La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 105
Traduccion: Asure
Nian Chaoxi se quedó helada.
Nian Chaoxi quedó completamente con la boca abierta.
El silbido del viento a su alrededor se volvía cada vez más intenso, mientras los reprimendas furiosas de su tío se oían cada vez más lejanas a sus espaldas.
A Nian Chaoxi le tomó un par de segundos reaccionar para entender qué demonios estaba haciendo Yan Weixing, de inmediato empezó a forcejear atolondradamente.
Yan Weixing la miró hacia abajo y le preguntó:
—¿Tienes frío? Perdón, no me di cuenta.
Dicho esto, le aplicó de paso un hechizo de protección contra el frío, demostrando una delicadeza y consideración impecables.
Y en ese brevísimo lapso de tiempo, la voz de su tío ya se había ido disipando poco a poco, hasta dejar de oírse por completo.
Nian Chaoxi miró el paisaje que se alejaba más y más a sus espaldas, se puso rígida por completo y se desplomó de nuevo en el pecho de Yan Weixing como un pez desinflado.
Ya valí, pensó.
En su mente ya se figuraba el rostro desencajado de furia de su tío.
Nian Chaoxi sentía que ya no le quedaban ganas de vivir.
Yan Weixing contempló su expresión de resignación absoluta; una leve sonrisa casi imperceptible asomó en la comisura de sus labios, pero con tono muy serio preguntó:
—¿Sigues con frío?
Nian Chaoxi dijo con voz lúgubre:
—Tengo el alma helada.
De solo pensar en lo que su tío asumiría que se fueron a hacer cuando regresaran, no solo se le helaba el alma, sino que hasta las rodillas le empezaban a doler de antemano.
Empezó a considerar seriamente cuántos días tendría que quedarse arrodillada al regresar para que a su tío se le pasara la rabia por completo, qué postura adoptar para cansarse lo menos posible.
Para colmo, Yan Weixing le preguntó en ese instante:
—Xixi, ¿en qué piensas?
—Estoy pensando en cómo arrodillarme con la postura más elegante y sin hacerme daño en las rodillas.
Yan Weixing soltó una carcajada; el retumbo de sus risas hacía vibrar su pecho con un eco sordo.
Nian Chaoxi le le asestó un puñetazo en el pecho y protestó indignada:
—¡Y encima te ríes! Regresa rápido, si le pedimos perdón a mi tío ahorita mismo, a lo mejor nos cae un par de azotes menos.
—No quiero.
Nian Chaoxi soltó una risita fría:
—Ah, ya vas a ver; cuando volvamos voy a decir que me secuestraste y te llevaste a una hada de buena familia.
Yan Weixing se quedó pensativo.
Y entonces Nian Chaoxi lo escuchó decir, con un tono de voz extremadamente sereno:
—Siendo así... entonces cuando regresemos, le pediré tu mano a tu tío.
—Ajá... ¡¿¿¿QUÉ???!
Cuando habló de pedir su mano, lo dijo con la misma naturalidad con la que diría que para el almuerzo de hoy provoca comer col.
Nian Chaoxi casi creyó haberse saltado varios capítulos de la historia.
¿Acaso la relación entre ella y Yan Weixing no acababa de llegar al nivel de agarrarse de la mano y darse besitos en la mejilla? ¿Cómo diantres saltaron de un solo brinco hasta la pedida de mano?
¿Quién se comió los pasos intermedios?
Además, ¡hace un segundo estaban discutiendo cómo disculparse con su tío! ¿Por qué de repente saltaron hasta la pedida de mano?
¿De verdad crees que ir a pedir mi mano en este momento, echándole más leña al fuego, no va a hacer que mi tío te muela a palos hasta matarte?
Protestó con delicadeza:
—Me parece que este asunto hay que pensarlo con más calma.
Pero Yan Weixing evidentemente no pensaba lo mismo; en este tema, carecía por completo de la perfecta sintonía y entendimiento que mostraron al pelear juntos contra la vil serpiente.
Reflexionó en voz alta:
—Si voy a pedir tu mano, tendría que hacer un viaje de vuelta a la tribu demoníaca. Este asunto es mejor coordinarlo cuanto antes, si nos demoramos pueden surgir imprevistos. Si pido tu mano, la boda también tendría que ir organizándose; dudo que tu tío quiera que la boda sea en la tribu demoníaca, así que tendría que mandar a preparar un palacio independiente. Si después de casarnos Xixi no quiere quedarse en la tribu demoníaca, por supuesto que yo tendría que acompañarla; siendo así, necesitaría buscar a alguien más para que se encargue de los asuntos de la tribu. Visto así, aún quedan muchísimas cosas por hacer; ponernos a preparar todo recién ahora tal vez ya sea un poco tarde....
Al ver que entre habladuría y habladuría ya estaba a punto de mencionar con qué apellido se quedarían los futuros hijos, a Nian Chaoxi se le puso la piel de gallina.
Le puso freno de inmediato y exclamó en voz alta:
—¡Siento que todo esto es demasiado prematuro! Al fin y al cabo, lo de nosotros.......
¿Apenas se acaba de aclarar, no?
Sin embargo, antes de que pudiera terminar de hablar, Yan Weixing descendió en picada desde el aire de manera repentina.
Nian Chaoxi se pegó un susto tremendo y se le cortaron las palabras a mitad de la frase.
Acto seguido, recién se dio cuenta de que habían aterrizado a la orilla de un lago en quién sabe qué lugar; bajo la luz de la noche, la superficie del agua, pulida como un espejo, permanecía en un silencio absoluto.
A la orilla del lago había una gran roca; Yan Weixing se quitó la túnica exterior con total desenvoltura, la extendió sobre la piedra y de inmediato la acomodó a ella encima.
Al quedar sentada en la roca, Nian Chaoxi terminó un poquitito más alta que Yan Weixing, quien permanecía de pie frente a ella.
Ella bajó la mirada y se encontró con un par de ojos profundos como un abismo.
El dueño de esos ojos dijo en voz muy baja:
—Ahora, ¿se puede?
En comparación con todo lo que había dicho hace un momento sobre pedir su mano y preparar la boda, esta frase no podía ser más contenida.
Pero tal vez era porque, al decir aquellas cosas, él siempre había mantenido una sonrisa, por lo que, sin importar qué tan descarado sonara, a Nian Chaoxi solo le causaba gracia y desconcierto.
Sin embargo, ahora no había ni la más mínima sombra de risa en sus ojos; la miraba de forma fija y absoluta, escondido en lo más profundo de ese abismo yacía un fuego ardiente listo para estallar.
A pesar de ser unas palabras contenidas, Nian Chaoxi sintió una oleada de nerviosismo sin razón alguna.
Por puro instinto preguntó:
—¿Se puede... qué?
—Una vez más.
Nian Chaoxi apretó los puños, los volvió a soltar, los apretó de nuevo y los volvió a aflojar.
Se dijo a sí misma en su mente: a ver, ya somos adultos, un beso es solo un beso, encima fui yo la que tomó la iniciativa primero; si salgo ahorita con que no me atrevo a besarte, voy a quedar como una cobarde.
Además, por más inexperta que fuera en esta vida, al fin y al cabo venía de una sociedad moderna con sobreinformación; nunca había comido carne de cerdo, pero bien que había visto al cerdo correr. Definitivamente sabía más que Yan Weixing, un hombre antiguo hecho y derecho.
¡Yan Weixing ni siquiera había tenido un noviazgo en su vida, a lo mejor hasta necesitaba que ella lo guiara!
¡Claro que ella podía!
Nian Chaoxi se convenció a sí misma en su mente, armó de valor y acercó los labios.
Una vez más es una vez más, ¿acaso no es solo darle otro beso en la mejilla?
Pensando de esa manera, ladeó ligeramente el rostro y cerró los ojos.
Sin embargo, al instante siguiente, la persona frente a ella giró repentinamente la cara: el beso que debía haber caído en su mejilla terminó posándose directamente sobre sus labios.
Un tacto cálido, seco, mientras entre sus labios y dientes se filtraba un aliento ardiente.
Nian Chaoxi abrió los ojos de golpe e instintivamente quiso echarse hacia atrás.
Pero Yan Weixing, como si hubiera anticipado su movimiento desde antes, le sujetó la nuca con una firmeza que no admitía objeción.
Ella ya se encontraba en una posición más elevada, pero ahora todo su cuerpo se vio forzado a inclinarse hacia adelante, como si su figura entera se estuviera rindiendo ante él.
Bajo la luz de la luna, la cintura esbelta y la fina espalda de la joven se curvaron como la vara flexible de un sauce.
El apuesto Daoísta alzaba la cabeza para contemplarla desde abajo, en una postura de ofrenda digna del creyente más devoto.
Sin embargo, el devoto extendió las manos y, con la devoción más absoluta, arrastró a su única divinidad fuera de su altísimo altar.
—Xixi........
susurró él pegado a sus labios, pronunciando su nombre casi con veneración.
La mente de Nian Chaoxi se volvió un caos absoluto y respondió por instinto:
—Mmh....
Pero el sonido ni siquiera llegó a articular una palabra.
Yan Weixing hizo una pausa; al instante siguiente, sus movimientos —que hasta entonces habían sido cautelosos y contenidos— se volvieron de pronto completamente desenfrenados.
Mordiéndola suavemente, rozándola con la lengua, el color de sus ojos se volvía más y más oscuro, mientras sus manos se ajustaban con mayor firmeza.
Juntó ligeramente los dientes, dejando una tenue marca impresa sobre sus labios.
Una ligera punzada de dolor se hizo sentir.
Nian Chaoxi se puso rígida por completo y, por puro instinto, extendió ambas manos para apoyarlas en el pecho de él, intentando retroceder.
Sin embargo, ese movimiento solo sirvió para que él le sujetara los brazos con más fuerza.
Fue recién en ese instante que él pareció revelar por fin su verdadera naturaleza bajo esa fachada gentil y educada.
La presa ya había sido atraída a la trampa con engaños, el cazador finalmente se había quitado la máscara.
La presa no tenía a dónde escapar.
Pero muy pronto, el codicioso cazador dejó de sentirse satisfecho con los leves mordiscos y roces en los labios; el cálido aliento que la presa dejaba escapar al debatirse le sirvió como una revelación, haciendo que aprendiera por sí solo, sin que nadie se lo enseñara, que besar quizás no era solo eso...
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Casi media hora después, Nian Chaoxi y Yan Weixing regresaron a la Montaña Quya.
Ambos lucían la ropa impecable y el cabello peinado sin el menor desorden, incluso más limpios y pulcros que al terminar la batalla contra la vil serpiente mítica.
Yan Weixing llevaba una leve sonrisa en la comisura de los labios, como un león con el estómago satisfecho.
Nian Chaoxi venía con el rostro serio, con un gesto de enfado en la mirada y las cejas, pero en contraste, sus mejillas lucían un sonrojo poco natural y sus labios se veían incluso más vívidos que de costumbre.
Cuando regresaron a la Montaña Quya, todo el campo de batalla que había sido reducido a escombros ya estaba completamente limpio y ordenado.
Su tío estaba sentado de piernas abiertas sobre los escombros con porte imponente; a su lado, la presión del aura de Yan'er estaba por los suelos y por ningún lado se veía a Jingwang.
Al acercarse, justo escucharon la voz grave de su tío diciendo:
—... ¡De verdad le voy a romper las piernas a ese/esa!
El paso de Nian Chaoxi se frenó en seco al instante, con el corazón en vilo.
No sabía si ese —ese/esa— del que hablaba su tío era él o ella.
Si se refería a Yan Weixing... bueno, bien merecido se lo tendría; pero si se refería a ella misma...
Nian Chaoxi sintió un escalofrío helado recorrerle el cuerpo.
Para colmo, a su lado, Yan Weixing mantenía una postura completamente intrépida y sin el menor temor.
Nian Chaoxi le pellizcó el brazo directamente y le dio una buena retorcida.
Yan Weixing no cambió la cara para nada; es más, de forma muy atenta, relajó los músculos de su brazo.
Nian Chaoxi le articuló con los labios:
—Piensa en algo.
Yan Weixing miró a su tío, pareció entender el mensaje y le asintió con la cabeza.
Al ver su rostro tan calmado, Nian Chaoxi no las tenía todas consigo.
¿Acaso Yan Weixing sabría de verdad la gravedad del asunto?
Habían tardado casi media hora en regresar; aunque en esa media hora no hicieron nada más aparte de darse esos dos besos, pero...
Nian Chaoxi se sobó la frente.
Claramente no había hecho nada malo, pero ¿por qué sentía que acababa de regresar de fugarse para dar la cara ante sus mayores?
Y en medio del dilema de Nian Chaoxi, Yan Weixing actuó.
Dio un paso fuera de los escombros y dijo:
—Tío.
Su tío giró la cabeza al instante y, a la primera mirada que le echó, su rostro se desencajó de furia.
Fue entonces que vio a Nian Chaoxi detrás de Yan Weixing.
Su sobrina intentaba taparse los labios disimuladamente mientras trataba de esconderse a espaldas de Yan Weixing.
—!
Aunque él nunca se había casado y Nian Chaoxi tampoco tenía una tía, eso no significaba que no entendiera nada de la vida.
Al comprender lo que ese descarado le había hecho a su sobrina, a su expresión de furia desmedida se le sumó un gesto pavoroso y feroz.
Se levantó de inmediato, empuñando ya su espada larga, dijo con una risa fría:
—¡Todavía te atreves a regresar!
Sin embargo, Yan Weixing asintió con absoluta calma.
Luego, de pronto, sacó de su anillo de almacenamiento una ficha de orden completamente negra.
Sosteniendo la ficha con la mano, declaró con serenidad:
—Este objeto es la Orden del Soberano Demoníaco; quien la posea puede comandar a todas las huestes demoníacas.
Al escucharlo, el tío arqueó las cejas, sospechando si lo estaba amenazando.
Sin embargo, la siguiente frase de Yan Weixing echó por tierra todas sus sospechas.
De pronto, extendió ambas manos y le ofreció respetuosamente ante él aquella ficha que representaba el poder absoluto.
El apuesto Daoísta dijo algo capaz de sacudir el cielo y la tierra:
—Quiero entregar esto para pedir la mano de Xixi.
—!
—¡Descarado sinvergüenza!
—¡Sigue soñando!
Las tres personas tuvieron reacciones distintas.
Sin embargo, Yan Weixing ni siquiera movió una ceja, manteniendo la postura firme de ofrecer la ficha con ambas manos.
Su tío entrecerró los ojos y dijo con voz profunda:
—¿Y si no te la concedo?
—Entonces seguiré pidiéndola.
Su tío soltó una risa fría:
—¿Y hasta cuándo piensas pedirla?
Yan Weixing respondió con serenidad:
—Eesperé doscientos años; mientras Xixi esté aquí, no me da miedo pedirla por otros doscientos años más.
Su tío se quedó sin palabras de inmediato.
A Nian Chaoxi se le apretó la mano e, instintivamente, dio un par de pasos hacia adelante:
—Tío....
En cuanto asomó la cabeza, ese sonrojo poco natural de sus mejillas se hizo aún más evidente.
Su tío, muriéndose del coraje, le lanzó una mirada fulminante.
Sin embargo, la reacción instintiva de la muchacha no podía ser fingida.
En ese preciso instante, a su tío se le pasaron muchísimas cosas por la mente.
Pensó en su propia hermana.
Si no hubiera sido por su terquedad en aquel entonces, ¿no habría podido disfrutar de la felicidad familiar junto a su hermana y los demás, ver crecer a esta niña, Xixi?
La persona que estaba parada frente a él ahora era su única sobrina.
Y durante los doscientos años en que él estuvo perdido en el letargo, este muchacho trajo de vuelta a Xixi.
Ambos compartían el mismo corazón.
De pronto resopló, se sacudió las mangas y dio media vuelta para marcharse.
Al ver esto, Yan Weixing alzó la voz para preguntar:
—No sé cuál sea la respuesta de mi tío....
Su tío lo interrumpió tajantemente:
—¡Llámame Señor! ¡¿Quién es tu tío?!
Yan Weixing hizo una pausa:
—Entonces, Señor....
Su tío soltó una carcajada fría:
—¡Acaso creías que pedir la mano de mi sobrina iba a ser tan sencillo!
Apenas terminadas las palabras, la figura de su tío desapareció por completo.
En el lugar, Nian Chaoxi y Yan Weixing se miraron el uno al otro, sin terminar de entender qué había querido decir su tío.
Nian Chaoxi aventuró una conjetura:
—¿Esto significa que aceptó, pero no del todo?
Yan Weixing se quedó pensativo al oír esto.
Nian Chaoxi no pudo evitar preguntarle:
—¿En qué estás pensando?
—¿Nuestros futuros hijos serán niños o niñas? Xixi, yo quisiera una niña, que lleve tu apellido, que herede el legado del Dios de la Guerra y de nombre le pondremos....
A Nian Chaoxi se le oscureció el rostro por completo y le propinó un manotazo directo en la cabeza.
Dijo con indignación:
—¡Sigue soñando despierto!
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