WANGUSHENDI 2686







EMPERADOR DIVINO ETERNO 2686

¿Emperador de la Matanza del cielo y la Tierra?




Raws: 2671

Las Agujas Divinas Caza-Luz danza voluntariamente por todo el firmamento. Salvo por Santo Supremo Yeliu, cuya poderosa base de cultivo le permitió zafar del desastre, a los otros ocho Santos Supremos del Reino Paramount les perforaron sus Dominios Dao, recibiendo el impacto directo de las agujas divinas en sus cuerpos físicos.

Entre ellos, dos Santos Supremos del Reino Paramount recibieron decenas de agujazos; sus cuerpos físicos supremos quedaron echos trizas y murieron de manera miserable en el mismísimo acto.


—¿Cómo carajos las Agujas Divinas Caza-Luz pueden ser tan aterradoras? Es totalmente imposible defenderse de ellas.

—Tienen marcas divinas grabadas en el cuerpo de la aguja y fueron templadas con el poder de la luz. Su capacidad de penetración y su poder destructivo son recontraguapos, capaces de erosionar el cuerpo físico de un Santo Supremo del Reino Paramount.

...


Los otros seis Santos Supremos del Reino Paramount recibieron varios agujazos, dejándoles un agujero sangriento tras otro por todo el cuerpo.

Más que un simple pinchazo de aguja, parecía que los hubieran atravesado con lanzas de lado a lado.


—¡Vengan de nuevo! ¡A exterminarlos a todos!


Zhang Ruochen soltó un rugido a todo pulmón, manipulando con su poder mental las tres mil Agujas Divinas Caza-Luz para lanzarse al abordaje otra vez contra los seis Santos Supremos del Reino Paramount que quedaban con vida.

Entre la gente de la facción del Campo Celestial abundaban los cráneos estrategas y de mente brillante; Zhang Ruochen sospechaba que más de uno ya estaba sacando su cuenta y adivinando su verdadera identidad. Por eso mismo, tenía que aparentar un carácter y un modo de actuar radicalmente opuestos a los suyos, a fin de adormecer e idiotizar a sus rivales.

Cuatro potencias habían caído abatidas de manera consecutiva a manos de Shu Qianchi. En sus días de gloria, cada uno de ellos era un absoluto soberano en su territorio, venerado por multitudes y con miles de discípulos regados por todo el mundo.

Los seis Santos Supremos del Reino Paramount que aún seguían con vida estaban aterrorizados hasta los tuétanos; veían a Shu Qianchi como si fuera un demonio despiadado y encarnizado, por lo que cada quien usó sus técnicas de escape para salir volando y despavoridos del lugar.

Santo Supremo Yeliu bien tenía bien merecido su puesto en la Lista de Extinción del Mundo Mortal; lejos de entrar en pánico ante el peligro, reaccionó al toque, recuperando el Árbol de Tesoros Quetian para dar un zarpazo brutal. Con puro poder supremo mandó a volar a más de mil Agujas Divinas Caza-Luz, dejándolas desperdigadas por todo el suelo.

A Santo Supremo Yeliu le sangraba el corazón por dentro y sus ojos rezumaban un odio infinito.

Estando a su cargo, ¿cómo carajos había permitido que el Palacio Divino Mar de Sangre y Cielo Oculto sufriera semejante masacre? ¿Con qué cara le iba a dar explicaciones a los dioses?

Si no ejecutaba a Shu Qianchi con sus propias manos, en cuanto regresara al Palacio Divino le caería un castigo brutal.

Las Agujas Divinas Caza-Luz sobrantes fueron frenadas en seco por el Dominio Dao desplegado por Hada Guna, quien acababa de irrumpir en la escena.

Su Dominio Dao, condensado a partir de veintiséis billones de reglas del Camino Santo, albergaba plumas de un blanco impoluto flotando en su interior. En un parpadeo, el dominio se expandió velozmente hasta envolver a Zhang Ruochen en sus redes.

Hada Guna permanecía erguida en el centro del Dominio Dao. Sus doce alas lucían deslumbrantes y de curvas delicadas, pero a lo largo de ellas fluían doce tipos de fuerzas destructivas.

El halo que flotaba sobre su cabeza era un tesoro secreto milenario que proyectaba una capa protectora de luz, tenue como una gasa o neblina.

Las plumas blancas que flotaban en el Dominio Dao, afiladas como sables santos, volaban alrededor de Zhang Ruochen cortando el aire por los cuatro costados.




¡Chirr!




La manga izquierda de Zhang Ruochen fue rasgada por una pluma blanca que pasó volando a velocidad vertiginosa, abriéndole un corte. Sin embargo, la pluma blanca no logró penetrar el cuerpo físico de Zhang Ruochen; apenas si dejó una marca blanquecina sobre su piel.

Perteneciendo de igual modo a la cúspide del nivel semidiós, el nivel de cultivo de Hada Guna le sacaba una ventaja abismal a gente como Xiang Chunan o Feng Yan.

Zhang Ruochen supo en el acto que finalmente había hecho su aparición un rival de peso pesado, por lo que se puso en guardia por dentro; aun así, mantuvo su actuación petulante y sobradora, diciendo:


—Vaya, Hada Guna sí que es una beldad capaz de derribar reinos y ciudades, hermosa como una mismísima diosa. Al igual que la Gran Maestra de Palacio Shen Xi, da un gusto enorme contemplarla. ¿Por qué no te vienes conmigo a hacer hora y pasar el rato en el Jardín Qingli?


Hada Guna no tenía apuro por atacar; estaba haciendo hora esperando a que llegaran las potencias de los distintos flancos. Con una voz dulce y melodiosa, soltó:


—Shu Qianchi no es tu nombre verdadero, ¿no?


A Zhang Ruochen se le apretó el pecho e hizo un gesto amargo por dentro, presintiendo que la cosa se ponía fea.

Si los cultivadores de la facción del Campo Celestial ya habían sacado su cuenta de que él era Zhang Ruochen, la artillería pesada que desplegarían jamás se limitaría a la pequeñez que tenía enfrente.

A fin de cuentas, la riña entre Zhang Ruochen y la facción del Campo Celestial era una brecha sangrienta tan profunda como el océano.


—Dime, ¿guardas una relación harto estrecha con aquel gran traidor de nivel Yuanhui de hace mil años?


los labios rojos de Hada Guna resplandecían como cristales, mientras su melena ondeaba al viento con un aire majestuoso e impoluto.

A pesar de llevar puesta la máscara dibujada por Ancestro Confucio que ocultaba su verdadero rostro, a Zhang Ruochen le comenzaron a sudar las palmas de las manos, sintiendo cómo un presentimiento nefasto le calaba cada vez más profundo.

Se puso a cavilar en silencio: si él fuera un cultivador de la facción del Campo Celestial y se enterara de que Zhang Ruochen había pisado las Islas del Mundo Mortal, ¿qué clase de emboscada siniestra o trampa mortal le pondría encima?

Mientras más le daba vueltas al asunto, más se le iba el corazón al fondo del abismo.


—¿Así que tú eres esa ave fénix que acompaña a Zhang Ruochen, la que se autodagregaba el título del Emperador Asesino del Cielo y la Tierra? Me imagino que no me equivoco, ¿verdad?


Hada Guna clavó la mirada en Zhang Ruochen, atenta a cada mínimo cambio en sus gestos.


—¡Exacto, el mismísimo Emperador en persona!

—¡A pelear! Hoy que este Emperador está de vuelta, voy a pisotear a toda la facción del Campo Celestial para hacer temblar el universo entero.


Zhang Ruochen dejó escapar un suspiro de alivio por dentro. Alzó la Rueda Luna Vajra y se arrojó al abordaje con ímpetu; de su cuerpo brotaron llamas abrasadoras y cada rincón del suelo donde afianzaba las pisadas comenzaba a arder, transformándose en lava incandescente.

Sin embargo, no se trataba del Fuego Divino de Exterminio Puro, sino de un fuego divino inmortal en el que lo había transformado.

Al ver que Shu Qianchi finalmente dejaba de ocultar su verdadera identidad, una amplia sonrisa se dibujó en la mirada de Hada Guna. Movió apenas dos de sus dedos de jade y, en un radio de diez metros a la redonda, el entorno se convirtió en un dominio absoluto de reglas de luz.


—Danza del Destello de Luz.


Apenas Zhang Ruochen se le aproximó, ella se deslizó a un lado ejecutando un movimiento semejante a un baile fluido; su velocidad era tan vertiginosa que casi no guardaba diferencia con un Movimiento Espacial.

En la mano de Hada Guna apareció una fina espada de jade, la cual asestó desde el aire apuntando directo al centro de la espalda de Zhang Ruochen.




¡Swish!




Zhang Ruochen recurrió a un Movimiento Espacial para zafar del impacto y apartarse.

Emperador Asesino del Cielo y la Tierra también dominaba los Daos del Espacio y del Tiempo; la única salvedad era que no contaba con el título de Controlador del Tiempo y el Espacio.

Hada Guna había cultivado el Dao Luz Fluida, por lo que su velocidad era veloz como un relámpago. En cuestión de un solo respiro, ya había intercambiado decenas de estocadas con Zhang Ruochen. En el interior del Dominio Dao se proyectaron decenas de figuras de Hada Guna y otras tantas de Zhang Ruochen, entrecruzándose en un desorden caótico donde cada ataque llevaba la firme intención de matar.

Dentro del torreón de linternas, una potencia de la facción del Campo Celestial comentó:


—Conque de verdad se trataba del Emperador Asesino del Cielo y la Tierra. Cuentan los rumores que esa ave fénix guarda un vínculo profundísimo con Tai Shang del Campo Kunlun; todo indica que fue el propio Tai Shang quien le cubrió los rastros del destino celestial. 

—Está clarísimo: el Emperador Asesino del Cielo y la Tierra no es otra cosa que una carta bajo la manga del Campo Kunlun.

—Qué nivel de fuerza tan brava... Que esa ave fénix pueda pelear de tú a tú contra Guna sin ceder terreno ya es decir bastante. Y eso que todavía no ha sacado a relucir su propio Dominio Dao, sin contar que la cantidad de sus reglas del Camino Santo sigue siendo un misterio. Cabe preguntarse hasta qué punto llega su verdadera capacidad de combate.

...


Era evidente que el factor de amenaza del Emperador Asesino del Cielo y la Tierra no infundía el mismo terror que Zhang Ruochen, lo que devolvió la tranquilidad y el buen ánimo a los cultivadores de la facción del Campo Celestial.












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Mientras tanto, en el Jardín Qingli:

Ao Xukong puso una cara de haberlo entendido todo y soltó:


—Ya decía yo... Si el hermano Shu no tenía ni la pinta ni el modo de un cultivador del Dao Confucio. Resultó ser esa ave fénix que andaba pegada a Zhang Ruochen hace mil años.


Un Santo Supremo del Campo Dragón Celestial intervino:


—Si Emperador Asesino del Cielo y la Tierra ha vuelto a hacer su aparición mil años después, ¿acaso habrá posibilidades de que Zhang Ruochen siga con vida?


Ao Xukong negó con la cabeza y respondió:


—Imposible. Hace mil años, el mismísimo Palacio Divino del Destino hizo el cálculo de la vida y la muerte de Zhang Ruochen, su rastro desapareció por completo entre el cielo y la tierra. Si siguiera con vida, este periodo histórico tendría que estar dominado por él. ¡Una pena enorme!


Mil años atrás, Ao Xukong había tenido trato con Zhang Ruochen y hasta el día de hoy no podía borrar de su memoria aquel porte inigualable.

Hada Linglong clavaba la mirada en el campo de batalla donde luchaban Zhang Ruochen y Hada Guna, murmurando para sus adentros:


—No me imaginaba que el cultivo de Guna hubiera alcanzado semejante altura. Entre las nueve mujeres del Lienzo de las Nueve Hadas Bellezas, ¡su talento innato solo debe estar un escalón por debajo del de Ji Fanxin!

—No te confíes, que te estás olvidando de la que está en el Campo Buda Celestial Occidental.


Hada Linglong frunció el ceño con profunda preocupación y dijo:


—Me he quedado muy atrás. Si logro salir bien librada de esta noche fatídica, tendré que ponerme las pilas y esforzarme mucho más en el futuro. ¡Mal asunto! ¡Se le vino la noche a Señor Shu!


Los Santos Supremos del Reino Paramount del Clan Elfo, del Palacio del Orden, del Palacio Divino Mar de Sangre y Cielo Oculto, del Palacio Divino Emperador Bestia y del Campo Ruya se congregaron en las afueras del Dominio Dao de Hada Guna, impulsando cuatro armas santas supremas hasta su límite absoluto.

Aprovechando la jugada, Hada Guna desató una velocidad vertiginosa para replegarse y escapar del centro, apelando a una maraña de reglas del Camino Santo para sellar por completo el espacio dentro de su Dominio Dao.

Las cuatro armas santas supremas arremetieron directamente contra el interior del Dominio Dao.

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1 Comentarios

Luis Mogollon ha dicho que…
Ya han caído varias facetas... Por suerte aún no descubren la verdad.. 😅