La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 104
Traduccion: Asure
Cuando el beso de Nian Chaoxi se posó en el rostro de Yan Weixing, bajo una expresión calmada e indiferente, su corazón no paraba de latir desbocado.
Sumando sus dos vidas, esta era la primera vez que besaba a un hombre.
Los labios cálidos se posaron sobre una mejilla ligeramente fría, helándola de tal forma que le dio un estremecimiento.
Esa ligera sensación de frío parecía haberle devuelto un poco la lucidez, pero al mismo tiempo parecía haberla confundido todavía más.
Podía sentir cómo, en el instante en que sus labios rozaron su cara, los músculos de la persona a la que estaba besando se tensaron de golpe.
Como un hierro candente calentado al rojo vivo en un segundo, el frío se disipó rápidamente y la sensación bajo sus labios se volvió cálida; incluso a esa distancia tan diminuta, las mejillas de Nian Chaoxi podían percibir ese calor emanando.
Nian Chaoxi no pudo evitar pensar que, sin duda alguna, él se había sonrojado.
Daoísta Yan era de pocas palabras y de carácter tirando a frío, pero en realidad se ruborizaba con extrema facilidad.
Aún recordaba la primera vez que se vieron... No, contando aquella ocasión de su juventud que ella había olvidado, esa debió ser la segunda vez que se cruzaron.
En aquel entonces, en el campo de artes marciales, el joven que empuñaba una espada larga de color carmesí parecía el mismísimo dios de la muerte.
Esa vez pensó que definitivamente se trataba de alguien severo y taciturno, tal como la intención de su espada.
Sin embargo, cuando él bajó de la plataforma de combate y se acercó con vacilación a entablar conversación con ella, Nian Chaoxi notó con extrema facilidad ese par de orejas completamente rojas escondidas detrás de su cabello.
Ese par de orejas al rojo vivo hicieron trizas en un instante la fachada de serenidad y firmeza que él tanto se había esmerado en aparentar.
Quién diría que el muchacho que se desenvolvía con tanta soltura en el cuadrilátero, el mismo que abajo lucía tan sereno y confiable, se ruborizaba a escondidas de las orejas cuando nadie se daba cuenta.
Probablemente ni él mismo se percataba, de lo contrario no habría podido mantener esa fachada de serenidad y compostura.
Y en este momento, pensó Nian Chaoxi, tal vez no solo sus orejas se habían puesto rojas.
Era muy probable que tuviera la cara entera encendida.
Quizá hasta el cuello se le había puesto rojo.
Al pensar en esto, Nian Chaoxi sintió una cosquilla en el corazón, como si un gatito la estuviera rascando.
Tenía unas ganas enormes de ver qué cara ponía ahora mismo.
Pero tampoco se atrevía a alzar la vista, porque sabía que su propio rostro debía de estar aún más rojo que el de él.
No pudo evitar preguntarse cómo fue que se lanzó a besarlo de frente. Y es que antes de llegar, lo único que le rondaba la mente era cómo acabar con esa vil serpiente mítica.
Nian Chaoxi no lograba recordar de dónde le había nacido semejante impulso.
A lo mejor comenzó desde el momento en que llegó a toda prisa y, pillándola desprevenida, escuchó a esa bestia decir con voz impregnada de malicia que Yan Weixing la quería a ella, que ella era su único anhelo, vio que Yan Weixing no lo negó.
Dado el carácter de él, no haberlo negado equivalía a admitirlo.
A Yan Weixing le gustaba ella.
Cuando Nian Chaoxi cayó en la cuenta de esta conclusión con un poco de retraso, se quedó perpleja por completo.
Sin embargo, tras el desconcierto inicial, no sintió desorientación, ni se sintió de manos atadas, ni tuvo el menor deseo de escapar.
Sorprendentemente, le pareció que así debía ser.
Que a Daoísta Yan le gustara ella era exactamente como debían ser las cosas.
Ella no era ninguna tonta; conviviendo día y noche, ¿cómo no se iba a dar cuenta?
Solo que en aquel entonces, ninguno de los dos se atrevía a romper el silencio.
Pero una vez que el asunto quedó al descubierto, fue como un brote tierno que se abre paso entre las piedras: nadie podía contener su crecimiento desmedido.
A Yan Weixing debía gustarle ella; si no le gustaba ella, ¿a quién más le iba a gustar?
Nian Chaoxi pensó de esa manera, rozando casi el egoísmo.
Ella era tan maravillosa que, tras haberla conocido a ella, ¿de quién más podría enamorarse él?
Era natural que Yan Weixing se enamorara de Nian Chaoxi.
¿Y qué hay de ella?
Se preguntó Nian Chaoxi a sí misma.
Una respuesta emergió casi con impaciencia.
Nian Chaoxi también debía estar enamorada de Yan Weixing.
Él era tan increíble que, tras haberlo conocido a él, ¿de quién más podría enamorarse ella?
En el pasado, su padre le había arreglado un compromiso matrimonial al cual ella se resistió de mil maneras.
Su padre le dijo en aquel entonces que buscaría a alguien como él para que amara a Nian Chaoxi.
En aquel entonces, Nian Chaoxi pensó: ¿cómo podría existir alguien así?
Pero ahora al fin se daba cuenta de que su padre jamás le había mentido.
Solo que esa persona no era quien había sido su prometido durante tantos años, sino Yan Weixing.
Hace cientos de años, él fue su primer prometido; era la persona que su padre le había encontrado, alguien capaz de amarla como a su propia vida, e incluso más.
Y ahora, dentro de su propio pecho, latía el corazón que le pertenecía a él.
Tras dar tantas vueltas durante cientos de años, en realidad el vínculo entre ambos jamás se había cortado.
Por eso, al escuchar a esa vil serpiente mítica usarla a ella para amenazar a Yan Weixing, tratándola como si fuera su punto débil, fue probablemente que sintió una furia tan grande.
... Una furia tal que, con la cabeza caliente, terminó lanzándose a besarlo.
¿Y ahora qué...?
Con los labios de Nian Chaoxi aún pegados a la mejilla del muchacho, la lucidez le volvió gradualmente a la cabeza y no se atrevía ni a moverse.
Por la mirada periférica vio que la manzana de Adán de Yan Weixing se movía ligeramente un par de veces, pero él tampoco se movía.
Entonces, ¿qué se suponía que debía hacer ahora? Tras recobrar la compostura, ¿cómo le explicaba ese beso repentino?
Nian Chaoxi lo pensó un momento y sintió que dar explicaciones pasaba a segundo plano; lo que debía hacer de inmediato era soltarse rápido.
Y es que con la mirada periférica ya alcanzaba a ver que esa vil serpiente los miraba fijamente con los ojos de plato, en esa cara que no tenía más que ojos se le podía leer clarito la palabra —estupefacción—.
Nian Chaoxi reaccionó como quien despierta de un sueño y se apartó a toda prisa.
—¡Ya que no dices nada, asumirás que estás de acuerdo!
para disipar su propia vergüenza.
Mientras decía esto, se incorporó de encima de Yan Weixing como si no hubiera pasado nada.
Al instante siguiente, una mano firme la sujetó del brazo de golpe y la volvió a atraer hacia él.
—Espera.
Yan Weixing, como volviendo en sí de repente, al fin abrió la boca.
Esa voz sonaba dos tonos más grave de lo normal, hasta su aliento se notaba ahogado y ronco.
La palma con la que la sujetaba estaba ardiendo, con un calor que rozaba casi lo anormal.
—¿Q-qué pasa?
articuló Nian Chaoxi por instinto.
Yan Weixing no respondió; parecía estar ordenando sus ideas.
El corazón de Nian Chaoxi no pudo evitar ponerse en vilo.
Aunque ella misma sentía que, además de ella, ¿de quién más podría enamorarse él?, el hecho de que llevara tanto tiempo sin decir palabra...
En medio de esa ligera zozobra, Nian Chaoxi de pronto escuchó a Yan Weixing decir sin inmutarse:
—Me distraje hace un momento, ¿podrías volver a hacer lo de hace un rato?
¿Hacer qué otra vez?
Nian Chaoxi no reaccionó por un segundo.
Lo de hace un rato...
¡Nian Chaoxi cayó en la cuenta de golpe: hace un rato ella lo estaba besando!
Ah, pero esto...
¿Acaso Yan Weixing se estaba aprovechando de ella?
Tal vez porque Yan Weixing solía ser demasiado serio, o quizás porque ella misma había sido la primera en tomarse la atribución, aunque él claramente le estaba pidiendo aprovecharse de ella, Nian Chaoxi no sintió la menor pizca de desconfianza; al contrario, le dieron ganas de reír.
Quizá porque ella tardó demasiado en responder, la expresión de Yan Weixing decayó a ojos vistas.
—¿No se puede?
preguntó Yan Weixing con desilusión.
Su apuesto rostro lucía melancólico y decaído, tal como un perrote grande mojado por la lluvia.
¡Pues claro que se podía!
Nian Chaoxi rápidamente le estampó otro beso en la cara.
En el momento en que los labios se posaron en su rostro, él —quien de boca para afuera había pedido que se aprovecharan de su persona— volvió a poner todos los músculos del cuerpo rígidos.
Fue recién en ese instante que Nian Chaoxi por fin se atrevió a alzar la cara para mirarlo directamente.
Ese rostro agraciado lucía como cubierto por una nube roja, pero ese par de ojos parecía ser capaz de brillar incluso en la noche más oscura, mirándola fijamente sin pestañear un solo segundo.
Abrió la boca y dijo con voz ronca:
—Una vez más.
Si hace un instante era una súplica dócil y conmovedora, esta vez usó un tono raras veces visto de firmeza e imposición.
Como si estuviera tratando de reconfirmar algo.
A Nian Chaoxi el corazón no le paraba de latir a mil por hora.
¿Aceptaba... o no aceptaba?
Antes de que Nian Chaoxi pudiera terminar de sopesar la pregunta, la vil serpiente mítica fue la primera en volver en sí y estalló en cólera de inmediato.
¡¿Cómo se atrevían este par de mocosos a ignorarla en su propia cara y ponerse a acaramelarse como si ella no existiera?!
Así que a Nian Chaoxi ya no le hizo falta pensarlo más.
Sin pronunciar palabra, la serpiente se abalanzó directo sobre ellos, queriendo estrangularlos a ambos de un tiro mientras no reaccionaban.
Pero Yan Weixing, quien parecía no haberle prestado la menor atención todo este tiempo, actuó de pronto: blandió su espada larga y repelió a la bestia de un solo golpe. La potencia de este impacto pareció ser un par de puntos más pesada que todas las anteriores, a tal grado que el cuerpo de la criatura, compuesto por pura aura de muerte, pareció sentir el dolor.
¡É-Él, en medio del apuro, aún guardaba semejante reserva de fuerza!
La vil serpiente retrocedió unos pasos llena de dudas y temor.
En ese momento, Yan Weixing por fin se dignó a fijar su atención en ella, con una expresión de profundo fastidio en el rostro.
Sin embargo, él también sabía que si no resolvía a esa bestia el día de hoy, no habría forma de concederse el gusto de —repetirlo una vez más—.
Por ello, el fastidio de su rostro se acentuó aún más y la mirada con la que contemplaba al engendro desprendía un aura asesina e implacable.
Sin embargo, su tono de voz fue de lo más sereno:
—Xixi, espérame un momento; cuando la mate, yo volveré a........
Pero Nian Chaoxi lo interrumpió.
—Quién va a esperarte.
Alzó su espada y se colocó a su lado:
—Daoísta Yan, en esta batalla debemos atacar juntos; solo así tendrás el corazón completo.
Yan Weixing se quedó perplejo por un segundo y luego soltó una leve sonrisa.
—De acuerdo.
Al instante siguiente, ambos atacaron a la vil serpiente mítica al mismo tiempo.
Al principio, la serpiente mítica no le dio importancia.
Por más que Nian Chaoxi se uniera al combate, su nivel de cultivo era demasiado bajo; sus ataques eran insignificantes para la bestia y no tenían la menor capacidad de dar un vuelco a la batalla. De quien debía guardarse seguía siendo únicamente Yan Weixing.
Sin embargo, con el paso de los segundos, comenzó a notar que las cosas tomaron un rumbo extraño.
En pleno combate, la conciencia espiritual lanzada por Yan Weixing y la desplegada por Nian Chaoxi empezaron a fusionarse en una sola.
La percepción de Yan Weixing era afilada y penetrante, mientras que la de Nian Chaoxi era vasta e inmensa; se suponía que eran dos conciencias espirituales que no cederían la una ante la otra, pero se unieron sin dejar el menor rastro de costura.
Al fusionarse, al inicio parecía haber cierta divergencia entre ambas, pero al cabo de un instante, esa discrepancia se disipó rápidamente, como si de verdad se hubieran fundido en una sola entidad.
Fue en ese momento que la serpiente mítica detectó la anomalía.
Y es que, a veces, al cerrar los ojos e inspeccionar los alrededores con su propia percepción espiritual, aunque tenía claramente a dos personas enfrente, solo lograba rastrear la presencia de una sola persona.
Era como si, a la par con la fusión de sus conciencias espirituales, la existencia de estas dos personas se hubiera unificado por completo.
Yan Weixing claramente estaba corroído por el aura de muerte de la criatura, impidiéndole usar su poder espiritual por un tiempo y obligándolo a emplear únicamente el poder demoníaco que usaba para reprimir el veneno demoníaco; sin embargo, en un momento dado, las fluctuaciones del poder espiritual pertenecientes a Nian Chaoxi irrumpieron de pronto en el cuerpo de Yan Weixing.
Fue justamente en ese instante que Nian Chaoxi se retiró del campo de batalla sin dudarlo, deteniéndose a tres pasos de distancia y cerrando los ojos con firmeza.
Al mismo tiempo, dentro de la percepción espiritual de la serpiente mítica, la conciencia que pertenecía a Nian Chaoxi se volcó de golpe en el mar de la conciencia de Yan Weixing, las fluctuaciones del poder espiritual de la joven recorrieron velozmente los meridianos de Yan Weixing.
¡Dos personas completamente distintas se transformaron por completo en un solo ser dentro de su percepción espiritual!
Como era de esperarse, la serpiente mítica abrió los ojos de par en par.
En su campo de visión, el Yan Weixing que tenía enfrente cambió súbitamente.
La naturaleza traicionera del aura demoníaca y la pureza del poder espiritual resonaban al mismo tiempo en su interior; la conciencia espiritual que solía estar limitada por el cuerpo y el nivel de cultivo de Nian Chaoxi desplegó al máximo sus ventajas en el cuerpo de Yan Weixing.
A los ojos de la criatura, todo el cuerpo de Yan Weixing pareció volverse transparente de golpe, dentro de ese cuerpo diáfano, aquel corazón al que le faltaba la mitad lucía ahora completamente intacto.
De pronto, la serpiente recordó las palabras de Nian Chaoxi.
Ella venía trayendo su corazón, así su corazón estaría completo.
En ese momento, la serpiente mítica se había burlado con desdén.
La energía vital entregada, entregada estaba; ¿acaso un par de palabras emotivas podrían hacer que la fuerza y la energía vital de ese sujeto regresaran de la nada?
Pero justo ahora, Nian Chaoxi se lo demostró de frente: ella sí podía.
Yan Weixing jamás la había engañado, ella, por supuesto, tampoco engañaría a Yan Weixing.
Con una actitud de absoluta confianza, entregándole todo su ser a él, se había fusionado en una sola con Yan Weixing.
Esto... ¿cómo era posible?
Y este fue el último pensamiento que la vil serpiente mítica dejó en este mundo.
Al instante siguiente, su cuerpo hecho de aura de muerte sintió de pronto un leve escalofrío.
Pero habiendo quedado separada de su cuerpo físico, ¿cómo podría sentir frío?
No pudo evitar bajar la mirada.
Así, el último reflejo en sus ojos fue el de su propio cuerpo disipándose poco a poco.
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La colosal aura de muerte se disipó entre el cielo y la tierra.
Yan Weixing, sin embargo, ni siquiera se molestó en mirar; dio media vuelta a toda prisa para contemplar lo que tenía a sus espaldas.
Nian Chaoxi estaba parada detrás de él, con los ojos cerrados, inconsciente y sin reacción.
Tal como cuando él acababa de crear su cuerpo usando sus propias costillas, carne y sangre.
Yan Weixing la contempló por un breve segundo, avanzó a pasos agigantados y la envolvió en un abrazo.
La conciencia espiritual en el mar de la conciencia se retiró gradualmente.
El poder espiritual que no le pertenecía se desprendió.
Podía sentir cómo Nian Chaoxi salía de su cuerpo, pero la persona que tenía enfrente recobró la vida.
Ella dio un ligero estremecimiento, abrió los ojos y pareció no reaccionar del todo aún.
Yan Weixing dejó escapar una suave risita y de pronto preguntó con voz ronca:
—Ahora, ¿se puede?
Nian Chaoxi volvió en sí.
Por instinto estuvo a punto de decir que sí.
Pero al instante siguiente, una voz siniestra y tétrica resonó desde sus espaldas.
La silueta de su tío emergió detrás de ellos como un alma en pena.
—No se puede.
—.......
—.......
Nian Chaoxi alzó la cabeza con rigidez para mirar a su mayor, cuyo rostro detrás de ellos estaba tan sombrío que parecía capaz de matar a cualquiera, dijo con voz tiesa:
—Tí....
Sin embargo, antes de que pudiera terminar de hablar, de pronto fue alzada en brazos por alguien; una ráfaga de viento furioso se levantó a su alrededor y el paisaje cambió en un instante.
Abrió los ojos de par en par por la sorpresa.
Porque Yan Weixing, teniéndola en brazos... se había dado a la fuga.
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