WANGUSHENDI 2657







EMPERADOR DIVINO ETERNO 2657

La espada de la Gran Maestra del Palacio


Raws: 2642

La Gran Líder del Palacio, Shen Xi, estaba montada en el lomo de un unicornio. Llevaba una armadura sagrada de color blanco, la Espada del Juicio colgada en la cintura y el cabello largo cayéndole como una cascada. Su imponente figura se veía recontra esbelta y cada centímetro de su piel emanaba un brillo blanco resplandeciente, limpiecito como el jade más fino.

El unicornio no era un animal cualquiera; se trataba de una bestia sagrada de la luz y tenía un par de alas blancas como la nieve.

Sus pupilas cargaban truenos y relámpagos, su respiración era tan fuerte que parecía el soplido de un dragón. El aura que desataba les metía tremenda presión a todos los Santos Supremos que estaban ahí, como si tuvieran al frente a un dios de la raza de las bestias de miles de metros de altura.

Pero claro, ese unicornio todavía no había llegado al Reino Dios, se quedaba corto por un pelito.

Tras mil años de cultivo, la otrora Hada Sin Sombra se veía aún más impresionante. Esa energía oscura y maliciosa que antes tenía se había disipado bastante, ahora su poder de la luz era recontra fuerte y ardiente, volviéndose la viva imagen de la pureza y la santidad.

La mujer dio un salto desde el lomo del unicornio, pisando el suelo con fuerza, luego avanzó hacia el puesto de muertos. Al toque, una red de líneas blancas comenzó a brotar bajo sus pies, avanzando como una marea con dirección a Zhang Ruochen, Xiang Chunan, Shu Yong y Hua Chunqiu.

Shu Yong levantó la mirada y vio que las nubes del cielo se habían puesto de un rojo oscuro, mientras una intención asesina que te sacudía el alma santa le daba de golpe en la cara.

A pesar de que Shu Yong y Hua Chunqiu eran de los más fuertes en sus respectivos mundos, sintieron un vuelco en el corazón al quedar atrapados en el campo de fuerza de la Gran Líder Shen Xi. Era una sensación de impotencia, como si sus almas santas estuvieran recontra oprimidas y no pudieran defenderse con nada.

Esta jefa del Palacio del Juicio era muchísimo más temible de lo que se habían imaginado.

Shen Xi clavó sus ojos en los dos cadáveres mutilados, asintió levemente y comentó:


—El precio que le han puesto es muy bajo.


Shu Yong quiso decir algo, pero los labios no le daban.

El espacio justo donde tenía la boca parecía haberse congelado por completo.


—Como andamos recontra aguja de piedras divinas últimamente y queríamos rematarlos al toque, por eso los dejamos baratos nomás. Si a la Gran Líder le interesa, se los dejo con el diez por ciento de descuento. ¿Qué dice, ah?


respondió Zhang Ruochen, levantando el cartelito y apuntando a las letras que decían: “Para cultivadores del Campo Celestial, diez por ciento de descuento”.

Entre la gentita que miraba alrededor se escucharon varios gritos de asombro. Todos pensaban que Zhang Ruochen prácticamente estaba cavando su propia tumba.

¿De verdad se estaba atreviendo a provocar a la Gran Líder del Palacio del Juicio?

La aparición de Shen Xi fue como tirar una piedra al agua: armó terrible revuelo en todo el Mercado Marítimo del Mundo Mortal y puso los pelos de punta a todos los cultivadores.


—La Gran Líder del Palacio del Juicio... esa sí es una verdadera peso pesado, una jefa de jefas.

—Hace cien años, Hada Sin Sombra ya figuraba en la Lista de Extinción del Mundo Mortal. Hoy en día, fácil ya trascendió ese nivel y entró a la categoría de los fuera de serie.

—Cuando un monstruo de ese calibre se mete a la cancha, la cosa se pone color de hormiga. A ver si las cadenas de leyes de las islas del Mundo Mortal aguantan el choque...












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No muy lejos del puesto de muertos, en lo alto de un edificio, Yu Chenjing miraba todo el panorama con las manos cruzadas en la espalda.

Detrás de ella, una anciana de la Civilización Mil Estrellas comentó:


—Si la Gran Líder del Palacio del Juicio se ha tomado la molestia de aparecer en persona, esos patas la van a pasar recontra mal. ¿No deberíamos meter nuestra cuchara para calmar las aguas y, de paso, hacernos amigos de ellos?


Yu Chenjing negó con la cabeza y dijo:


—Esos de ahí han venido precisamente a buscar fregar al resto. Si nos metemos, ¿no estaríamos más bien aguándoles la fiesta?

—Pero es que seguro no calcularon que iban a hacer saltar al Palacio Divino de la Luz. Esa Gran Líder del Palacio del Juicio ha quebrado a un montón de gente en los últimos cien años; le da igual bajarse a todo un clan o borrar del mapa a un mundo entero, ni parpadea la tía. Es más, hasta se ha bajado a dos expertos de la Lista de Extinción del Mundo Mortal ¿Quién sabe si hoy le da la gana de desenvainar esa Espada del Juicio que lleva en la cintura?


A la Espada del Juicio todo el mundo le tenía terror.

Sobre todo en el Universo Occidental, esa espada era considerada el arma asesina más temible de todas. Cualquier traidor del Palacio Divino de la Luz temblaba de miedo solo con escuchar su nombre, a los seres oscuros se les salía el alma del cuerpo del puro susto.

Yu Chenjing clavó la mirada en Zhang Ruochen y comentó:


—Fugu y Mo Yang eran de los mejores asesinos imperiales de la organización Asesinos Celestiales. Alguien capaz de bajarse a esos dos no puede ser cualquier hijo de vecino, ¿ah? Vamos a chequear un toque más. Quién sabe y estemos ante otro personaje fuera de serie.












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La Gran Líder Shen Xi clavó sus ojos hermosos pero fríos como el hielo en Zhang Ruochen, desatando una ráfaga de intención asesina tan densa que se transformó en un sinfín de espadas de luz que salieron disparadas hacia él.

El viento de los espadazos soplaba con fuerza, llegando a romper varias cadenas de leyes.

Zhang Ruochen ni se movió de su sitio. Las espadas de luz asesina que iban directo hacia él se deshicieron solitas antes de tocarlo, convirtiéndose en puros puntos brillantes en el aire.


—Tienes lo tuyo.


Los ojos de la Gran Líder Shen Xi se achicaron con fuerza y la energía santa dentro de su cuerpo comenzó a moverse con todo.

Zhou Yu ni se enteró de que Shen Xi y Zhang Ruochen ya habían tenido un pequeño choque de poderes hace un milisegundo. Avanzó junto a cuatro Santos Supremos del Palacio del Juicio y ordenó:


—Recojan esos dos cuerpos, guárdenlos bien y llévenselos de vuelta al Campo Celestial para enterrarlos como se debe.


Pero en ese momento, Zhang Ruochen soltó con total frescura:


—Si quieren llevarse esos huesos, van a tener que pagar completitas las piedras divinas que valen, ¿ah?

—Eso mismo digo yo.


apoyó Hua Chunqiu. De inmediato, jaló un trazo con su pincel, dando forma a un río de tinta que dejó a Zhou Yu y a los cuatro Santos Supremos del Palacio del Juicio estancados en la otra orilla. La energía santa que brotó de la punta del pincel se los llevó de encuentro, haciéndolos volar por los aires como si fueran hierba mala.

Hua Chunqiu era el más bravo del Campo de la Pintura, con un nivel de cultivo en el Reino Paramount y estando a un paso de ser semidiós. ¿Cómo diablos iban a poder hacerle el pare unos Santos Supremos de nivel bajo como Zhou Yu y su gentita?

La Gran Líder Shen Xi clavó una mirada fulminante y metió un manotazo en el aire.

Con solo levantar la mano, el viento sopló con fuerza y las nubes se arremolinaron, activando al toque la enorme red de cadenas de leyes de la isla. Estas aparecieron flotando en pleno aire como si fueran miles de millones de talismanes de luz.




¡Boom!




El río de tinta se partió en pedazos.

Un destello de espada formado por sus cinco dedos cruzó el río de la ilusión que había quedado partido en dos, dándole de lleno a Hua Chunqiu.

Se escuchó un estallido recontra fuerte, un “¡pum!”.

Hua Chunqiu usó su pincel para bloquear el golpe, pero el arma —que era un pincel de nivel de Arma Santa Real— terminó reventando en mil pedazos por el impacto, toda la energía de la espada le cayó encima.

El Dominio Dao de Hua Chunqiu fue destruido por completo, su armadura santa de protección se hizo trizas y el tipo salió volando por los aires, botando sangre como loco por la boca y la nariz. A la altura del abdomen se le abrió un tajo de unos treinta centímetros de largo, dejándole los órganos internos recontra dañados.

Ambos manejaban el mismo nivel de cultivo en el Reino Paramount, pero la diferencia de poder entre los dos era un abismo.


—A su mare, parece que de verdad ya entró... a la categoría de los fuera de serie... de los incomparables.


comentó un cultivador con la voz temblando del puro susto.

Era demasiado fuerte, ni las cadenas de leyes de la isla podían frenarla.


—¡Hermano Hua!


Xiang Chunan corrió a toda velocidad, ayudó a levantar a Hua Chunqiu y, clavándole una mirada furiosa a la Gran Líder Shen Xi, le reclamó:


—¿Por qué miércoles te metes a herir a la gente así?


Shen Xi avanzó con paso firme, mientras su aura no paraba de subir con fuerza, haciendo que las cadenas de leyes se rompieran bajo sus pies a cada paso que daba.


—El que mata a un semidiós de la Raza Ángel se convierte en enemigo del Palacio Divino de la Luz, por ende, en enemigo de todo el Tribunal Celestial. No solo he venido a herirlo, ¡he venido a cortarle la cabeza!




¡Shua!




Su silueta se desvaneció y, en un parpadeo, ya la tenía encima a Hua Chunqiu.

Entre sus manos blancas y delicadas como el jade, una infinidad de reglas de la luz comenzaron a trenzarse con locura, dando forma a una espada gigante de luz de más de tres metros de largo.

Empujó los brazos hacia adelante, lanzando una estocada directa.

El resplandor que desató ese espadazo iluminó por completo todo el Mercado Marítimo del Mundo Mortal. La onda de choque fue tan brutal que provocó olas de más de treinta metros de alto en el mar de los alrededores.


—¡Te pasaste de abusiva!


Del cuerpo de Xiang Chunan comenzaron a brotar miles de puntos brillantes como estrellas, dando forma al Marco del Reino de la Verdad conocida como “Universo sin Límites”. Con esa fuerza, le metió un puñetazo de frente a la gran espada de luz que había lanzado Shen Xi.

El puño chocó directo contra la punta de la espada.




¡Boom, Boom!




La gran espada de luz estalló en pedazos. Tanto Shen Xi como Xiang Chunan salieron despedidos hacia atrás por el impacto, desatando dos ráfagas de viento recontra potentes.

La docena de Santos Supremos del Palacio del Juicio que estaban detrás de Shen Xi, a pesar de haber formado una barrera santa de luz, salieron volando por los aires unos treinta metros. Varios de ellos terminaron escupiendo sangre sagrada, quedando bien heridos.

En el espacio que separaba a Shen Xi y Xiang Chunan, se abrió una grieta de unos seis metros de ancho que se extendió por más de trescientos metros hacia los lados.

Hay que tomar en cuenta que el mar donde se ubica el archipiélago del Mundo Mortal está recontra protegido por cadenas de leyes, justamente para evitar que las peleas de los Santos Supremos terminen destruyendo las islas. Que hayan causado semejante destrozo demostraba que estaban a otro nivel.


—Asu, no pensé que Xiang Chunan fuera tan fuerte como para darle la contra y medirse de igual a igual con la Gran Líder del Palacio del Juicio.

—Ese Marco del Reino de la Verdad que ha desarrollado parece que llegó al nivel de Universo sin Límites. Qué loco, de verdad; pensar que alguien en el Reino Santo Supremo ya pueda dominar ese nivel.

—Bueno, al fin y al cabo es el yerno de la Líder del Palacio Divino de la Verdad, no es cualquier cosa.

    ……


La intención asesina de Shen Xi se puso aún más brava. Sus diez almas y diez espíritus salieron disparados de su cuerpo, formando a su espalda veinte sombras luminosas idénticas a ella, las cuales brillaban en el firmamento como si fueran veinte soles ardientes.

Al mismo tiempo, la mujer agarró el mango de la Espada del Juicio.

Con solo desenvainar un mísero centímetro de esa espada —que tenía el rango de un Arma Santa Suprema—, se desató una energía de espada descomunal que dio forma a una terrible tormenta de ráfagas cortantes.




¡Shua!




El poder de la luz blanca que brotaba del cuerpo de la espada fue tan fuerte que a varios cultivadores que estaban cerca les comenzó a chorrear sangre de los ojos, obligándolos a retroceder al toque.

La Espada del Juicio ni siquiera estaba afuera del todo y ya desataba una presión asesina de terror.

Xiang Chunan no arrugó para nada y soltó un bufido:


—¿Acaso ustedes en el Palacio del Juicio se creen los dueños del mundo para andar matando a quien les dé la gana? Tú, con todo y que eres la Gran Líder, en mis épocas no eras más que una simple sirvienta de mi hermano mayor. ¡Si mi hermano no hubiera muerto, ahorita mismo estarías en el Mundo Infierno calentándole la cama, oye!




¡Zas!




La Espada del Juicio salió por completo de su vaina y Shen Xi la levantó por encima de su cabeza.

El cuerpo de Shen Xi brillaba tanto que su silueta se volvió borrosa, transformándose en pura luz. Sus diez almas y diez espíritus se fusionaron por completo con la estructura de la espada, mandó un espadazo directo hacia abajo.


—¡Si quieres bronca, bronca tendrás, no te tengo miedo!


De pronto, una silueta divina apareció en el cielo y estiró un par de manos gigantescas hechas de divinidad. Cada mano formó una nube divina, logrando neutralizar la fuerza del ataque de ambos.

La caótica onda de choque comenzó a disiparse poco a poco.

Esa silueta divina se quedó suspendida en el aire y habló:


—¿Podrían darle un toque de consideración a la Torre Absoluta del Mundo Mortal y parar la mano por un momento?


Shen Xi reconoció la identidad de esa silueta divina: se trataba del "General Divino Tianbin", un dios falso que custodiaba el Mercado Marítimo del Mundo Mortal. Por eso, guardó la espada en su vaina, pero no le hizo ninguna reverencia a la deidad. Con tono soberbio, dijo:


—Por supuesto que le voy a dar su lugar a la Torre Absoluta del Mundo Mortal. Sin embargo, un semidiós de la Raza Ángel ha muerto de forma salvaje; alguien tiene que dar explicaciones, ¿no?

—¡Nos los encontramos botados!


Xiang Chunan desactivó su Marco del Reino de la Verdad y añadió:


—Esos dos cadáveres se los encontró el hermano Shu tirados por ahí. Nosotros no los quebramos. ¡Te has confundido de cabo a rabo, tía!

—Así es, nos los encontramos botados.


apoyaron Shu Yong y Hua Chunqiu al unísono.

Zhou Yu soltó un bufido de desprecio:


—¿Botados? Qué buena suerte tienen ustedes para encontrarse tirado el cadáver de un semidiós de doce alas de la Raza Ángel. ¿De verdad creen que al Palacio Divino de la Luz se le puede agarrar de cholito tan fácil?


Shen Xi clavó su mirada en Zhang Ruochen, quien no había dicho ni pío hasta el momento, sentenció:


—Que un semidiós de la Raza Ángel haya muerto así de feo no se limpia con un simple "me lo encontré botado". Sus delitos no se van a perdonar tan fácil. Así que dejen de causarle jaranas a la Torre Absoluta del Mundo Mortal y acompáñenme por las buenas al Palacio Divino de la Luz, ¿les parece?


Zhang Ruochen soltó una risita ligera, miró de reojo los restos tirados en el suelo y contestó:


—Dices que por la muerte de un semidiós de la Raza Ángel alguien tiene que pagar con su cabeza. Pero a ver, ¿acaso las vidas de los cultivadores que murieron en manos de ellos no valían nada?


Shen Xi achicó los ojos, mientras su cabello largo se mecía con el viento.

Zhang Ruochen continuó:


—Esos dos que están tirados en el suelo eran asesinos de nivel imperial de la organización Asesinos Celestiales, Fugu y Mo Yang. Las vidas inocentes que se han bajado se cuentan por miles. Que el Palacio del Juicio venga a sacar cara por dos asesinos de la peor calaña... oigan, ¿no será más bien que Asesinos Celestiales es una organización financiada por el mismísimo Palacio Divino de la Luz?


Shen Xi no abrió la boca, pero la intención asesina en sus pupilas se disparó por completo.

Zhou Yu saltó al toque:


—¡Qué osado! ¿Cómo te atreves a manchar así el nombre del Palacio Divino de la Luz? La Gran Líder ni enterada estaba de que estos tipos eran asesinos de esa organización.

—¡Sácate de acá! ¿Acaso alguien te ha dado vela en este entierro?


Zhang Ruochen metió un manotazo al aire y una tremenda ráfaga de energía de rectitud salió disparada, mandando a Zhou Yu a volar por los aires como si fuera un muñeco de trapo. El tipo fue a dar directo contra un edificio, destrozándolo por completo y quedando sepultado entre los escombros.

A Shu Yong y a Hua Chunqiu por fin les cuadró todo en la cabeza, pero el susto que les dio fue aún mayor.

Aunque ellos nunca habían visto en persona a Fugu ni a Mo Yang, los nombres de esos dos asesinos les sonaban recontra conocidos, eran leyendas del terror. Para haber sido capaz de quebrar a semejantes monstruos, ¿a qué nivel de locura tendría que estar el poder de Shu Qianchi?

Desde el saque ellos no se habían creído ese cuento de que Shu Qianchi se los había encontrado botados.

Shen Xi y Zhang Ruochen se quedaron midiéndose con la mirada por un buen rato, hasta que ella por fin habló:


—Con que eran dos asesinos... Bueno, bien muertos están, se lo tenían merecido.

—Entonces, ¿puedo seguir con mi negocio o qué?


Shen Xi le cortó:


—¡Ni hablar! Aunque Fugu haya sido un asesino, seguía perteneciendo a la Raza Ángel. Lo que están haciendo aquí es una total humillación para su raza. Por hoy les puedo pasar la falta, pero esos restos me los llevo yo sí o sí.


Zhang Ruochen se volvió a sentar fresco en su silla y le aclaró:


—Yo también te voy a poner las cosas claras: si no me pagan mis piedras divinas, hoy nadie se mueve de aquí con esos huesos. Ah, por cierto, Shen Xi... Gran Líder Shen Xi, ¿verdad? Te bajaste a mi pata, así que me imagino que también vas a tener que pagar una indemnización en piedras divinas por los daños, ¿no?


Hua Chunqiu, que ya tenía el tajo del abdomen casi cerrado, al escuchar la jugada de Zhang Ruochen, hizo fuerza a escondidas para abrirse la herida un toque más. Se acercó cojeando, todo empapado en sangre, apoyó:


—Claro, una indemnización, nos tienen que pagar sí o sí.

—Esta jefa del Palacio del Juicio es recontra abusiva e irracional; pensar que en mis épocas yo la retraté y la incluí en la lista de las Nueve Bellezas Inmortales.

—Hermano Shu, tienes que cuadrarla bien y hacerla entender. Dile que todos los mundos del Tribunal Celestial somos una sola familia; no vaya a ser que por culpa de su espadazo los mundos terminen distanciándose. La guerra entre el Tribunal Celestial y el Mundo del Infierno está a la vuelta de la esquina, así que lo último que necesitamos son broncas internas. Claro que, si nos paga con piedras divinas, yo me olvido del asunto y aquí no pasó nada.


Y es que el nivel de cultivo de la Gran Líder Shen Xi era demasiado monstruoso. Hua Chunqiu sabía perfectamente que no era pieza para ella; si la hacían renegar más de la cuenta y a la tía le daba por lanzar otro espadazo, ¡fácil y lo mandaba directo al otro barrio! Por eso, lógicamente, prefería que fuera Shu Qianchi quien se encargara de cuadrarla.

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1 Comentarios

Luis Mogollon ha dicho que…
😲 así que está anteriormente prisionera de ZR a alcanzado tal cultivo, de hecho es una mujer de primer nivel....