VDF 13





VIAJES DE FAMILIA 13

Pasión en el asiento trasero


Traduccion: Asure


Las vacaciones de verano por fin llegaron. Las dos familias quedaron en salir juntas de viaje en auto, con destino a un centro turístico en la costa sur. El papá, el viejo Wang, iba manejando; la mamá, Xiao Fang, iba en el asiento del copiloto con una polo blanca sencilla y un pantalón capri, luciendo como la típica esposa y madre ejemplar de siempre, sin darse cuenta en absoluto de la marea turbulenta que estaba por desatarse en el asiento trasero.

Cuando el auto se detuvo en el punto de encuentro, la tía (la hermana menor de la mamá), Lin Shufen, la prima Xiao Ling ya estaban esperando allí. La tía tenía treinta y ocho años y conservaba una figura espléndida, exuberante pero sin perder la esbeltez. Llevaba puesto un vestido entero de color verde agua con un escote bajísimo, tan abierto que dejaba al descubierto una gran extensión de su pecho blanco como la nieve y un escote profundo. Ese par de senos maduros y exuberantes —fácilmente de talla G— estaban apenas contenidos por la delgada tela, bamboleándose ligeramente con cada uno de sus pasos, dejando entrever el borde de sus areolas. La caída del vestido apenas le llegaba a la mitad del muslo y, combinada con unas sandalias de tacón delgado, hacía que sus estilizadas piernas lucieran aún más tentadoras. Saludó a la mamá con una sonrisa radiante, pero al girar la mirada hacia Ah Ming, en sus ojos almendrados cruzó un destello de coquetería que solo él podía entender.

La prima Xiao Ling era todavía más exagerada. Hoy se había puesto a propósito un vestido blanco de tirantes extremadamente corto, con un ruedo tan pequeño que casi no alcanzaba a cubrirle las nalgas firmes y un escote tan bajo que le llegaba por debajo del ombligo. Era evidente que no llevaba sostén debajo; ese par de senos talla G casi se le salían por completo, rebotando con fuerza a cada paso en ráfagas de ondas carnosa, mientras la posición de sus pezones rosados se marcaba con claridad en dos puntitos bajo la fina tela. En la parte inferior solo llevaba una delgada trusa hilo dental blanca, apenas se podía distinguir la curva de sus nalgas desde el borde del vestido. A propósito se agachó frente a Ah Ming para acomodar el equipaje, dejando que ese par de pechos cayera por completo hacia abajo, con una zanja tan profunda que casi podría atrapar un dedo; al mismo tiempo, volteeó a mirarlo guiñándole un ojo y le dijo con una voz dulce y suave:


—Xiao Ming, feliz vacaciones de verano~ La prima te extrañó mucho.


Xiao Wei, por su parte, llevaba puesta la bibidí blanca de tirantes extremadamente corta que Ah Ming mejor conocía, con un escote tan bajo que apenas lograba cubrir ese par de enormes senos talla E; la fina tela transparente bajo la luz del sol dejaba entrever sus areolas rosadas. En la parte inferior llevaba un short jean ultracorto que dejaba sus delgadas y hermosas piernas completamente al descubierto, en los pies calzaba unos tiernos zapatos de cuero blancos. Se pegó dulcemente al lado de su hermano, haciendo que sus pechos chocaran sin querer contra su brazo, mientras le murmuraba en voz baja:


—Hermano, hoy me quiero sentar a tu lado~.


Luego de acomodar el equipaje, todos se dieron cuenta de que el asiento trasero era más estrecho de lo que imaginaban. El papá dijo riéndose:


—Atrás van las tres chicas más Ah Ming, no hay suficiente espacio.


Xiao Wei de inmediato se ofreció de voluntaria, mirando a su hermano con unos ojos almendrados y cristalinos:


—Hermano, ¡yo me siento en tu regazo y listo!~ ¡Así todos tenemos sitio!


La tía y la prima se miraron entre sí, esbozando al mismo tiempo una sonrisa llena de complicidad. La tía se sentó al lado izquierdo, junto a la ventana; la prima se sentó al lado derecho, también junto a la ventana; y en medio de las dos solo quedaba un espacio libre para Ah Ming. Xiao Wei no dudó en ponerse a horcajadas sobre los muslos de su hermano y, con un meneo de su delgada cintura, se acomodó por completo en los brazos de Ah Ming. Ese par de senos sorprendentemente grandes, debido al movimiento, se presionó por completo contra el pecho de él; la carne suave y cálida de sus pechos se deformó fuertemente aplastada a través de la delgada bibidí de tirantes, desbordándose en amplias zonas blancas por los lados, con una zanja tan profunda que podía atrapar un dedo.

El auto arrancó y el aire acondicionado empezó a soplar. Xiao Wei recostó a propósito el cuerpo hacia atrás, haciendo que sus nalgas firmes se pegaran apretadamente a la base de los muslos de su hermano; el encaje de su trusa, en el borde del short, rozaba sutilmente la entrepierna de Ah Ming, que empezaba a ponerse dura. Ella giró la cabeza hacia el asiento delantero y les dijo con dulzura a sus padres:


—Papá, mamá, ¡vámonos ya!~ ¡Estoy tan ilusionada con este viaje!


La tía, sentada a la izquierda, tenía el ruedo de su vestido verde agua recogido hacia arriba por la postura, dejando al descubierto casi la totalidad de sus muslos blancos y exuberantes. Aparentando reacomodarse sin intención, hizo que la parte interna de su muslo rozara suavemente el brazo izquierdo de Ah Ming; su aroma corporal maduro y exuberante, mezclado con un leve perfume, no dejaba de colarse por la nariz de Ah Ming. Le dijo en voz baja:


—Xiao Ming, hace tiempo que la tía no se sentaba tan cerca de ti... Puedes poner la mano donde quieras, eh, no te dejes llevar por la vergüenza.


La prima a la derecha fue aún más directa. Se subió un poco el ruedo de su vestido blanco de tirantes, dejando ver la pierna completa cubierta por una media liga de encaje negro, cuya delgada tira se hundía profundamente en la carne madura de su nalga. Levantó ligeramente la pierna derecha, fingiendo acomodar su postura, pero haciendo que la cara interna de su muslo se pegara directamente a la mano derecha de Ah Ming. Sus senos talla G, al ritmo del leve bamboleo del auto, no dejaban de aplastarle el hombro desde un costado, con una carne tan suave que parecía derretirse.

Ah Ming estaba completamente atrapado en medio de las tres mujeres: su mano izquierda estaba presionada por el muslo exuberante de la tía, su mano derecha estaba pegada a la hermosa pierna con media negra de la prima, en su regazo llevaba cargado el cuerpo pequeño, ardiente y tentador de su hermana. Ese par de enormes senos talla E se aplastaba suavemente contra su pecho, sobándose ligeramente con la marcha del auto; los pezones ya se le habían puesto un poco duros, raspándole la piel punto por punto a través de la delgada tela.

Sus manos no tenían dónde acomodarse y solo podían quedar suspendidas en el aire torpemente, pero la tía y la prima se las sujetaron con delicadeza al mismo tiempo: la tía apretó la mano izquierda de él contra la base de su propio muslo exuberante, con las yemas de los dedos de él rozando casi la zona íntima debajo de su vestido; la prima, por su parte, le jaló la mano derecha directamente hacia la parte interna de su muslo, haciendo que la palma de sus dedos se pegara a esa piel cubierta por la media liga negra, que ya empezaba a calentarse.

Xiao Wei meneó ligeramente las nalgas en el regazo de su hermano, sintiendo cómo en la entrepierna de él se había formado un bulto evidente como una carpa. En sus ojos almendrados cruzó un destello de astucia por haberlo logrado, pero fingiendo ser una chica bien educada, preguntó con dulzura al asiento delantero:


—Papá, maneja despacio, eh~ Quiero disfrutar bien del paisaje.


El auto avanzaba con fluidez por la autopista, pero el aire en el asiento trasero ya empezaba a calentarse poco a poco. Las tres mujeres usaban distintas partes de sus cuerpos para seducir a Ah Ming en absoluto silencio, mientras sus manos estaban siendo presionadas suavemente por la tía y la prima sobre sus respectivos y tentadores muslos, sin tener hacia dónde escapar...

El auto entró en la autopista. El aire acondicionado estaba un poco fuerte, en el asiento delantero la mamá seguía murmurando:


—Está demasiado frío, tengan cuidado de no resfriarse.


El papá, por su parte, iba concentrado manejando, sin percatarse en absoluto de la marea oculta en el asiento trasero.

Xiao Wei encogió de pronto los hombros y dijo con voz suave y mimosa:


—Hermano... tengo mucho frío, el aire acondicionado me está dando escalofríos.


Giró la cabeza y les sonrió con dulzura a la tía y a la prima:


—Tía, prima, ¿ustedes no tienen frío? ¿Quieren taparse con una manta? No vaya a ser que luego tengan calor y sea un fastidio.


La tía Xiao Fen le siguió la corriente de inmediato riéndose:


—Claro que sí, atrás entra mucho aire. Si Xiao Wei tiene frío, que se tape nomás, a la tía no le molesta el calor.


La prima Xiao Ling también, muy sonriente, sacó de la guantera una manta delgada de color beige, la sacudió con sus propias manos y la extendió sobre Xiao Wei y Ah Ming. La manta cubría justo desde los hombros de Xiao Wei hasta sus muslos, tapándolos a los dos por completo y dejando únicamente la parte superior del torso al descubierto. La manta era grande; la tía y la prima estaban sentadas a los lados, por lo que a simple vista parecía que solo se estaban tapando para abrigarse, pero en realidad cubría a la perfección todos los movimientos de Xiao Wei montada sobre las piernas de Ah Ming.

Apenas quedó cubierta por la manta, Xiao Wei meneó la cintura de inmediato como una zorrita, fregando suavemente las nalgas sobre los muslos de su hermano, haciendo a propósito que la suave carne de sus nalgas envuelta en el short se aplastara contra la entrepierna de Ah Ming, que ya estaba semidura. Escondió el rostro en el cuello de Ah Ming y le dijo en un murmullo muy bajito, exhalando un aliento tibio que solo su hermano podía oír:


—Hermano... de verdad tengo frío... abrázame más fuerte....


Ah Ming todavía tenía las manos sujetadas por la tía y la prima; la mano izquierda presionada en la base del muslo exuberante de la tía, la mano derecha pegada al lado interno de la hermosa pierna con media negra de la prima. Sintió cómo el muslo de la tía se abría un poquito, dejando que sus dedos se acercaran más a la zona íntima debajo de su vestido; mientras tanto, la prima le apretaba la palma de la mano derecha directamente en la cara interna de su muslo, que ya estaba caliente, haciendo que la fina textura de la media negra le rozara las yemas de los dedos.

Xiao Wei, al ver que su hermano no reaccionaba de inmediato, levantó la mirada con sus ojos almendrados y cristalinos; sus labios carnosos casi rozaban el lóbulo de la oreja de él mientras le decía con una voz sumamente suave y coqueta:


—Hermano... dame un beso, pues... tengo frío... necesito la boca de mi hermano para que me abrigue....


Mientras decía esto, levantó ligeramente el torso, haciendo que ese par de enormes senos talla E se pegara por completo al pecho de Ah Ming debajo de la manta; la delgada bibidí blanca de tirantes se le subió hacia arriba por el movimiento, dejando que la carne de sus pechos blancos como la nieve se aplastara directamente contra él. A Ah Ming se le movió la manzana de Adán y finalmente no pudo aguantar más; bajó la cabeza y, ante la insistencia de su hermana, estampó suavemente sus labios sobre los labios carnosos de ella.

Primero se dieron un beso tierno, pero luego Xiao Wei tomó la iniciativa y sacó su pequeña lengua, abriéndose paso con agilidad entre los dientes de su hermano; la lengua se le coló dentro, enredándose y succionando con fuerza, dejando escapar un chasquido de saliva muy tenue 'chu... chu...' que quedó perfectamente disimulado por la manta y la música del auto. El beso se hizo cada vez más profundo y la respiración de Xiao Wei se volvió más agitada; de pronto, metió a escondidas por el borde de la manta una de las manos de su hermano (la que estaba sujetada por la prima) y la acomodó sobre la pesada masa de su seno izquierdo.


—Hermano... lame mis tetas... tengo tantas ganas de que me las metas a la boca.......


murmuraba entrecortadamente con una voz de hilo en los pausas del beso, al tiempo que inclinaba el torso ligeramente hacia adelante para entregarle sus enormes senos directo a la boca de Ah Ming.

Ah Ming no aguantó más; bajó la cabeza debajo de la manta y hundió la cara en el pecho de su hermana, sujetando con la boca ese pezón que ya estaba erguido para succionarlo y lamerlo con fuerza a través de la delgada tela. La lengua le daba vueltas a la areola y los dientes le daban mordisquitos suaves, dejando el pezón rojo e hinchado. Un chasquido muy leve de saliva al lamerse el pecho resopló bajo la manta.

Xiao Wei se estremeció entera; sus nalgas empezaron a moverse a ritmo con el leve bamboleo del viaje, fregando la entrepierna de su hermano de adelante hacia atrás. La trusa de encaje debajo del short ya estaba empapada por completo; su zona íntima suave se aplastaba apretadamente contra el pene de Ah Ming, que se iba poniendo completamente erecto a través de la ropa. Cada vez que el auto se mecía, su parte ardiente se deslizaba y sobaba lentamente sobre el cuerpo del pene, frotando y sacando progresivamente más flujo transparente, dejando una marca mojada bien visible en el centro del short.


—Mmm... hermano... tu pito... está tan duro... me está chocando en la entrada de mi vagina........


Xiao Wei se mordió el labio inferior para no dejar escapar los gemidos, manteniendo la voz sumamente baja, inteligible solo para Ah Ming, la tía y la prima a los lados. Se frotaba cada vez con más fuerza; su cintura se meneaba como una serpiente de agua, haciendo que sus labios vaginales envolviesen la silueta del pene de su hermano a través de la tela, fregándolo de arriba abajo como si lo estuviera pajeando.

Sentadas a los lados, la tía y la prima escuchaban todo con absoluta claridad —ese roce de tela sutil pero extremadamente morboso mezclado con las respiraciones contenidas de Xiao Wei y los tenues chasquidos de Ah Ming al lamerle los pechos—, lo que hizo que ambas se excitaran al mismo tiempo.

La tía Xiao Fen, por fuera, seguía conversando con la mamá en el asiento delantero


—Hermana, me han dicho que las aguas termales de este centro turístico son buenazas; en la noche hay que meternos juntas, ¿ya?


Su voz sonaba completamente normal, pero con la mano izquierda apretaba la palma de Ah Ming con más fuerza todavía, haciendo que sus dedos se pegaran directo a la parte interna de su muslo, que ya estaba tibia y húmeda debajo del vestido, guiándolo despacio hacia su zona íntima; sintiendo con las yemas de los dedos el calor que emanaba de su vagina madura a través de la delgada tela.

La prima Xiao Ling fue todavía más directa. Jaló la mano derecha de Ah Ming por debajo de su corto vestido blanco de tirantes, haciendo que sus dedos tocaran directamente esa delgada trusa hilo dental que ya estaba empapada. Abrió ligeramente sus hermosas piernas con medias negras para que a los dedos de Ah Ming les fuera más fácil sobarle el clítoris hinchado a través de la trusa; al mismo tiempo, ella también meneaba suavemente la cintura, fregando su parte íntima contra la yema de los dedos de Ah Ming, dejando escapar un leve sonido húmedo.

Las dos sabían perfectamente que Xiao Wei estaba debajo de la manta haciendo que su hermano le besara los pechos y le sobara la vagina; sin embargo, con una complicidad absoluta, continuaron platicando con los padres en el asiento delantero, fingiendo que no sabían nada, incluso acotando de vez en cuando entre risas:


—Sí, pues, las aguas termales son lo máximo~


Xiao Wei, por su parte, estaba completamente sumergida en su propio placer. Presionaba la cara de su hermano con más fuerza entre sus enormes senos para que le lamiera los pezones de un lado a otro, dejando la carne de sus pechos roja y brillante de tanto succionarla; al mismo tiempo, fregaba las nalgas con cada vez más prisa. El flujo era tanto que había empapado por completo el centro del short, la humedad pegajosa atravesó la tela hasta pasarse al pantalón de Ah Ming.


—Hermano... ahí abajo... me pica de tanto fregarme... me dan unas ganas de abrirme el short... para que me la metas todita directo...», le murmuraba al oído con una voz sumamente suave y coqueta. Sus enormes senos se bamboleaban en ráfagas de carne mientras la lamían, su parte ardiente seguía rozando a través de la tela al ritmo del auto, sobando una y otra vez el pene erguido de su hermano.


El auto avanzaba con fluidez por la autopista mientras el paisaje en el exterior quedaba atrás rápidamente. En el asiento delantero, la mamá continuaba conversando entusiasmada con la tía sobre las aguas termales del lugar:


—¡Shufen, esta vez nosotras dos nos tenemos que meter de todas maneras! ¡Me han dicho que las aguas termales de rosas de allá son buenazas para la piel!


La tía Xiao Fen respondió con una sonrisa radiante y una voz completamente natural:


—Sí, hermana, hasta traje unas mascarillas de aceites esenciales nuevas; cuando lleguemos las usamos juntas». Mientras hablaba, apretó la palma de la mano izquierda de Ah Ming con más fuerza, haciendo que sus dedos, a través de la delgada tela del vestido, le sobaran suavemente la parte exterior de la vagina, que ya estaba tibia y húmeda; las yemas de sus dedos podían sentir claramente cómo sus labios vaginales maduros y carnosos se abrían y cerraban despacio, rezumando un flujo pegajoso y resbaladizo.


Xiao Wei estaba completamente entregada en los brazos de su hermano, con los ojos almendrados entreabiertos, los labios carnosos entreabiertos y jadeando despacio. Inclinó el torso ligeramente hacia adelante para entregarle sus enormes senos talla E directo a la boca de Ah Ming; la delgada bibidí blanca de tirantes ya estaba casi transparente de tanta saliva, dejando ver con claridad el contorno de sus areolas rosadas. Ah Ming bajó la cabeza y succionó con fuerza el pezón derecho de su hermana, pasando la lengua con brusquedad alrededor de la areola, lamiéndola y dándole mordisquitos suaves con los dientes, dejando ese pezón hinchado rojo y brillante; un chasquido de saliva muy tenue al lamerse la leche no dejaba de sonar debajo de la manta.

Las nalgas de Xiao Wei, al ritmo del leve bamboleo del auto, se frotaban cada vez con más prisa. El centro de su short ya estaba completamente mojado; se podía ver con claridad una gran marca brillante de flujo, la humedad pegajosa incluso le chorreaba despacio por la cara interna de los muslos hasta dejar la entrepierna de su hermano completamente mojada y resbaladiza. Le murmuraba al oído a Ah Ming con una voz sumamente suave y coqueta:


—Hermano... ahí abajo... me pica... de tanto fregarme se me ha hinchado la entrada... mmm... tu pito está bien caliente... me choca tan rico....


En ese preciso instante, la prima Xiao Ling, que estaba sentada a la derecha, no pudo aguantar más. Bajó la mirada con los ojos almendrados y cristalinos, a través de la rendija del borde de la manta vio con claridad la parte íntima de su hermana, que estaba hecha un desastre de tanto mojado: el short estaba pegado a los labios vaginales hinchados y el flujo no dejaba de chorrear por los bordes de la tela, formando hilos pegajosos de baba, mientras que la silueta del pene grueso y largo de su hermano era frotada con fuerza a través de la ropa por la vagina de su hermana, sacando más flujo transparente con cada vaivén del auto.

La parte íntima de la prima sufrió un espasmo al instante y su trusa hilo dental ya estaba empapada. Se mordió el labio inferior y, aprovechando que los padres en el asiento delantero y la tía conversaban animadamente, bajó la cabeza rápidamente y se metió debajo de la manta. La delgada manta cubrió sus movimientos a la perfección, sin que desde afuera se notara nada raro.

La prima primero le rozó suavemente con la punta de la nariz la silueta del pene, que estaba mojado y brillante por el flujo de su hermana, inhaló profundo ese aroma morboso mezclado con el flujo de Xiao Wei y el olor masculino de su hermano; sus ojos almendrados estaban llenos de una intensa excitación y codicia. A continuación, sacó su lengua rosada y húmeda y, empezando desde abajo del glande, comenzó a lamer despacio pero con fuerza hacia arriba.



Slurp.......



La punta de su lengua, a través del pantalón de Ah Ming, primero le raspó suavemente las venas marcadas del pene y luego llegó a la zona del glande, lamiéndole con fuerza el orificio para tragarse el líquido preseminal que salía junto con el flujo de su hermana. La lengua de la prima era tan ágil como una serpiente; a través de la tela, daba vueltas rápidas en el surco balanoprepucial e incluso le daba mordisquitos suaves con los dientes al cuerpo de la pinga, haciendo que Ah Ming se estremeciera entero.

Ah Ming sintió una ráfaga de placer intenso en la parte baja que casi lo hace soltar un gemido. Aprovechó de inmediato para meter la mano que le quedaba libre (la mano derecha que antes tenía sujetada la prima) debajo de la manta, acomodándola sin contemplaciones sobre la pesada masa del seno izquierdo de su hermana, abriendo los cinco dedos para sobárselo con fuerza. La carne del pecho era suave y rebotaba, deformándose y desbordándose en su palma, dejando ráfagas de carne blanca entre sus dedos. Con los dedos pulgar e índice le pellizcó el pezón, que ya estaba erguido e hinchado, jalándolo, sobándolo y dándole vueltas despacio, dejando el pezón cada vez más rojo y más duro.


—Mmm, ah... hermano... mi teta... qué rico... sóbamela con fuerza... no importa si me la rompes de tanto sobar....


Xiao Wei se quedó floja entera por ese repentino y fuerte juego en su pecho, entregada por completo al placer de sus senos con los ojos almendrados y cristalinos. Empujó el pecho hacia adelante con más fuerza para aplastar sus enormes senos directo contra la mano de Ah Ming, dejando que se los sobara, aplastara y jalara a su antojo, dejando la carne de sus pechos roja y caliente mientras las ondas carnosas se bamboleaban con fuerza debajo de la manta. No se dio cuenta en absoluto de que la prima ya había bajado la cabeza para meterse debajo de la manta, mucho menos de que ese pene que ella había estado frotando hasta dejarlo duro y caliente estaba siendo sujetado por la boca de la prima en ese momento.

La prima Xiao Ling, al escuchar los gemidos coquetos de su hermana, sintió que su parte íntima se contraía de nuevo por la excitación. Sin poder aguantar más, le mordió suavemente con los dientes el cierre del pantalón a Ah Ming, bajándoselo con destreza, luego enganchó el borde del calzoncillo con los labios para bajárselo de un solo tirón hasta la mitad del muslo. Ese pene grueso y largo, que ya tenía las venas saltadas, el glande morado y estaba bañado en el flujo de su hermana, saltó con un '¡zas!', erigiéndose pesado hacia arriba con un brillo húmedo en la superficie.

El rostro hermoso de la prima se le pegó de inmediato; abrió ligeramente sus labios carnosos y de un solo bocado se metió todo el glande dentro de su boca tibia y húmeda.




Slurp... chack... slurp, slurp...




Comenzó a succionar con fuerza; su lengua se enredaba con agilidad en el cuerpo del pene, raspándole con fuerza las venas, mientras su garganta se contraía suavemente para darle masajes al glande. La saliva, de tanto succionar, chorreaba cada vez más, saliéndosele por la comisura de los labios y cayendo en hilos de saliva sobre los muslos de Ah Ming. La cabeza de la prima empezó a moverse de adelante hacia atrás en tramos cortos; su boca le pajeaba el pene como si fuera una vagina estrecha, cada vez que lo tragaba y lo sacaba dejaba escapar un sonido de saliva extremadamente tenue pero morboso:


—slurp... chack... glug...


Succionaba profundo y con ganas; a veces se metía el pene entero hasta el fondo de la garganta, con la punta de la nariz casi chocando con el vientre de Ah Ming, mientras su garganta se contraía con fuerza apretándole el glande como si estuviera tragando; luego lo sacaba de golpe, dejando solo el glande adentro para meterle la punta de la lengua rápidamente en el orificio, tragándose todo el líquido preseminal y el flujo de su hermana.

A Ah Ming se le adormeció el cuero cabelludo del placer y la sensación en la parte baja le llegó como una marea. Solo le quedaba morderse el labio inferior con todas sus fuerzas mientras continuaba sobándole los enormes senos a su hermana —dejándole ese par de senos talla E rojos e hinchados y los pezones duros y morados—, disfrutando al mismo tiempo de la felación tan entregada y peligrosa que la prima le hacía debajo de la manta.


Xiao Wei, por su parte, estaba completamente entregada al placer de que le sobaran los pechos. Escondía la cara en el hombro de su hermano, soltando gemidos coquetos a cuentagotas:


—Hermano... mis tetas... se siente tan rico cuando me las sobas... los pezones... me los vas a romper de tanto pellizcar... mmm, ah... más fuerte... dale a mis tetas la forma que a ti te guste... a mí ahí abajo... también me pica de tanto fregarme... me dan unas ganas de que me la metas.......


En el asiento delantero, la tía continuaba conversando con la mamá con una voz dulce y natural:


—Hermana, cuando lleguemos al centro turístico hay que ir a caminar por la playa; el atardecer es hermoso.


La prima, debajo de la manta, succionaba cada vez con más prisa y más profundo; su lengua no paraba ni un segundo de lamerle con fuerza la parte inferior del pene y su garganta se contraía sin cesar para darle masajes, haciendo volar la saliva por todas partes y dejando los testículos de Ah Ming completamente mojados. Aunque los sonidos de saliva eran muy tenues, resonaban con claridad debajo de la manta:


—slurp, slurp... chack, chack... glug, glug....


La tía escuchaba todo a la perfección y de su parte íntima volvió a salir un chorro caliente, pero no le quedaba más opción que seguir fingiendo que no sabía nada, conversando muerta de risa con su hermana sobre el menú de la cena, mientras apretaba la mano izquierda de Ah Ming más profundo para que sus dedos le sobaran directamente la vagina empapada a través de la tela...

La prima Xiao Ling, debajo de la manta, le succionaba ese pene grueso y largo a su hermano de forma profunda y feroz; su garganta se contraía con fuerza dándole masajes al glande y su lengua le raspaba con ganas las venas como si fuera una culebra, haciendo volar la saliva y dejando los testículos de Ah Ming empapados. Estuvo succionando durante un minuto entero, hasta que sintió que el pene empezaba a dar latidos cada vez más fuertes dentro de su boca; solo entonces, a regañadientes, fue sacando el pene entero despacio de su garganta, dejando salir un leve '¡pop!', mientras del glande se estiraba un hilo brillante de saliva.

Se acomodó rápidamente de vuelta en su sitio, aparentando por fuera que no había pasado nada; con los ojos almendrados y cristalinos miró hacia el asiento delantero y se sumó con dulzura a la conversación de la tía y la mamá:


—Sí, pues, después de meterse a las aguas termales se puede ir a comer un banquetazo de mariscos~». Su voz sonaba completamente normal, pero en la comisura de la boca todavía le quedaba un rastro transparente de saliva. Metió la mano derecha debajo de la manta y sujetó con destreza ese pene grueso y largo de Ah Ming, que había quedado mojado y brillante por su saliva; primero le envolvió el pene suavemente con la palma de la mano, pajeándoselo despacio un par de veces de arriba abajo, luego bajó los dedos para concentrarse en sobarle los testículos pesados a su hermano.


Los cinco dedos de la prima le sobaban las bolas con agilidad; las yemas de sus dedos daban vueltas suaves, apretando y jalando la superficie del escroto, dejando esos dos huevos llenos calientes, de vez en cuando le raspaba con la punta de los dedos la piel sensible debajo de los testículos, haciendo que Ah Ming se estremeciera entero sin poder hacer más que morderse el labio inferior con fuerza.

Xiao Wei estaba completamente entregada al placer de que su hermano le sobara los pechos con fuerza; ese par de senos talla E estaban rojos y calientes de tanto que Ah Ming se los apretaba con las manos abiertas, con la carne desbordándose entre sus dedos y deformándose de manera exagerada, mientras él le sujetaba los pezones con los dedos pulgar e índice, jalándoselos, sobándoselos y dándoles vueltas hasta dejárselos hinchados, rojos y duros. Jadeaba con los ojos almendrados y cristalinos mientras sus nalgas continuaban frotándose con fuerza contra la entrepierna de su hermano al ritmo del movimiento del auto, con el flujo habiendo empapado ya el centro de su short hasta dejar una marca brillante.

No pudo evitar meter su delgada mano debajo de la manta, con la intención de tocar ese pene de su hermano que ella había estado frotando hasta dejarlo duro y caliente.

Pero se dio con la sorpresa de que el pantalón de su hermano ya estaba bajado hasta la mitad del muslo, ese pene grueso y largo, con las venas saltadas y el glande morado, estaba completamente al descubierto, bañado en saliva y flujo brillante, reluciendo con un brillo morboso por lo mojado que estaba.

Los ojos almendrados de Xiao Wei se abrieron de golpe, pero al instante esbozó una sonrisa sumamente dulce y coqueta. Pegó la cara al oído de su hermano y le dijo en un murmullo exhalando un aliento tibio:


—Hermano... qué pervertido eres... si yo solo me estaba frotando y tú ya te habías bajado el pantalón... encima lo tienes bien duro... y bien mojado....


A propósito le pasó el dedo suavemente por el cuerpo del pene, esparciendo esos líquidos pegajosos y fingiendo no saber en absoluto que esa era la saliva que la prima le acababa de dejar tras hacérselo hasta el fondo de la garganta, tomándolo simplemente como si fuera el flujo que su propia vagina había soltado al frotarse. Sus ojos almendrados y cristalinos estaban llenos de amor y provocación; con los labios carnosos ligeramente levantados le dijo:


—Pero... todo este líquido... te lo he chorreado yo, ¿no? La pinga de mi hermano... quedó bien brillante por el flujo de su hermana... qué lindo....


Dicho esto, Xiao Wei no aguantó más. Se hizo a un lado el short junto con la trusa de encaje de adentro, dejando ver esa vagina sin vellos, rosada, que ya estaba hinchada y empapada. La entrada se había abierto un poco por los roces de antes, abriéndose y cerrándose mientras chorreaba un flujo transparente y espeso que formaba hilos largos. Se alineó con ese pene grueso, largo y mojado de su hermano y, con un movimiento brusco de su delgada cintura, se dejó caer con fuerza hacia abajo


—¡Slurp... chack!»


La verga gruesa y dura fue tragada entera hasta el fondo por su panocha estrecha e hirviente; el glande chocó fuertemente contra el cuello del útero, dejando escapar un sonido de penetración mojado y escandaloso. Las capas de carne suave le apretaron el pene como si tuvieran vida propia, mientras las paredes internas se contraían y succionaban con fuerza, haciendo crujir la saliva que la prima había dejado antes junto con su propio flujo. Xiao Wei se estremeció entera; sus nalgas quedaron completamente asentadas sobre los muslos de su hermano, con la entrada de su vagina pegada a la base del pene, sin dejar escapar ni una sola gota de flujo.


—Mmm, ah... hermano... entra tan profundo... me lo metiste todito......


se mordió el labio inferior para no dejar salir los gemidos, mirando a su hermano con los ojos almendrados y cristalinos, mientras le decía con una voz sumamente suave y coqueta:


—Yo... quiero que me des duro... al ritmo del auto....


El auto avanzaba por la autopista y la carrocería se balanceaba ligeramente según el camino. Xiao Wei se acopló de inmediato a ese ritmo y comenzó a pajeárselo ella misma de arriba abajo. Meneaba su delgada cintura como si fuera una serpiente de agua; sus nalgas se dejaban caer con fuerza una y otra vez con cada vaivén del auto, haciendo que el pene grueso y largo se lo metiera profundo y con ganas dentro de su vagina. Cada vez que el auto daba un tirón hacia adelante, su vagina se lo tragaba hasta el fondo, con el glande chocándole en el fondo de la matriz y sacándole un montón de flujo pegajoso; cada vez que la carrocería se mecía despacio hacia atrás, ella misma levantaba las nalgas un poco hacia arriba, dejando que la verga se saliera casi por completo hasta dejar solo el glande atrancado en la entrada, para volver a dejarse caer con fuerza en el siguiente bamboleo.




Chack... slurp... zas, zas... slurp, slurp...




El sonido de las penetraciones debajo de la manta se hacía cada vez más fuerte y más morboso. La vagina estaba roja e hinchada de tanto meterle; la entrada quedaba abierta en un círculo perfecto por el grosor del pene, cada vez que ella se levantaba salía una aureola de espuma blanca, mientras que al volver a meterse dejaba escapar un sonido sumamente mojado: 'slurp, slurp'. El flujo salía volando por todas partes debido a las embestidas bruscas, chorreando por la base de los muslos de Xiao Wei y los testículos de Ah Ming, dejando todo empapado debajo de la manta.

La mano de la prima, sin embargo, no paró ni un segundo. Continuaba concentrada sobándole los testículos a Ah Ming debajo de la manta; sus cinco dedos le apretaban, jalaban y sobaban las bolas con destreza, las yemas de sus dedos le raspaban a propósito la unión entre el escroto y el pene, dejando esas dos bolas llenas calientes y apretadas. De vez en cuando metía los dedos en la zona donde estaban unidos, embarrándose del flujo que su hermana soltaba a chorros, para volvérselo a pasar por los testículos, haciendo que los masajes fueran aún más resbaladizos y pegajosos.

Ante semejante nivel de estimulación, Ah Ming no aguantó más. Le sujetó la delgada cintura a su hermana con las dos manos con todas sus fuerzas y, acoplándose al movimiento del auto, empezó a empujar la cadera hacia arriba con fuerza, haciendo que su pene le diera embestidas salvajes dentro de la vagina estrecha y caliente de su hermana. Cada vez que el auto se mecía, él se la metía hasta el fondo, chocándole el glande contra el cuello del útero y haciendo que Xiao Wei se contorsionara entera; cada vez que el bamboleo disminuía, él jalaba hacia atrás con fuerza para volver a metérsela con salvajismo en el siguiente vaivén.




¡Pla! ¡Pla! ¡Pla! ¡Slurp... chack, chack, chack... glug!»




Los dos hermanos se pusieron a cachar apasionadamente debajo de la manta. Las nalgas firmes de Xiao Wei no paraban de rebotar de arriba abajo empujadas por su hermano; la carne blanca de sus nalgas sacaba un sonido estridente de nalgadas, mientras sus senos gigantescos se bamboleaban con fuerza contra el pecho de su hermano en ráfagas de carne. Escondió el rostro en el cuello de Ah Ming, mordiéndole la ropa para no dejar salir sus gemidos de perra, pero aun así no pudo evitar soltar gemidos entrecortados a cuentagotas con una voz de hilo:


—Hermano... ah... qué grueso... ¡entra tan profundo...! Mmm, ah... al ritmo del auto... me está dando tan rico... mi vagina... está todita llena con tu pito... me la vas a romper de tanto cacharme... más fuerte... chócame en la matriz... yo quiero... ¡quiero que mi hermano me cache hasta llegar al orgasmo...!


Ah Ming soltó un rugido ahogado mientras jadeaba, deslizó las dos manos hacia arriba desde la cintura de su hermana y sujetó con fuerza ese par de enormes senos talla E que le había dejado rojos e hinchados de tanto sobar; hundió los cinco dedos profundamente en la carne de los pechos, apretándolos y deformándolos con ganas mientras empujaba la cadera con fuerza como si fuera una máquina martilladora. El pene salía entero una y otra vez de la vagina de su hermana para volver a meterse a la fuerza hasta el fondo, con el glande chocando contra el fondo de la matriz y sacando una gran cantidad de flujo blanquecino hecho espuma. La mano de la prima, por su parte, continuaba abajo sobándole el escroto; las yemas de sus dedos se metían a ratos en la unión, embarrándose de flujo para luego apretarle los huevos con fuerza, dejando a Ah Ming adormecido del placer en el cuero cabelludo.

En el asiento delantero, la tía continuaba conversando con la mamá con una voz dulce y natural:


—Hermana, el atardecer en la playa esta vez de verdad es hermoso; podemos tomarnos un montón de fotos juntas~


Sabía perfectamente lo que estaba pasando debajo de la manta, pero fingía que no pasaba nada, mientras apretaba la mano izquierda de Ah Ming más profundo para meterle los dedos directamente en su vagina empapada a través de la tela, pajeándosela despacio.

El auto continuaba avanzando a toda velocidad. Debajo de la manta en el asiento trasero, los sonidos de saliva, los choques de carne, las respiraciones contenidas y los gemidos de perra se entrelazaban formando una sinfonía de absoluta lujuria. La vagina de la hermana resonaba escandalosamente con un 'slurp, slurp' mientras el hermano le daba duro; sus senos gigantescos se sacudían en olas de carne al ser sobados con fuerza, la mano de la prima no paraba ni un segundo de sobarle el escroto, llevando la estimulación extrema a un clímax todavía más alto...

El auto continuaba corriendo por la autopista. Las conversaciones entre la mamá y la tía en el asiento delantero seguían sonando relajadas y naturales:


—Shufen, me han dicho que para el desayuno en este centro turístico sirven una sopa de mariscos bien fresca; mañana temprano nos tenemos que levantar de todas maneras para ir a comer, eh~.


La tía Xiao Fen respondió con una sonrisa radiante:


—Sí, pues, hermana, a mí me encanta esa sopa». Su voz sonaba dulce y firme, sin el más mínimo fallo. Sin embargo, sus ojos almendrados se mantenían bajados, mirando con codicia a través de la rendija del borde de la manta la escena de incesto sumamente morbosa que ocurría en el centro del asiento trasero.


Ya lo había visto todo: desde el momento en que Xiao Wei se hizo a un lado el short y se tragó entero el pene grueso y largo de Ah Ming, la parte íntima de la tía ya se había mojado hecha un desastre. Su vagina madura y exuberante se contraía sin parar, el flujo le chorreaba despacio por la cara interna de los muslos hasta dejar una pequeña marca oscura de humedad en el ruedo de su vestido. Había esperado este momento durante mucho tiempo, por fin le tocaba sumarse a ella.

Los movimientos de Xiao Wei se volvieron cada vez más violentos. Estaba completamente entregada al placer de que su hermano le cachara la vagina; su delgada cintura se meneaba con locura como la de una perrita en celo, sus nalgas se pajeaban de arriba abajo con fuerza con cada vaivén del auto. El pene grueso y largo salía entero una y otra vez de su vagina estrecha y hirviente para volver a meterse a la fuerza hasta el fondo, chocándole el glande con salvajismo contra el fondo de la matriz y el cuello del útero, sacando un montón de flujo pegajoso hecho espuma blanquecina.




¡Slurp! ¡Slurp, slurp! ¡Chack, chack! ¡Zas!




El sonido de las penetraciones se hacía cada vez más fuerte y más morboso, resonando con claridad debajo de la manta. La vagina de la hermana estaba roja e hinchada de tanto meterle; la entrada quedaba abierta en un círculo perfecto por el grosor del pene, cada vez que ella se levantaba salía una aureola de espuma espesa de flujo, mientras que al volver a meterse dejaba escapar un sonido sumamente pegajoso: 'slurp, slurp'. El flujo salía volando por todas partes debido a las embestidas bruscas, chorreando a montones por la base de los muslos blancos de Xiao Wei y los testículos de Ah Ming, dejando hecho un desastre empapado todo debajo de la manta.

Xiao Wei ya no podía contenerse más; le mordía el hombro a Ah Ming con cada vez más fuerza y sus gemidos coquetos a cuentagotas sonaban cada vez más alto:


—Hermano... ah... entra tan profundo... ¡Mmm, ah...! Vas a matar a tu hermana de tanto cacharla... ahí adentro... se siente tan rico como me chocas... me voy a venir... ¡me voy a venir por cómo me cachas...! Ah... más fuerte... venatelo adentro... no... hoy día... quiero ver a mi hermano venirse afuera... ¡vente encima mío...!


La tía escuchó esto y su parte íntima volvió a sufrir una contracción violenta. Le hizo rápidamente una seña a Ah Ming que solo él podía entender, gesticulando en silencio con los labios la palabra 'afuera', con los ojos almendrados llenos de un deseo intenso y morboso.

Ah Ming asintió en medio del placer extremo. Le sujetó la delgada cintura a su hermana con las dos manos con todas sus fuerzas y empujó la cadera hacia arriba como una máquina martilladora, dándole las últimas estocadas salvajes hasta el fondo, chocándole el glande con fuerza contra el fondo de la matriz de Xiao Wei.


—¡Mmm, ah...!


Xiao Wei se contorsionó entera con violencia; su vagina se contraía y le apretaba el pene con locura, como si quisiera tragárselo entero hasta la matriz. Se le quedaron los ojos almendrados en blanco y sacó ligeramente la lengua; sus gemidos de orgasmo, aunque los aguantaba en la garganta, terminaron saliéndose en pequeños '¡mmm, ah... mmm, ah...!'. Un montón de flujo transparente y espeso salió disparado a chorros desde la unión, cayéndole a chorros como una incontinencia sobre el vientre de Ah Ming y sobre la manta.

En el mismo instante en que su hermana llegaba al orgasmo, Ah Ming no aguantó más. Le sacó el pene entero de golpe de la vagina apretada de Xiao Wei.


—¡Pop! ¡Slurp, slurp!


El pene grueso y largo saltó hacia afuera cargado de espuma blanquecina y del flujo de su hermana, con las venas saltadas y el glande hinchado de color morado. ¡Al segundo siguiente, comenzó a salir disparada una ráfaga de leche espesa y hirviente!

La tía ya estaba esperando al lado. Bajo la cabeza rápidamente y metió su hermoso rostro entero debajo de la manta, poniéndose justo frente a ese pene que daba latidos violentos.




¡Pla! ¡Pla! ¡Plat!




El primer chorro de leche le cayó directo en la frente despejada; el segundo le cayó en el puente de la nariz y en la mejilla; el tercero y el cuarto le cayeron en sus labios carnosos entreabiertos y en la barbilla. La leche blanquecina y pegajosa era abundante y caliente, estirando hilos largos de saliva mientras le chorreaba por el rostro maduro y hermoso. Al mismo tiempo, el flujo que Xiao Wei había soltado a chorros con su orgasmo le cayó también en abundancia en la cara a la tía, mezclándose con la leche y volviéndose aún más morboso y pegajoso, dejándole la cara hecha un desastre.

La prima Xiao Ling tuvo un entendimiento perfecto y de inmediato asumió la tarea de conversar, continuando la plática con los padres en el asiento delantero con una voz dulce y natural:


—Sí, pues, mamá, la tía tiene razón, la sopa de mariscos suena riquísima~ ¡Mañana sin falta hay que ir temprano a comer!».


A la tía no le importó en absoluto. Continuó pegando la cara a ese pene que todavía expulsaba leche, dejando que las últimas ráfagas de semen le cayeran enteras en la cara y en los labios. Solo cuando terminó de salir la leche levantó la cabeza despacio; tenía la cara, los labios y la nariz cubiertos de semen espeso y blanquecino mezclado con el flujo transparente de su sobrina, luciendo con un aspecto sumamente sucio y morboso.

No se lo limpió, sino que sacó su lengua rosada y, poquito a poco, de forma sumamente lenta, empezó a asearse. Primero se metió a la boca la leche de los labios, succionando con fuerza para tragársela con un 'glug...', luego se pasó la lengua por las mejillas, dejando cada gota blanquecina completamente limpia. Incluso se embarró los dedos con el líquido mezclado de la cara y se los metió a la boca para succionarlos con fuerza, tragando sin parar por la garganta y dejando escapar sonidos de satisfacción: 'glug, glug... glug...'

Luego de limpiarse la leche de la cara, los ojos almendrados de la tía continuaban húmedos y llenos de deseo. Bajó la cabeza y continuó usando la lengua para limpiarle el pene a Ah Ming: empezando desde el glande, fue bajando por todo el camino hasta dejarle limpio el flujo de su hermana y su propia saliva que le habían quedado al pene; los sonidos de saliva sonaban suavemente: 'slurp... chack... slurp'. A continuación, le metió la lengua a la vagina rosada de Xiao Wei, que todavía sufría leves espasmos, lamiéndole suavemente la entrada y tragándose poquito a poco el flujo que acababa de soltar con el orgasmo.

Xiao Wei estaba sumergida en los residuos del orgasmo, tirada suavemente en los brazos de su hermano sin fuerzas. Solo sentía una sensación tibia y suave ahí abajo, como si alguien le estuviera lamiendo suavemente la entrada de la vagina, produciéndole cosquilleos de placer. No se dio cuenta en absoluto de que era la lengua de su tía; solo pensaba que ese acto de incesto en el auto, debajo de la manta y con sus padres justo en el asiento delantero era demasiado estimulante y se sentía demasiado bien.

Pegó la cara al cuello de Ah Ming, besándole suavemente la barbilla y los labios a su hermano, sacando la lengua suave para enredarse despacio con la de él, mientras le murmuraba a cuentagotas con una voz de hilo:


—Hermano... qué rico... hace un rato... me cachaste tan bien... yo... te amo tanto...


A medida que se besaban, la respiración de Xiao Wei se fue volviendo cada vez más tranquila y los párpados se le hicieron cada vez más pesados. Pegó el cuerpo con más fuerza al pecho de su hermano, aplastándole suavemente esos enormes senos que le habían quedado rojos e hinchados de tanto sobar, poco a poco se quedó profundamente dormida, con una sonrisa de satisfacción y dulzura en la comisura de los labios.

La tía levantó la cabeza; en la cara todavía le quedaban unos hilos de leche que no se había terminado de lamer. Se limpió la última gota con la punta de la lengua y luego le dedicó a Ah Ming una sonrisa sumamente morbosa y victoriosa.

Xiao Wei se quedó completamente suave por los residuos del orgasmo; su respiración se volvió cada vez más ligera, con las mejillas todavía sonrojadas, acurrucándose entera en los brazos de Ah Ming como una gatita satisfecha para dormirse profundamente. Ese par de enormes senos talla E que le habían quedado rojos e hinchados de tanto sobar subían y bajaban suavemente con su respiración, con leves rastros de saliva en los pezones.

La prima Xiao Ling y la tía Xiao Fen se miraron a través de Ah Ming.

En los ojos de ambas cruzó al mismo tiempo un destello de lujuria complacida, llegando a un acuerdo tácito al instante.

La tía habló primero, con una voz tierna y natural:


—Uy, esta chica Xiao Wei se quedó dormida; ¿no estará incómoda apoyada sobre Xiao Ah Ming? Voy a cargarla para acá para que duerma, así descansa más cómoda».


Dicho esto, se puso de costado y cargó con cuidado a Xiao Wei, que estaba profundamente dormida, sacándola de los brazos de Ah Ming para acomodarle la cabeza sobre sus propios muslos exuberantes. La maniobra parecía atenta, pero a propósito giró todo el cuerpo hacia el lado de Ah Ming: el ruedo de su vestido verde agua se le subió por completo hasta la cintura debido al movimiento, dejando ver su vagina madura, hinchada y rosada, que ya estaba empapada hecha un desastre, expuesta por completo ante los ojos de Ah Ming sin nada que la cubriera.

Los labios vaginales de la tía eran gordos y gruesos, abriéndose ligeramente por la excitación; la entrada no paraba de abrirse y cerrarse, el flujo transparente y pegajoso formaba hilos largos que le chorreaban despacio por la cara interna de sus muslos exuberantes, formando un charco brillante en el asiento. Incluso levantó a propósito una de sus hermosas piernas para que Ah Ming pudiera ver mejor: la carne rosada de la vagina se asomaba hacia afuera, rezumando flujo nuevo despacio, como si le estuviera guiñando un ojo a Ah Ming a modo de invitación.


—Así... Xiao Wei tiene espacio para echarse», dijo la tía en voz baja, con un tono tan tierno como si estuviera cuidando a una sobrina, pero miraba a Ah Ming con los ojos almendrados y cristalinos, esbozando una sonrisa sumamente morbosa en los labios.


En ese preciso instante, la prima Xiao Ling también actuó de inmediato. Habló con dulzura:


—Sí, pues, el aire acondicionado en el centro del asiento trasero parece estar más frío; me voy a sentar en el medio para taparle un poco el aire a Xiao Wei».


Se dio la vuelta rápidamente, dándole la espalda a Ah Ming; su vestido blanco de tirantes extremadamente corto se le subió por completo hasta la cintura con el movimiento, dejando ver esas nalgas firmes y exuberantes apenas cubiertas por la delgada trusa hilo dental negra, así como su vagina ya empapada. Acomodó bien la manta para cubrirles la mitad inferior del cuerpo por completo desde el frente, luego se sentó despacio sobre el regazo de Ah Ming, haciendo que ese pene grueso y largo de su hermano —que todavía estaba bañado en el flujo y la leche de Xiao Wei— quedara atascado justo entre sus dos labios vaginales hinchados y resbaladizos.


—Mmm... de verdad en el centro está más fresco, así queda perfecto~


la voz de la prima sonaba suave y dulce mientras les decía sonriendo a los padres en el asiento delantero:


—Papá, mamá, manejen con cuidado, eh; nosotras vamos a dormir un ratito atrás.


Debajo de la manta, sin embargo, le sujetó de inmediato las dos manos a Ah Ming, metiéndoselas por los lados debajo del vestido de tirantes para acomodárselas sobre su par de enormes senos talla G. Los pechos de la prima eran suaves, rebotaban, pesaban y estaban calientes; sin la atadura del sostén, la carne de sus pechos cayó por completo en las palmas de Ah Ming. Le apretó los dedos más profundo para que los abriera y se los sobara con fuerza, mientras ella misma meneaba suavemente la cintura, haciendo que sus labios vaginales le apretaran el pene a su hermano a través de la trusa hilo dental, frotándoselo despacio de adelante hacia atrás.




Zzz… gu-zzz…



La prima reprimió el gemido que estuvo a punto de escapársele; mientras disfrutaba el placer que le daba el potente masaje de Ah Ming en sus enormes senos, continuó conversando con el asiento delantero, casi sin dejar notar nada en su voz:


—Papá, el paisaje de este camino está hermoso, en la noche podemos ver las estrellas, ¿ah?~


La tía, por su parte, conversaba suavemente con su hermana:


—Hermana, apenas lleguemos vayamos primero a las aguas termales, ¿sí?~


mientras metía la mano que le quedaba libre por debajo de la manta, agarrando con destreza la gruesa y larga verga de Ah Ming, que todavía palpitaba. Primero envolvió el cuerpo del miembro con la palma de la mano y lo frotó de arriba abajo lentamente, distribuyendo de forma más pareja los restos de fluido vaginal y semen; luego, usó el pulgar para presionar y dar círculos con fuerza en el surco coronal del glande y, de vez en cuando, bajaba los dedos para frotar suavemente el escroto.

La escena de libertinaje en el asiento trasero se desplegó por completo:

La prima, de espaldas a Ah Ming, estaba sentada sobre sus piernas, balanceando suavemente sus nalgas firmes, haciendo que sus labios vaginales empapados se frotaran con fuerza contra la verga de su hermano a través de la hilera, al tiempo que presionaba ambas manos de Ah Ming contra sus senos copa G a reventar, dejando que él se los amasara, apretara y le jalara los pezones con fuerza. La carne de sus pechos se deformaba y bamboleaba bajo la manta en olas continuas. Mientras aguantaba los gemidos, conversaba de lo más animada con sus padres en el asiento delantero, con una voz dulce y natural.

La tía, acurrucada de lado abrazando a la pequeña Wei que dormía profundamente, dejó su concha ardiente completamente expuesta ante los ojos de Ah Ming. Mientras conversaba en voz baja, pajeaba con destreza la verga de Ah Ming con la mano; su técnica con los dedos era tan ardiente como despiadada, a veces rápida, a veces lenta, dejando el miembro reluciente y empapado.

Ah Ming estaba acorralado en medio de dos mujeres maduras e insaciables, con las manos ocupadas amasando los senos gigantes de su prima, la parte inferior de su cuerpo complacida al mismo tiempo por la mano de su tía y los labios vaginales de su prima, mientras en su regazo sostenía a su hermanita que acababa de quedarse dormida tras ser follada hasta el orgasmo… El estímulo extremo y el peligro hicieron que la sangre le hirviera por todo el cuerpo.

La prima de pronto comenzó a contornear la cintura con más fuerza, apretando la punta de la verga fuertemente con sus labios vaginales, le susurró al oído a Ah Ming con un aliento bajísimo:


—La pinga de Ah Ming… está hirviendo… la concha ardiente de tu prima… ya se muere de la picazón… Un momento… ya le toca a tu prima sentarse encima…


La tía, por su parte, presionó con fuerza el glande con los dedos y al mismo tiempo desplazó su concha ardiente un poco más hacia adelante, haciendo que la entrada quedara casi pegada a la base de la verga de Ah Ming, dejando caer chorros de fluido sin parar sobre el miembro. Miró a Ah Ming con sus ojos entornados y húmedos, formó con los labios una frase sin emitir sonido:


—Cuando Wei se quede bien dormida… nos toca a las dos… jugarnos contigo juntas…


El auto continuó avanzando con fluidez, la mamá en el asiento delantero aún discutía entusiasmada con el papá sobre qué mariscos comerían en la cena. Debajo de la manta, en el asiento trasero, el ambiente se había descontrolado por completo.

La prima Ling dijo de pronto en voz baja:


—Papá, el paisaje de esa parte de adelante parece bonito, me voy a levantar a mirar.


Haciendo como que quería ver el paisaje del frente, apoyó ambas manos en el respaldo del asiento delantero, inclinando todo el cuerpo ligeramente hacia adelante, levantó bien alto sus nalgas firmes y voluptuosas. El vestidito blanco de tirantes tan corto ya se lo había subido hasta la cintura, esa fina hilera negra se la había hecho a un lado ella misma, dejando al descubierto su conchita rosada, hinchada, brillante y completamente empapada.

La concha ardiente estaba a menos de veinte centímetros frente a los ojos de Ah Ming; los labios eran carnosos y gruesos, abiertos por completo debido a la excitación. La entrada abría y cerraba sin parar, un fluido vaginal denso y transparente brotaba hacia afuera como si sufriera de incontinencia, formando largos hilos de plata que goteaban sobre los muslos de Ah Ming.

La tía Fen, al ver el aspecto tan pervertido de su hija, tenía los ojos brillantes de excitación. Mientras continuaba conversando con su hermana en el asiento delantero:


—Hermana, apenas lleguemos vayamos primero a dar un paseo por la playa, ¿sí?~


estiró la mano derecha y tocó directamente esa concha de su hija que estaba hecha un desastre de lo mojada.




Zzz… gu-zzz…




La tía separó con destreza los labios de su hija con dos dedos, dejando la carne rosada completamente al descubierto, introdujo el dedo entero en la apretada y caliente concha de su hija, embistiendo y hurgando rápidamente, provocando un intenso sonido acuoso de 'gu-chiu gu-chiu'. Cada vez que sacaba el dedo, chorreaba una gran cantidad de fluido transparente, así que de inmediato extendió hacia Ah Ming esa mano llena del fluido ardiente de su hija, agarró la gruesa y larga verga y comenzó a hacerle una paja rápida y salvaje.

El fluido pegajoso fue untado por la tía por todo el miembro, haciendo que el sonido del roce fuera aún más ruidoso: 'Zzz-zzz-zzz… gu-chiu… pa-zzz…'. La técnica de la mano de la tía era extremadamente pervertida: la palma envolví con fuerza el cuerpo de la verga, los cinco dedos apretaban intensamente, el pulgar giraba rápidamente en el surco coronal del glande y, de vez en cuando, bajaba los dedos para frotarle también el escroto a Ah Ming.

Ah Ming no pudo aguantar más. Bajó la cabeza, hundió la cara entera entre las nalgas levantadas de su prima, sacó la lengua para lamer con fuerza esa concha extremadamente húmeda.




Zzz… chiu… gu-chiu gu-chiu…!




La lengua raspó con brusquedad el clítoris hinchado, luego se metió con fuerza en la entrada, embistiendo y revolviendo rápidamente, mientras los labios succionaban intensamente, tragándose todo el fluido que salía a chorros de la prima. La concha ardiente de la prima estaba caliente y apretaba rico; las paredes internas se contraían como si tuvieran vida propia alrededor de su lengua, el fluido le salpicaba toda la cara a Ah Ming.

El rostro de la prima se veía claramente en el retrovisor: su cara hermosa estaba completamente sonrojada, sus ojos húmedos medio cerrados, sus labios entreabiertos, aguantando a duras penas los gemidos a punto de brotar. Mientras fingía mirar el paisaje, le decía entrecortadamente y con un hilo de voz al asiento delantero:


—Papá… allá adelante… esa montaña… está hermosa… mmm…


Justo en ese momento, la tía sacó de la concha el dedo cubierto del fluido de su hija, lo subió un poco y lo apuntó hacia el rosado y apretado ano de la prima, introduciéndolo lentamente.


—¡Mmm…!


La prima dio un fuerte estremecimiento en todo el cuerpo; la repentina invasión del dedo de su madre en su ano casi la hace gritar. Giró la cabeza de golpe y le lanzó a la tía una mirada coqueta y llena de vergüenza; era una mirada tan pervertida como despechada, pero cargada de una excitación imposible de ocultar.

La tía solo le dedicó a su hija una sonrisa extremadamente pervertida, mientras su dedo continuaba entrando y saliendo lentamente en el ano de la prima, con la otra mano le seguía haciendo a Ah Ming una paja rápida y pegajosa.

La prima se mordió el labio inferior, volvió la cara para seguir fingiendo que miraba el paisaje, su voz ya llevaba un temblor evidente:


—Papá… de verdad… está hermoso… mmm…


Ah Ming aprendió el truco al instante. La mano que le quedaba libre la dirigió directamente hacia la concha madura y expuesta de la tía: primero le presionó y masajeó con fuerza el clítoris hinchado y, tras empaparse bien con el fluido que le chorreaba a la tía, subió la mano hacia su ano, que era igual de rosado, introdujo lentamente el dedo medio.

La tía dio un brinco por la penetración, pero de inmediato arqueó sus voluptuosas nalgas de forma pervertida, empujando hacia atrás por cuenta propia para que el dedo de Ah Ming entrara aún más profundo. Mientras continuaba conversando en voz baja con su hermana en el asiento delantero, su voz se volvía cada vez más suave:


—Hermana… las aguas termales… de verdad me dan muchas ganas… mmm…


La escena libertina en el asiento trasero se había descontrolado por completo:

La prima con las nalgas bien levantadas, sufriendo el manoseo simultáneo en su concha y en su ano por parte de la tía y de Ah Ming, con el rostro totalmente sonrojado en el retrovisor, conteniendo los gemidos pero dejando escapar de vez en cuando finos hilos de voz.

La tía con una mano hurgando la concha de su hija y con la otra pajeando a Ah Ming, mientras su propia concha y ano eran invadidos por los dedos de Ah Ming, siendo capaz aun así de conversar sin inmutarse con el asiento delantero.

Ah Ming lamiendo frenéticamente la concha de su prima con la lengua, juguetando al mismo tiempo con los dos hoyos de la tía con los dedos, mientras la verga de su parte inferior, untada con el fluido por la mano de la tía, estaba reluciente y empapada. El sonido del agua, de las succiones y de las penetraciones digitales se entrelazaban debajo de la manta formando una sinfonía de lo más pervertida.

La prima finalmente no aguantó más, con un hilo de voz muy suave le susurró a Ah Ming al oído de forma entrecortada:


—Ah Ming… la lengua… un poco más profundo… no importa si dejas echa pedazos la concha de tu prima… mmm-ah… Mamá… tus dedos… dentro de mi poto… qué mala eres…


La tía, por su parte, arqueó las nalgas aún más alto, moviendo la cintura con perversión para que el dedo de Ah Ming entrara más profundo y con más fuerza en su ano, mientras aceleraba el ritmo de la paja hacia Ah Ming, apretando el cuerpo del miembro con la palma y susurrando en voz baja por el otro lado:


—Ah Ming… los dos hoyos de tu tía… son todos tuyos para que juegues… Un momento… le toca a la concha de tu tía… tragarse enterito tu miembro…


La concha y el ano de la prima Ling eran manoseados al mismo tiempo, con la lengua lamiéndole frenéticamente la carne interior y los dedos metiéndose profundo en el ano; ese estímulo doble e inédito finalmente la hizo colapsar por completo.


—¡Mmm… mmm-ah…!


Todo su cuerpo dio un fuerte temblor, sus ojos entornados se blanquearon al instante y abrió la boca, pero solo pudo emitir un gemido reprimido al extremo. La concha se le contrajo bruscamente y, como si sufriera de incontinencia, arrojó con fuerza un gran chorro de fluido vaginal denso y transparente




Zzz—! Gu-chiu gu-chiu zzz-zzz-zzz-zzz—!




El fluido del squirt salió disparado intensamente como una fuente, primero salpicando la cara y la lengua de Ah Ming, luego cayó a chorros sobre el vientre de Ah Ming, la base de su verga, incluso alcanzó los brazos de la tía y el asiento. El aire en el asiento trasero se volvió al instante más denso y pervertido; el aroma dulce de la concha mezclado con el olor a semen y sudor era tan denso que casi ahogaba.

Al mismo tiempo que la prima hacía squirt, su ano apretó fuertemente los dedos de Ah Ming, sufriendo espasmos en las paredes internas. Movía sus voluptuosas nalgas con una prisa cada vez mayor, como si rogara en silencio. Finalmente, no aguantó más, metió una mano por debajo de la manta, agarró la gruesa y larga verga de Ah Ming que estaba brillante y empapada por el fluido y, apuntando a su propia concha que aún arrojaba fluido a chorros, dejó caer su cintura hacia atrás con fuerza.




Zzz—gu-chiu!!




Toda la verga gruesa y dura se hundió al instante hasta el fondo de la concha caliente, apretada y mojada de la prima, haciendo que el glande chocara brutalmente contra el cuello del útero, dejando sonar un ruido de penetración sumamente fuerte y pegajoso. La carne del canal de la prima la envolvió capa por capa, las paredes internas, como innumerables boquitas, exprimieron y apretaron la verga sin soltarla, haciéndole soltar a Ah Ming un rugido de puro placer.


—Mmm-ah… la pinga de Ah Ming… por fin entró… qué grueso… a la concha de tu prima… la dejó bien llena…!


La voz de la prima era suave y coqueta con un hilo de aire, pero no le quedaba más que mantenerla muy baja.

Empezó a mostrarle a Ah Ming toda clase de técnicas para mover las nalgas

Primero, una embestida violenta de arriba abajo. Sus nalgas firmes y voluptuosas se dejaban caer una y otra vez fuertemente como un martinete.




¡Pa! ¡Pa! ¡Pa!




sonaban los azotes de la carne bajo la manta; con cada golpe, la verga salía entera y volvía a meterse hasta el fondo, el glande golpeando con ferocidad el fondo, sacando una gran cantidad de fluido blanquecino y espumoso.

Luego, cambió a frotar en círculos de izquierda a derecha. Su cintura trazaba arcos con flexibilidad, haciendo que la concha apretara, girara y moliere la verga entera como una trituradora de carne; cada pulgada de la carne del canal rozaba las venas brotadas de la verga y el surco coronal del glande, haciendo que la verga de Ah Ming se pusiera aún más erguida, más gruesa y más dura que de costumbre, con las venas tan marcadas que parecían a punto de reventar.




Zzz-zzz-zzz… gu-chiu gu-chiu… pa-zzz! Gu-lu…




El sonido del agua se hacía cada vez más apurado, cada vez más pervertido. Sus senos copa G a reventar rebotaban con fuerza dentro del vestido de tirantes con el movimiento brusco; aun así, ella tenía que soportar el placer y seguir conversando con sus padres en el asiento delantero, con la voz ya con un temblor evidente:


—Papá… allá adelante… ese lago… está hermoso… mmm… ¿podemos… parar un rato… a tomarnos una foto…?


La tía Fen, al ver a su hija siendo follada de forma tan descarada, sintió otra ola de fluido chorreándole de la excitación. Giró la cabeza y, aprovechando un segundo en que los padres del asiento delantero no prestaban atención, se dio un beso profundo y veloz con Ah Ming. Le metió la lengua con ferocidad en la boca a Ah Ming revolviendo y succionando con fuerza, intercambiando saliva con ruidosos 'chiu-chiu'. Al mismo tiempo, inclinó el torso hacia adelante, pegándole a propósito ese par de senos enormes y pesados copa G directo a la cara de Ah Ming, para que él se los amasara con fuerza a través del vestido verde agua.

Ah Ming continuó hurgando con una mano la concha y el ano de la tía, mientras con la otra sujetaba sin contemplaciones los senos gigantes de la tía; sus cinco dedos se hundían en la carne suave, amasándolos y apretándolos con fuerza hasta deformarlos y desbordarlos, mientras le dejaba los pezones rojos e hinchados de tanto pellizcarlos. La tía estaba sin aliento de tanto juego, pero aun así bajaba la voz para seguir conversando con su hermana:


—Hermana… las aguas termales… de verdad me dan muchas ganas… mmm…


Las nalgas de la prima se movían cada vez más pervertidas: por momentos embestía de arriba abajo con fuerza, por momentos frotaba salvajemente de izquierda a derecha, por momentos apretaba de golpe la carne del canal para succionar fuertemente, como si quisiera exprimir la verga de Ah Ming desde la raíz. Hundía la cara en el respaldo del asiento delantero, aguantando a duras penas los gemidos descarados a punto de romperle la voz, susurrándole a Ah Ming al oído de forma entrecortada:


—Ah Ming… la concha de tu prima… ¿aprieta más rico que la de Wei…? Mmm-ah… tu pinga… con mis roces… se puso bien dura… caliente… entra más profundo… dale hasta el útero a tu prima… no importa si la dejas hecha pedazos…!


La tía, por su parte, le aplastaba las tetas aún más contra él, haciéndole sentir a Ah Ming el peso y la elasticidad asombrosos de su pecho, al tiempo que empujaba fuertemente su concha y su ano contra los dedos de Ah Ming, salpicándole la mano entera de fluido, mientras le susurraba al otro lado en voz baja:


—Ah Ming… las tetas de tu tía… ¿están ricas para jugar…? Un momento… tu tía también quiere… que la folles así… los dos hoyos… te los doy juntos…


Las nalgas voluptuosas y carnosas de la prima Ling eran como una máquina insaciable de embestir, chocando sin parar contra el vientre de Ah Ming debajo de la manta, dejando oír un reprimido pero claro '¡Pa! ¡Pa! ¡Pa!' de azotón de carne. Llevó todas sus técnicas al extremo —embestidas violentas de arriba abajo, roces salvajes en círculos de izquierda a derecha, apretones repentinos de la carne del canal para succionar fuerte—, haciendo que la gruesa y larga verga de Ah Ming se pusiera más erguida que nunca, con las venas brotadas, hinchada y morada.


—Ah Ming… la concha de tu prima… aprieta recontra rico, ¿sí…? Mmm-ah… venazate rápido… venazate en tu prima… lléname todita…!


Ah Ming por fin no aguantó más. Agarró con fuerza la cintura delgada de la prima y empujó la cadera hacia arriba con violencia; las últimas embestidas se metieron ferozmente hasta el fondo, chocando el glande de lleno contra el cuello del útero


—¡Mmm-ah—!


Chorro tras chorro de semen espeso y hirviendo salieron disparados a presión, venazándose por completo en lo más profundo del útero de la prima. El semen era abundante y violento, llenándole la concha a la prima por completo, el exceso de fluido blanquecino mezclado con los jugos se desbordó a montones por la entrada, chorreándole a chorros por las nalgas firmes y la base de los muslos.

La prima llegó al orgasmo al mismo tiempo; su concha se contrajo y apretó con locura, como si quisiera exprimir hasta la última gota de leche dentro de su útero. Todo su cuerpo convulsionó violentamente, sus ojos entornados se blanquearon y tuvo que morder el respaldo del asiento para no dejar escapar los gemidos descarados.

Al mismo tiempo, la tía también llegó al orgasmo por los dedos de Ah Ming. Arqueó las nalgas bien alto mientras su concha y su ano sufrían espasmos violentos al mismo tiempo, arrojando un gran chorro de fluido transparente sobre la mano de Ah Ming y el asiento. Su cuerpo maduro no paraba de temblar, pero aun así logró contener la voz para seguir conversando con el asiento delantero.

Los tres se limpiaron con sumo cuidado, la prima acomodó la hilera en su lugar y se sentó de vuelta en su asiento aguantando los temblores tras el orgasmo; la tía usó pañuelitos de papel para limpiar rápidamente el fluido de ella y de su hija; mientras que Ah Ming se subió el pantalón y acomodó la manta. Casi no hicieron ruido en todo el proceso, los padres en el asiento delantero ni se dieron cuenta.

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