GUANGYIN ZHI WAI 983






MAS ALLÁ DEL TIEMPO 983

El viento se levanta en el mar prohibido



A altas horas de la noche, el Mar Prohibido, que de por sí ya era negro como la noche, se volvió todavía más oscuro y penumbroso.

El espacio circundante parecía haber sido engullido por la garganta de un monstruo espeluznante. A simple vista, a las justas se podía distinguir lo que había a medio pie de distancia.

Uno no podía verse ni la punta de los dedos con solo estirar la mano.

La temperatura resultaba igual de sofocante.

Conforme caía la noche, un viento marino helado aullaba entre el mar y el cielo, soplando con fuerza hacia el norte.

Esta brisa era recontra fría y venía cargada con un hedor a marisco podrido y a descomposición, como si un anciano consumido por la enfermedad y luchando en sus últimos momentos de vida estuviera exhalando ráfagas con aliento de muerte.

Acompañando a esta aura siniestra, resonaban los gemidos lastimeros de bestias marinas desconocidas.

Ecos que retumbaban en medio de la penumbra.

Estaban cargados de un misterio y una intimidación que ponían los pelos de punta.

En lo profundo del mar, las corrientes subterráneas seguían la misma suerte.

Eran mucho más gigantescas e intensas que durante el día, arrasando en toditas las direcciones.

En la superficie formaban olas monumentales, mientras que en el fondo se transformaban en remolinos majestuosos que avanzaban a ras del suelo marino.

Durante incontables años, la misma escena se repetía noche tras noche.

Nadie sabía con certeza por qué se formaban estos remolinos; solo sabían que parecía ser la ley natural del Mar Prohibido.

Un ciclo sin fin que se repetía eternamente.

En este preciso momento, mientras un remolino arrasaba con estruendo por una zona submarina, el limo que se dispersaba a su paso dejó al descubierto varias grietas abisales que parecían cicatrices profundas en el lecho marino.

En lo más profundo de una de esas grietas, había una burbuja gigantesca sepultada bajo el fango.

Dentro de la burbuja yacía una pagoda hecha pedazos.

La vid celestial se hallaba enroscada alrededor de la estructura, emanando una vibra de nerviosismo y hostilidad absoluta mientras se mantenía al acecho.

Y dentro de la pagoda... se encontraba un cadáver con un aspecto recontra miserable.

Yacía tirado como si lo hubieran descuartizado a pedazos.

Sin embargo, era evidente que la hoja del descuartizador no había sido lo bastante afilada, por lo que la carne del cadáver no estaba separada del todo. Había un sinfín de hilos de plata que mantenían unida la figura a las justas.

Con el paso del tiempo, los hilos de plata se fueron contrayendo y la carne desprendida volvió a acomodarse poco a poco en su lugar. Al mismo tiempo, una luz púrpura tenue parpadeaba de vez en cuando, como si estuviera reparando los daños del cuerpo.












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Varios días después......

La carne del cadáver terminó de juntarse por completo, recuperando su forma humana. Aun así, la maraña de grietas que cubría su piel seguía siendo una estampa recontra aterradora.

Por suerte, una brizna de vitalidad comenzó a emanar de ese cuerpo, como si acabara de regresar del mismísimo infierno.

Sus ojos cerrados se abrieron lentamente, dejando ver una mirada débil pero recontra fría y calculadora.

'Estar aquí y seguir con vida significa que mi última decisión fue la correcta. El Soberano de la Tierra Santa Vida Maligna no puede poner un pie dentro de la burbuja formada por esta pagoda. En cuanto al tiempo, logré ganarle la partida justo en el límite.

Xu Qing mantenía una calma absoluta.

En este momento, todavía conservaba su estado de divinidad. Con una racionalidad extrema, analizaba todito lo sucedido con frialdad.

Su débil sentido divino se extendió hacia el exterior de la pagoda. Tras confirmar que sus cálculos eran certeros, se sentó despacio sobre el suelo.

Mientras intentaba sentarse, el dolor desgarrador que emanaba de su cuerpo y de su alma habría sido suficiente para hacer enloquecer o desmayar a cualquier persona con una percepción normal.

Sin embargo, Xu Qing, completamente imbuido de divinidad, no parecía sentir absolutamente nada. Lo único notorio era la lentitud de sus movimientos; le tomó más de veinte suspiros de tiempo lograr erguirse por completo.

Acto seguido, sacó la sangre del rostro fragmentado y se la tragó despacio. Luego cerró los ojos y comenzó a meditar.

Su objetivo era recuperarse de sus heridas lo antes posible y regresar al pico de su nivel de cultivo.

Al mismo tiempo, aprovechaba la ventaja del tiempo que había obtenido para aguardar por refuerzos del mundo exterior.

En ese mismo instante, en el exterior de la pagoda derruida y de la burbuja, Fu Xie permanecía inexpresivo, meditando con las piernas cruzadas.

Un par de tijeras oxidadas flotaba sobre su cabeza. Mientras resplandecían con un brillo tenue, una presión terrorífica y ancestral circulaba a su alrededor.

Ese resplandor creaba una fuerza capaz de bloquear toditos los sentidos del mundo exterior y borrar cualquier rastro de la zona en la que se encontraba, provocando que todo se volviera ilusorio.

En cuanto a las tijeras mismas, también se estaban volviendo cada vez más incorpóreas.

'Esta defensa es verdaderamente extraordinaria. Solo esa Enredadera Celestial Sagrada le permite a uno adentrarse en su interior sin sufrir el menor daño'

Fu Xie se quedó mirando la burbuja frente a él mientras reflexionaba en su interior.

A lo largo de estos tres días, había intentado diversos métodos para adentrarse en la burbuja, pero toditos habían fracasado.

Si intentaba forzar el paso a la mala, resultaba incapaz de avanzar más de veinte pasos. La fuerza de rechazo que emanaba de la burbuja ya había alcanzado el límite absoluto de lo que su cuerpo podía soportar.

'Sin embargo, no es del todo imposible romperla. Solo necesitaría desgastarla poco a poco usando mi autoridad. El único problema es que esto me tomaría unos cien días. Hay otra manera de abrirla en un solo instante: volver a emplear el poder de origen de las tijeras'

Fu Xie se quedó en absoluto silencio.

Recurrir al poder de origen aceleraría el desgaste de las tijeras, provocando que se volvieran todavía más incorpóreas hasta desaparecer por completo y convertirse en parte del Gran Dao.

Semejante desgaste era algo que no se podía permitir.

Y lo que era aún más crítico: cuando perseguía a Xu Qing hace un momento, se topó con muchísimas hebras de karma que le provocaron un temor reverencial y no se atrevió a cortar directamente. Por lo tanto, ya había gastado parte de la energía de origen de las tijeras, como si estuviera empleando el poder absoluto de un emperador en su cúspide para bloquearlas durante un breve lapso de tiempo.

Si volvía a utilizarlas ahora, lo más seguro era que las tijeras se desmaterializaran por completo, disipándose en el Gran Dao y escapando para siempre de su control.

En ese preciso instante, toditas las barreras que había erigido alrededor de ese karma terrorífico desaparecerían de golpe.

'Llegado ese momento, es recontra probable que los cultivadores más poderosos del mundo desciendan aquí en un abrir y cerrar de ojos. Refinar el cuerpo de este sujeto requiere tiempo; un tiempo con el que no cuento...'

Fu Xie continuó meditando. Acto seguido, levantó la cabeza y clavó la mirada en la pagoda dentro de la burbuja, mientras una expresión extraña se dibujaba gradualmente en su rostro.

«Me me da mucha rabia darme por vencido a estas alturas. ¡Se trata de la carne y la sangre del rostro fragmentado!... ¡Su cuerpo es probablemente único en todito el universo! Sumado a la legendaria plata inmortal, aunque el cuerpo formado por todo esto acarree un karma descomunal...... ¡Esta es una oportunidad de oro para alcanzar el Reino Inmortal del Verano o incluso un nivel superior! Una vez que lo tenga en mis manos, solo necesitaré esconderme un tiempo y esperar a que la Tierra Santa de la Estrella del Vacío descienda. Llegado ese momento, aunque ese señor también lo codicie, seguro no querrá verse enredado en el karma de Desolado. Por lo tanto, lo más seguro es que me permita tomar el control...... Bajo su protección, todito el karma de este mocoso podrá ser destruido sin despeinarse. ¡Y mi Tierra Santa Vida Maligna se elevará hasta las nubes!'

Fu Xie entrecerró los ojos. Tras un momento de profundo silencio, tomó una decisión definitiva.

'Así que... no me queda de otra que recurrir al tercer método. Aunque venga cargado de peligros, aquellos que buscamos el Dao no le tenemos miedo a arriesgar la vida. Quién sabe si de esto termine naciendo una oportunidad aún mayor'

Al pensar en esto, Fu Xie cerró los ojos y su cuerpo entero comenzó a temblar con violencia. Acto seguido, una maraña de hebras de carne y sangre empezó a desprenderse de su figura, propagándose a toda prisa hacia la burbuja que tenía enfrente.

Había no menos de diez millones de esos hilos sangrientos.

En cuestión de segundos, las hebras de sangre envolvieron la burbuja por completo, rodeándola de forma absoluta mientras la jalaban milímetro a milímetro.

¡Estaba intentando arrastrarla hacia el interior de su propio cuerpo para asimilarla poco a poco!

Durante todo este proceso, la expresión de Fu Xie se mantuvo recontra solemne. Su atención no estaba puesta en arrastrar a Xu Qing, sino en el tesoro supremo del Gran Emperador que flotaba sobre su cabeza. Permanecía ojo al charco ante cualquier intento de percepción que buscara rastrearlo a él o a Xu Qing.

De esta manera, el tiempo continuó su curso.












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Un día después.

En el Puerto de los Siete Ojos de Sangre, en el Continente Nanhuang, la Segunda Hermana Mayor se encontraba sentada en una de las edificaciones del Séptimo Pico, encargándose de los asuntos oficiales de la secta.

Durante este periodo, con el descenso de la Tierra Santa Vida Maligna y el contacto reanudado con el mundo exterior, la situación en todito el Mar Prohibido se hallaba en un estado de tensión máxima.

Para los Siete Ojos de Sangre, considerada una secta de primer nivel tanto en el Continente Nanhuang como en la Gran Región Onda Sagrada, los pendientes se acumulaban por montones.

Xu Qing andaba entrenando fuera, Erniu estaba todito encamotado con la raza no humana y no quería saber nada de regresar, mientras que el tercer hermano... andaba recorriendo el continente en busca de placeres y buenas compañías, con un paradero completamente desconocido.

Su maestro se hallaba en cultivo aislado y el antepasado andaba viviendo su segundo aire...

Por lo tanto, en todita la secta de los Siete Ojos de Sangre, ella era la única de su generación capacitada para tomar las riendas de la situación.

Aunque los demás picos también echaban una mano, las riendas principales las llevaba el Séptimo Pico.

Debido a esto, la Segunda Hermana Mayor paraba recontra ocupada toditos los días.

Al ver a su delicada esposa en semejante ajetreo, a Huang Yan se le partía el corazón de la pena.

Por eso mismo, no se despegaba de su lado, atendiéndola con una sonrisa recontra servil y cariñosa.

Por momentos le sobaba los hombros a la Hermana Mayor, por ratos se agachaba para masajearle las piernas cansadas, de vez en cuando agarraba las frutas de la mesa, las pelaba con una paciencia de santo y se las llevaba con ternura hasta la boca.

Se podría decir que la cuidaba con un detalle absoluto. Al mismo tiempo, no desaprovechaba la oportunidad para rajar de los demás entre dientes.


—Desde la primera vez que le vi la cara a Chen Erniu supe que no era trigo limpio. Ahora le dio por no salir de la Raza de la Tela y no piensa regresar, dejando que mi Hermana Mayor se mate trabajando. ¡Ese tipo se merece lo peor! ¡Y el Tercer Hermano es la misma chola con diferente pollera! ¡Tarde o temprano va a terminar estirando la pata por flojo! En cuanto al pequeño Qing......


Huang Yan se disponía a continuar rajando cuando la Segunda Hermana Mayor levantó la mirada y le clavó una sola leída.

Huang Yan tosió a toda prisa para disimular la cosa. Sabía de sobra que a su esposa no se le daba bien hablar ni expresar lo que sentía, pero en el fondo guardaba un cariño recontra fuerte por su maestro y sus hermanos de cultivo.

Por eso mismo, se apresuró a cambiar el disco de inmediato:


—Bueno, Erniu no es tan malo, el Tercer Hermano pasa la prueba y el pequeño Qing es el mejor de todos... Ahora que lo pienso, hace varios días que no cruzo palabra con él.


Mientras Huang Yan hablaba, el jade de transmisión de voz que llevaba consigo comenzó a vibrar de golpe.

Y no fue el único: el jade de la Segunda Hermana Mayor vibró exactamente al mismo tiempo.

Los dos sacaron sus respectivos artefactos a la par. Tras escuchar el mensaje grabado, levantaron la cabeza de golpe y se miraron fijamente a los ojos.

La persona que enviaba la transmisión no era otro que Erniu.

Como la Raza Tela se encontraba recontra lejos del Continente Nanhuang, la transmisión de Erniu tuvo que cruzar muchísimas provincias. Al final, logró ingresar al Continente Nanhuang a través de la matriz de transmisión de voz ubicada en la Provincia de Yinghuang.


—Últimamente me he sentido recontra inquieto sin explicación alguna. Tengo el presentimiento de que algo malo ha pasado. Segunda Hermana, cuñado, ¿el pequeño Qing está con ustedes? ¿Se encuentra bien? ¡Es que no logro comunicarme con él por ningún lado!


La Segunda Hermana Mayor le envió una transmisión de voz a Xu Qing de inmediato.

Al ver que no le entraba la llamada, le mandó el mensaje al Ancestro Xue Lianzi.

Recordaba perfectamente que la última vez que habló con Xu Qing fue para pedirle que fuera al lugar del ancestro.

Recontra rápido, el ancestro le mandó una respuesta. Apenas la Segunda Hermana Mayor la leyó, su cara se puso seria al toque y miró a Huang Yan:


—¡Cuarto Hermano andaba buscando a una criatura divina, pero no hay ni una sola noticia suya!


Huang Yan bostezo suavemente y le sonrió para calmarla:


—Tranquila, no pasa nada. Hay distorsiones por toditos lados en las profundidades del mar. Es recontra normal que la transmisión de voz no entre. Además, ese mocoso no va a tener problemas contra simples criaturas divinas. De todos modos, yo le dejé una de mis plumas. Si se topa con un peligro del que no pueda salir, obvio que me va a avisar. Pero bueno, ya que andas preocupada, voy a rastrear su ubicación.


Mientras hablaba, Huang Yan usó su poder para sentir la posición de su pluma.

Sin embargo, al segundo siguiente, abrió los ojos de golpe. Unas llamas brotaron de sus pupilas al darse cuenta de que su percepción sobre la pluma había desaparecido por completo.

Aun así, al notar la angustia de su esposa, disimuló al toque, haciéndose el desentendido y sonriendo con frescura:


—Ves, no pasa nada. Ya lo ubiqué. El mocoso se topó con una bestia marina que andaba a punto de encender su fuego divino. Voy volando a encargarme del asunto.


Dicho esto, empezó a caminar hacia la salida.


—Huang Yan.


La Segunda Hermana Mayor lo llamó de pronto.

Huang Yan se detuvo en seco y se giró hacia su amada esposa con una sonrisa radiante.


—Trae de vuelta al Cuarto Hermano.


Pidió la Segunda Hermana Mayor en voz bajita.


—Ni te preocupes por eso.


Con una carcajada recontra alegre, Huang Yan salió a paso ligero. Pero apenas le dio la espalda a su esposa, todita la frescura de su rostro se borró, reemplazada por una expresión recontra grave, desapareció del lugar en un abrir y cerrar de ojos.

Sobre el Mar Prohibido, en una zona completamente fuera del alcance de los Siete Ojos de Sangre, nubarrones negros se agitaban sin control en el cielo, tapando el sol por completo y dejando el mar oscuro envuelto en una sombra penumbrosa.

Incontables rayos retumbaban por los cielos mientras una figura colosal, mezcla de fénix y águila, emitía un chillido ensordecedor hacia la distancia.

Su cuerpo marrón parecía hecho de pura roca sólida y sus plumas semejaban lenguas de fuego ardiente.

Por dondequiera que pasaba, parecía como si el mismísimo fuego celestial estuviera cayendo sobre la tierra.

Se trataba del Fénix de Fuego.

'¡Algún poderoso de nivel superior acaba de cortar todita mi percepción!'

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