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| Martes, 05 de Marzo del 2024 |
Seré la madre del guerrero SS1-4
SS1: El amor surge a través de la crianza de los hijos (4)
Traducción Coreano al Español: Asure
Sydrion entró en pánico.
Era algo poco frecuente en su temperamento, por lo demás imperturbable, pero era claramente el desconcierto lo que lo controlaba en ese momento.
"¿Señorita Liliana? ¿Cómo ha llegado hasta aquÃ? ......."
El portal brilló y Liliana Sorte apareció frente a él. Liliana se sorprendió igualmente al ver a Sydrion.
Pero los dos no llegaron a saludarse enseguida, ya que Diane y Diana, que acababan de despertarse, gritaron al unÃsono.
Las gemelas lloraban porque tenÃan hambre. Liliana y Sydrion corrieron rápidamente a la cocina y, con el estómago lleno de papilla, los gemelos volvieron a quedarse profundamente dormidos.
"......."
Y entonces se desencadenó la situación actual.
Sydrion observaba a Liliana sin decir palabra en el dormitorio de los gemelos, espacioso pero escasamente amueblado, sin apartar su mirada de la de él mientras vigilaba a los gemelos dormidos.
"......Los dos están dormidos y no creo que se despierten hasta dentro de un rato"
"Señorita Liliana"
"¿SÃ?"
Sus miradas se cruzaron por fin, por primera vez desde su encuentro en el patronato. Sydrion ofreció un saludo tardÃo.
"Ha pasado mucho tiempo"
"......SÃ, ha pasado mucho tiempo"
"Sé que es repentino, pero estar aquà de repente me recuerda la vez que fui rechazado por la señorita Liliana"
La expresión de Liliana se volvió sutil. Pronto las palabras fluyeron de su boca en tono burlón.
"Tal vez deberÃas ser un poco más clara en tu redacción, 'rechazó una oferta para unirse'"
"¿No es lo mismo?"
"......Bueno, vale"
Liliana sacudió la cabeza como si quisiera explicarse.
"¿Y no fue una oferta que hiciste esperando ser rechazada de todos modos?"
"SÃ"
Sydrion admitió mansamente.
'En aquel entonces'
Se referÃa al tiempo que Liliana habÃa pasado en la Torre Negra el otro dÃa. El propósito de su visita a la Torre era ayudar a Rebecca en su investigación sobre el polvo de gemas que le habÃa conseguido, pero con el paso del tiempo, las habilidades de Liliana brillaron en otra parte.
Administración.
No es exagerado decir que Liliana revisó todo el sistema administrativo de la Torre Negra y, gracias a ella, toda la Torre se volvió más eficiente que nunca.
Todos los magos de la Torre Negra alabaron sus habilidades, Sydrion tomó la iniciativa.
"¿No te quedarás en la Torre como jefa administrativa?"
Ella inmediatamente lo rechazó.
Sydrion no estaba decepcionado. Ya habÃa supuesto que Liliana adelantarÃa a su rival Edward para convertirse en el próximo jefe de casa.
HabÃa hecho la oferta con la esperanza de que no funcionara y no funcionó.
Liliana levantó los brazos, incrédula.
"¿Y qué vas a hacer con esa cosa otra vez?"
"Ah, sÃ"
"......?"
"No lo sé, yo tampoco. Quizá me alegro de que ya no esté"
Sydrion miró a Liliana.
Recordó la vez que se habÃa topado con Liliana en casa del duque. Estaba tan nervioso que ni siquiera se habÃa movido. Permaneció congelado en su lugar hasta que Diane y Diana se despertaron y estuvieron a punto de llorar.
¿Por qué habÃa hecho eso?
¿Era porque acababa de recordar algo del pasado que habÃa hecho tan vÃvida a Liliana? ¿se habÃa aparecido realmente delante de mÃ? Pero, ¿realmente era yo el tipo de persona que se pondrÃa tan fea y agitada sólo por ese motivo?
Lo pensé, pero no lo sabÃa. A Sydrion no se le ocurrÃa una respuesta, eso le confundÃa interiormente. Tal vez por eso escupió las palabras al salir de su boca.
"¿Vino la señorita Liliana porque le pidieron que cuidara a los niños?"
Sydrion cambió de tema. Liliana asintió.
"¿Y usted, Señor Sidrion?"
"SÃ"
Algo en esa respuesta la molestó, Sydrion, que pronto descubrió el origen de la molestia, se ofreció.
"Puedes llamarme Sydrion"
"No"
"¿Qué?"
"No"
Las doradas pupilas de Sydrion se agitaron; no habÃa esperado una negativa tan firme.
"Pero....... ¿No era asà como me llamabas antes?"
Sydrion buscó en su memoria. Especialmente durante su estancia en la Torre Negra, Liliana lo habÃa llamado siempre simplemente 'Sydrion'
"Asà era entonces"
"¿Cuál es la diferencia entre entonces y ahora?"
"Por algo que sentà al salir de la Torre"
"......?"
"Necesito mantener mi distancia. Necesito mantener la distancia o tendré problemas"
"Cuando dices distanciarte de ......, ¿te refieres a mÃ?"
"SÃ"
"¿Por qué?"
"Ya te dije que me meterÃa en problemas"
"¿Y qué quieres decir con eso?"
preguntó Sydrion con insistencia, porque no lo entendÃa, pero Liliana no abordó su pregunta. En su lugar, hizo que el tema fuera irrelevante.
"Es mi corazón, lo llames asà o no, en realidad no importa, ¿verdad?"
"...... esto"
Sydrion dudó.
Ella tenÃa razón. Para empezar, nunca me habÃa importado mucho cómo me llamaba la gente. El único que le molestaba era el Señor de la Torre Negra que Yelena le habÃa dado.
Señor Sydrion o simplemente Sydrion, da igual, pero no sé por qué me obsesiona tanto.
Cuando Sydrion se calló, Liliana sonrió. Era la sonrisa de un vencedor que habÃa ganado una discusión.
Pero entonces Sydrion murmuró algo en voz baja que golpeó a Liliana en la nuca.
"CreÃa que solÃas llamarme Siri, Ãntimamente"
"¡Pero qué, Cof cof!"
Liliana tosió con fuerza. Sydrion la miró sorprendido.
"¿Estás bien?"
"¡Estoy bien, me ahogué, cof cof!"
“¿Tienes problemas para respirar?”
El sutil cambio en la expresión de Sydrion hizo que a Liliana se le revolviera el estómago.
No, para quién era esto.
"Esto no habrÃa pasado si no hubieras sacado a relucir el pasado, cof cof"
"¿El pasado?"
"¡Me refiero a ...... Siri!"
"Ah"
Sydrion sonrió satisfecho. ParecÃa divertido al ver a Liliana avergonzada.
"Vaya, lo dije porque era un recuerdo: 'Siri, ven aquÃ'. Era una llamada tan cariñosa"
"¡Ack!"
gritó Liliana y luego se tapó la boca, con los ojos en blanco para ver a los gemelos durmiendo en su cuna.
Por suerte, ninguno de los dos daba señales de despertarse. Respirando aliviada y calmando los nervios, Liliana lanzó una mirada a Sydrion.
"CreÃa que tenÃamos que olvidarnos de esto"
Su voz era áspera, pero habÃa una clara nota de resentimiento en ella.
Bebió más de lo que debÃa y se comportó mal delante del primer cliente que vio aquel dÃa. Era un pasado oscuro que Liliana hubiera preferido borrar de su memoria.
"¿Fue asÃ?"
No creo que este sea el caso.
"Asà fue"
"No recuerdo mucho"
"¿Tan mala es tu memoria?"
"Me corrijo. Intenté olvidar, pero tengo muy buena memoria"
Liliana abrió la boca con incredulidad, luego la volvió a cerrar.
"No sabÃa que fueras tan infantil"
"Siento revelar ahora mi verdadera cara"
No perdió ni una sola palabra.
Por supuesto, Liliana tampoco estaba dispuesta a echarse atrás, intentaba averiguar qué decirle a esa insignificante persona que tenÃa delante.
"Woof......."
Diane emitió un pequeño sonido de dolor mientras daba vueltas en la cama. Liliana se levantó de un salto. Se acercó a la cama de Diane y cogió el pequeño cuerpo en brazos.
"Buena chico, Anne. La tÃa está aquÃ"
"Uhhh......."
"Bien"
Diane, que quizá no estaba del todo despierto, se quedó quieto en brazos de Liliana. Sydrion miró a Liliana con curiosidad, sin sorprenderse de que hubiera calmado a la niña.
"¿Haces distinción entre los niños?"
La llamó Ana. SentÃa curiosidad.
"Claro que los diferencio"
"Son gemelos"
A los ojos de Sydrion, Diana y Diane parecÃan idénticas, como si fueran clones el uno del otra. Liliana rió suavemente y explicó.
"Son diferentes si los miras de cerca"
"¿Cómo?"
"Ven aquÃ"
Sin dejar de acunar a Diane en sus brazos, Liliana señaló a Sydrion, que obedientemente se colocó a su lado.
"Acércate"
"Esto ......."
"Ahora, ¿ves? El párpado izquierdo aquÃ. Anne tiene un poco más de color en este párpado que Dana"
"......."
"Hay otros rasgos, también. Si te fijas en los labios aquÃ......."
Liliana levantó la vista por el rabillo del ojo mientras yo seguÃa explicando, sus ojos se clavaron en los de Sydrion.
"......¿Por qué me miras a mÃ? Estaba describiendo la cara de Anna, no la mÃa"
"¿Te gustan los niños?"
"¿Qué?"
"......No, perdona. Sólo pensé que parecÃas cómodo sosteniendo a un niño"
Sydrion dio medio paso atrás, reconociendo la groserÃa. Liliana lo miró con curiosidad y luego abrió la boca.
"¿Te sorprende?"
"¿Inesperado?"
"A menudo me dicen lo que parezco a los demás"
"......."
"La mayorÃa dice que no tengo corazón, que sólo me importa el éxito, que mi ambición es lo primero, que soy una ocurrencia tardÃa cuando se trata de formar una familia y tener hijos"
"¿Y en la vida real?"
"Exactamente"
Liliana bajó los ojos mientras tumbaba a Diane suavemente en la cama.
"Me preguntaste si me gustaban los niños, no me gustan"
"......."
"Son criaturitas, instintivamente me parecen monos, pero nada más"
"Dicho esto, parece que ahora los niños te parecen adorables"
"Son adorables, por supuesto. No son sólo niños, son la felicidad de mi hermana"
Liliana levantó la vista, con la mirada fija en el rostro de Sydrion.
"Lo más importante para mà es suceder a mi padre como Condesa, ser un buen hombre y gobernar mi casa"
"......."
"El matrimonio y los hijos no son importantes para mÃ, si la situación lo requiere, puede que nunca tenga una familia propia, sólo un heredero"
El pelo rubio brillante de Sydrion, sus ojos dorados, el alto puente de su nariz y sus labios carnosos aparecieron uno a uno a la vista de Liliana.
"...... Me temo que eso es un problema"
Sydrion frunció el ceño y volvió a fruncirlo. Esa palabra 'problema'. Cada vez que la oÃa, no terminaba de entender lo que significaba y, por eso, la frustración le llenaba el pecho.
"Señorita Liliana. La palabra 'problema', ¿puede explicarla con más detalle .......?"
Levantó la vista.
Justo entonces, el catre en el que yacÃa Diane se inclinó de repente.
"¡Anne!"
La mano de Liliana salió volando para agarrar el catre, sorprendida, Sydrion utilizó rápidamente su magia para rescatar a Diane antes de que el catre se volcara por completo.
"¿Por qué es esto.......?"
La causa no tardó en revelarse. Diane estaba sentado en la cama, con una sonrisa de oreja a oreja.
"¡Ay!"
"Dios mÃo, Diane, ¿Cuándo te has despertado? no, ¿Cuándo te has vuelto a levantar de la cama? ¡...... no!"
Diane empezó a pasearse por el dormitorio, pero Liliana se lanzó delante de ella para bloquearle la salida por la puerta ligeramente entreabierta del dormitorio, en ese momento, Diane, que estaba siendo sujetada por Sydrion, le dio un puñetazo en la cara.
"¡Puaj!"
"¡Diane!"
Mientras Sydrion se tambaleaba por el golpe desprevenido, Diane, libre de su abrazo, se escabulló por la puerta del dormitorio.
“¿Qué clase de puño de bebé es este ……?”
"No es el momento para esto, ¡vamos a buscar a Diane!"
Liliana abrió de par en par la puerta del dormitorio y salió corriendo. Sydrion, frotándose la cara palpitante, no tardó en seguirla.
La paternidad bélica habÃa comenzado.
"¿Estás bien?"
De ninguna manera.
Sydrion cerró la boca, incapaz de responder.
Dos dÃas en la guerra de los padres. Sydrion habÃa sido molido a palos por Diana y Diane.
No habÃa piedad a manos de los bebés. Los gemelos, evidentemente molestos por las restricciones que Sydrion imponÃa a su comportamiento, le daban puñetazos en la cara, le tiraban del pelo y le mordÃan las manos, todo ello letal, excepto lo de morderle las manos, que lo hacÃan con sólo dos de sus dientes.
'¿Esto es crianza?'
Algo iba mal. Aunque nunca habÃa cuidado a un bebé, sabÃa que aquello no era normal.
Sydrion se dio cuenta a posteriori.
"...... No sé por qué me han confiado a su hijo..."
"No lo sabÃa"
Liliana rió torpemente.
TenÃa una vaga idea del tipo de problemas en que se habÃan metido Diane y Diana, a qué escala.
Por eso se sorprendió cuando recibió la primera noticia de Yelena, pidiéndole que se ocupara solo de los gemelos, si no de una, sà de la otra. Le entró pánico, pero supuso que Yelena tendrÃa algo bajo la manga, luego estaba Sydrion.
"Pero tus problemas terminarán pronto, pues Yelena y el Duque regresarán hoy"
El Duque y la Duquesa se fueron, prometiendo pasar sólo dos noches en el castillo de Aiden y luego regresar. Hoy era el dÃa en que debÃan regresar.
"......SÃ"
Respondió Sydrion con un gruñido algo renuente. DeberÃa estar contento de librarse por fin de la violencia despiadada y discriminatoria -dejar de meterse con los demás y pegarles- de los gemelos.
Por alguna razón, sentÃa algo agridulce. DeberÃa estar feliz de verlos de vuelta, pero no lo estaba.
Les han pegado demasiado.
¿Me habÃa acostumbrado a que me pegaran en sólo dos dÃas? ¿Hasta el punto de que los dÃas en que ya no lo golpeaban se sentÃan vacÃos?
"......."
Sydrion movió las cejas. Esa era una mala suposición.
"Eh, espera"
Fue entonces cuando Liliana se dio cuenta de algo y acortó la distancia que la separaba de Sydrion.
"Discúlpame un momento"
La mano de Liliana apartó el flequillo de Sydrion de su frente.
Por reflejo, Sydrion contuvo la respiración. No sabÃa por qué, sólo lo que su cuerpo le decÃa que hiciera.
"Estás herido......."
murmuró Liliana en tono lastimero.
"¿Estoy herido?"
"Tienes un corte en carne viva encima de la ceja izquierda, ¿no te duele?"
"Ni siquiera me habÃa dado cuenta de que me dolÃa"
Sydrion respondió con sinceridad. E incluso ahora que lo sabÃa, seguÃa sin dolerle mucho. En cambio, le dolÃa más en el pómulo derecho, donde Diane le habÃa dado un puñetazo hacÃa sólo una hora. Menos mal que no era un feo moratón. Estaba realmente aliviado.
"Lo siento, deberÃa habérselo dicho a la criada, o al menos haber limado yo misma las uñas de Anne y Dana"
"¿Por qué se disculpa la señorita Liliana, no es culpa suya"
"Bueno....... ¿Por la culpa que le produce estar en una situación irracional en la que los dos están cuidando a unos niños y uno de las dos está recibiendo golpes y moretones?"
Asà es.
Hay algo injusto en el daño que se está haciendo ahora mismo. Pero eso no significaba que quisiera que los gemelos se portaran mal con Liliana. Al contrario, si eso hubiera ocurrido, Sydrion se habrÃa ofrecido a cuidar de los niños él solo.
Sydrion pasó distraÃdamente la punta de los dedos por la frente de Liliana y luego bajó la mano.
"Parece que los niños se llevan muy bien con usted, señorita Liliana"
"Les caigo bien, aunque supongo que es porque soy la hermana de Yelena"
"PodrÃa ser que les gustara la propia Srta. Liliana"
"¿Tú crees?"
Liliana rió ligeramente. La sonrisa llamó la atención de Sydrion. El rostro sonriente de la otra mujer volvió a su memoria.
Un trozo del pasado extrañamente vÃvido. Las emociones desconocidas de aquel dÃa inundaron a Sydrion en aquel momento.
Su boca se abrió impulsivamente.
"¿No puedes venir conmigo?"
"¿Eh?"
Sydrion llegó un paso demasiado tarde, mientras aún se tambaleaba por las palabras que se le habÃan escapado de la boca, Liliana se lo tomó con calma.
"Ah, por cierto, ¿estás haciendo otra vez esa oferta de reclutamiento?"
"......Ah, sÃ. SÃ, eso es"
"Pues por muchas veces que me lo pidas, no lo vas a conseguir, sabes por qué, ¿verdad?"
Lo sé. Lo sé. Demasiado bien.
Sydrion dijo algo para tapar la confusión que le invadÃa.
"Si tan difÃcil te resulta ser miembro de la Torre, ¿Qué tal si la visitas regularmente y ayudas?"
"¿Como conde? NecesitarÃa dos cuerpos, y la distancia"
"¿Y si te recojo yo mismo cada vez que visite la torre.......?"
"¿Tanto codicias mis habilidades?"
¿Habilidades? ¿Lo son? No, claro que lo son, porque no hay otra palabra para describirlas.
Sydrion asintió.
"SÃ"
"Bueno, está bien que me desees tanto, pero....... ya te he dicho antes que lo más importante para mà es mantener vivo el apellido"
"......."
"Encuentra a otra persona que dirija la Torre. La última vez que lo comprobé, la Torre no está completamente desprovista de talento"
"......La señorita Liliana tiene razón"
No habÃa problemas con la administración de la Torre Negra en este momento. HabÃa funcionado bien desde que Liliana se habÃa hecho cargo de ella. En parte se debÃa al hecho de que algunas de las personas que habÃan sido entrenadas por ella en su momento servÃan ahora como excelentes administrativos.
"Fui avaricioso. Lo siento"
"No tienes que disculparte"
Liliana le devolvió la sonrisa. Me alegraba que alguien tuviera tan buena opinión de mis habilidades.
"Vamos, traeré un ungüento para la herida"
"Si es por mÃ, está bien"
"Es para aliviar mi culpa, asà que no digas que no"
Con eso, Liliana se marchó.
Sydrion se quedó con los gemelos, que dormÃan la siesta profundamente a un lado del soleado toldo.
"......."
Sydrion levantó la mano y le acarició la cara. SeguÃa confuso, sin saber qué demonios estaba sintiendo ahora.
Su mirada se deslizó entre los dedos hacia los gemelos dormidos. Ojalá esos bebés se despertaran y me golpearan hasta dejarme sin sentido. Por desgracia, eso no ocurrió hasta que Liliana regresó con el ungüento.
Y esa noche.
Recibió un mensaje urgente de Yelena diciendo que hoy no podrÃa regresar al ducado.
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