MAS ALLÁ DEL TIEMPO 990
Ahora soy yo el cazador
Al ver a las figuras de barro y el altar en el cielo, Xu Qing entendió de inmediato de quién se trataba.
En cuanto a la figura de Erniu, también logró que el agotamiento de Xu Qing, provocado por las persecuciones y el proceso de refinamiento, se disipara un poco.
Al instante siguiente, la comitiva de figuras de barro hizo su aparición sobre el bosque.
Erniu, quien venía en la procesión, se acercó a toda prisa y con la moral al tope. Tras aterrizar al lado de Xu Qing, le dio un puñetazo en el hombro. Una fuerza tibia se propagó por su cuerpo, extendiéndose por cada rincón.
Al sentir la debilidad en el cuerpo de Xu Qing y las huellas de haber estado al borde del colapso en reiteradas ocasiones, Erniu no dijo nada por encima. Solo le guiñó un ojo a Xu Qing y soltó una carcajada.
—Hermano Menor, ¿a que me extrañaste un montón mientras andabas huyendo para salvar el pellejo? Sin mí cerca, de seguro se te hacía difícil comer bien, dormir sabroso, y te habrás sentido más desubicado que perro en procesión. Hasta tu cultivo se debe haber sentido insípido, como si le faltara ese algo a tu vida. ¿Le atiné o no? Jaja, no te hagas el tímido. Tranquilo nomás, admítelo con ganas.
Erniu andaba inflado como pavo real, pero no se le olvidó fruncirle el ceño para franjar a Yu Liuchen. Por eso, tras terminar de hablar, le hizo una reverencia a Yu Liuchen con cara de no romper ni un plato.
—¡Este distinguido y elegante Senior, de porte tan fino y presencia majestuosa, cuyo aire noble y orgulloso se impone ante los cuatro mares, debe ser el legendario Yu Liuchen! El mismísimo que hace arrodillar a los dioses, opaca a los cielos y a la tierra, y vuelve más brillantes a las estrellas. ¡Soy Chen Erniu, le presento mis respetos, Senior!
Yu Liuchen, sentado allí mientras tomaba té, le echó una mirada a Erniu. Pestañeó y dejó ver un matiz de curiosidad.
—Xu Qing, tu hermano mayor sí que es bien empeñoso. Fue el primero en percatarse de tu desaparición y mandó tablillas de jade por casi todo el Este de Wanggu.
Al ver a su hermano mayor frente a él y escuchar las palabras de Yu Liuchen, Xu Qing esbozó una sonrisa por primera vez en todo este tiempo.
Justo cuando se disponía a hablar, el altar en el aire resplandeció. Una ráfaga de viento sopló y levanto un poco la cubierta del altar, dejando al descubierto a un zorro de barro venerado en su interior.
Esa estatua de zorro de barro lucía inerte hacía un instante, pero en un abrir y cerrar de ojos, pareció cobrar vida mientras los colores brotaban en ella. Inmediatamente después, tomó forma humana y se convirtió en una mujer sumamente cautivadora.
Bajó del altar y caminó a paso firme hacia el bosque de bambú.
Conforme avanzaba, su busto prominente marcaba el compás de sus pasos, y su silueta de guitarra, de cintura diminuta y caderas pronunciadas, hacía que a cualquiera se le cortara la respiración y se le acelerara el pecho por inercia.
Era la mismísima definición de la perfección.
Lo que más llamaba la atención era el tul rojo semitransparente que llevaba encima, el cual parecía estar a punto de resbalársele en cualquier momento.
Su piel translúcida y su figura despampanante, moviéndose con tanta gracia, emanaban un atractivo tan tentador que sembraba de golpe la semilla del deseo en el pecho de cualquiera, lista para echar raíces y crecer.
En ese momento, descendió sobre el bosque de bambú, apareciendo al lado de Xu Qing. Su voz, perezosa pero seductora, resonó en todas las direcciones.
—Mi estimado apestoso, te fuiste a entregar tu esencia yang a otra persona a mis espaldas. La verdad es que no tenía ni ganas de venir a rescatarte.
Apenas resonó esa voz, Xu Qing no supo ni qué responder. Solo le quedó armarse de valor y saludar.
—Mis respetos, Senior.
El zorro de barro soltó un bufido suave. Sus hermosos ojos se posaron en Xu Qing y reflejaron un toque de satisfacción.
—Sin embargo, lo que dijo el buey este no es mentira. Ya que cambiaste de cuerpo, viene a ser prácticamente lo mismo que recuperar tu esencia yang.
Al escuchar esto, Erniu carraspeó y se dio un palmazo en el pecho.
—Por supuesto pues, si yo no me atrevería a meterte el cuento. Además, tras cambiar de cuerpo, mi hermano menor de todas maneras está más apasionado que antes. Mira nomás este cuerpo, está para meterle fuego. Solo checa esa vitalidad que se maneja; alcanza de sobra para hacer arder el cielo y la tierra.
Luego de decir eso, hasta le guiñó el ojo a Xu Qing.
Xu Qing se mantuvo en silencio. Las palabras del capitán le hacían sentir una extraña incomodidad.
—Olvídalo, olvídalo. No voy a ponerme a discutir contigo.—
La zorro de barro parecía sumamente tentada. Su mirada seductora barrió la figura de Xu Qing e instintivamente se lambió los labios.
—Seductora de pacotilla.
Dijo Yu Liuchen con voz tenue.
Xing Yan hizo oídos sordos a Sus palabras y giró la cabeza para mirar a Fu Xie.
En el preciso instante en que lo miró, su rostro se volvió frío como el hielo, como si estuviera contemplando a un mero cadáver.
—¿Así que tú eres esa porquería inmunda que no conoce el miedo a la muerte y pretendía meterse con el cuerpo de Xu Qing?
Erniu también volteó la mirada. Sus ojos estaban cargados de una sed de sangre y una frialdad desbordantes.
Erniu no estaba seguro de cuánta intención asesina tenían los demás hacia Fu Xie, pero sí sabía que el él de ahora tenía unos deseos intensísimos de despachárselo.
Antes, si bien se le veía desenfadado y le hablaba con aires de suficiencia a Xu Qing para aliviar el cansancio acumulado tras semejante travesía peligrosa, la realidad era distinta.
En verdad, los nervios que sintió a lo largo del camino eran de los más intensos que había experimentado en toda su vida.
Sobre todo tras percibir la debilidad en el cuerpo de Xu Qing y las marcas de haber estado al borde del colapso en múltiples ocasiones. Una rabia incontenible se había incubado en su pecho desde hacía rato. Esta furia no solo iba dirigida a Fu Xie, sino también a la mismísima Emperatriz.
«¡Yo no soy ningún tipo de mente amplia ni nada por el estilo, así que… haber convertido un asunto que no debió ser tan enredado en semejante mamarracho, me lo voy a guardar bien guardado!».
Erniu soltó un bufido frío para sus adentros. La sed de sangre en su mirada mientras observaba a Fu Xie se volvió todavía más densa.
Fu Xie se estremeció de golpe; su cordura hacía tiempo que se había venido abajo. Podía notar claramente que la mujer que acababa de llegar era también una diosa y que… sobre su cuerpo reposaba nada menos que el aura de una Plataforma Divina.
Esa era la marca distintiva del punto máximo de la etapa de la perfección.
Todo esto lo hundió en una desesperación absoluta. Comprendió que le era imposible escapar. En este momento, lo único que deseaba era morirse lo antes posible. Esa era su única y remota posibilidad de supervivencia.
Sin embargo, la autodestrucción de antes no le había servido de nada.
'Solo siendo ejecutado por otros dioses podré cortar esto de raíz…'
Al pensar en ello, su desesperación se transformó en una locura pura. La energía de su cuerpo estalló en ese instante mientras daba un paso al frente, abalanzándose directamente hacia Xu Qing. Daba la apariencia de estar lanzando un ataque, pero en realidad estaba buscando que lo mataran.
Xu Qing mantuvo la calma. No intentó esquivarlo y únicamente clavó su mirada fría en Fu Xie.
Al segundo siguiente, Xing Yan tocó ligeramente la frente de Fu Xie.
El nivel de cultivo que Fu Xie intentaba elevar colapsó al instante. Su cuerpo tembló y quedó como un globo desinflado, reduciéndose y secándose de golpe. Sin importar si se trataba de su presencia o de su cuerpo físico, ambos quedaron extremadamente debilitados.
Sin embargo, no murió.
La voz de Xing Yan provocó que él, ya totalmente desanimado, temblara con mayor violencia.
—Ya que lo que está aquí presente no es la totalidad de tu ser, pretendes morirte antes de tiempo, ¿verdad?
Habló Xing Yan con total temple, sacando a la luz la absoluta verdad.
Lo que apareció aquí no era la totalidad de Fu Xie, sino tan solo un fragmento de él.
Luego de percibir el karma de Xu Qing, ¿cómo podría no haberse preparado? Con tal de evitar que un fracaso definitivo lo llevara a la tumba, empleó la técnica inmortal heredada por su clan mientras persigue a Xu Qing.
Esta técnica inmortal era harto estrafalaria. El principio consistía en grabar los propios recuerdos y enviarlos como semillas al cuerpo de otros seres vivos.
Tras activarse la condición de despertar, este recuerdo estallaría. ¡Sería igual al ciclo de la reencarnación, permitiendo que la vida ocupada por sus recuerdos se convirtiera en un nuevo él!
Según su plan, si su trayecto transcurría sin contratiempos, esta técnica inmortal no tendría por qué activarse. Sin embargo, si las cosas se ponían difíciles… tras usar la muerte como detonante, aunque muriera, terminaría resucitando hasta cierto punto.
No obstante, en este preciso momento, pretendía activar la técnica inmortal, pero la muerte se le había vuelto un lujo inalcanzable.
Xu Qing se sumió en una profunda reflexión. Sus ojos estaban cargados de una frialdad absoluta mientras avanzaba hacia Fu Xie, quien yacía reprimido por la Diosa Xing Yan sin posibilidad alguna de resistencia.
En el instante en que se le acercó, Fu Xie levantó la cabeza y fijó la mirada en Xu Qing. Observó a este humano al que había perseguido por todo el camino y al que estuvo a punto de asimilar. Hizo un esfuerzo sobrehumano por mover las comisuras de la boca y mostrar un gesto de desdén. Su mirada emanaba incluso una intensa sed de sangre.
No dijo ni una palabra, pero el sentido quedaba más que claro con su sola expresión.
Le estaba diciendo a Xu Qing que si no fuera porque alguien vino en su ayuda, hacía tiempo que se habría convertido en parte de él. Tú… no eres nadie.
Xu Qing entendió perfectamente esa mirada y supo que la otra parte solo estaba suplicando por la muerte.
Por ello, tras acercarse, le despojó de su bolsa de almacenamiento. Alzando la mano derecha, hizo aparecer una daga y se la clavó a Fu Xie.
Lo atravesó de un solo golpe. Conforme la sangre brotaba, Xu Qing, con el rostro totalmente inexpresivo, asestó otro corte más.
Fueron un total de ocho estocadas.
Desde el momento en que vio a Fu Xie hasta el día de hoy, habían transcurrido nueve días.
Sin embargo, solo le asestó ocho puñaladas.
Posteriormente, mientras el cuerpo entero de Fu Xie quedaba bañado en sangre y su respiración se volvía agónica, la sombra bajo los pies de Xu Qing se propagó al instante y envolvió a Fu Xie.
Bajo el sentido divino de Xu Qing, la pequeña sombra abrió la boca de golpe y devoró la sombra de Fu Xie.
Al mismo tiempo, la enredadera celestial salió a rastras del cuerpo de Xu Qing y abrió las fauces con gesto malévolo. Se lanzó también contra Fu Xie y se le metió en el cuerpo a través de las heridas, mordiendo como loca por dentro.
Un dolor indescriptible hizo que los ojos de Fu Xie se inyectaran en sangre mientras soltaba siseos ahogados. Era un sonido que producía al contenerse a la fuerza para no soltar el llanto.
Lo único que quería era morirse.
Sin embargo, el paso de la muerte resultaba demasiado lento.
Tras atormentar el cuerpo físico, Xu Qing alzó la mano derecha y la posó sobre la coronilla de Fu Xie. ¡Y dio inicio a… la Refinación del Alma!
Sus hilos del alma ya estaban totalmente exhaustos y requerían ser repuestos.
El alma de un Soberano resultaba, por naturaleza, el nutriente más adecuado.
Al segundo siguiente, los temblores del cuerpo de Fu Xie se intensificaron bruscamente. El dolor agudo provocado por el colapso y el refinamiento de su alma superaba con creces al dolor físico.
Instintivamente intentó resistirse, pero la opresión emanada de la Diosa Xing Yan pulverizó cualquier conato de rebeldía.
Era como un pescado servido en la tabla de picar, dejando que Xu Qing lo refinara a su antojo.
Tal como él mismo pretendía refinar a Xu Qing en su momento.
Todo se había invertido.
A medida que el tiempo transcurría y la refinación avanzaba, conforme los hilos del alma de Xu Qing se iban reconstituyendo, este dolor interminable provocó que Fu Xie no pudiera aguantar más. Se le desencajó el rostro y soltó un alarido desgarrador que resonó en todas las direcciones.
Al escuchar los alaridos, el semblante de Xu Qing permaneció imperturbable. Cuando la cantidad de hilos del alma en su cuerpo estuvo recuperada por completo y alcanzó su punto de saturación, volteó a mirar a Erniu.
Erniu entendió a la perfección la intención de Xu Qing. Se lambió los labios y dio un paso al frente. Mientras Fu Xie temblaba, alzó la mano y la posó también sobre él.
En un abrir y cerrar de ojos, la silueta del Sabueso Celestial se hizo presente a las espaldas de Erniu. Devoró con ferocidad, impulsado por una codicia y una sed de sangre implacables.
De inmediato, los alaridos de Fu Xie se volvieron todavía más desgarradores.
Al cabo de unos quince minutos, el alma de Fu Xie ya se había desmoronado y hecho pedazos. Solo le quedaba un hilo sutil, haciendo que su vida aún se negara a extinguirse.
En cuanto al alma de un Soberano, no era algo que Xu Qing y Erniu pudieran albergar por completo en estos momentos. Durante este proceso, Xing Yan echó una mano y pulverizó la parte que no podían devorar por ahora, convirtiéndola en perlas del alma.
Dichas perlas del alma eran cristalinas y resplandecientes. Cualquiera de ellas podría hacer perder el juicio a los cultivadores.
Aquello había sido refinado a partir del alma de un Soberano, por lo que su valor resultaba sencillamente incalculable.
La venganza de Xu Qing no había concluido. Tras terminar de refinar el alma, un destello helado cruzó por sus ojos. La Técnica Luz Inmortal del Sol Profundo estalló desde su interior y dio forma a un sol colosal que se elevó por los aires. Al mismo tiempo, un Cuervo Dorado se manifestó en su interior, escupiendo el fuego que refina a todos los seres vivos.
Esta llama, combinada con la técnica de la luz inmortal, dio origen a un poderío aterrador que envolvió de inmediato el cuerpo de Fu Xie.
Finalmente, bajo el atracón del Cuervo Dorado y el fuego abrasador, el cuerpo de Fu Xie fue devorado, continuando su proceso de combustión y refinamiento.
La meta de Xu Qing era verificar si podía refinar y arrebatar la autoridad de borrado de Fu Xie.
En ese instante, tras ser devorado el cuerpo de Fu Xie, solo quedó un par de tijeras moliendas sobre la tierra.
Xu Qing las agarró y las guardó. Un toque de crueldad cruzó por sus ojos.
'Ya que pretendías refinarme, yo voy a refinar absolutamente todo lo que te pertenece'
Tras hacer esto, Xu Qing dio media vuelta e hizo una reverencia hacia Yu Liuchen y Xing Yan.
Yu Liuchen asentó su taza de té, fijó la mirada en Xu Qing y habló serenamente.
—Me debes una. Cuando termines con tus asuntos, iré a buscarte.
Dicho esto, su silueta se volvió borrosa y se disipó gradualmente junto con el bosque de bambú a su alrededor.
Tras su partida, todo el entorno se transformó en… un desierto interminable.
En cuanto a Xing Yan, contempló el lugar donde Fu Xie había desaparecido y soltó una risita.
—¿Quieres que te ayude a dar con el paradero de lo que le queda a esa porquería inmunda?
Xu Qing sacudió la cabeza.
—Xu Qing recordará la gracia de la gran diosa. Del resto me puedo encargar yo mismo.
Las comisuras de los labios de Diosa Xing Yan se dibujaron en una sonrisa. Pronunció exactamente las mismas palabras que Yu Liuchen, aunque el sentido detrás de ellas parecía ser bastante diferente..
—Esta bien, me debes un favor. Cuando termines con tus asuntos, iré a buscarte.
Mientras hablaba, Xing Yan se lambió los labios, volviéndose todavía más cautivadora.
Xu Qing dudó un momento.
Xing Yan soltó una carcajada coqueta. Su silueta despampanante se mecía con elegancia mientras caminaba hacia el interior del altar. Tras acomodarse, se transformó de nuevo en una estatua. La procesión de figuras de barro retomó la marcha, disipándose gradualmente en la distancia.
Solo Xu Qing y Erniu permanecieron en medio del desierto.
Erniu contempló a Xu Qing y peló los dientes.
—Mi muchacho, ¿qué vas a hacer ahora?
Un escalofrío brotó en el pecho de Xu Qing y su sed de sangre se volvió densa. Fijó la mirada en dirección al Mar Prohibido y entrecerró los ojos. Su voz resonó como una hoja afilada.
—Aún me debe una puñalada. Ahora me toca a mí ir a cazarlo.
⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
En las profundidades del Mar Prohibido, un descomunal plesiosaurio perseguía a su presa entre las corrientes subterráneas.
Su cuerpo colosal avanzaba a toda velocidad por el fondo marino. Sin embargo, justo en el instante en que le dio alcance a su presa y abrió la boca para engullirla, tembló de golpe y sus ojos grisáceos resplandecieron con una luz multicolor.
Un recuerdo que no le pertenecía estalló en su cabeza, convirtiéndose en una tormenta que arrasó con todo a su paso, afectando su cuerpo y haciendo que colapsara directamente.
La carne y la sangre salieron despedidas en todas las direcciones.
No obstante, al segundo siguiente, estos pedazos de carne y sangre triturados se reensamblaron a toda prisa, dando forma a una figura humanoide.
Sus ojos se abrieron de golpe. Al principio lucía desorientado, pero luego recobró el sentido y su rostro se ensombreció.
—¡Parece que mi cuerpo principal fracasó!
Mientras murmuraba para sus adentros, la persona conformada por la carne y la sangre del plesiosaurio examinó sus alrededores con cautela, al tiempo que una opresión le invadía el pecho.
—Me pregunto si el que acabó con mi cuerpo principal habrá sido el personaje envuelto en el karma de ese muchacho….... Sin embargo, sea como sea, mi estado actual es extremadamente débil y ya no cuento con el poderío de un Soberano. Por ende, según mi plan original, me toca buscar un sitio donde esconderme por un tiempo.
Al pensar en esto, reprimió la angustia en su pecho y se puso en marcha mientras se mantenía oculto.
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario
0 Comentarios