MAS ALLÁ DEL TIEMPO 995
Dios que devora la luz
En el quinto día desde que se emitió el decreto de la Emperatriz.
El clima estaba despejado, corría un viento suave y el sol resplandecía con fuerza.
El sol de la mañana iluminaba el puerto de Siete Ojos de Sangre.
El concurrido puerto rebosaba de cultivadores y gente común que iba y venía. Entre ellos, había miembros de varias razas provenientes de distintas islas realizando transacciones comerciales.
Los Siete Ojos de Sangre de hoy en día ya era una potencia de nivel hegemónico. Su esfera de influencia abarcaba todo el mar interior, lo que llevaba a muchísimas razas isleñas a someterse bajo su protección por voluntad propia.
Todos los recursos del Continente Nanhuang confluían en los puertos de Siete Ojos de Sangre. Mientras que desde aquí se distribuían las mercancías hacia diferentes lugares, el puerto conectado con la Provincia Yinghuang transportaba los bienes procedentes de Wanggu.
Los cultivadores de alto rango no solían meter la mano en estos asuntos, los cuales eran gestionados casi en su totalidad por cultivadores de menor nivel. Esto creaba una enorme base popular que servía como sustento para el crecimiento de la secta y el entrenamiento de sus discípulos.
Debido a esto, una densa multitud de botes mágicos y embarcaciones de razas extranjeras entraba y salía sin parar, con aún más naves aguardando afuera del puerto para conseguir acceso.
Aun así, el orden era impecable.
Esto hacía que el trabajo de los diferentes departamentos encargados de mantener la seguridad pública en Siete Ojos de Sangre fuera de lo más sencillo.
Especialmente el del Departamento de Homicidios. La mayoría de sus miembros lucía un aspecto de lo más amable e inofensivo.
Sin embargo, los extranjeros se mantenían sumamente alerta ante aquellos discípulos que llevaban el uniforme del Departamento de Homicidios.
¡Sabían perfectamente que las caras de angelitos que ponían los cultivadores de este departamento eran pura fachada!
En realidad, todos ellos eran unos zurdos y calculadores. Podían estar riéndose contigo y clavarte un puñal por la espalda al mismo tiempo.
Todos estos años, durante el ascenso de Siete Ojos de Sangre, los cadáveres de todos los buscapleitos y tipos despiadados que habían sido ejecutados eran la mejor prueba de ello.
La gente mayor de las razas extranjeras era la que mejor sabía de esto. Muchos jóvenes aprendieron de ellos que, en un inicio, solo los discípulos del Séptimo Pico de Siete Ojos de Sangre mostraban esa conducta.
Pero ahora… los Departamentos de Homicidios de todos los picos habían adoptado el mismo estilo.
De hecho, mirando la situación a gran escala, resultaba evidente que no solo el Departamento de Homicidios, sino también los discípulos de los otros picos de Siete Ojos de Sangre se habían vuelto, en su mayoría, calcados al Séptimo Pico del pasado…
Era como si se hubiera puesto de moda.
—¡Ese grupo de gente es recontra solapada!
Ese era el consenso general de todas las facciones.
Sin embargo, no tenían nada que hacer. No se atrevían a faltarle el respeto a Siete Ojos de Sangre, mucho menos al Departamento de Homicidios.
Y es que había un peso pesado que en ese momento estaba en la cima de Wanggu Oriental, él mismo había salido del Departamento de Homicidios.
Todas las facciones del Mar Prohibido conocían a este pez gordo.
Hace muy poco, todo Wanggu Oriental había quedado paralizado de la conmoción únicamente por causa suya.
En cuanto a sus leyendas del pasado, se podían escuchar por todas partes.
Se podría decir que, en el Mar Prohibido, el solo hecho de mencionar su nombre podía hacer que una raza entera se quedara en silencio al instante.
¡Tenía un rango supremo!
A diferencia del temor reverencial de estas razas extranjeras, los Departamentos de Homicidios de todos los picos de Siete Ojos de Sangre veneraban a esta eminencia surgida de sus filas, al punto de considerarlo prácticamente un dios.
En ese instante, este dios del Departamento de Homicidios se encontraba sentado en el pabellón donde Maestro Siete solía quedarse. Bajo el sol matutino, cultivaba en absoluto silencio.
Cada vez que respiraba, una luz resplandeciente emanaba del sol naciente en el cielo y se fundía en su boca, como si se estuviera devorando la propia luz.
Esta se transformaba en chispas de cristal que se extendían por todo su cuerpo. Al mismo tiempo, también alimentaba la Luz Inmortal del Sol Profundo de Xu Qing.
Bajo la luz del sol, mientras devoraba los destellos, su cuerpo se veía aún más deslumbrante.
La túnica violeta, el cabello largo del mismo color, su rostro sin igual y esa figura alta y erguida hacían que cualquiera que lo viera soltara un suspiro involuntario ante tanta perfección.
—Tranquilamente podría vivir de su carita. O sea, podría buscarse una diosa para cultivar juntos, pero aun así prefiere sacarse la mugre trabajando…....
—Como era de esperarse de mi hermano menor. Eligió exactamente lo mismo que yo en mis tiempos.
Erniu también estaba sentado en el pabellón. Tras darle una mirada a Xu Qing, suspiró con emoción y les habló a su segunda hermana menor y a Huang Yan.
La Segunda Hermana Menor se quedó callada y ni le hizo caso.
Sin embargo, Huang Yan levantó las cejas.
—Erniu, se te cayó algo.
Erniu se puso engreído.
—¿Me vas a salir con que se me cayó la cara para insinuar que soy un sinvergüenza? Cuñado, eres demasiado picón.
Huang Yan le lanzó una mirada fulminante. La actitud tan fresca del otro le daba unas ganas tremendas de meterle un lapo.
Erniu también lo miró fijamente. En el fondo del mar le tenía algo de miedo a Huang Yan, pero estando en su secta, sobre todo con su hermana menor presente, lógicamente no se iba a achicar.
Al ver que los dos se cruzaban miradas como si fueran a sacar chispas, la Segunda Hermana Menor frunció el ceño.
—Ya estuvo bueno, ustedes dos.
Apenas terminó de hablar, Huang Yan sonrió al instante pidiendo disculpas, mientras que Erniu se henchía de orgullo.
Al ver a su hermano mayor en ese plan, a la Segunda no le quedó de otra que cambiar de tema.
—Todas las tierras santas abandonaron Wanggu Oriental hace dos días. Antes de que bajen las nuevas tierras santas, debería haber un breve periodo de paz. Sin embargo, según lo que dijo ese Antepasado Vida Maligna antes de morir, una guerra en el futuro… es casi inevitable. Ahora que el Maestro está en aislamiento, ¿cómo debería prepararse Siete Ojos de Sangre? Hermano Mayor, ¿tienes algún plan?
—¡Obvio que sí!
Erniu se limpió los labios.
—Esa Emperatriz también es bien tacaña. Solo nos dio la mitad de los recursos de la Tierra Santa de la Vida Maligna. ¡Encima se acaparó la Montaña Sagrada Vida Maligna!
—Se ha pasado de la raya. ¡Si modificamos esa Montaña Sagrada, sería una súper arma destructiva!
—Por eso, mi plan es que nuestro Siete Ojos de Sangre le mande una carta a la Emperatriz a nombre del viejo, condenando firmemente su actitud para luego exigirle que nos entregue la Montaña Sagrada.
Llegado a este punto, a los ojos del capitán les salió un brillo de codicia.
Cuando Huang Yan escuchó esto, parpadeó un par de veces y se quedó un poco tentado con la idea.
La Segunda se quedó pensativa. Un buen rato después, cuando estaba a punto de hablar, el jade de transmisión de voz le vibró al instante. Tras contestar, usó su percepción y dirigió la mirada hacia Xu Qing.
—Hermano menor, alguien vio el carruaje de bronce jalado por dragones que estabas buscando.
Al escuchar estas palabras, el cuerpo del meditativo Xu Qing destelló con una luz encandiladora, la cual volvió a tragar por completo antes de abrir los ojos.
La marca de autoridad en su ojo derecho resplandeció, emanando una presión aterradora que hizo temblar algunas de las leyes y reglas de la zona, haciendo que el cielo cambiara de color.
Tras la batalla con Antepasado Vida Maligna, Xu Qing había regresado y se había enfocado por completo en adaptarse a la autoridad de borrado, sin dejarle tiempo libre para buscar el carruaje de los dragones.
Sin embargo, él sabía perfectamente que dicho carruaje aún debía encontrarse en el mar interior.
Por eso, tras su retorno, publicó una misión en la secta para que los discípulos de Siete Ojos de Sangre le informaran de inmediato si llegaban a divisar al gigante del carruaje de dragones.
Y ahora, por fin, la búsqueda había dado frutos.
Al instante siguiente, Xu Qing se puso de pie y miró a la Segunda Hermana Menor.
—El discípulo que vio el carruaje tiene cierta relación contigo.
La Segunda Hermana Menor movió la mano y le lanzó un jade de transmisión a Xu Qing.
—Gracias, Hermana Menor.
Tras atraparlo, Xu Qing pasó su sentido divino por el objeto y asintió. Luego, caminó a paso firme en dirección al Mar Prohibido.
Erniu también se levantó de golpe y soltó una carcajada.
—Hermano menor, tu Hermano Mayor te va a acompañar para cuidarte las espaldas.
Mientras lo decía, dio un paso largo hacia el cielo y se desvaneció junto a Xu Qing.
—¡Con las justas tiene fuerza y habla de cuidar a alguien!
Huang Yan soltó un bufido y dirigió la mirada hacia su hermana mayor.
Una vez que la Segunda Hermana Menor asintió, Huang Yan dio un salto lleno de energía, saliendo disparado hacia la dirección por la que se habían ido Xu Qing y Erniu.
En ese preciso instante, en medio del Mar Prohibido, un gigante avanzaba a paso firme, con la mitad del cuerpo sobresaliendo en la superficie del agua.
Conforme se desplazaba, las embravecidas olas se transformaban en un tsunami que se abalanzaba hacia todos lados.
A la distancia, un buque de guerra mágico tambaleaba sobre el mar, como si fuera a ser devorado por las enormes olas en cualquier segundo. Aun así, mantuvo el rumbo y siguió al gigante desde lejos.
Sobre el buque mágico se erguían tres cultivadores.
Los tres llevaban puesto el uniforme del Departamento de Homicidios de Siete Ojos de Sangre. El que lideraba era un joven de cabello negro que le caía sobre los hombros. Su cuerpo entero emanaba una vibra sanguinaria, sus ojos, semejantes a los de una bestia feroz, reflejaban un frío desinterés por el mundo y una indiferencia absoluta por la vida.
Los otros dos eran hombres de mediana edad, un poco más normales en comparación.
Sin embargo, su nivel de cultivo no era para nada débil, sobre todo el del joven que desbordaba tanta ferocidad: había alcanzado el Reino del Núcleo Dorado Consumado y estaba a solo medio paso de llegar al Reino Alma Naciente.
Eran cultivadores del Departamento de Homicidios del Séptimo Pico, dentro del departamento tenían cargos de jerarquía bastante alta. El joven del frente era nada menos que el actual director del Departamento de Homicidios del Séptimo Pico.
Por lo general, había muy pocas misiones en el departamento que los obligaran a salir a patrullar.
Pero hace unos días, apenas este director vio la misión publicada por Xu Qing, no lo pensó dos veces y se llevó a los dos subdirectores al mar.
Por fin, tras rastrear zonas de extremo peligro en reiteradas ocasiones, dieron de pura casualidad con el gigante del carruaje de dragones.
Con el nivel de cultivo que tenían, el solo hecho de seguirlo a la distancia ya los tenía a punto de colapsar.
El aura aterradora que desprendía el gigante los hacía temblar por puro instinto.
Sin embargo, aun así, el joven de cabello negro apretó los dientes y resistió haciendo uso de su habilidad especial.
Semejante actuar tan temerario hizo que los dos subdirectores que venían detrás recordaran algunas cosas y rumores sobre su director.
Antes de asumir el cargo, su director era mudo. Era un tipo desquiciado y sanguinario; un montón de veces peleaba como si fuera una bestia salvaje.
La gran mayoría de sus enemigos terminaba hecha pedazos.
Luego de asumir el mando y conforme su nivel de cultivo aumentaba, logró recuperar el habla, pero se volvió un tipo sumamente reservado. En cuanto a su ferocidad, esta no hizo más que volverse mucho más marcada.
A lo largo de los años, había atrapado a casi todos los criminales requisitoriados.
Durante todo este tiempo, el temido nombre de su director resonó con fuerza entre las distintas razas del Mar Prohibido.
También corrían rumores de que este director era el mismísimo seguidor de Xu Qing.
Algunos decían haberlo visto con sus propios ojos, mientras que otros pensaban que eran puras charlatanerías.
Además, como Xu Qing no había vuelto durante muchísimos años, la historia terminó convirtiéndose en un simple mito.
Sin embargo, al ver la forma en que su director se sacaba la mugre en ese instante, los dos terminaron creyendo en los rumores más que nunca.
Y así, mientras temblaban del puro miedo, pasaron quince minutos.
La figura del gigante fue desapareciendo poco a poco de la superficie del agua. No obstante, el tsunami cobró mayor fuerza y comenzó a arremeter repetidas veces. El buque de guerra mágico en el que iban se empezó a rajar bajo el violento impacto del Mar Prohibido, dando la impresión de que se haría añicos en cualquier momento.
Pese a todo, el joven de cabello negro se mantenía firme. Mientras forzaba su base de cultivo como loco para mantener bajo control el buque mágico, desplegó su percepción especial para fijar el rumbo y no desviarse ni un milímetro.
Y aunque ya le brotaba sangre por los siete orificios de la cara, no se atrevía a aflojar ni un segundo.
Lamentablemente, con el paso de los minutos y el crecimiento del tsunami, se empezaron a formar gigantescos remolinos uno tras otro en la superficie del agua. Estos generaron una fuerza de torsión tan brutal que le provocaron más grietas al buque mágico.
En ese momento, un remolino todavía mayor se les vino encima y se tragó de golpe al buque de guerra mágico. Toda la embarcación se sacudió violentamente y comenzó a hacerse pedazos.
Los dos cultivadores del Departamento de Homicidios del Séptimo Pico soltaron un grito del puro susto.
Sin embargo, al instante siguiente, el retumbo de un trueno resonó desde el firmamento, estallando en todas las direcciones.
El sonido se fundió con el estruendo del tsunami, transformándose en una voz pausada apenas alcanzó la superficie del mar:
—¡Tranquilidad!
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