto a mis recuerdos, a medida que pasaba el tiempo y revivía una y otra vez, cada vez que me acuerdo de algo del pasado, me olvido de algo del presente. En verdad… ya me he olvidado de algunas cosas y costumbres de esta vida. Tengo miedo de que un día, Hermano Menor… no los reconozca ni a ti ni al Maestro… Solamente en mi próxima vida me acordaré de ustedes en algún momento.


La voz de Erniu se volvió cada vez más bajita.

Xu Qing sintió un alboroto de emociones indescriptibles en el corazón. No podía definir qué era esta sensación, solo que era algo re amargo y pesado.

Al percatarse de la cara que puso Xu Qing, a Erniu se le pasó un chispazo de creído, sintiendo un orgullo tremendo. Pensó para sus adentros: «Ja, Pequeño Qing, por más astuto que seas, tu hermano mayor sigue siendo tu hermano mayor. Engañarte es re papaya. Ahora me falta un final perfecto».

Al pensar en esto, Erniu soltó una tos ligera.


—Ya no hablemos de estas cosas tristes. Hermano Menor, no te ponga triste tampoco. Acuérdate de darme más cosas buenas en el futuro. Por ejemplo, carne y sangre de dioses, autoridades divinas y, obvio, esas piedras espirituales cochinas; mientras más, mejor. No es que sea un ambicioso de porquería, sino que mientras más me das, más profundos se vuelven mis recuerdos.


Xu Qing asintió, sacó una piedra espiritual de su bolsa de almacenamiento y se la entregó a Erniu.

Erniu la miró al toque, la guardó y habló con cara de pocos amigos:


—¿Una sola?


Xu Qing puso una cara re amarga.


—Hermano Mayor Mayor, antes lo que más te gustaba era comer piedras espirituales. Cada vez solo te comías una. Acaso… ¿te olvidaste de esa costumbre?


Erniu se quedó helado antes de mirar a Xu Qing.

Xu Qing tenía una cara de recontra sincero.

Erniu dudó un toque y sacó la piedra espiritual. Tras mirar a Xu Qing, se armó de valor y le metió un mordisco. Después de unos cuantos masticazos ruidosos, se la tragó.

Luego de eso, justo cuando iba a hablar, Xu Qing sacó una espada de hierro. Con un movimiento de mano, lanzó un hechizo y la cubrió todita de óxido antes de entregársela.


—¿Huh?


Erniu sospechaba de la situación.


—Hermano Mayor Mayor, cada vez que terminas de comerte una piedra espiritual, dices que tenía un sabor medio feo y te comes una espada oxidada…


Erniu se quedó callado. Tras un largo rato, se mató de la risa.


—Hermano Menor, te estaba haciendo una bromita no más. ¿Cómo me voy a olvidar de las cosas? Estoy recontra bien.


Xu Qing tenía la mirada bien clara mientras miraba a Erniu y le dijo despacio:


—Hermano Mayor, no sé qué tanto de lo que me dijiste antes era verdad o mentira, pero puedo sentir que esas tres palabras te importan un montón… Por eso, te quiero decir algo. Voy a esforzarme bastante para asegurarme de que no les pase nada feo ni a ti ni a ninguna de las personas que me importan. Y si no me sale… entonces lo aguantamos juntos.


Las palabras de Xu Qing llegaron a oídos de Erniu y le retumbaron fuerte en el corazón, causándole un alboroto interno.

Miró a Xu Qing y le dieron unas ganas enormes de mandar todo a la deriva y contárselo todito.

Xu Qing sacudió la cabeza.


—Hermano Mayor Mayor, tú tienes tus secretos, yo tengo los míos y el Maestro también los suyos… Ya me lo dirás cuando creas que es el momento adecuado.


Erniu se quedó mudo. Tras un buen rato, sonrió y asintió con todas las ganas del mundo.


—¡Ya pues! Ya estamos casi cerca….....


Afuera del Mundo Wanggu, en medio del firmamento estrellado, una tierra sagrada tras otra desató una tormenta espacial que traía consigo un aura de pesadilla conforme se acercaban a Wanggu.

Detrás de todas estas tierras sagradas, había una estatua de ocho brazos. En la cima de la estatua, todo estaba recontra distorsionado.

Daba la impresión de que había una persona sentada con las piernas cruzadas en su interior.


—Mi tierra natal, mis discípulos y… el Mar Primordial…….

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