MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1003
El quinto Anillo estelar
Casi al mismo tiempo que resonaba la voz del anciano, de pronto aparecieron ondas de luz en el cielo de este sombrío mundo dentro de Suixu.
Era hermoso.
Era como si la luz se hubiera refractado en la superficie del agua, formando olas que se reflejaban en el cielo.
Era colorido y variado.
No solo eso, sino que el pantano en el suelo también sufrió un cambio misterioso en este momento.
Una densa neblina brotó del vacío y llenó el pantano en un abrir y cerrar de ojos, haciendo que los alrededores se volvieran brumosos.
La expresión de Xu Qing y del capitán cambió. Sin embargo, antes de que pudieran hacer algún movimiento, un sonido fuertísimo, como el rugido de un descomunal monstruo o el de un dios, resonó de repente desde el cielo.
Inmediatamente después, un gran río apareció de la nada, agitándose y avanzando con fuerza junto con las olas del tiempo.
En un instante, pasó rugiendo al costado de Xu Qing y Erniu.
Luego, desapareció como si estuviera siendo devorado por un agujero negro en una zona lejana, a cien mil pies de distancia.
Era como si el lugar donde estaban parados Xu Qing y Erniu fuera solo un tramo obligatorio en el camino del río.
El río venía del cielo, pasaba arrasando al lado de ellos y luego se perdía a lo lejos, desembocando en otro tramo del río del tiempo.
Lo más raro de todo era que, a pesar de la corriente rápida del río, parecía existir en un espacio diferente al de Xu Qing y Erniu; su cauce se veía como una ilusión que se cruzaba con ellos por alguna razón desconocida.
—¡El Río del Tiempo!
Xu Qing reconoció este río.
Dondequiera que transcurriera el tiempo, este río siempre existía. Sin embargo, para hacerlo visible se requería una autoridad especial o un poder asombroso.
Según la experiencia de Xu Qing, ya fuera la Tercera Abuela en la Región Ofrenda Lunar u otros dioses que manipulaban el tiempo, la mayoría usaba activamente sus poderes para revelar este río del tiempo y luego aprovechaba su poder para rescatar momentos de su interior.
Todos ellos lo estaban usando.
Sin embargo, el anciano parado frente a ellos —que parecía ser un cultivador de otro mundo— no era así.
En ese momento, el anciano estaba parado en medio del Río del Tiempo y miraba hacia la cabecera del río. Estaba esperando.
Esperando a esa cosita que había mencionado antes…
Era como si el río del tiempo no tuviera ningún secreto para él. Podía calcular cualquier tramo de su cauce y entender toditas las causas y efectos. Por eso, podía esperar dentro del mismísimo tiempo a esa presa que inevitablemente iba a aparecer.
Este nivel ya había superado el simple uso.
A Xu Qing se le revolvió la mente con el cauce del río.
Pensó en la comprensión que tuvo cuando obtuvo la autoridad del sonido.
La autoridad divina, primordial y caótica, era una fuerza antigua que existía en el mundo de una forma misteriosa y profunda.
Dominarla equivalía a obtener los permisos para usarla, formando una marca.
Sin embargo, ese permiso era solo para el uso.
Por encima de eso, había un nivel todavía más alto, que era el control.
Xu Qing miró al anciano frente a él y recordó lo que había comprendido.
La sensación que le daba la otra parte en este preciso momento… ¡era exactamente esa!
Aunque el anciano no era un dios, había hecho algo que ni siquiera los dioses comunes y corrientes podían hacer.
Este era el límite que Xu Qing podía «ver».
Sin embargo, Xu Qing entendía que este claramente no era el límite de la otra parte.
En cuanto a dónde estaba ese límite, según las distintas percepciones, era obviamente diferente.
Tal vez a los ojos de la gran mayoría de los seres vivos, la palabra «fuerte» solo se podía expresar en términos generales.
A su lado, a Erniu también le retumbaba el corazón.
Justo cuando los dos estaban perdidos en sus propios pensamientos, de pronto apareció una luz dorada en el inmenso río del tiempo.
Esta luz avanzaba a toda velocidad por el río, con una rapidez mucho mayor a la de la misma corriente. Por donde quiera que pasara, las olas del tiempo se desmoronaban.
Esta escena hizo que el corazón de Xu Qing se agitara intensamente de nuevo.
—Su velocidad supera a la del río del tiempo… ¿¡Acaso esto no significa que la velocidad de esta luz dorada supera al tiempo?!
Tras llegar al mar exterior, todo lo que veía, escuchaba y experimentaba rompía hasta cierto punto la comprensión que Xu Qing tenía del mundo y expandía sus horizontes.
Por ejemplo, en este preciso momento, a Xu Qing se le aceleró el corazón con fuerza al ver con sus propios ojos a una existencia cuya velocidad podía superar al tiempo.
Quería ver qué era esa luz dorada, pero le resultaba claramente imposible lograrlo con su nivel de cultivo actual.
Esto duró hasta que… la luz dorada que avanzaba a toda máquina por el río pareció haber descubierto al anciano que estaba parado allí. Tras ello, se detuvo de golpe y dejó de avanzar, revelando su verdadero cuerpo.
En el instante en que lo vio con claridad, Xu Qing abrió los ojos de par en par. Un brillo extraño también apareció en los ojos de Erniu.
¡Era una rata dorada!
Era recontra parecida a la rata dorada que Xu Qing y Erniu habían visto en la cueva Liaoxuan en aquel entonces. Sin embargo, su aura era diferente. Es más, el aura antigua que emanaba esta que tenían enfrente era todavía más densa.
Aun así, ¡estaban bien seguros de que estas dos ratas doradas pertenecían a la misma especie!
Esta rata dorada no corría sobre sus cuatro patas, sino que se mantenía parada sobre dos pies como si fuera un humano. Llevaba una sandalia de paja en la boca y la sujetaba con ambas manos.
Era como si hubiera estado corriendo y masticando al mismo tiempo, haciendo que la sandalia de paja quedara un poco destrozada.
En el instante en que vio al anciano, era evidente que se recontra asustó. Su cuerpo se frenó en seco y el terror apareció en sus ojos. Hasta dejó de masticar.
Luego de eso, la rata dorada dio la vuelta de un tirón y estuvo a punto de salir disparada huyendo contra la corriente.
El anciano en el Río del Tiempo barrió con la mirada a la rata dorada y se le dibujó una sonrisa en el rostro.
—Cosita, te robaste mi pertenencia y te me escapaste por tanto tiempo, ¿por qué te apareces delante de mí?
Mientras el anciano hablaba, lanzó un manotazo hacia el Río del Tiempo.
Con este manotazo, la rata dorada soltó al toque un chillido desesperado. Una luz dorada reventó de todito su cuerpo, tiñendo de dorado el agua del río a su alrededor y aumentando su velocidad.
Estaba a punto de desaparecer en el cielo.
Sin embargo, al instante siguiente, mientras el anciano cerraba la mano, la cabecera del río del tiempo en el cielo y el punto donde desaparecía a cien mil pies de distancia quedaron ambos cortados.
Los dos puntos fueron sellados directamente.
¡Esto provocó que el tiempo no fluyera en este lugar!
También le cerró por completo el paso a la rata dorada.
En cuanto al tramo del río que quedó en el medio, fue cercenado y cayó.
La rata dorada tembló y estuvo a punto de atravesar el vacío. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, el agua del río que había sido interceptada aquí se agitó violentamente y se transformó en un chorro de agua que fue derechito hacia la rata dorada.
Sin hacerle caso a sus pataleos, se le apretó alrededor del cuello como si fuera una soga y la arrastró hacia el anciano.
En un parpadeo, cayó en la mano del viejo. Él la agarró y la dejó colgando, bamboleándola de un lado a otro.
Capaz porque la marca formada por el río le apretaba demasiado y el poder descomunal que contenía era muy aterrador, a la rata dorada le temblaron las patas y los chillidos de su boca se cortaron de un porrazo. Empezó a botar espuma por la boca y se le voltearon los ojos.
La vitalidad de su cuerpo se fue desvaneciendo al toque y el aura de la muerte se le extendió por todo el cuerpo.
Se quedó tiesa, como si estuviera muerta.
Erniu parpadeó y de pronto habló en voz alta para hacerse el sabiondo:
—¡Señor, esa ratita ladrona se está haciendo la muerta! ¡Ja, a mí no me engaña para nada, a esta cosita le falta bastante experiencia!
El anciano sonrió y le lanzó una mirada a la rata dorada.
—Hasta el Monstruo Peludo se dio cuenta de tu actuación. Se nota que eres bien torpe. Si quieres seguir así, yo te puedo dar una ayudadita.
A la rata dorada le tembló todito el cuerpo e instantáneamente abrió los ojos para luego clavarle una mirada de pocos amigos a Erniu. Tras ello, se apuró a mirar al anciano con una cara de pura sobada.
Sostenía la sandalia de paja con ambas manos y la alzaba en alto, como si estuviera devolviéndosela.
El anciano tomó la sandalia de paja, le echó una mirada a las partes desgastadas, la sacudió un par de veces para quitarle unos restos de paja y finalmente la tiró al suelo para meter el pie en ella.
Luego sacudió la cabeza.
—Cosa inútil, la última vez que me robaste la ropa, te sellé la capacidad de hablar. Después le tuviste ganas a esta sandalia de paja mía por decenas de miles de años. Al final te las arreglaste para robarte una, ¿y solo te pudiste comer esta miseria? También es porque tu suerte no da para más.
Con eso dicho, agarró la soga del tiempo que rodeaba el cuello de la rata dorada y caminó hacia el cielo.
A medida que la rata dorada se bamboleaba, se le veía bien denigrante. Cuando su mirada cayó en el suelo, volvió a mirar a Erniu con una expresión recontra pesada, con cara de estar guardándole un rencor.
Xu Qing no le hizo caso a la rata dorada. Miró la espalda del anciano que se alejaba y dudó un momento. Tenía una pregunta que quería hacerle.
En cuanto a Erniu, al ver que la rata dorada encima lo estaba mirando feo, se burló por dentro y pensó que el anciano tenía todita la razón. Esta criatura no tenía nada de suerte. Ni siquiera pudo meterse unos cuantos bocados de la sandalia de paja. Si hubiera sido él, ya se la habría embutido todita en la barriga.
Por eso, la miró con desprecio.
La rata dorada se picó todavía más y empezó a chillar.
El anciano se soltó a reír.
—¿Que ahí está el aura de tu descendiente? Obvio, si no, no habrían sido devorados por este Suixu que atrapé para esperarte. Ya ya, deja de quejarte. Es hora de volver a casa.
Mientras el anciano hablaba, caminó hacia el horizonte y agitó la mano derecha despacio hacia el cielo.
De inmediato, el cielo retumbó y resonó un estruendo brutal. Después de eso, con un sonido de resquebrajamiento, el cielo entero se abrió de par en par, dejando ver una grieta gigantesca…
Afuera de la grieta todo estaba completamente negro, pero el aura de un mundo extranjero entró a chorros.
¡Estaban por encima de la superficie del mar!
El anciano dio un paso al frente y estuvo a punto de salir.
Xu Qing de pronto levantó la cabeza y le hizo una reverencia hacia el cielo, diciendo en voz alta:
—Señor, este menor tiene una pregunta. Si el Señor tiene a bien aclarármela, por favor respóndame. Antes dijo que este es el Mar Primordial y que el mundo en el que mi Hermano Mayor y yo vivimos tiene un conocimiento recontra limitado del Mar Primordial. Entonces… ¿qué es el Mar Primordial? ¿Por qué mi aura en este lugar terminaría siendo detectada por todos los anillos estelares?
Xu Qing se quedó inclinado esperando una respuesta.
En el aire, el anciano se dio la vuelta y miró a Xu Qing.
—Teniendo como cuerpo la carne y la sangre de Desolación, deberías tener una idea vaga de esto. Independientemente de si es tu mundo o el de este viejo, en este universo existen treinta y seis anillos estelares. Cada anillo estelar es descomunal e infinito, alberga un montón de reinos. El Mar Primordial es místico; dondequiera que exista, resulta ser estratégico y próspero porque conecta a todos los anillos estelares dentro del universo. Esa es también la razón por la que tu aura se expandió apenas llegaste aquí. De todas formas, no te hagas paltas. Ya te ayudé a encubrirla. Además, el Mar Primordial de este lugar es recontra especial. Ahora está sellado y solo quedan grietas. Incluso si entra gente de afuera, no van a poder quedarse por mucho tiempo. Después de todo, el anillo espacial en el que están metidos antes era recontra famoso. Encontrarnos es cosa del destino. Si algún día logras alcanzar el reino de Inmortal Inferior, tendrás la capacidad más elemental para atravesar el Mar Primordial y salir de este mundo. En ese momento, si te da la gana, puedes ir a la capital inmortal del quinto anillo espacial a buscarme. Ese lugar es un mundo dominado por humanos y también un mundo de inmortales.
Después de que el anciano terminó de hablar, dio la vuelta y dio un paso hacia la grieta del cielo, desapareciendo……
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario
0 Comentarios