La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 123
Traduccion: Asure
Yan Weixing y Nian Chaoxi terminaron viviendo en el mismo palacio. Al principio fue por un malentendido pero, más adelante, extrañamente ninguno de los dos volvió a mencionar el tema de cambiarse de habitación.
Yan Weixing, movido por un egoísmo inconfesable, fingió no darse cuenta de la situación. Sin embargo, tal vez porque él mismo se sentía culpable, reprendió en privado a Protector Izquierdo —quien había organizado que compartieran palacio— para que en el futuro no tomara decisiones por su cuenta.
Aterrorizado, Protector Izquierdo juró de inmediato por su vida que jamás volvería a hacer algo así, prometió en el acto que prepararía de inmediato otro palacio.
Ante sus primeras palabras, Soberano Demoníaco no mostró reacción alguna; pero en cuanto pronunció la última frase, el Soberano Demoníaco se le quedó viendo fijamente, en completo silencio.
Aquel silencio le puso los pelos de punta al Protector Izquierdo, sin entender qué demonios había dicho mal.
Fue Protector Derecho quien, no pudiendo soportar más la escena, dejó escapar un largo suspiro y se llevó a rastras a su colega, que estaba demostrando ser torpe hasta el límite.
Más tarde, Protector Izquierdo le pidió consejo a su compañero para saber si volvió a meter la pata.
Protector Derecho lo contempló por un buen rato con la mirada con la que se observa a un ingenuo, le dijo:
—Limítate a olvidar por completo el asunto de preparar un nuevo palacio.
Protector Izquierdo no entendía nada.
¿Acaso Señor Soberano Demoníaco no lo había regañado justamente por el tema de las habitaciones? Si no solucionaba el asunto más importante, ¿no se enfurecería muchísimo más?
En ese instante, Protector Derecho sintió que este sujeto no tenía remedio.
¿Es que acaso no era capaz de notar las cosas? ¿Acaso Soberano Demoníaco se veía insatisfecho?
¡Estaba más que satisfecho! ¡Se moría de ganas de quedarse a vivir con su amada por toda la eternidad!
Si de verdad le hubiera molestado, ¿creía que aún seguiría con vida para estar allí parado hablando?
Protector Derecho no se molestó en explicarse más y simplemente lo presionó para que no preparara ninguna habitación.
Por otro lado, Nian Chaoxi parecía haber olvidado el asunto por completo. No le parecía en absoluto inapropiado que ambos compartieran la misma habitación.
Así, guardando cada uno sus intenciones inconfesables, vivieron bajo el mismo techo, durmieron en la misma cama y se cobijaron bajo las mismas mantas.
Y luego... se limitaron a conversar bajo las mantas.
Así es. Aunque ni la propia Nian Chaoxi lograba entenderlo, llevaban varios días viviendo juntos y el avance entre ambos era pura y exclusivamente conversación.
De vez en cuando, Nian Chaoxi notaba que Yan Weixing le hablaba mientras la miraba fixedly, su voz se tornaba gradualmente rasposa.
A veces, bajo la luz de las velas rojas, cuando los doseles rojos encendían la atmósfera, Yan Weixing se dejaba llevar por la emoción y la besaba con pasión.
En otras ocasiones, a altas horas de la noche, él se levantaba a toda prisa y, creyendo que no la despertaría, se sumergía en la poza de agua fría fuera del palacio durante media noche.
Nian Chaoxi no era una niña; por supuesto que sabía lo que eso significaba.
Incluso, habiendo vivido en su vida pasada la era de la explosión de información, tal vez entendía de estas cosas mucho más que el propio Yan Weixing.
Tampoco tenía la idea conservadora de llegar virgen al matrimonio; al convivir con Yan Weixing, ya estaba lista para dejar que las cosas fluyeran de forma natural.
Además, con Yan Weixing poniéndose en ese estado e yendo todas las noches a remojarse a la poza fría, era evidente que no le resultaba indiferente.
Pero, absurdamente, a pesar de estar así, él jamás se había atrevido a ir más allá de un beso.
El primer y segundo día, Nian Chaoxi pensó que lo hacía por respeto.
Al tercer y cuarto día, empezó a dudar de su propio atractivo.
Al quinto y sexto día, Nian Chaoxi comenzó a preguntarse si Yan Weixing... simplemente no podía.
Cuando la idea de que 'él no podía' cruzó de repente por su cabeza, ¡Nian Chaoxi sintió que se le venía el mundo encima!
¡Yan Weixing! ¡Tu nombre incluye la palabra Xing, que suena a capacidad! ¡¿Cómo podrías no responder?!
¡No! ¡Tienes que poder como sea!
Así que esa misma noche, para comprobar si la causa era que Yan Weixing 'no podía' o que ella carecía de atractivo, Nian Chaoxi decidió ponerlo a prueba.
... Aunque, lo pensaba bien y no sabía cuál de las dos conclusiones resultaría más desalentadora.
Pero no importaba, bastaba con hacer el intento.
Al caer la noche, en el gran salón del Palacio Demoníaco, los generales demoníacos —que ya conocían los horarios recientes de su Señor— recogieron de mutuo acuerdo los asuntos pendientes que tenían entre manos y, uno a uno, se despidieron de Soberano Demoníaco.
Soberano Demoníaco, sentado en aquel trono que representaba el poder supremo, parecía no darle importancia a lo que hacían.
Sin embargo, en cuanto el último general demoníaco puso un pie fuera del salón, él se puso de pie de inmediato y salió a toda prisa.
La distancia entre el salón principal y su palacio no era corta, pero Soberano Demoníaco llegó en un abrir y cerrar de ojos.
Estaba a punto de entrar al palacio cuando consideró que su apariencia actual podía verse demasiado descompuesta. Se detuvo a propósito, se arregló las túnicas con cuidado y, al reanudar el paso, caminó con calma y elegancia.
Entró al palacio con actitud serena y pausada.
No obstante, Nian Chaoxi no estaba allí.
Apenas le surgió la duda a Yan Weixing, escuchó el sonido del agua proveniente del baño en el ala lateral.
Los pasos de Yan Weixing se congelaron al instante.
El sonido del agua fluía suavemente, como si resonara justo al lado de sus oídos.
El murmullo de las manos al chapotear, las gotas cayendo sobre la superficie... eran sonidos pausados, pero cada uno de ellos resonaba directamente en el corazón de Yan Weixing.
En un instante, la mente de Yan Weixing se quedó completamente en blanco, sin saber si debía avanzar o retroceder.
Él siempre había sido astuto y perspicaz, pero en ese momento ni siquiera se detuvo a pensar por qué Xixi había cambiado de pronto su hora de baño para hacerla coincidir justo con su regreso.
Tenía un torbellino de pensamientos confusos en la cabeza cuando, al segundo siguiente, el ruido del agua se detuvo de golpe, como si la persona en el interior hubiera notado una presencia afuera.
Yan Weixing reaccionó con retraso; de inmediato, un rubor intenso le cubrió todo el rostro y se quedó sin saber cómo actuar.
Desde el ala lateral, sin embargo, llegó la voz de Xixi, extrañamente serena:
—¿Eres tú, Daoísta Yan?
Yan Weixing tardó varios segundos en responder. Su voz sonó baja, grave y marcada por una ronquera difícil de disimular, como si acabara de atravesar un desierto.
La voz de Xixi siguió manteniéndose calmada, pero las palabras que pronunció acabaron por destruir la serenidad de Yan Weixing.
—¿Me alcanzas mi bata de baño? Puedes dejarla afuera del ala lateral.
La reacción de Yan Weixing fue sumamente lenta; le tomó un buen rato comprender lo que le pedía.
De pronto, sintió la garganta extremadamente seca, como si le quemara por dentro.
De forma involuntaria, su mirada se posó en el armario del palacio mientras pensaba de manera instintiva cuál de todas las prendas era la bata de baño de Xixi.
En ese preciso instante, su cerebro parecía incapaz de analizar por qué, estando a tan corta distancia, Xixi no utilizaba simplemente un hechizo.
Incluso él mismo había olvidado por completo que los hechizos existían.
Avanzó por puro impulso y extendió la mano para tomar una túnica delgada que parecía una bata.
La voz de Nian Chaoxi volvió a escucharse en ese momento, teñida de confusión ante la falta de respuesta:
—Daoísta Yan, ¿sigues ahí?
Yan Weixing volvió en sí de golpe. Su mirada recuperó la lucidez por un segundo y, como si la prenda le quemara las manos, realizó a toda prisa un hechizo para dejar la bata de baño justo afuera del ala lateral. De inmediato, dio media vuelta y apretó el paso para salir de allí.
—¡Xixi! ¡Me acabo de acordar de que tengo unos asuntos pendientes por resolver! ¡Regresaré más tarde!
Hasta su voz delataba una clara intención de huir despavorido. Para colmo, al cruzar la puerta, todo un Soberano Demoníaco terminó tropezándose torpemente con el umbral.
Sus pasos apresurados se alejaron rápidamente.
El palacio volvió a quedar sumido en el silencio.
Tras un momento, un suspiro melancólico resonó desde el ala lateral.
En el interior, Nian Chaoxi nadó desde la piscina —que se mantenía tibia todo el año— hasta el borde y apoyó ambas manos en los escalones, dejando escapar otro profundo suspiro.
Bajo la superficie del agua cristalina, Nian Chaoxi llevaba puesta una túnica interior.
La prenda estaba completamente empapada y pegada a su piel, delineando su hermosa figura. A ella no le importó si era cómodo o no llevar la ropa mojada; simplemente fijó su mirada indescifrable hacia el exterior del ala lateral.
Su bata de baño yacía doblada afuera.
El hombre al que intentaba 'seducir' había salido huyendo.
Para Nian Chaoxi, ese había sido el intento más cercano a una 'seducción' que su imaginación le permitía, pero resultaba evidente que su plan había fracasado.
Entonces, surgía el dilema: que Yan Weixing no mordiera el anzuelo, ¿se debía a que ella no tenía atractivo... o a que él verdaderamente no podía?
Mientras reflexionaba sobre ello, escuchó el sonido del agua proveniente de la poza fría en el exterior, comprendiendo al instante: Yan Weixing había ido a remojarse al agua helada otra vez.
Eso significaba que la causa no era que él no pudiera.
Entonces, el dilema continuaba.
Si él 'podía', pero no mordía el anzuelo, ¿significaba eso que ella no era atractiva?
Pero si no fuera atractiva, él no tendría razones para irse a remojar a la poza de agua fría.
En otras palabras, ¿era atractiva, pero no lo suficiente?
¿O acaso él, aunque podía, no lo lograba del todo?
¡Maldita sea!
Nian Chaoxi se sentía sumamente frustrada.
Sosteniendo su barbilla, frunció el ceño y reflexionó por un buen rato. El ir y venir de las palabras 'puede' y 'no puede' dentro de su cabeza terminó por marearla.
Al final, apoyó los brazos, se puso de pie fuera de la piscina, se secó la ropa mojada y decidió no seguir atormentándose.
A fin de cuentas, por más que le diera vueltas al asunto, quien terminaba en la poza de agua fría todas las noches no era ella. ¡Ya fuera que él pudiera o no, que Yan Weixing se comiera la cabeza solo!
Así, tras haber hecho la travesura sin mostrar el menor remordimiento, Nian Chaoxi se echó de espaldas sobre la cama, cerró los ojos y, en cuestión de instantes, quedó profundamente dormida.
Además, como esa noche Yan Weixing no estaba ocupando la otra mitad del colchón, se desparramó a sus anchas, durmiendo de la manera más descarada posible.
Mientras Nian Chaoxi caía en el mundo de los sueños, fuera del palacio, Yan Weixing —a quien ella había dejado en una situación lamentable— seguía sumergido en la poza helada.
El agua fría le calaba hasta los huesos, pero en su mente aún parecía resonar el sonido del agua de hace un momento.
Y también la voz de Xixi que, impregnada por el vapor, parecía transmitir una dulzura apasionada en cada palabra.
Por ende, el fuego interno se propagó como un incendio en la pradera, arrollador e imponente.
Bajó la mirada un segundo y no pudo evitar dejar escapar una sonrisa amarga.
Una vez que recuperó la claridad mental, logró deducir la razón por la que Xixi había actuado así.
Sin embargo...
Yan Weixing apretó ligeramente los labios, mientras un destello de profunda timidez y rubor le cruzaba la mirada.
Si la situación había llegado a este punto, me temo que este asunto no se puede posponer más...
A la mañana siguiente, al despertar, Nian Chaoxi vio las marcas en el colchón que indicaban que alguien había estado acostado a su lado.
Yan Weixing debía haber regresado anoche, pero ella no recordaba a qué hora volvió.
Tampoco sabía a qué hora se había marchado.
Por alguna razón, darse cuenta de eso hizo que el ánimo de Nian Chaoxi decayera de golpe.
Pensó que esto era, probablemente, lo que llamaban los altibajos del amor.
Aún ni se casaban ella y Yan Weixing, ya surgían tantas desacuerdos.
Involuntariamente, volvió a pensar en cosas como la crisis de los siete años, o aquello de que 'enamorarse es fácil, pero convivir es difícil'.
Y su estado de ánimo se hundió todavía más.
Sintiéndose a sí misma en plena 'crisis' antes de cumplir siquiera siete años juntos, Nian Chaoxi salió del palacio con la mirada desanimada.
Le preguntó al guardia en la entrada:
—¿Dónde está Yan Weixing?
En todo el Palacio Demoníaco, tal vez solo ella se atrevía a llamar al Soberano Demoníaco directamente por su nombre.
El guardia agachó la cabeza profundamente y, con absoluta reverencia y cautela, respondió:
—Debería estar en el estudio.
Nian Chaoxi echó a caminar rumbo al estudio.
Después de dormir toda la noche, sentía que hoy debían dejar las cosas bien claras.
Entre los dos, ¡tenían que definir de una vez quién era el que no podía!
La actitud desanimada de Nian Chaoxi se transformó de pronto en un aire de agresiva determinación.
Al llegar a las afueras del estudio, descubrió que la guardia en ese lugar era inexplicablemente estricta.
Al verla acercarse, uno de los guardias se apresuró a decirle:
—Señor Soberano Demoníaco ordenó hoy que nadie se acerque al estudio; está discutiendo asuntos de suma importancia con el Protector Derecho.
Apenas terminó de hablar, el otro guardia a su lado le dio un manotazo de inmediato y dijo con una sonrisa servil:
—No, no, no, usted sí puede pasar. El Señor Soberano Demoníaco dijo que en todo este Palacio Demoníaco no hay un solo lugar al que usted no pueda entrar.
Nian Chaoxi, al ver la escena, dudo un instante.
Sin embargo, pensó que el valor se aprovecha al primer impulso, pues al segundo se debilita y al tercero se agota. Definitivamente, hoy tenía que ir a ver qué pasaba.
Por supuesto, si de verdad estaba ocupado con un asunto importante, ella no entraría.
Así que caminó a solas hasta llegar al exterior del estudio.
La puerta estaba herméticamente cerrada.
Nian Chaoxi lo pensó un instante y levantó la mano con la intención de llamar a la puerta.
Al segundo siguiente, al otro lado de la puerta, la voz de Yan Weixing resonó de repente:
—... Protector Derecho, ¿qué tal te fue con lo que te pedí que buscaras?
¿Qué cosa?
Nian Chaoxi se detuvo de forma instintiva.
A continuación, se escuchó la voz de Protector Derecho:
—En respuesta a Su Excelencia, no fue difícil de conseguir. He traído los mejores ejemplares que se pueden encontrar en el mercado y, siguiendo sus órdenes, los guardé en secreto en la cámara secreta del almacén.
La voz de Yan Weixing sonó serena:
—Bien, lo hiciste excelente. Ve a cobrar tu recompensa.
—Es el deber de este subordinado. Sin embargo, hay algo que no sé si deba mencionar...
—Habla.
Protector Derecho guardó silencio por un momento y dijo con calma:
—Señor... la mayoría de las novelas eróticas del mercado pecan de exageradas. A mi humilde parecer, este no es un asunto en el que se deba confiar plenamente en lo que dicen las novelas eróticas...
—¡¡¡!!!
El dilema de si podía o no podía quedó resuelto de golpe en ese preciso instante.
¡Resulta que la causa no era que no pudiera, sino que no sabía cómo!
¡Maldita sea!
Mientras su mente seguía en absoluto apogeo por el impacto, escuchó a Yan Weixing responder con total aplomo:
—En realidad no se trata de mí, sino de que tengo un amigo...
—Pfft...
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