MAS ALLÁ DEL TIEMPO 925
¡A por ellos, todos juntos!
Todas las catacumbas se quedaron en silencio al instante.
Lan Yao se quedó congelada. A Yue Dong también le zumbaba la cabeza y le brotó una profunda sensación de confusión.
—¿S-se la tragó?
Enfrentando la escena que tenían al frente, sintieron una fuertísima sensación de irrealidad. Incluso habiéndolo presenciado con sus propios ojos, todavía no podían creer lo que veían.
El objeto que Feng había sacado hace un rato era demasiado horripilante, haciéndolas sentir una sensación de peligro desmedidamente grande. Incluso de forma instintiva quisieron escapar y dar por perdido el tesoro de este lugar.
¡Esa era la Enredadera Sagrada Celestial!
Esa enredadera madura no solo había destruido un terreno sagrado en el pasado, sino que la leyenda formada por su terror circulaba en los terrenos sagrados hasta el día de hoy. Casi nadie podía pasarla por alto.
Sin embargo... semejante cosa aterrorizadora literalmente fue engullida por alguien de un solo bocado.
Aunque era una versión juvenil, devorársela con tanta facilidad sobrepasaba por completo su entendimiento. Hasta llegaron a sospechar que Feng había sacado una enredadera bamba.
Si ellas dos ya estaban así, ni qué decir de Feng.
Su expresión estaba congelada por el shock y tenía los ojos abiertos de par en par. Un trueno retumbó en su mente, ahogando cualquier otro sonido.
Su cabeza se le quedó en blanco al toque por la impresión. Literalmente entró de forma indirecta en un estado completamente etéreo en el que no había ni un solo pensamiento distractor.
Parecía que se había quedado idiota.
Se le quedó mirando fijamente a la boca a Erniu...
Para alguien como él, que era paranoico por naturaleza, a este estado solo podía llegar de vez en cuando cuando estaba comprendiendo las leyes.
Es más, necesitaba de ciertas oportunidades para entrar en semejante trance y aún así le darían vueltas algunos pensamientos sueltos.
Llegar al reino de la claridad absoluta requería una fortuna todavía más grande. Al menos, esta era la primera vez en toda su vida que le pasaba.
Por suerte, este estado se revirtió a toda prisa. En un momento no había ni un solo pensamiento; al momento siguiente, brotaron toda clase de ideas.
Incontables pensamientos distractores le recorrieron todo el cuerpo, sacándole un temblor. Cuando le cayeron en la garganta, se transformaron en una respiración agitada que se fusionó en su alma, juntándose en la idea de que había sacado el objeto equivocado.
Por eso, de forma instintiva revisó y descubrió que...
—Ajem, Pequeño Fengfeng, deja de buscar. Puedo probar que no te equivocaste de objeto. El sabor está bastante puro.
El capitán parpadeó y soltó un elogio con un tono que podía hacer renegar a cualquiera hasta la muerte.
Matar el cuerpo y destrozar el alma.
Las palabras del capitán demostraban a la perfección este castigo siniestro.
Cuando estas palabras le cayeron a Feng en las orejas, el cuerpo le tembló violentamente y brotaron toda clase de emociones.
Ira, arrepentimiento, ansiedad, amargura, celos y opresión le llenaron la mente y el corazón.
Sintió un dolor punzante en la cabeza y las venas de las sienes se le hincharon a más no poder. La presión le aumentó al límite y la cabeza le volaba de fiebre.
Parecía haber un hueco en su pecho que se lo devoraba todo.
A su cara pálida se le fue el color al toque y se le puso roja. Acto seguido, se le puso verde y, finalmente, un aura oscura se le asentó en el rostro.
Era difícil imaginarse qué clase de terremoto de emociones podía causar semejantes cambios en la cara de una persona en cuestión de un segundo.
Al instante siguiente, Feng escupió una enorme bocanada de sangre y soltó un grito desgarrador de puro dolor que parecía capaz de reventar el mundo entero.
El resentimiento llenó el cielo y la locura sacudió al mundo.
—¡¡¡Te voy a matar!!!
El grito retumbó por los cielos y la tierra. Feng se volvió completamente loco y su aura se tornó violenta. De hecho, los tres grandes mundos ilusorios que tenía sellados mostraron señales claras de estar dessellándose.
Su figura desató un impulso infinito mientras se abalanzaba a toda velocidad hacia Erniu.
Enfrentando a este Feng desquiciado, un destello frío chispoteó en los ojos de Xu Qing. Apretó la mano derecha formando un puño y dio un paso al frente de golpe, aprovechando el viro para soltar un puñetazo desalmado hacia adelante.
El Puño del Emperador Indestructible se desplegó al instante y la sombra de la espada imperial chispoteó, asestándole un corte feroz a Feng.
Al mismo tiempo, el capitán soltó un bufido frío. Con un sacudón de cabeza, una enredadera verde le brotó a la mala de la cabeza. En un abrir y cerrar de ojos, ya medía docenas de pies de largo. Con un coletazo, reventó el vacío y le propinó un latigazo salvaje.
Al instante siguiente, el puño de Xu Qing reventó contra Feng. Mientras los retumbos hacían eco, Xu Qing soltó un gemido sordo y fue obligado a retroceder. A Feng le importó un bando salir herido y siguió lanzándose con todo.
Sin embargo, la espada imperial chispoteó y el resplandor de la hoja pasó de largo. La sangre le salió a chorros del cuerpo a Feng y la mitad de su brazo fue cercenada al toque. Al mismo tiempo, la enredadera sobre la cabeza del capitán se movió con un poder aterrorizador y le propinó un latigazo justo enfrente a Feng.
Con ese lengüetazo, estruendosos sonidos retumbaron por todas partes.
Feng escupió otra bocanada de sangre y salió disparado hacia atrás.
—Recién me la acabo de tragar. Todavía está un toque difícil de controlar y manejar.
El capitán tosió y soltó una sonrisa.
Parecía que estaba diciendo la verdad, pero al mismo tiempo sonaba a pura burla.
Al mismo tiempo, aunque Lan Yao y Yue Dong se habían quedado heladas por la maniobra de Erniu de hace un rato, al final del día no eran ningunas improvisadas. En este momento, reprimieron el susto en sus pechos. Viendo esta oportunidad de oro, las ganas de matar les brotaron al instante y salieron disparadas por separado.
Ya que habían llegado a este punto con Feng, las dos tenían que matarlo sí o sí, como sea.
En este instante, el pavo real de ocho colores se vio envuelto por vientos de ocho colores, juntó lluvias de ocho colores y levantó nubes de ocho colores, todo yendo directo a por Feng.
La lanza de hielo de Yue Dong desató una tormenta helada aterrorizadora con una fuerza imparable y reventó contra él.
Enfrentando semejante embestida, la sensación de un peligro de vida o muerte estalló en el pecho de Feng. Al toque logró juntar su mente caótica y destrozada, que había sido afectada por la jugada del capitán.
Al recobrar el sentido, no le quedó de otra que reprimir todos los pensamientos distractores de su cabeza. Por más loco y asqueado que estuviera, no podía dejarse dominar por las emociones ahora.
Esto era una crisis de vida o muerte. Comparado con seguir con vida o terminar frío, las cosas materiales... ¡tenían que dejarse de lado por el momento!
Si hubiera sido cualquier otra persona, incluso si se hubieran dado cuenta de que necesitaban hacerlo, llevarlo a la práctica habría sido recontra difícil. Después de todo, se había perdido demasiado, las emociones son lo más difícil de controlar.
Sin embargo, Feng, que era paranoico y precavido por naturaleza y tenía una mente fuera de serie, literalmente lo logró en cuestión de un segundo.
Se le heló la mirada otra vez. Sin dudarlo, levantó la mano y ejecutó una serie de sellos de mano. De inmediato, uno de los tres grandes mundos ilusorios se volvió aún más borroso y colapsó al instante.
A medida que colapsaba, un poder aterrorizador fue liberado y barrió con violencia en todas las direcciones.
Él eligió hacer detonar un gran mundo sellado.
Este costo podía considerarse incomparablemente gigantesco. Esto se debía a que, estando en estado sellado, la fuerza de la autodestrucción no podía alcanzar el 100%. Llegar siquiera a la mitad de su poder ya se consideraba algo bastante bueno.
Es más, la existencia del sello hacía que el poder de esta autodestrucción fuera incapaz de potenciar su propio cuerpo. Solo podía usarse como un tesoro mágico de un solo uso.
Por si fuera poco, la autodestrucción reduciría uno de sus mundos y su cultivo real caería. Volver a cultivarlo sería muchísimo más difícil.
Existía incluso una cierta probabilidad de que fuera completamente irreversible.
Por eso, semejante firmeza y decisión se podían catalogar como despiadadas.
Al menos para Lan Yao y Yue Dong, incluso en una crisis de vida o muerte, no habrían sido capaces de tomar semejante decisión sin dudarlo.
En cuanto al poder de la autodestrucción, aunque no podía propagarse mucho bajo el sello, igual era violento y aterrorizador. Después de todo, se trataba de un gran mundo.
En ese momento, en medio de los retumbos, el vacío se agitó, formando olas violentas que barrieron en todas las direcciones.
Lan Yao y Yue Dong fueron las primeras en recibir el golpe de lleno. Obviamente, no iban a arriesgar sus vidas a la mala y eligieron esquivar este ataque tan potente.
En cuanto a Xu Qing y el capitán... tras su ataque de hace un rato, no continuaron.
Feng también desistió decididamente de atacar a Xu Qing y al capitán. Quería aprovechar la oportunidad que consiguió al hacer detonar un gran mundo sellado para sobrevivir.
Por eso, en un abrir y cerrar de ojos, fue directo hacia la entrada del túnel y le metió un puñetazo a la barrera que Yue Dong había puesto cuando llegó.
¡Quería largarse de este lugar!
Al mismo tiempo, la frialdad en sus ojos era intensa. Aunque pensaba irse, no había tirado la toalla por completo en este viaje. ¡Tenía planeado soltar a esa rata dorada!
Eso haría que este lugar cayera en un caos total. Solo así podría sacarle provecho a la situación y tener alguna oportunidad de contraatacar para voltear el partido.
Solo entonces habría valido la pena la destrucción de un gran mundo.
Sin embargo, los otros cuatro no eran ningunos idiotas. Obviamente no hacía falta ni mencionar a Xu Qing y a Erniu. Lan Yao había estado haciéndole la jugada a escondidas a Feng y no había salido perdiendo en ningún momento. De por sí cualquiera se daba cuenta de su astucia.
Aunque Yue Dong no había mostrado mucho, alguien que pacta con el tigre para quitarle la piel de seguro tenía un talento fuera de lo común.
Por eso, casi en el preciso instante en que Feng hizo detonar su gran mundo y reventó contra la barrera en la entrada del túnel, todos adivinaron al toque las intenciones de la otra parte.
En un abrir y cerrar de ojos, la enredadera sobre la cabeza del capitán se movió y él soltó un grito:
—¡Ataquemos todos juntos para matarlo! Si esa rata aparece, ¡todos la vamos a pasar recontra mal!
Mientras hablaba, el capitán puso cara de estar jugándosela con todo y se lanzó hacia adelante. Lan Yao y Yue Dong, que habían retrocedido, también apretaron los dientes y salieron disparadas hacia adelante.
Todos parecían estar atacando a Feng, pero al instante siguiente, las acciones de tres de ellos sufrieron una cierta desviación...
Solo Yue Dong se acercó a Feng, quien estaba atacando la barrera.
Xu Qing se pausó en pleno vuelo, mientras que Lan Yao retrocedió y fue directo hacia el Pozo de Liaoxuan.
Agitó la mano hacia el líquido de Liaoxuan y el huevo dorado en el pozo, queriendo recogerlos a ambos.
Yue Dong, que había atacado a Feng, no puso cara de sorpresa, como si supiera desde antes que esto iba a pasar.
Sin embargo, la enredadera del capitán también hizo la misma maniobra que Lan Yao.
La velocidad de esta enredadera era pasmosa. Llegó al instante y se enroscó alrededor del huevo dorado. Finalmente, entre ella y Lan Yao se repartieron rápidamente el agua del pozo.
Sin embargo, debido a que se había enfocado primero en el huevo dorado, solo le dio tiempo de juntar un 20% del agua del pozo. El 80% restante se lo llevó Lan Yao.
Aunque se quedó con ganas de llevarse el huevo dorado, a Lan Yao le chispotearon los ojos mientras la imagen de Erniu se le venía a la cabeza. Acto seguido, le echó una mirada de desconfianza a la enredadera y retrocedió manteniéndose alerta.
El capitán también parecía no querer quedarse con las manos vacías, pero saltaba a la vista que la situación actual era urgente. Al final, igual dejó ir a Lan Yao. Al mismo tiempo, paseó la mirada y guardó el cuerpo destrozado de la mantis cercana que había colapsado y de la mantis que se había reventado por las ondas de la batalla.
En este momento, la pelea entre Feng y Yue Dong llegó a un punto decisivo.
Bajo la traba de Yue Dong, el intento de Feng por romper la barrera no tuvo éxito. Después de todo, esta barrera había sido montada originalmente por la misma Yue Dong.
Sin embargo, la firmeza de Feng claramente no era cosa de una sola vez.
Un destello frío chispoteó en sus ojos. ¡Otro de sus grandes mundos ilusorios sellados reventó de verdad!
La fuerza generada barrió en todas las direcciones, transformándose en una tormenta que obligó a retroceder a Yue Dong. Al mismo tiempo, la barrera en la entrada del túnel también se desintegró.
Con la respiración agitada, Feng salió disparado hacia afuera.
Fue en este preciso instante que una niebla negra se elevó en los ojos de Xu Qing. La autoridad divina de la Restricción de Veneno explosionó de golpe, formando una niebla oscura que se propagó, ¡dentro de la cual Ming Fei descendió!
—¡Las Seis Inmundicias de Dios!
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