LASDLHDAHR 109





La actriz secundaria de la historia de amor ha renunciado 109




Traduccion: Asure


Secta Wuyin.

Este era el lugar de todo el mundo del cultivo más cercano a la tribu de los demonios; ubicado en una zona remota, la secta entera se asentaba dentro de un bosque de bambú que se extendía por miles de mu, oculta entre los finos bambúes, luciendo serena y elegante.

A pesar de estar situada en la frontera, esta secta no transmitía la menor sensación de decadencia o ruina; al contrario, de arriba a abajo irradiaba un aire de reclusión entre el bambú, ajeno a las disputas mundanas.

De arriba a abajo, toda la secta estaba formada por cultivadores de la música, quienes tenían la música por amiga y al bambú por vecino; aunque el número de miembros no era grande, toda la secta estaba repleta de figuras celestiales, desapegadas y fuera de lo común, siendo los líderes indiscutibles entre los cultivadores de la música de todo el mundo del cultivo, cada uno de los discípulos bajo su mando poseía una estampa verdaderamente inmortal.


—Antes de que Nian Chaoxi viniera a la Secta Wuyin a entregar su carta de visita, su tío se lo había descrito de esa manera.


Y en este momento, sosteniendo la carta de visita en la mano, contemplaba con el rostro desencajado a una pareja de apuestos hombre y mujer fuera del bosque de bambú que se señalaban mutuamente la nariz dedicándose —cariñosos— saludos.

El hombre vestía un gorro alto y túnica de mangas anchas al estilo de un erudito, llevando a la espalda un guzheng antiguo de cola chamuscada; decir que poseía una —estampa inmortal— era algo que nadie habría rebatido. En este preciso instante, le daba palmadas al guzheng de cola chamuscada que llevaba a la espalda haciendo que resonara a golpes, mientras decía a voz en cuello con expresión alterada:


—¡El guzheng es la corriente ortodoxa! De todos los sonidos musicales es el más puro y de timbre más límpido, siendo verdaderamente el rey de cien instrumentos; ¡solo una mujer ignorante como tú consideraría un sonido tan decadente como el del xiao una joya, encima te atreves a disputarme a mí la ortodoxia de la música!


La mujer vestía un vestido de hada color verde agua, llevaba un chal del mismo tono entre los brazos y en la cintura portaba un xiao de jade verde esmeralda; aplicar la frase —figura celestial— en ella realmente no resultaba una exageración, pero en este instante se estaba arremangando con el rostro desencajado:


—¡Hablas puras estupideces! ¡A la mierda tu ortodoxia! Si le dices ortodoxia, de seguro hasta el mismo instrumento sentiría vergüenza de sí mismo; al tocarlo solo emite un estridente tintineo que irrita a la gente, ¿y todavía tienes la desfachatez de decir que lo mío es un sonido decadente? En la edición anterior de la Gran Competencia de Sectas, ¿acaso una 'mujer ignorante' como yo no derribó a golpes esa tonada de guzheng ortodoxa tuya?


El hombre se puso rojo de rabia:


—¡Tú... hablas con la lengua demasiado suelta!


La mujer soltó una sonrisa fría:


—¡Tienes una hoja tapándote los ojos y no ves la verdad!


Nian Chaoxi, mirando desde un lado:


—......

—Figuras celestiales, estampa inmortal.


Nian Chaoxi guardó silencio.

¿Así que esta era la —estampa inmortal— en la mente de su tío?

Por un momento se sintió un tanto desorientada.

Y justo en este instante, viendo que ninguno de los dos lograba convencer al otro y tras no llegar a un acuerdo, con el fin de demostrar que su propio instrumento era el ortodoxo, pactaron un —duelo de música—.

Al escuchar esto, a Nian Chaoxi le volvió el ánimo de golpe.

Cuando diferentes cultivadores peleaban, sus estilos variaban enormemente: si se decía que cuando los cultivadores de la espada peleaban eran los más sedientos de sangre y quienes más hacían hervir el coraje de la gente, cuando los cultivadores de conjuros peleaban eran los más cambiantes e insondables, cuando los cultivadores del cuerpo peleaban eran los más contundentes y de estética violenta, entonces cuando los cultivadores de la música peleaban era, sin duda alguna, cuando lo hacían con más estilo y postura.

A las peleas de otros cultivadores se les podía llamar duelos de hechizos, pero a las de los cultivadores de la música se les llamaba duelos de música.

Nian Chaoxi había presenciado una vez un duelo de música entre cultivadores de este arte: dos personas sentadas frente a frente tocando sus instrumentos, donde entre las melodías insinuantes se ocultaba una intención asesina llena de encanto, hermoso a la vez que peligroso; con solo verlo una vez bastaba para dejar a cualquiera fascinado.

Sin embargo, los cultivadores de la música siempre habían sido de temperamento pacífico y raras veces se enfrascaban en disputas, por lo que no resultaba fácil presenciar una sola de sus peleas.

Nian Chaoxi originalmente venía a entregar la carta de visita, al verlos discutir tan agriamente pensó en si debía intervenir para detenerlos; pero en este momento prefirió no moverse en lo absoluto, incluso jaló un poco a Yan Weixing —quien andaba con la mente vagando en las nubes— para que se escondiera detrás de ella y esperara a ver el duelo de música.

La mujer sacó el xiao de jade y el hombre también se desmontó el largo guzheng.

Nian Chaoxi se emocionaba en silencio, aguardando un duelo de música hermoso y lleno de intención asesina.

La mujer alzó el xiao, el hombre alzó el guzheng, ambos lucían rostros solemnes y la atmósfera se volvió sumamente peligrosa, estando a punto de estallar una contienda mortal.

Y entonces...

Nian Chaoxi vio cómo los dos, con los rostros desencajados, levantaban sus instrumentos de música y se los estrellaban con violencia directamente en la cara del contrario, con una fuerza de lo más real, del tipo que si acertaba de lleno sin duda dejaría una hinchazón de tres días.

?? !!


Se quedó atónita mirando cómo los dos cultivadores de la música empuñaban sus preciados instrumentos para propinarse ataques físicos el uno al otro, con movimientos feroces y despiadados, apuntando todos hacia las partes más frágiles del rival; a todas luces se notaba la destreza de haber reñido a golpes de esa forma incontables veces, con una destreza en los movimientos que probablemente haría que muchos cultivadores del cuerpo se sintieran avergonzados.

Oigan, ¿acaso les pasa algo en la cabeza? ¿Ustedes dos son cultivadores de la música y pelean usando ataques físicos?

¿Acaso esto tiene algún sentido?

Vio con sus propios ojos cómo la mujer le propinaba un leñazo en la cara al hombre con el xiao de jade, mientras que él, usando la postura estándar de quien blande un mazo, levantó el guzheng antiguo y aprovechó la oportunidad para martillearle el hombro a ella.

Esa cultivadora ni se inmutó y de forma increíble lo aguantó, con una constitución física comparable a la de un cultivador del cuerpo de primer nivel.

Nian Chaoxi lo miraba cuestionándose la existencia.

Llegó a dudar de si se había equivocado de lugar y este sitio no era para nada la Secta Wuyin, sino el terreno de entrenamiento de un grupo de cultivadores del cuerpo con una fuerza descomunal; de lo contrario, ¿por qué los cultivadores de la música —quienes en su memoria eran todos delicados, frágiles y llenos de estilo hasta para pelear— lucían tan expertos en el combate cuerpo a cuerpo y en recibir palizas?

Nian Chaoxi guardó silencio.

Yan Weixing echó una mirada tras otra y, tras meditarlo brevemente, también se llamó al silencio.

Le preguntó a Nian Chaoxi:


—¿Segura que no nos equivocamos de lugar?


Excelente, al parecer no era la única que pensaba así.

Nian Chaoxi sintió un ligero alivio.

En ese preciso instante, dentro del denso bosque de bambú, los bambúes se apartaron repentinamente hacia ambos lados, despejando un camino.

De allí emergió un hombre de porte apuesto y distinguido.

Aquel hombre frunció el ceño al contemplar a la pareja enredada a golpes y soltó un grito atronador:


¡¿Aún no se detienen?! ¡Qué clase de conducta es esta!


Ambos se estremecieron de pies a cabeza, se detuvieron al instante y llamaron en voz baja:


Hermano mayor.......


Aquel hermano mayor ponía cara seria, preparándose para soltarles un par de regaños más, cuando de pronto su expresión se congeló y su mirada, rápida como un rayo, se dirigió hacia la posición de Nian Chaoxi y su compañero.


—¡¿Quién anda ahí?! ¡Salgan!


Los habían descubierto.

Nian Chaoxi soltó una risita avergonzada y salió de su escondite acompañada de Yan Weixing.

El hermano mayor los miró, con los ojos repletos de suspicacia.

La pareja de hombre y mujer que hace un instante peleaba de forma encarnizada también se puso a la defensiva por instinto.


—Estimados, ¿a qué se debe que estén espiando a nuestra secta?


¿A qué se debía? Por supuesto que a entregar una carta de visita.

En este momento era su tercer día tras salir del territorio de la tribu demoníaca. Dado que la Secta Wuyin era la más cercana a la tribu demoníaca y entre la gente que trajeron de vuelta había dos discípulos de la Secta Wuyin, la primera parada de Nian Chaoxi y los suyos fue justamente la Secta Wuyin.

Sin embargo, la gente que traían consigo no era para nada poca; si acudían en una comitiva grandiosa e imponente hacia la Secta Wuyin, Nian Chaoxi temía provocar malos entendidos innecesarios, por lo que le pidió a su tío y a los demás que acampararan a lo lejos primero, mientras ella y Yan Weixing iban a entregar la carta de visita, cumpliendo así con la debida cortesía.

Esos dos discípulos de la Secta Wuyin estaban gravemente heridos y a lo largo del camino el tío los cuidó minuciosamente con un artefacto mágico; Nian Chaoxi temía que sufrieran más estragos por el viaje, así que prefirió no dejarlos venir en esta primera instancia y solo trajo las cartas de su propia mano para ganarse la confianza de los demás, con la idea de que, una vez explicados los hechos con claridad, irían directamente acompañados por la gente de la Secta Wuyin a recogerlos.


—Así era como Nian Chaoxi lo había planeado desde un principio.


Lamentablemente, el primer paso fue un fiasco total.

Primero, apenas llegaron presenciaron a dos cultivadores de la música en un combate físico, tras quedarse con la boca abierta, fueron tomados por espías que rondaban la secta.

En verdad que esto era......

Nian Chaoxi tosió levemente y dijo:


—Nian Chaoxi, de la Ciudad Yuejian, viene especialmente a entregar una carta de visita.


No obstante, al pronunciar estas palabras, los rostros de las tres personas frente a ellos adoptaron una expresión idéntica de extrañeza.

Aquel hermano mayor fue el primero en fruncir el ceño y preguntar:


—¿Nian Chaoxi? ¿Eres la Pequeña Diosa de la Guerra que resucitó entre los muertos en la Ceremonia del Espíritu?


La cultivadora dudó con suspicacia:


—¿Pero cómo la Pequeña Diosa de la Guerra vendría a este rincón olvidado de Dios? ¿De verdad eres la Pequeña Diosa de la Guerra? ¡No te creo!


Por último, el hombre con traza de erudito concluyó con total firmeza:


—¡De seguro nos está engañando! Al ver que nuestro lugar es remoto y que carecemos de experiencia, aprovechando que no asistimos a la Ceremonia del Espíritu ni hemos visto a la Pequeña Diosa de la Guerra intenta embaucarnos, ¡qué abominable! Estamos tan pobres que casi comemos brotes de bambú, ¿y aún hay gente que viene a tomarse atribuciones a nuestra costa? Simplemente indignante....

—¡Hermano menor! ¡Mide tus palabras!


le recriminó severamente el hermano mayor.


—.......


Ella guardó silencio un momento y, de pronto, lo comprendió todo.

¿No querían saber nada de las disputas mundanas? ¡Acaso no era porque no tenían de dónde ganar dinero! Al no tener dinero, no podían comprar artefactos mágicos ni vestimentas ostentosas; y al no poseer bienes terrenales, ¿no era eso lo que les daba esa apariencia de —almas puras y figuras celestiales—?

¡Al no tener dinero para comprar terrenos, no les quedaba más opción que construir la secta en un lugar remoto! Un bosque de bambú proveía material gratis para edificar casas y el costo de la tierra era baratísimo, ¿acaso no era obvio por qué eligieron levantar la secta en medio del bambú?

¡Maldición! ¿Acaso la verdadera razón de su —desapego mundano—, —figuras celestiales— y —estampas inmortales— radicaba sencillamente en esto?

En este instante, la ilusión de Nian Chaoxi se desmoronó de forma bastante sutil.

Y sospechando que se le había escapado revelar la precaria situación financiera de la secta a causa de su hermano menor, aquel hermano mayor lucía considerablemente avergonzado, mirándose fijamente con Nian Chaoxi.

Insistió con un tono un tanto seco:


—No es que no queramos creerle, pero que la Pequeña Diosa de la Guerra venga a nuestra secta resulta demasiado estrambótico. ¿Cómo planea demostrar su identidad, Hada?


Muy bien, ahora le tocaba a Nian Chaoxi demostrar cómo es que ella era Nian Chaoxi.

Lo pensó un momento y preguntó de pronto:


—Hace seis años, ¿su honorable secta sufrió la desaparición de dos discípulos?


Apenas Nian Chaoxi terminó de hablar, la mirada del hermano mayor se volvió aguda en un instante, mientras que las expresiones de la pareja poco confiable también se tornaron serias. El hombre, de hecho, exclamó con severidad:


—¿Cómo lo sabes? ¿Conoces el paradero de mis dos hermanos menores? Ellos....

—¡Hermano menor!


lo frenó en seco el hermano mayor.

Acto seguido, miró a Nian Chaoxi y se inclinó de forma repentina con una profunda reverencia.

Con voz áspera dijo:


—Hada, si conoce el paradero de mis dos hermanos menores, le ruego que nos lo haga saber. La Secta Wuyin hará todo lo que esté a su alcance para saldar esta deuda con usted. Aunque ahora no puedo revelar la ubicación exacta, le pido que nos aclare cómo obtuvo esa información y... si están vivos o muertos.


Al pronunciar las palabras —vivos o muertos—, las expresiones de la pareja se llenaron de un repentino pesar.

Nian Chaoxi los contempló y dejó ir un suspiro.

En lugar de sacar la carta de invitación, extrajo primero las cartas de propia mano de esos dos discípulos de la Secta Wuyin.

Dijo de forma concisa y directa:


—Ambos están vivos. Aunque sus condiciones no son las mejores, al menos siguen con vida. Estas son las cartas que escribieron de su propio puño y letra. En este momento están descansando a cincuenta li de aquí, solo que no les resultaba conveniente subir a la montaña....


Las cartas en las manos de Nian Chaoxi fueron tomadas de inmediato; las manos del hermano mayor temblaban al abrir el sobre.

Sostuvo la carta y, tras un largo momento, dejó ir un largo suspiro de alivio.


—Con tal de que estén vivos, basta; con tal de que estén vivos.


Acto seguido, dijo sin dudarlo:


—¡Iremos a recogerlos!


Apenas terminó de decir esto, cayó en la cuenta de que Nian Chaoxi y su compañero aún seguían allí. Sabiendo que era una falta de cortesía, apresuró a añadir:


—Por cierto, ¿cómo podríamos dejar a dos benefactores de pie aquí? ¡Abran la secta! ¡Demos la bienvenida a los benefactores!


Nian Chaoxi sonrió:


—Traer a la gente es lo primero, no hay de qué preocuparse.


Sin embargo, a pesar de sus palabras, toda la Secta Wuyin se vio conmocionada al instante.

La Secta Wuyin no contaba con muchos miembros en absoluto; la desaparición de dos personas sin saber si estaban vivas o muertas había sido un golpe devastador, por lo que enterarse de que aún vivían causó un inmenso regocijo en toda la secta.

El propio Líder de la Secta expresó su agradecimiento en persona a Nian Chaoxi y, de inmediato, partió a toda prisa al mando de un grupo para recoger a los discípulos.

Nian Chaoxi permaneció en la secta, mientras que el hermano mayor que hace un momento estaba ansioso por recoger a sus hermanos menores se quedó para hacerles compañía.

Sin embargo, cualquiera podía notar que apenas podía mantenerse sentado, mirando hacia la entrada a cada instante, deseando con todas sus fuerzas ver a sus hermanos menores en el segundo siguiente.

Nian Chaoxi reflexionó un momento y finalmente sacó la carta de invitación.


—En realidad, hay un asunto más. Dentro de tres meses me gustaría invitarlos a todos a realizar un viaje a la Ciudad Yuejian. Esto se debe a que la gravedad del asunto es enorme; como partes afectadas, es razonable que conozcan toda la verdad y dictaminen el juicio sobre aquel que ayudó al villano en sus fechorías.


La muerte de la vil serpiente mítica y las confabulaciones de ciertos sectores del mundo del cultivo con la montaña Quya... ninguna de estas cosas era un asunto menor.

Los actos cometidos por Zong Shu debían, por derecho, ser juzgados por las propias víctimas.

Más aún cuando... si había un Zong Shu en el mundo del cultivo, nada garantizaba que no hubiera un segundo.

Nian Chaoxi no creía que las disputas por el Registro del Dios de la Guerra a lo largo de este último siglo, que se cobraron tantas vidas, hubieran sido provocadas por el impulso de una o dos personas.

Además, en cuanto a la energía vital vendida por la montaña Quya, dudaba mucho de que Zong Shu fuera el único comprador dentro de la tribu humana.

A todos ellos, caso por caso, Nian Chaoxi no pensaba dejar escapar a ninguno.

Por ello, tres meses después invitaría a todos a la Ciudad Yuejian; llegado el momento, bajo la luz clara del sol, se sabría quién era humano y quién un demonio disfrazado.

Nian Chaoxi no condenaría a nadie a la ligera, pero eso no significaba que estuviera dispuesta a quedarse de brazos cruzados viendo cómo esas alimañas seguían viviendo impunemente tras haber cometido semejantes atrocidades.

Desde la guerra entre los justos y los demonios, el mundo del cultivo ya necesitaba con urgencia una buena purga y renovación.

Y todo comenzaría a partir de este asunto.

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