LASDLHDAHR 124





La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 124




Traduccion: Asure


Toda la habitación quedó sumida en un silencio sepulcral.

Un silencio de muerte.

Nian Chaoxi presintió que la situación no pintaba nada bien y huyó de inmediato.

Temía no poder contener la risa, así que intentó poner la cara más seria posible; sin embargo, sus emociones parecían llevarle la contraria por completo: en su mente no dejaba de dar vueltas la frase «tengo un amigo» que Yan Weixing acababa de decir, lo que hacía que su rostro intentando poner cara seria terminara luciendo completamente desencajado.

Temiendo que Yan Weixing fuera a pedirle cuentas, echó a correr como el viento antes de que los dos hombres que estaban dentro del estudio pudieran reaccionar.

Por eso, los guardias que acababan de verla entrar observaron poco después cómo salía corriendo de nuevo con el rostro desencajado, apresurada, como si la estuviera persiguiendo un fantasma.

Los guardias ni siquiera tuvieron tiempo de hacerle una reverencia y se quedaron mirando su figura alejarse con el rostro lleno de desconcierto.

Uno de ellos no pudo evitar comentar:


—Eso fue...


El guardia de más experiencia, el mismo que le había dado el visto bueno para que pasara, adoptó una expresión profunda y dejó escapar un suspiro:


—Me temo que tuvo una pelea con nuestro Soberano Demoníaco.


El guardia que habló primero puso una cara de espanto:


—¡¿Existe alguien que se atreva a pelearse con el Soberano Demoníaco?!


¡Se trataba del mismísimo Soberano Demoníaco, después de todo!

El guardia mayor respondió con tono sabio y curtido:


—Tú no entiendes nada.


Mientras ambos conversaban, vieron cómo el Soberano Demoníaco del que hablaban salía apresuradamente del estudio con el rostro severo y el ceño ligeramente fruncido.

Ambos guardias guardaron silencio al instante.

A continuación, escucharon al Soberano Demoníaco preguntar:


—¿Dónde está Xixi?


El guardia mayor respondió con absoluto respeto:


—En respuesta a Su Excelencia, la señorita Xixi salió corriendo hacia el sudeste. Por la dirección que llevaba, parece que se dirige fuera del Palacio Demoníaco.


Soberano Demoníaco se detuvo en seco de inmediato.

En su rostro se reflejó una ligera mueca de incomodidad, como si estuviera debatiéndose internamente en un dilema, algo sumamente raro de ver en él.

Al final, terminó cerrando un poco los ojos y dijo con voz grave:


—Si regresa, avísenme de inmediato.


Los guardias respondieron con reverencia que así lo harían.

Y Soberano Demoníaco no volvió al estudio; continuó caminando directamente en esa dirección, dirigiéndose, a juzgar por el camino, hacia el almacén privado.

Por alguna razón, al guardia mayor le dio la impresión de que sus pasos eran pesados.

Al verlo, no pudo evitar dejar escapar un suspiro él también.

Aunque nunca lo había experimentado en carne propia, pensó que esto era, probablemente, lo que llamaban amor.

Algo imposible de descifrar.

Por su parte, Nian Chaoxi —la responsable de hacer que otros intentaran 'descifrar' la situación— corrió hasta salir del Palacio Demoníaco, donde por fin logró recuperar la cabeza fría.

Y entonces no pudo evitar reprocharse a sí misma.

De verdad, ¿de qué estaba huyendo?

Si no hubiera salido corriendo, habría podido disimular como si no supiera nada.

En lugar de eso, al salir corriendo como lo hizo, la situación se había vuelto incómoda para ambos.

Además, ella tampoco había estado escuchando a propósito, ¿por qué razón tenía que sentirse culpable?

Solo era cuestión de que él no sabía cómo hacerlo, tampoco era para tanto.

Pero ya era tarde para lamentarse. Había huido por el calor del momento y regresar corriendo ahora solo lo haría parecer más intencionado.

Era mejor tomarse las cosas como si simplemente hubiera salido a pasear, volver una vez que se hubiera divertido lo suficiente.

Tras tomar esa decisión, Nian Chaoxi soltó un suspiro de alivio.

Luego se serenó por completo y comenzó a repasar todo lo sucedido para analizar la lógica de los hechos.

En primer lugar, Yan Weixing, tal como lo sugería su nombre, de verdad podía; solo que no sabía cómo.

En segundo lugar, como no sabía, estaba dispuesto a aprender, eligió estudiar apoyándose en manuales eróticos.

Y finalmente, ella lo había atrapado en el acto.


—........


¡Maldita sea!

Al analizarlo así, le parecía una situación completamente absurda.

¿Cómo demonios habían terminado las cosas en un punto tan vergonzoso?

Comenzó a reflexionar sobre sí misma.

Pensándolo con calma, la familia de Yan Weixing fue destruida cuando él era joven; terminó vagando por el Reino Demoníaco escapando de la muerte por un pelo hasta lograr regresar, tras su retorno fue rescatado por la Secta Budista. Para reprimir el veneno demoníaco de su cuerpo se quedó viviendo años en la Secta Budista, el único amigo que tenía cerca era un monje... ¡Lo normal era precisamente que no supiera nada de estas cosas!

A fin de cuentas, ¿qué podría enseñarle un monje? Y siendo él una persona tan decente, era evidente que no tenía canales para informarse sobre esas cosas.

Además...

¿Por qué sentía que, en el transcurso de estos últimos días, ella misma parecía más ansiosa que el propio Yan Weixing?

No, vamos, las cosas del amor debían fluir de forma natural, ¿de verdad estaba tan desesperada?

Nian Chaoxi comenzó a dudar de si llevaba dentro la personalidad de una pervertida.

Luego, reflexionó con más calma.

Al principio, debido a esa actitud de Yan Weixing en la que siempre parecía querer 'intentarlo una vez más', ella asumió de forma instintiva que, al estar viviendo en el mismo palacio, inevitablemente terminaría pasando algo; y como ella ya había aceptado compartir la habitación, implícitamente también había aceptado lo que vendría después.

Sin embargo, como Yan Weixing no sabía cómo, el 'algo' que ella se había imaginado jamás llegó a ocurrir.

Y por esa razón, no pudo evitar dudar de si Yan Weixing 'podía o no'.


—.......


Probablemente no estaba acostumbrada a disimular sus emociones frente a Yan Weixing, por lo que su actitud resultó demasiado evidente.

Y estaba segura de que Yan Weixing lo había notado.

De lo contrario, no le habría surgido la repentina idea de ponerse a estudiar manuales eróticos para demostrarle que 'sí podía'.

Entonces, el dilema era otro.

Habiéndose mostrado tan ansiosa estos días, ¿qué clase de imagen tenía ahora en la mente de Yan Weixing?

Nian Chaoxi sintió que el rostro le ardía de la vergüenza al imaginárselo; prácticamente ya no quería volver a darle la cara a Yan Weixing.

Si existiera una muerte social más vergonzosa que esta, de seguro sería esta misma, ¿no?

Nian Chaoxi quería que la tragara la tierra; además, dudaba seriamente de qué clase de veneno se había tomado días atrás para terminar ahogándose en un vaso de agua con el dichoso dilema de si 'Yan Weixing podía o no'.

Y el resultado fue que terminó presionando a todo un Soberano Demoníaco a estudiar manuales eróticos a escondidas...

Sin mencionar el «tengo un amigo».

Nian Chaoxi fue incapaz de descifrar quién de los dos la estaba pasando peor, si ella o Yan Weixing.

Y por si fuera poco...

No pudo evitar ponerse a pensar: ¿de verdad funcionaría eso de aprender a través de un manual erótico?

¿Qué clase de cosas terminaría aprendiendo Yan Weixing...?

Con el corazón apesadumbrado, Nian Chaoxi prefirió quedarse en la ciudad real hasta altas horas de la noche, calculando que a esa hora Yan Weixing ya debía estar dormido para recién regresar al Palacio Demoníaco.

No es que estuviera huyendo, pero le parecía que, en una situación como esta, lo mejor era no verse las caras.

Bajo el manto de la noche, la guardia del Palacio Demoníaco seguía siendo estricta; sin embargo, con solo mostrar el rostro, nadie se atrevía a ponerle un alto a Nian Chaoxi, así que avanzó sin ningún obstáculo.

Cruzó las puertas del palacio con pasos pesados y caminó rumbo a la habitación. A sus espaldas, no alcanzó a ver cómo los soldados demoníacos de la guardia se miraron entre sí, para luego ver a uno de ellos escribir a toda prisa algo en un talismán de jade.

No sabía si el camino era demasiado largo o si ella iba demasiado lento, pero sintió el trayecto interminable.

Aún así, por más largo que fuera, el camino finalmente llegó a su fin.

Antes de entrar, asumió que se encontraría con una habitación a oscuras y con un Yan Weixing profundamente dormido.

Pero, en realidad, pasada ya la medianoche, las habitaciones continuaban iluminadas de par en par.

Las velas rojas ardían en silencio, acumulando una gruesa capa de cera consumida; sin embargo, en el interior del palacio no había rastros de Yan Weixing.

A Nian Chaoxi le invadió de pronto un pressentimiento sumamente nefasto.

En medio de esa corazonada, escuchó el sonido del agua procedente del ala lateral.

Acompañando el murmullo del agua, la voz de Yan Weixing resonó con total serenidad:


—Xixi, ¿me alcanzas mi bata de baño?

.......


Media noche, ala lateral, el sonido del agua, la bata de baño.

¡Esa sensación de déjà vu era tan abrumadora que resultaba imposible no conectarla!

¡Era exactamente la misma escena que ella había armado anoche a medianoche, yendo a bañarse al ala lateral para intentar 'seducir' a Yan Weixing!

¡Maldita sea!

¡AAAAAH, Yan Weixing, tienes un problema serio en la cabeza! ¡¿Por qué tenías que replicar paso a paso incluso algo como una 'seducción'?!

¡¿Acaso sabes lo difícil que fue pasarme todo el día aguantando el viento frío fuera para poder olvidar las estupideces que hice estos días?! ¡¿Por qué demonios tienes que hacérmelo recordar otra vez?!

Nian Chaoxi sintió que se iba a volver loca, o ella o Yan Weixing.

Por un lado se moría de la vergüenza, pero por el otro le parecía absurdamente cómico.

Y lo más insólito de todo fue que se dio cuenta de que era perfectamente capaz de descifrar la lógica detrás del movimiento de Yan Weixing al replicar hoy la 'seducción' paso a paso.


—¡Ayer él se quedó con las ganas, así que hoy quería limpiarse la honra bajo exactamente las mismas condiciones!


... Ella estaba convencida de que, mientras salió, él se había puesto a estudiar con ese dichoso manual erótico.

Y entonces surgía la gran pregunta.

Ayer su intento de 'seducción' había fracasado; hoy era el turno de él para 'seducirla'. ¿Debía o no morder el anzuelo, aunque fuera solo para poner a prueba los resultados teóricos que Yan Weixing había estado estudiando durante todo el día?

En ese momento, el sonido del agua en el ala lateral continuaba. Yan Weixing volvió a pronunciar su nombre con voz serena:


—¿Xixi?


Nian Chaoxi meditó durante dos segundos si debía dejarse llevar por esta seducción replicada al pie de la letra.

Y entonces decidió salir huyendo.

¡Qué tontería! Ayer ella se había tragado el orgullo para 'seducirlo' y él terminó saliendo a la fuga; hoy que era el turno de él, si ella cedía tan fácil, ¿dónde quedaría su dignidad?

Sin pensarlo dos veces, dio media vuelta para escapar.

Justo en el instante en que giraba, como si Yan Weixing presintiera lo que ella planeaba hacer, el estruendo del agua en el ala lateral se intensificó bruscamente, como si alguien se hubiera puesto de pie de golpe.

Nian Chaoxi ni se molestó en mirar atrás, pensando para sus adentros que, si ella no caía en la trampa, él tampoco podría llevársela a la fuerza.

Pero al segundo siguiente, un velo de tela negra salió volando de repente desde el ala lateral y se le enredó firmemente en la cintura.

Nian Chaoxi bajó la mirada y, en un abrir y cerrar de ojos, reconoció que esa tela era la misma que colgaba como adorno en el diván del ala lateral; quién sabía en qué momento Yan Weixing la había arrancado de un tirón.

Un instante después, una fuerza descomunal se transmitió a través del velo de tela y, tomando a Nian Chaoxi totalmente desprevenida, fue arrastrada sin remedio hacia el interior del ala lateral.

Viendo cómo el paisaje a su alrededor retrocedía a toda velocidad, la mente de Nian Chaoxi se quedó en blanco con un único pensamiento:

¡Maldita sea! ¡Al ver que la seducción no funcionó, de verdad se la iba a llevar por la fuerza!

Con un sonoro chapuzón, Nian Chaoxi cayó directamente dentro de la alberca.

Pero antes de que pudiera sentir dolor alguno, un par de brazos firmes la estrecharon por la espalda.

Sin lograr mantenerse en pie, Nian Chaoxi comenzó a patear el agua desesperadamente.

No obstante, antes de que pudiera patalear demasiado, dos grandes manos le sujetaron de golpe la cintura y, levantándola con firmeza, la alzaron por los aires para depositarla sobre los escalones de la alberca.

Nian Chaoxi sacudió la cabeza con fuerza para despejarse las gotas de agua de la cara, solo entonces pudo distinguir la escena dentro del ala lateral.

La espaciosa estancia estaba iluminada por una sola vela, cuya llama parpadeaba en medio de la penumbra.

Bajo esa luz a medio camino entre la claridad y las sombras, Yan Weixing se encontraba de pie frente a ella, vistiendo únicamente una túnica de seda negra que, al estar empapada, se le pegaba por completo al cuerpo.

Bajo la tela negra adherida, se traslucían con claridad las líneas estilizadas de su torso.

Al bajar ligeramente la vista, lo primero que cruzó la mirada de Nian Chaoxi fue la definida curvatura de su cintura.

Por alguna razón no se atrevió a seguir mirando, desviando la vista hacia todas partes.

Frente a ella, Yan Weixing habló de pronto, con la voz ronca:


—Xixi, ¿dónde está mi bata de baño?


Nian Chaoxi murmuró en voz muy baja:


—Ya me trajiste a rastras hasta aquí, ¿todavía quieres la bata?


Como si no hubiera escuchado bien, Yan Weixing repitió:


—¿Qué dijiste?


Resulta que encima se hacía el desentendido.

Nian Chaoxi levantó la cabeza de inmediato, tomó aire y dijo:


—Te digo que tú...


Antes de que pudiera terminar la frase, sus labios fueron sellados de golpe.

Él le sujetó la barbilla, quitándole cualquier oportunidad de esquivarlo. Apenas sus bocas se tocaron, la besó con una pasión arrolladora e invasiva, tomándola por completo de manera descarada.

Y lo más descarado de todo era que ella misma había terminado cayendo en sus manos.

Nian Chaoxi, indignada, le dio un puñetazo en el hombro.

Yan Weixing simplemente la rodeó con sus brazos y, juntos, se sumergieron de nuevo en las aguas de la alberca.

En medio de la penumbra, la bruma y la falta de aire.

Como si no se diera cuenta de nada, la besaba con una audacia que la hacía estremecer.

Jamás la había besado de esa manera.

La mente de Nian Chaoxi se volvió un torbellino por la falta de aire; justo cuando sintió que estaba al límite de sus fuerzas, Yan Weixing la soltó sin previo aviso y, sujetándola en sus brazos, la llevó de vuelta a la superficie.

Con la mente en blanco, Nian Chaoxi solo podía escuchar su propia respiración entrecortada.

Él la llamó por su nombre:


—Xixi...


Nian Chaoxi tardó unos instantes en responder:


—... ¿Mmh?


Al mismo tiempo que respondía, sintió cómo él la colocaba con cuidado de nuevo sobre los escalones.


—... Xixi, ya aprendí. Esta noche no me iré huyendo otra vez, así que tú tampoco huyas.


Nian Chaoxi creyó haberlo escuchado con claridad, pero al mismo tiempo sentía que no.

Podía percibir su temperatura corporal y cada uno de sus movimientos.

Unas manos cálidas le iban despojando la ropa empapada.

En el rostro de él brotaban finas gotas de sudor, mientras sus facciones dejaban traslucir una emoción reprimida hasta el extremo.

Aquel par de ojos oscuros como un abismo se tiñeron de una densa e intensa pasión, su rostro, de líneas marcadas, lucía deslumbrante.

Ella, por instinto, extendió la mano para tocarle el entrecejo.

Él le sujetó la mano y se la mordió suavemente.

A continuación, con una sola mano le apresó las muñecas, manteniéndolas juntas y sujetas, como si no quisiera que ella siguiera moviéndose con tanta libertad.

Ella intentó zafarse, pero de pronto todo su cuerpo se tensó por completo; parecida a un pez fuera del agua, comenzó a jadear con pequeñas bocanadas de aire.

Con la mirada cargada de un deseo contenido, Yan Weixing dijo con voz ronca:


—Si sientes alguna molestia, dímelo.


A pesar de sus palabras, no tenía la menor intención de detenerse; con expresión seria, se dedicó a complacerla paso a paso, en silencio, como si temiera que ella pudiera pronunciar un 'no'.

El agua de la alberca se agitaba violentamente, como el oleaje del mar.

La única vela roja pareció consumirse por fin, apagándose de golpe sin previo aviso.

En el preciso instante en que la vela se extinguió, en la oscuridad de la alberca resonó un gemido entreverado entre el dolor y el placer.

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