GUANGYIN ZHI WAI 1005






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1005

Debería ser un dios de verdad



Mar Primordial.

Conforme Suixu se disipaba, un inexplicable sentido del peligro se acercaba sigilosamente sobre la calma del agua.

Agitaba la oscuridad y distorsionaba la vista, creando una opresión que se transmitía directo a la mente.

Brumosamente, desde el mar llegaban oleadas de murmullos ensordecedores.

Era como si la muerte se estuviera acercando.

Este era el Mar Primordial, un mar donde el peligro estaba presente en cada rincón.

Las expresiones de Xu Qing y Erniu se pusieron solemnes al instante.

Sin embargo, ya llevaban más de un mes en este mar. Por todo lo que habían vivido, tenían bien grabada la peligrosidad de estas aguas.

En ese momento, uno de ellos controlaba el buque de guerra mágico para avanzar a toda velocidad, mientras el otro desplegaba su percepción, atento a todo lo que los rodeaba. Erniu también usó una técnica de ocultamiento, convirtiendo la nave en parte de la nada más absoluta.

Aunque el ala gigante ya se había colapsado tras ser devorada por Suixu y ahora ambos solo podían navegar usando el buque de guerra mágico de repuesto, con el refuerzo de la fuente divina en el cuerpo de Xu Qing, la nave parecía haber recibido la bendición de un dios y alcanzaba una velocidad asombrosa.

Luego de más de diez minutos, no se sabía si por suerte, por el aura que dejó Suixu al disiparse o por el efecto de la técnica de Erniu, la muerte que se les encimaba no llegó a alcanzarlos.

Así, los dos avanzaron a toda prisa y con los nervios de punta hasta salir gradualmente de esa zona del mar.

Pasadas otras dos horas, la sensación de peligro fue debilitándose poco a poco hasta desaparecer por completo.

Recién ahí Xu Qing y Erniu soltaron un largo suspiro.

Se miraron el uno al otro y vieron que ambos tenían el ceño fruncido.


—Nos perdimos….....


dijo Xu Qing con voz baja.

Antes, habían estado atentos a su ubicación durante el trayecto para no desorientarse en la inmensidad del mar exterior.

Sin embargo, el frenesí con el que Suixu devoró todo interrumpió su percepción. Ahora no tenían ni idea de dónde estaban.

Lo único que alcanzaban a ver era una oscuridad sin fin.


—Me pregunto cómo le estará yendo al Viejo Yu. Aunque a ese tipo no se lo comió Suixu, presiento que no la está pasando nada bien por aquí en el mar exterior.


Erniu suspiró.


—Calculé mal. De haber sabido que pasaría esto, podríamos haber inventado alguna excusa para no venir.


Xu Qing se quedó callado un momento antes de hablar de golpe.


—Tengo una forma de saber nuestra dirección. Pero el proceso para activarla podría llamar la atención de presencias desconocidas.


Tras decir esto, Xu Qing miró a Erniu.

Al oírlo, Erniu lo pensó un momento y respondió.


—Pequeño Qing, ¿cuánto tardarás en lanzar el hechizo?

—Con quince minutos basta.


Xu Qing sacó su cuenta y dio un tiempo exacto.


—Sin problema. Espera a que me prepare. Pero, ¿tienes un bote más pequeño?


Erniu miró la nave en la que estaban y dudo un segundo.

Xu Qing sacó de inmediato un bote mágico aún más pequeño para reemplazar el buque de guerra. Acto seguido, Erniu apretó los dientes con fuerza y se dio un puñetazo en el pecho, forzándose a toser sangre mientras caminaba alrededor del bote.

A Xu Qing no le sorprendió lo que hacía Erniu. Después de tantos años, tenía clarísimo que la sangre de su Hermano Mayor Mayor parecía servir para casi todo.

Tal como esperaba, poco después, cuando el bote quedó cubierto de sangre por dentro y por fuera, Erniu se sentó con el rostro ligeramente pálido y le hizo una seña con la mano a Xu Qing.


—Usé mi sangre para simular el ocultamiento de las Escrituras de Piedra Sin Palabras. ¡Deberíamos estar a salvo por quince minutos!


Xu Qing cerró de inmediato los ojos y extendió su sentido divino. La autoridad divina del sonido en su cuerpo comenzó a fluctuar bruscamente. Al instante siguiente… comenzaron a brotar sonidos en el silencioso mar exterior.

Era el sonido de las olas, el murmullo de la oscuridad fluyendo, el crujido de las ruinas a la deriva y los susurros de lo desconocido bajo el mar.

Contables sonidos estallaron en ese instante.

Conforme pasaba el tiempo, estas voces y ruidos continuaron transmitiéndose y cubriendo toda la zona. En este lapso, voluntades aterradoras también enviaron pensamientos divinos espeluznantes.

Había risas, llantos, preguntas educadas y rugidos de furia.

La variedad de sonidos hizo que el cuerpo de Xu Qing temblara. Solo podía hacer su mejor esfuerzo por bloquearlos y extender su autoridad divina entre las olas del mar para dar con su ubicación y el camino de vuelta.

Durante este proceso, la sensación de opresión a su alrededor se volvía cada vez más intensa. Erniu estaba profundamente nervioso; se levantó y escupió sangre varias veces, reforzando la técnica de ocultamiento.

Finalmente, pasaron los quince minutos.

Los ojos de Xu Qing se abrieron de golpe. Tras escupir un buchazo de sangre, un destello oscuro apareció en su mirada. Enseguida señaló hacia una dirección.


—¡Por allá queda el mar interior!


Erniu potenció el bote mágico junto a Xu Qing al instante, haciendo que la velocidad de la nave aumentara de manera explosiva mientras se dirigían directo hacia donde Xu Qing había percibido.

El tiempo fue pasando lentamente hasta transcurrir medio mes.

Había pasado un mes entero desde que Suix los devoró.

En ese momento, a cuarenta millones de kilómetros al este del lugar donde Suix se los había tragado, apenas el bote mágico en el que iban Xu Qing y el otro avanzó, el agua del mar rumbó de repente.

En medio del estruendo, un torrente como de fuente brotó desde el fondo marino, como agua disparada hacia el cielo. Envolvió los alrededores, elevando la embarcación de Xu Qing y Erniu dentro del flujo.

Ambos se quedaron helados. En el instante en que este cambio repentino alteró sus pensamientos, una voz parecida al viento celestial resonó en sus oídos.


—¿La pasaron bien en el camino, par de dos?


Mientas la voz resonaba, una niebla roja apareció de la nada y envolvió al instante a Xu Qing y a Erniu. Tras ello, se lanzó a toda prisa hacia la distancia y desapareció rápidamente sin dejar rastro.

En el bote invadido por la niebla roja, una figura se hizo presente frente a Xu Qing y Erniu.

La figura se mantenía erguida y firme como un pino, vestida con una túnica roja y con un aura extraordinaria.

No era otro que… Yu Liuchen, quien había ocultado por completo su ansiedad y su desazón.

Apenas vio a Yu Liuchen, el corazón de Xu Qing se tranquilizó un poco. Juntó las manos y le hizo una reverencia.


—Saludos, Sénior.


El rostro de Erniu también se llenó de emoción.


—Sénior, al fin llega.


Yu Liuchen se dio la vuelta. Su atractivo rostro lucía igual que cuando recién había entrado al mar exterior, con una leve sonrisa en la cara y proyectando un aire de tener todo bajo control.


—¿Disfrutaron su estancia en mi historia?


Xu Qing pestañeó. No creía que la historia de Yu Liuchen hubiera podido describir a ese misterioso anciano humano. Por ende, las palabras de este último eran, sin duda, un poco exageradas.

Sin embargo, dado que pudo encontrarlos, de todas maneras debía existir una historia sobre ellos.

Así que se hizo el desentendido y mostró una cara de incredulidad.

Erniu y Xu Qing estaban tan conectados que ni necesitaban hablarse. En este momento, Erniu optó por imitar a Xu Qing, poniendo una cara de desconcierto que luego dio paso al asombro y al impacto.


—O sea que todo lo que nos topamos en el camino fue obra de su historia, Sénior. Al Sénior le basta una sola frase para dar órdenes a los dioses, y un sinfín de entes extraños se sumergen en el relato sin siquiera saberlo. Semejante poder divino… ¡El Sénior es de verdad un dios sin igual al que todos los dioses rinden culto, capaz de hacer que el mundo pierda su brillo y que el cielo estrellado resplandezca!


Tras adularlo, Erniu se apresuró a hacerle otra pregunta.


—Este… ¿vamos a seguir pescando?


Al escuchar las palabras «seguir pescando», el corazón de Yu Liuchen no pudo evitar dar un vuelco. Sin embargo, su expresión se mantuvo normal, como si hubiera olvidado la experiencia de andar sirviendo té en el camino. Solo lanzó una mirada indiferente.


—Ya no hace falta. Ya está aquí. Su misión se da por cumplida.


Dicho esto, Yu Liuchen giró la cabeza y miró el océano a sus espaldas. De un paso, se elevó hacia el firme. En el cielo, sacudió su manga y el bote de Xu Qing y Erniu quedó potenciado al instante por un poder divino, saliendo disparado hacia la distancia.

Su voz traía consigo una especie de karma mientras resonaba en el aire.


—Había un dios en Cielo Brillante que murió a manos de un Inmortal de Verano. Su verdadero cuerpo colapsó y su conciencia divina se apago, mientras su verdadero nombre retornaba al cielo estrellado. Y entonces, durante diez mil años, su nombre reaparecía de a tramos. Pasados otros diez mil años, su conciencia divina sintió el llamado. Tras otros diez mil años más, su verdadero cuerpo mostró señales de revivir… Esto se volvió un ciclo. Luego de muchos ciclos, su verdadero nombre por fin parpadeó y comenzó a regresar desde la nada. Su viaje fue arduo: se topó con entes desconocidos, devoró a unos cuantos, para luego encontrarse con otros desconocidos y terminar devorado a su vez. Enfrentando el peligro una y otra vez, colapsando en cada encuentro, ¡hasta que su fuente divina se dispersó! ¡Se dispersó al límite y quedó extremadamente debilitado! ¡Dejó de ser un Dios Verdadero y quedó al borde de la Plataforma Divina!


Mientras Yu Liuchen hablaba, el poder de la autoridad divina se expandió y se fundió en el cielo, imprimiéndose en el mar, formando palabras verdaderas que pronunció articulándolas con su verdadero nombre.


—En este punto, la llama del renacimiento por fin se encendió en el Mar Primordial. En un principio quería descansar y recuperarse durante 100 000 años… Sin embargo, había una calamidad en su destino. ¡Y el portador de esta calamidad era Yu Liuchen! ¡Yu Liuchen usó el karma del Inmortal de Verano, sirviéndose de dos humanos como carnada, pasó dos meses en el Mar Primordial para atraer a este Dios Verdadero en su retorno! ¡Aquí… se manifiesta! El poder del dios manifestado es sumamente débil y su poder divino es bajísimo. Su verdadero nombre está borroso y su memoria no es clara.


Apenas terminó de hablar, el mundo rumbó. El agua del mar a su alrededor levantó olas monstruosas, un sinfín de rugidos profundos resonaron en todas direcciones.

Solo Yu Liuchen permanecía erguido en el firme. Su voz retumbaba como un trueno, volviéndose más y más fuerte.


—¡Por ende, bajo la mirada de Yu Liuchen, este dios colapsó por su propia cuenta, dejando de existir!


Al instante siguiente, el color del mundo cambió y resonaron estruendos. Las palabras verdaderas mostraron señales de hacerse pedazos.

Yu Liuchen frunció el ceño y continuó corrigiendo el relato.


—Sin embargo, el poder de este dios aún perduraba. Entre sus manotazos de ahogado, logró traspasar la mirada de Yu Liuchen. Sin embargo, Yu Liuchen ya estaba preparado. ¡Desplegó su poder supremo y devoró a este dios en retorno!


Las palabras verdaderas rumbaron y la impronta volvió a agrietarse. Claramente, seguía sin ser viable.


—Aunque el intento de devorarlo fracasó, el verdadero nombre del dios en retorno se ha vuelto aún más difuso, del que solo quedan escasos rastros. Escapó, pero todo esto entra en el plan de Yu Liuchen. ¡Él estuvo esperando este momento, se lanzó a la caza!


Esta vez, aunque la impronta volvió a sacudirse, no llegó a romperse.

Viendo esto, Yu Liuchen prosiguió.


—La caza… duró 137 días. ¡Al final, Yu Liuchen absorbió el verdadero nombre de este dios en retorno y tomó su lugar! ¡Por haber contado esta historia y haberla completado, Yu Liuchen debería ser un Dios Verdadero!


La impronta volvió a dar señales de colapso.

Un destello extraño apareció en los ojos de Yu Liuchen mientras todo su cuerpo emanaba una luz sanguinaria monstruosa que reforzó la impronta.


—¡Por haber contado esta historia y haberla completado, Yu Liuchen debería estar en la cima de la Plataforma Divina y tener la oportunidad de ascender al Reino de Dios Verdadero!


En el preciso instante en que terminó de hablar, cayeron truenos y el océano se embraveció. La impronta se volvió cada vez más resplandeciente, como si se hubiera transformado en la pura verdad.

Al momento siguiente, mientras a lo lejos a Xu Qing y a Erniu se les daba vuelta el estómago de la impresión, el agua del mar en la zona detrás de ellos reventó hacia el cielo. Innumerables murmullos se elevaron hacia lo alto.

Se formó una opresión extrema que aplastó al mundo.

Ese murmullo resonaba como un canto antiguo.

Ese tiempo reprimido se congregó.

En el cielo, los ojos de Yu Liuchen dejaron ver un destello singular. El personaje principal de la historia que había planeado durante decenas de miles de años y que había escogido minuciosamente para sí mismo, finalmente… ¡había hecho su aparición!

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