GUANGYIN ZHI WAI 991






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 991

Hoy, todos los seres vivos le rinden homenaje



Cerca de la costa de la Región de las Islas del Sur, un estruendo ensordecedor e intenso retumbó desde lo alto del cielo. Asimismo, se levantó un viento brutal que terminó transformándose en una tempestad incansable que barría el cielo y la tierra.

El entorno entero se sacudía a su paso.

En medio de la tormenta, se alcanzaban a divisar dos siluetas que avanzaban a una velocidad pasmosa.

A medida que pasaban, era como si trazaran dos largas cicatrices a lo largo y ancho del firmamento, extendiéndose a toda prisa por los cielos y rasgando el vacío con total soltura.

Las distintas facciones de las Islas del Sur, las criaturas divinas, los dioses ocultos en esta zona e incluso todos los seres vivos de este mundo, siempre que contaran con capacidad de percepción, solo se les quedaban viendo tras sentir la presencia de Xu Qing, sin interponerse en su camino en lo absoluto.

Lo contemplaban porque el revuelo desatado por la desaparición de Xu Qing a lo largo de este periodo había abarcado un terreno demasiado extenso, y la tormenta política que provocó resultaba todavía más colosal. El nombre de Xu Qing ya gozaba de un prestigio absoluto.

Él era el Gran Cielo Místico Fuego Lunar y el Gran Tutor de la raza humana.

Se podría decir que en todo el Este de Wanggu ostentaba una posición elevadísima.

¡Absolutamente todo Wanggu se había movilizado con tal de dar con su paradero!

La Emperatriz humana y los tres Dioses de Fuego Lunar aprovecharon esta coyuntura para hacer gala de su voluntad al máximo, ¡dejándole en claro al mundo entero quiénes eran los verdaderos soberanos del Este de Wanggu!

Por esa razón, aun cuando la presencia humana en la Región de las Islas del Sur era minúscula… al hallarse dentro del Este de Wanggu, no les quedaba de otra más que acatar el decreto conjunto de la raza humana y de la Raza Cielo Místico Fuego Lunar.

Así pues, bajo la mirada de todos los presentes, Xu Qing y Erniu se dirigieron en línea recta hacia… el Mar Prohibido tras dejar atrás el desierto.

Las noticias sobre la liberación de Xu Qing se propagaron como reguero de pólvora. En cuanto las distintas grandes regiones del Este de Wanggu se enteraron, ¡el decreto emitido por el propio Xu Qing alcanzó de inmediato a Onda Sagrada y a Espíritu Negro!


—¡Onda Sagrada, Espíritu Negro, declárenle la guerra a Vida Maligna!


Apenas se dio a conocer este decreto, el cielo y la tierra retumbaron.

Las dos grandes regiones de Onda Sagrada y Espíritu Negro, con el Condado Fenghai como núcleo, entraron en ebullición al instante. Las matrices de teletransportación a gran escala se pusieron en marcha.

Escuadrones de cultivadores curtidos en mil batallas pisaron las matrices bajo las órdenes de sus respectivos señores regionales y descendieron… sobre la Tierra Santa Vida Maligna, uniéndose al ejército que ya se encontraba en el lugar.

¡Una batalla descomunal estaba a punto de estallar!

Al mismo tiempo, el Continente de Nanhuang también emitió su respectivo decreto.


—¡Continente de Nanhuang, declárenle la guerra a Vida Maligna!


Las criaturas divinas del Terreno Prohibido del Fénix salieron en masa una tras otra obedeciendo el decreto del Fénix de Fuego, provocando olas interminables en el mundo.


—¡Siete Ojos de Sangre, declárenle la guerra a Vida Maligna!


En las diversas islas del Mar Prohibido, las voces de las tropas de Siete Ojos de Sangre resplandecieron por doquier. Toda su sed de sangre estaba dirigida hacia Vida Maligna.


—¡Región Ofrenda Lunar, declárenle la guerra a Vida Maligna!


El heredero y los demás aún no se habían retirado del Mar Prohibido. Tras enterarse de que Xu Qing había escapado y escuchar la declaración de guerra, sus voces resonaron en el vacío.

En un abrir y cerrar de ojos, todas las fuerzas ligadas a Xu Qing entraron en un frenesí absoluto. Las formaciones de matrices comenzaron a emerger sin parar alrededor de la sellada Tierra Santa Vida Maligna. Este era el despliegue de cacería orquestado por Xu Qing.

¡El primer paso de su cacería contra Fu Xie consistía en extirpar su tierra santa desde las raíces!

Xu Qing era un sujeto sumamente vengativo. Así había sido desde que era un muchacho.

Incluso si únicamente le mostraban hostilidad sin llegar a actuar, de todas formas los liquidaba por adelantado, y con mayor razón a alguien como Fu Xie, quien lo hizo mirar de frente a la muerte.

Además, Fu Xie era un Soberano de la Tierra Santa Vida Maligna. Aunque la Tierra Santa Vida Maligna no hubiera podido detenerlo por diversas razones, la semilla del odio ya no se podía erradicar.


—Siendo ese el caso…....


Matar a Fu Xie no era suficiente.

Si iba a matar, mataría a muchos más. Si iba a destruir, arrasaría con una tierra santa entera.

Solo así no quedarían problemas a futuro.


—Además, ¡para dar con el paradero de Fu Xie, necesito la sangre de los miembros de su clan!


Los ojos de Xu Qing estaban colmados de una sed de sangre monstruosa.

El capitán se lambió los labios mientras sus ojos resplandecían con un brillo sanguinario.


—Mi muchacho, no hay ningún problema con lo que piensas. En efecto, hay cosas que no necesitas que te las den masticaditas. Aunque así sepan rico, le quita el gustito a pelarlas tú mismo. Ya que quieres vivir la experiencia, tras ofrecer en sacrificio a la Tierra Santa Vida Maligna, ¡yo mismo usaré la línea de sangre de esta raza para activar el Despiadado Dao de los Grandes Cinco Bueyes Rastreadores del Origen! ¡Usemos esto para ubicar la posición de ese desgraciado e ir a despachárnoslo!


La voz asesina del capitán resonó con fuerza. Tras rasgar las nubes con un aullido atronador, finalmente pusieron un pie en el firmamento del Mar Prohibido. No se detuvieron ni un segundo. Bajo las olas embravecidas del mar y el cielo agitado, se dirigieron en línea recta hacia la Tierra Santa Vida Maligna.

Se podía ver a incalculables bestias marinas saltando desde las profundidades. Las olas del mar lo arrasaban todo, congregándose en dirección a Vida Maligna.


Incluso se alcanzaba a distinguir a criaturas divinas emergiendo del fondo del océano. Su objetivo era también la Tierra Santa Vida Maligna.

Cuando los dos hicieron su aparición en el territorio de la Tierra Santa Vida Maligna, lo que se presentó ante los ojos de Xu Qing fue una estampa majestuosa y estremecedora.

Incalculables estandartes flameaban con violencia al viento.

Innumerables cultivadores se alineaban en todas las direcciones. En este preciso instante, sus auras aciagas lo sacudían todo, haciendo cambiar el clima y desatando una tempestad implacable. Entre estos cultivadores se encontraban los ejércitos de la Gran Región de la Onda Sagrada, los sacerdotes de la Región de Espíritu Negro, el ejército humano y las múltiples razas del Mar Prohibido aliadas a Ojos de Siete Sangres.

¡También había cultivadores del Salón Rebelde de la Luna!

Un ejército sin confines rodeaba la Tierra Santa Vida Maligna.

Asimismo, en el cielo destacaban múltiples figuras que le reconfortaron el pecho a Xu Qing.

Ahí estaban el heredero, la Tercera Abuela, la Quinta Abuela, el Octavo Abuelo y el Noveno Abuelo.

Ling'er también se hallaba entre ellos.

Estaban también Rey Zhen Yan y todos los Antepasados de Ojos de Siete Sangres, incluido Xue Lianzi.

Los expertos de las dos regiones, Onda Sagrada y Espíritu Negro, también hicieron su aparición.

En cuanto a la cima del cielo, se encontraba el Fénix de Fuego tapando al mismísimo sol. Su cuerpo entero estaba rodeado de llamas interminables, dando forma a un mar de fuego que hacía arder el firmamento. La Segunda Hermana Mayor permanecía erguida sobre el Fénix de Fuego.

Todos estaban listos.

¡Únicamente aguardaban por Xu Qing!

Xu Qing avanzó paso a paso desde las alturas del cielo.

Cada uno de sus pasos resonaba con la fuerza de un trueno. Su sola presencia se transformaba en una fuerza imponente.


—¡Saludos, Señor de la Región!

—¡Saludos, Gran Tutor!

—¡Saludos, Chico Dao!

—¡Saludos, Maestro Anti Luna!


Diferentes títulos resonaban desde las filas de los distintos ejércitos. Aunque las palabras variaran, el respeto y la devoción contenidos en ellas eran exactamente los mismos.

Él era el señor regional de Onda Sagrada y Espíritu Negro.

Él era el Gran Tutor de la raza humana.

Él era el Niño del Dao de Siete Ojos de Sangre.

¡Él era el Maestro del Salón Anti Luna!

¡Todas estas eran dignidades que se había ganado a pulso, paso a paso, con su propio poderío!

Originalmente, mientras Xu Qing se encontraba templando su carácter, no andaba exhibiendo todas sus identidades. Solo pretendía acatar el pedido de su maestro y forjar su camino.

Sin embargo, dado que Fu Xie pretendía verlo muerto durante esta travesía de entrenamiento, él había venido hoy en persona.

Iba a desplegar la totalidad de sus fuerzas.

Conforme avanzaba a paso firme, los truenos retumbaban y un estruendo ensordecedor sacudía el firmamento.

Se hallaba a apenas cincuenta kilómetros de la tierra santa.

En cuanto a la Tierra Santa Vida Maligna, la formación de la matriz ya se había venido abajo. Todos los miembros del clan en su interior temblaban con el rostro desfigurado por la desesperación.

Bajo la opresión proveniente de todas las direcciones, la gran mayoría sentía como si sus cuerpos y almas estuvieran siendo torturados. Al moverse, la sangre les chorreaba por las comisuras de la boca.

El semblante de Antepasado Vida Maligna lucía aún más sombrío. Durante los últimos días, había estado realizando preparativos. Sin embargo, al divisar la silueta de Xu Qing avanzando desde el horizonte, el corazón le dio un vuelco tremendo.

El peor escenario posible se había materializado.

'Fu Xie… fracasó…....'

Antepasado Vida Maligna sintió una amargura profunda en el pecho. Clavó la mirada en el aproximado Xu Qing y no dudó más. Desvió los ojos y los posó en Rey Zhen Yan, suspendido en las alturas.


—¡Rey Zhen Yan de la raza humana, le suplico que le informe a Emperatriz Li Xia que nuestra Tierra Santa Vida Maligna está dispuesta a rendirse y convertirse en un territorio vasallo de la raza humana! ¡Estas palabras las juro en nombre de mi clan y de su destino! ¡Si la raza humana acepta, nuestro clan acatará este juramento por generaciones venideras!


Como amo de la Tierra Santa Vida Maligna, Antepasado Vida Maligna tenía, por supuesto, sus propias estratagemas. Desde el instante en que decidió brindarle protección a Fu Xie, ya lo había analizado absolutamente todo.

Ahora que el peor desenlace se había presentado, eran contadas las opciones que le quedaban sobre la mesa.

Aun cuando… sabía perfectamente que aquel gran señor de la Tierra Santa Estrella del Vacío poseía un nivel de cultivo monstruoso y que, una vez que los traicionara, las probabilidades jugarían en su contra. Pero en este preciso momento… no le quedaba otra alternativa.

Por ello, prosiguió sin titubear.


—Este viejo está más que dispuesto a ser marcado con el sello de la Emperatriz. ¡Estoy dispuesto también a cambiar mi senda de cultivo para abrazar el sistema divino y encender mi fuego divino! ¡De esta manera, romperé definitivamente cualquier lazo con la tierra santa!


Apenas pronunció estas palabras, las miradas de todos a las afueras de la tierra santa se posaron sobre Rey Zhen Yan.

Rey Zhen Yan se mantuvo en un profundo silencio.

Xu Qing no se detuvo en ningún momento. En ese instante, se encontraba a escasos quince kilómetros de la Tierra Santa Vida Maligna.

Al ver esto, Vida Maligna volvió a alzar la voz.


—¡Una vez que me transforme en un dios, existe una altísima probabilidad de que pueda dar el paso hacia el Reino Plataforma Divina! ¡En ese momento, ya sea para la raza humana o para Fuego Lunar, seré de grandiosa utilidad, permitiéndoles avanzar o replegarse cuando tierras santas aún más poderosas hagan su descenso!


Le tenía pánico a aquel señor de la Tierra Santa Estrella del Vacío, pero una vez que encendiera su fuego divino, dejaría de ser un cultivador para convertirse en un dios.

Tenía bien claro que el plan de aquel señor buscaba evitar el conflicto directo con los dioses en la medida de lo posible.

Aunque no fuera una jugada cien por ciento segura, ante semejante panorama de vida o muerte, esta era la única salida que su cabeza podía idear.

Por ello, sus palabras iban dirigidas directamente a Rey Zhen Yan. Sabía con total certeza que la única persona capaz de salvarlo ahora mismo era la Emperatriz.

En cuanto a la Emperatriz… Ella era una diosa, y una diosa humana. Eso determinaba que Sus acciones pondrían siempre por delante los intereses de su raza.

'La Emperatriz podía dar con el paradero de Fu Xie con total claridad desde antes, pero prefirió usar esta oportunidad para hacer gala de su voluntad. De esto se deduce que mi apreciación no es errada. Con Ella, mientras considere que acoger a mi clan puede fortalecer a la raza humana, no importa lo que piense Xu Qing, resultará inútil'

Sin embargo, aunque estas cavilaciones sonaran impecables en su mente, Rey Zhen Yan permanecía en mutismo absoluto.

Conforme Xu Qing se acortaba las distancias, la multitud frente a él se replegaba con sumo respeto, abriéndole paso. Avanzaba hacia la Tierra Santa Vida Maligna paso a paso.

Vida Maligna optó por ignorarlo y continuó vociferando.


—¡Emperatriz Li Xia, conozco incalculables secretos de las demás tierras santas y sé también la razón principal por la cual descendieron esta vez! ¡Incluso conozco la ubicación exacta de las tierras santas que están por descender próximamente! ¡Wanggu entero va a arder en las llamas de la guerra! ¡Este asunto resulta inevitable, pero mi información puede otorgarle una ventaja decisiva a la raza humana! ¡Es más, ya que Xu Qing se halla ileso y Fu Xie de seguro pagó un alto precio, le imploro a la Emperatriz no llevar este asunto más lejos! ¿Acaso no puede permitir que Fu Xie expíe sus actos realizando hazañas meritorias para la raza humana?


Vida Maligna fijó la mirada en lo más lejano del firmamento.

Podía sentir claramente que la Emperatriz… se hallaba allí.

Ni siquiera le echó una sola mirada a Xu Qing, aguardando únicamente por la respuesta de la Emperatriz.

Sostenía la firme convicción de que él, su clan y la totalidad de la información que poseía eran más que suficientes para comprar la supervivencia de los suyos y enmendar los actos de Fu Xie.

Por ello, hizo una profunda reverencia hacia el cielo.

En este preciso instante, Rey Zhen Yan frunció el ceño por fin.

En cuanto a las fuerzas provenientes de todos los frentes, ya fuera la Ofrenda Lunar, Ojos de Siete Sangres, el Continente de Nanhuang, Onda Sagrada o Espíritu Negro, se mantuvieron imperturbables. Para todos ellos, la persona con la última palabra aquí no era la Emperatriz, sino Xu Qing.

Xu Qing también se hizo presente sobre la tierra santa. Tras observar la escena con el rostro sereno, alzó la cabeza y contempla el cielo.

Él también deseaba conocer la respuesta de la Emperatriz.

A su lado, Erniu entrecerró los ojos, dejando ver un destello aterrador.

La voz gélida de la Emperatriz retumbó desde lo alto del firmamento.


—Intercambiar las afrentas de una sola persona por el beneficio colectivo de la raza parece la opción lógica a simple vista. Sin embargo, en aquel entonces, cuando el Condado Fenghai encaraba una crisis de vida o muerte, esta misma persona, teniendo apenas un nivel de cultivo del Núcleo Dorado, se levantó tontamente en defensa de la gente de Fenghai, a sabiendas de que era una empresa imposible y aun así dando la cara…... La Región Ofrenda Lunar no era más que el rebaño personal de Diosa Carmesí. Fue también esta persona quien dio un paso al frente con su cultivo del Alma Naciente para salvar a todos los seres vivos de Ofrenda Lunar. Antes de que yo encendiera el fuego divino, cuando nuestra raza mantenía roces con Fuego Lunar, fue también esta persona quien marchó hacia Fuego Lunar y se convirtió en el Gran Cielo Místico. Y ante la mirada de todos los seres vivos de Fuego Lunar, pronunció las palabras para la tregua. Lleva consigo la Espada del Emperador y recorre el mundo; la inquisición de su pecho emitió una luz de cien mil pies y aún conserva la pureza de sus inicios. Dime tú, si yo decidiera pasar por alto las afrentas cometidas contra semejante persona, ¿qué sentido tendría entonces la existencia de nuestra raza? ¿Qué pasaría con el siguiente? ¿O con el que le siga después de ese? Los beneficios de la raza obtenidos pisotando las afrentas de nuestra propia gente una y otra vez podrán valer la pena ante tus ojos, pero a los míos, no representan beneficio alguno. Aun cuando soy una diosa, soy la diosa de los humanos. ¡No tienen por qué llevarme en el corazón, ni tienen por qué ponerse a mi lado! ¡Yo soy la diosa que se planta al frente de la Raza Humana de Wanggu! Xu Qing ha dado la cara por absolutamente todos. En ese caso, hoy, todos los presentes, incluyéndome a mí, daremos la cara por él. ¡Por ende, no me interesa tu rendición!


Apenas pronunció estas palabras, el mundo entero retumbó con ferocidad.

Los miembros del clan de la Tierra Santa Vida Maligna cayeron en una desesperación absoluta. El rostro del Antepasado se tornó aún más pálido; no esperaba jamás semejante respuesta.

Los cultivadores presentes entraron en un frenesí de entusiasmo todavía mayor.

La frialdad en los ojos de Erniu también terminó por derretirse. Soltó un bufido para sus adentros y el resentimiento que albergaba contra la Emperatriz se disipó por completo.

Xu Qing retiró la mirada y contempló la Tierra Santa Vida Maligna.


—¡Hoy, Vida Maligna será exterminada!

—¡Acatamos la orden!—


Los ejércitos pertenecientes a las distintas fuerzas respondieron de inmediato. Su aura aciaga y desbordante dio forma a un poderío descomunal que cayó sobre la Tierra Santa Vida Maligna como una ola enfurecida.

La montaña de la tierra santa estalló y un qi cadavérico se elevó por los aires. La puerta de piedra del Terreno Prohibido del Cadáver, capturada en su momento por el Antepasado Vida Maligna, fue liberada por la tierra santa.

Aprovechando este caos, Antepasado Vida Maligna desapareció al instante. Cuando volvió a hacerse presente, ya se encontraba en el horizonte.

Ni siquiera se volteó a mirar mientras huía de forma frenética.

Sabía bien que hoy no quedaba esperanza alguna para la Tierra Santa Vida Maligna y que carecía de sentido quedarse allí. Si por pura suerte lograba escapar, a lo mejor le aguardaba alguna esperanza en el futuro.

Sin embargo, al segundo siguiente, la silueta de la Emperatriz se hizo presente en el firmamento y dio un paso en dirección a Antepasado Vida Maligna.

Con este paso, una serie de ondas se dibujó en el cielo.

Y no ocurrió únicamente aquí. En ese preciso instante, ondas similares emergieron en el firmamento de todas las grandes regiones de Wanggu.

Con solo un paso, la Emperatriz desató una sacudida a través de la luz del día en todo Wanggu.

En las regiones donde el día y la noche se entrelazaban a lo largo de Wanggu, como quien apaga una vela, toda la luz del día se volvió negra como la noche en un abrir y cerrar de ojos.

Todas las regiones cayeron en la penumbra.

Apagó las luces y removió de forma temporal el concepto mismo de la luz en todo Wanggu.

Únicamente los ojos de la Emperatriz, erguida en el aire sobre la Tierra Santa Vida Maligna, se convirtieron en la fuente de luz de todo Wanggu.

Esta era la autoridad divina de la Emperatriz.

Extrayendo el concepto de la luz, lo congregó en sus propios ojos, transformándose en la fuente de iluminación en ese instante fugaz.

En este momento, el concepto de la luz retornó a Wanggu desde las diversas regiones. Incalculables rayos de luz convergieron desde todos los rincones del cielo y la tierra, dando forma finalmente a un amanecer que rasgó la oscuridad de la noche.

Por donde esta iluminación pasaba, el mundo recuperaba su resplandor.

Antepasado Vida Maligna tembló de golpe, envuelto en esa luz, mientras su figura se volvía borrosa. Alzó la mano derecha como intentando aferrarse a algo y abrió la boca como si pretendiera hablar, pero al final, ante esta luz, todo quedó reducido a la nada.

Solo un suspiro amargo e impotente resonó en todas las direcciones.

Dando paso a un silencio sepulcral.

Al segundo siguiente, cuando cada elemento del universo retornó a la normalidad, el Fénix de Fuego en el cielo soltó un chillido profundo. El mar de fuego que emanaba de su gigantesco cuerpo cayó desde lo alto del firmamento.

Este fuego abrasó el cielo, el vacío, la montaña de la tierra santa y absolutamente todo alrededor del lugar. Incluso cayó sobre el océano, envolviendo todo este terreno en un universo de llamas.

Sin embargo, estaba dirigido únicamente hacia los cultivadores de Vida Maligna.

En medio del mar de fuego, los practicantes de las demás fuerzas ya se habían abierto paso matando a diestra y siniestra. En un instante, los retumbos llenaron el firmamento y los gritos de la matanza sacudieron el mar.

Dichos sonidos se entrelazaban como notas en un baile, entonando una melodía misteriosa para el mundo.

La figura de Xu Qing también se fundió en medio de este sonido.

¡Su sed de sangre se intensificó al ritmo de la melodía!

Al mismo tiempo, en las profundidades del Mar Prohibido, Fu Xie, quien se mantenía oculto y huyendo, se detuvo en seco de pronto. Una tristeza indescriptible le brotó en el pecho.

Su cuerpo entero tembló mientras giraba la cabeza en dirección a la Tierra Santa Vida Maligna.


—El Antepasado… ha caído…

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