La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 102
Traduccion: Asure
Desde que percibió que Jing Shi parecía capaz de controlar a esa vil serpiente mítica, Nian Chaoxi había estado pensando en por qué una criatura tan despiadada y tiránica, capaz de devorar ciudades enteras hasta dejarlas vacías, estaría dispuesta a hacerle caso.
¿Acaso únicamente porque Jing Shi la había liberado de ese cuerpo bajo sello?
Era prácticamente imposible. Tal como ella misma había dicho: si Jing Shi solo se hubiera limitado a salvarla, una vez que la bestia recuperara del todo sus fuerzas, la primera medida que tomaría no sería mostrarle gratitud, sino engullirse de un bocado a su —benefactor—.
¿Podría ser entonces porque aún no se había recuperado por completo y por eso necesitaba a una herramienta como Jing Shi para que lo asistiera desde un costado?
Menos probable todavía. Si solo necesitara una herramienta que lo ayudara a volver a su apogeo, dada la personalidad de esa criatura, la actitud hacia Jing Shi habría sido muchísimo más nefasta en lugar de obediente.
Por si fuera poco, cuando Jing Shi hizo que la serpiente mítica lo rescatara del subterráneo desmoronado, el fugaz forcejeo de la criatura reflejó de forma muy clara su absoluta reticencia.
Estaba a regañadientes; pero al final, no le quedó más remedio que salvarlo.
Nian Chaoxi sospechó desde ese instante si Jing Shi no habría empleado alguna treta para forzar a la serpiente mítica a ceder.
Hasta hace un momento, cuando Yan Weixing llevaba a la bestia cada vez más lejos de ellos y Jing Shi se le aproximaba disimuladamente, Nian Chaoxi terminó de entenderlo: tal vez no era solo la criatura la que estaba sometida a él, sino que él también, en cierta medida, estaba sometido a la serpiente mítica.
¿Bajo qué circunstancias dos personas con una diferencia de fuerza tan abismal podrían contenerse mutuamente?
Considerando que de la serpiente mítica solo quedaba su alma divina, a Nian Chaoxi únicamente se le ocurría que Jing Shi le hubiese hecho algo al alma de la criatura.
Tal como el sello del alma que ella una vez había impuesto sobre esa serpiente.
Pero apenas cruzó esa idea por su mente, le pareció imposible.
Porque lo único que puede intervenir sobre un alma divina es otra alma divina; tal como cuando ella quiso imponer el sello del alma sobre el espíritu de la bestia, tuvo que ofrecer del mismo modo su propia alma.
Sin embargo, el sello del alma de Nian Chaoxi se fundamentaba en un sello de linaje: ella era la selladora y la criatura se hallaba en desventaja frente a ella; solo así pudo usar un alma débil para sellar un alma poderosa.
Pero sin las limitaciones del cuerpo físico, con lo colosal que era el alma divina de la serpiente mítica, si alguien osaba manipularla, lo único que le esperaría sería que devorasen su alma, se fusionara con ella y pasara a ser parte de su ser.
¿Acaso Jing Shi habría tenido la temeridad de usar su propia alma divina para alterar el espíritu de la criatura? ¿Acaso estaba esperando ser devorado?
Nian Chaoxi creyó que estaba fantaseando, pero al surgir este pensamiento, sintió un escalofrío por todo el cuerpo.
¿Y si... lo que Jing Shi buscaba era precisamente fusionarse con la serpiente mítica?
Tratar de intervenir en el alma divina de la criatura era una empresa titánica, pero lograr que la criatura se devorara la propia alma resultaba ser algo infinitamente más sencillo.
Al fusionarse el alma con la de la serpiente mítica, él también se convertía en parte de ella: la criatura era él y él era la criatura; por más reticente que estuviese la bestia, al presentarse el peligro, se vería obligada a salvarse a —sí misma—.
La serpiente jamás escucharía a nadie por una simple muestra de gratitud; pero ante una amenaza externa, por supuesto que atendería las sugerencias de —sí misma—.
Después de todo, ese sujeto se convertiría en parte de su ser dentro de muy poco.
Apenas este pensamiento brotó en su mente, el corazón de Nian Chaoxi dio un vuelco.
Sin tiempo para pensarlo más, lanzó la provocación casi por puro instinto.
En el momento en que habló y vio la expresión atónita que Jing Shi mantuvo por un instante, Nian Chaoxi supo que su audaz deducción era correcta.
Sin embargo, no sintió el más mínimo regocijo por haber acertado; al contrario, solo experimentó cómo se le helaba el alma.
¿Quién podría haber imaginado que Jing Shi pudiera estar verdaderamente tan demente?
Bajo la percepción de la conciencia espiritual, el alma de Jing Shi —a la que le faltaba una tercera parte— resultaba tan descaradamente evidente.
La espada larga de Nian Chaoxi estaba posada sobre su cuello, pero a él no le importaba en lo absoluto; solo le preguntó con total serenidad cómo lo había adivinado.
¿Cómo lo adivinó? Probablemente porque, al haber sido alguien que también había intervenido en su propia alma divina, ella era extremadamente sensible a los asuntos del alma.
Pero no dijo nada. Abrió la boca y solo atinó a preguntar:
—¿Por qué?
Al fusionar la conciencia espiritual con la serpiente mítica y volverse parte de ella, equivaldría a borrar por completo todo lo que pertenecía a —Jing Shi—.
Su alma se convertiría en parte del alma de la bestia, su conciencia pasaría a ser parte de la conciencia de la bestia y él terminaría asimilado por ella. A partir de ese momento, no volvería a existir en este mundo un alma ni una conciencia que le pertenecieran, ¿y qué diferencia había entre eso y la muerte misma?
Incluso para Nian Chaoxi, eso resultaba infinitamente más aterrador que la muerte.
La conciencia espiritual de Jing Shi estaba inmovilizada por ella sin poder moverse, pero no había la menor señal de pánico en su rostro; ante la perplejidad de Nian Chaoxi, más bien dejó escapar una suave risita.
A este hombre no parecía importarle en lo absoluto que fusionarse con una vil serpiente mítica estuviera mal.
Abrió la boca y dijo pausadamente:
—Joven señora del castillo, mire usted: si solo fuera Jing Shi, con tan solo un momento en que mi mente pierde la estabilidad, usted puede atraparme y dejarme inmovilizado, como un cordero listo para el matadero.
Nian Chaoxi frunció el ceño.
Pero él hizo como si no se diera cuenta y continuó con serenidad:
—El poder humano tiene sus límites. Después de todo, este humilde monje es demasiado débil y sus aptitudes son limitadas; me resulta imposible ser invencible bajo el cielo como su padre, ni puedo convertirme en el Soberano Demoníaco usando un cuerpo humano como Daoísta Yan. Así que siempre habrá alguien en este mundo capaz de amenazarme, capaz de matarme en cualquier momento.
—Además.....
sonrió,
—incluso el Lord Dios de la Guerra, siendo invencible en el mundo, ¿no terminó muriendo en el campo de batalla después de todo? Eso es ser humano: por más poderoso que uno se vuelva, los límites siempre están ahí.
Nian Chaoxi lo escuchó con el rostro completamente gélido, soltó una risita burlona y dijo:
—¿Así que decidiste dejar de ser humano?
Jing Shi no prestó la menor atención al sarcasmo en su tono y dijo con tranquilidad:
—Cuando este monje era joven, rescató de las manos de un cultivador demoníaco a un niño que este usaba para practicar sus artes.
Nian Chaoxi no esperaba que cambiara de tema tan repentinamente, por lo que se quedó perpleja por un instante.
Luego cayó en la cuenta: el momento al que se refería como —cuando era joven— probablemente fue antes de que la Secta Budista lo encontrara.
Salvar a un niño secuestrado por un cultivador maligno...
Todos decían que Jing Shi era la persona que había heredado la naturaleza budista de la reliquia; así que, en aquel entonces, debía de ser alguien —bueno por naturaleza—.
Entonces, ¿por qué terminó convirtiéndose en el monstruo que era ahora?
Jing Shi pareció adivinar lo que ella pensaba, dejó escapar una suave risita y continuó:
—Viví con ese niño durante cuatro años; lo trataba como a un hermano. Era un pequeño adorable: cada vez que conseguía algo delicioso, se resistía a comerlo solo; insistía en que yo le diera el primer bocado para recién comerse el segundo. Pero aquel cultivador maligno era extremadamente vengativo. Le pareció una humillación que un chiquillo se le escapara de las manos, así que nos estuvo cazando sin descanso durante cuatro años. Me vi obligado a refugiarme con el niño cambiando de lugar una y otra vez; en varias ocasiones estuvimos a punto de ser atrapados. La última vez, nos rastreó hasta el mercado donde nos escondíamos. Temiendo involucrar a los demás, escondí al niño y diseñé un plan para atráermelo y alejarlo. Sin embargo, no tuve buena suerte: me capturó a mitad del camino y me llevó de vuelta a la cueva donde cultivaba. Me utilizó como ganado humano durante tres años para refinar sus píldoras, haciéndome vivir una existencia peor que la muerte. Tiempo después, un cultivador maligno aún más poderoso buscó venganza contra él. Logré escapar por pura suerte y fui a buscar a ese niño, solo para descubrir que mi captura en aquel entonces no se había debido a la mala suerte, sino a que ese niño me había traicionado.
Dejó escapar una risita, como si le resultara de lo más entretenido, añadió con indiferencia:
—En ese momento sentí que el mundo se me venía abajo y le exigí al niño que me explicara por qué devolvía favor con traición. Él me dijo que la culpa era de este humilde monje por ser demasiado débil e incapaz de protegerlo; si quería seguir con vida, no le quedaba más remedio que venderme. Más adelante lo maté. Y lo más curioso fue que ese niño, que antes juraba no haber hecho nada malo, al ver que yo había adquirido la capacidad de matarlo, se puso a llorar a mares diciendo que estaba arrepentido y rogándome que le perdonara la vida. En ese momento, ya no le parecía que yo fuera débil.
Jing Shi alzó la cabeza y dijo:
—Joven señora del castillo, mire usted: en este mundo, hasta un niño entiende la ley de la selva. Ser débil es el verdadero pecado de todos. Que yo busque el poder, ¿es acaso algo tan difícil de entender?
Antes de que Nian Chaoxi pudiera abrir la boca, una voz resonó de pronto a sus espaldas.
Una voz pausada y ligera preguntó lentamente:
—¿Y el poder que buscas consiste en hacer desaparecer tu propia conciencia a partir de ahora para volverte parte de una vil serpiente mítica?
Nian Chaoxi volteó por instinto.
A sus espaldas, Jingwang trepaba por las ruinas bajo la luz de la luna.
Caminó hasta el lado de Nian Chaoxi, le hizo una reverencia y solo entonces dirigió la mirada hacia Jing Shi, quien se había quedado en completo silencio desde su aparición, dijo con calma:
—Jing Shi, ¿puedes responder a mi pregunta?
Nian Chaoxi quiso decirle por instinto que se alejara rápidamente de ese lugar tan peligroso, pero al ver al Jingwang de ese momento, las palabras no le salieron de la boca.
Jing Shi lo contempló por unos instantes y solo entonces articuló pausadamente:
—Hermano mayor.
Jingwang dijo con indiferencia:
—Responde a mi pregunta.
Al oírlo, Jing Shi dejó escapar una suave risita y respondió con tranquilidad:
—¿Cómo podría hacer una estupidez así?
Dos rostros idénticos se contemplaban frente a frente bajo la luz de la luna.
Jing Shi dijo pausadamente:
—Al fin y al cabo, también soy el Sabio Budista que, tras recibir la mitad de la reliquia, contó con la devoción y las ofrendas de sus creyentes durante cientos de años. Si una persona común fuera devorada por ella, tal vez su conciencia se borraría; pero si soy yo quien se fusiona con la criatura, aún no está dicho quién terminará influyendo a quién.
Fue en ese instante que Nian Chaoxi recordó que él solía ser el Sabio Budista, un Sabio que llevaba consigo el poder del juramento.
De pronto, todo le cobró sentido.
Con razón tenía el descaro de fusionarse directamente con esa vil serpiente mítica: una persona común sin duda pasaría a ser parte de la bestia, pero él llevaba encima cientos de años de poder del juramento. Aunque ya no fuera el Sabio Budista, esa fuerza acumulada durante siglos no iba a disiparse; contando con la protección de esa energía, por más que su alma divina no estuviera a la altura de la de la criatura, su conciencia jamás iba a desaparecer con facilidad.
Si de verdad lograba fusionarse por completo con la serpiente mítica, no era descabellado que terminara disputándole el dominio en un empate de poderes.
O tal vez, al mismo tiempo que la bestia devoraba su conciencia, terminaría siendo influenciada por la de él, haciendo que dos conciencias radicalmente distintas se fundieran en una sola para dar paso a un ser completamente nuevo.
Sin embargo, fuera cual fuera el resultado final, mientras su conciencia no desapareciera, lograría su cometido: obtener el poder de la serpiente mítica.
Resulta que ese era su verdadero propósito.
En ese momento, Yan Weixing y el engendro ya habían llevado la batalla a una distancia muy lejana.
De pronto resonó un estruendo brutal. Nian Chaoxi no sabía si era que la vil serpiente se había percatado de la situación en este lado y arremetió contra Yan Weixing.
Pero al pensar que él estaba enfrentando solo a semejante criatura, no pudo evitar ponerse ansiosa.
Fue en ese preciso momento que Jingwang habló de golpe:
—Joven señora del castillo, vaya a ayudar a Yan Weixing; yo me encargaré de él.
Nian Chaoxi dirigió la mirada hacia él de inmediato y dudó:
—Tú....
Jingwang dijo con firmeza:
—Él es mi hermano gemelo; ya que el Dao Celestial determinó que en esencia somos una misma persona, entonces las atrocidades que él cometió también deberían ser saldadas por mí.
Nian Chaoxi frunció el ceño:
—Pero....
Jingwang sonrió y añadió:
—Vaya, joven señora; Daoísta Yan aún la está esperando.
Al final, fue justamente esa frase la que convenció a Nian Chaoxi.
Lo pensó un instante, le posó la mano directamente sobre el hombro y le dijo en voz baja:
—Tú no eres como él, tú aún nos tienes a nosotros, Jingwang. Solo haz lo que debas hacer, no te fuerces.
Jingwang se quedó perplejo por un segundo y asintió:
—Lo entiendo.
Nian Chaoxi no dijo más; dio media vuelta y se dirigió a toda prisa hacia el lugar de donde provenían los estruendos.
A sus espaldas, Jingwang contemplaba a Jing Shi y dijo pausadamente:
—Hermano menor, ha llegado la hora de que pongamos punto final a esto entre hermanos.
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