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La esposa del casero: Pasión ardiente 06

El alojamiento de la estudiante y la rendición al compartir la cama


Traducción: Asure


9:15 p.m.

Shen Yuzhi estaba leyendo cuando un ligero toque en la puerta resonó desde el exterior.


—Sra. Casera... ¿ya se durmió?


Era la voz de Lin Xiaoman, la estudiante universitaria que vivía en el quinto piso; 19 años, estudiante de literatura china, siempre con una cola de caballo y lentes de armazón redondo, luciendo tan inofensiva como un pequeño conejo blanco.

Shen Yuzhi dejó el libro y caminó hacia la puerta. Llevaba puesto un camisón de tirantes de seda—color rojo oscuro, que realzaba su piel blanca como la nieve, con un escote bastante pronunciado que dejaba al descubierto casi la mitad de sus senos. No llevaba sujetador ni ropa interior.

Tras lo sucedido en los últimos días, descubrió que esa sensación de peligro por el —riesgo constante de quedar expuesta—... no le desagradaba. Es más, hasta la anhelaba un poco.


—¿Qué ocurre?


preguntó abriendo la puerta.

Lin Xiaoman estaba de pie en el umbral con los ojos enrojecidos, vistiendo aún el vestido del día y sosteniendo una almohada entre los brazos.


—Mi habitación... el techo tiene una fuga de agua... la cama se mojó toda... ¿Podría... podría quedarme a dormir aquí una noche?


Su voz tenía un tono entrecortado por el llanto, semejante al de un pequeño animal empapado por la lluvia.

A Shen Yuzhi se le ablandó el corazón. Se hizo a un lado abriéndole paso.


—Entra, aquí tengo un sofá........

—Muchas gracias.........


Lin Xiaoman entró en la habitación, pero su mirada se posó de manera involuntaria en el pecho de Shen Yuzhi: el escote insinuándose bajo la luz, junto con esos dos relieves ligeramente erguidos por la falta de tela que los cubriera.

El rostro se le encendió por completo.


—El sofá es un poco pequeño.........


dijo Shen Yuzhi, viendo cómo Lin Xiaoman se sentaba en la orilla del sofá abrazando su almohada, luciendo una postura verdaderamente lástima.


—¿Y si... tú duermes en la cama y yo en el sofá?

—¡No, no hace falta!


Lin Xiaoman negó con la cabeza apresuradamente.


—¿Cómo voy a dejar que la Sra. Casera duerma en el sofá...? Yo me quedo en el sofá....

—Eso jamás.........


Shen Yuzhi frunció el ceño y tomó una decisión que a ella misma la sorprendió.


—Durmamos juntas en la cama, es lo suficientemente grande.


El corazón de Lin Xiaoman dio un vuelco.

Observó a Shen Yuzhi caminar hacia la cama y quitarse la prenda ligera que llevaba sobre el camisón, dejando al descubierto esa bata de tirantes de seda rojo oscuro. Bajo la luz, la prenda resultaba casi semitransparente, dejando entrever los contornos de su figura: la firme punta de sus senos, su cintura esbelta y, en la parte inferior, la sombra rizada y dispersa de su vello púbico.


—Tú... ¿no te vas a cambiar de ropa?


preguntó Lin Xiaoman tartamudeando.


—Duermo así.


respondió Shen Yuzhi con voz tranquila.


—¿Y tú? ¿Quieres cambiarte de pijama?

—Yo... no traje....

—Entonces usa el mío.


Shen Yuzhi buscó en el armario un camisón de algodón rosa claro y se lo entregó.


—Ve al baño a cambiarte, date prisa, hay que dormir temprano porque mañana hay que resolver lo de la fuga de tu cuarto.


Lin Xiaoman tomó el camisón; al rozar los dedos de Shen Yuzhi, sintió un estremecimiento en todo el cuerpo. Salió corriendo al baño como si huyera, cerró la puerta y contempló en el espejo su rostro completamente sonrojado.

Ese pijama tenía su aroma. Una fragancia sutil, madura y femenina.

Se quitó la ropa y se puso el pijama. La tela se adhirió a su piel como si la estuviera abrazando. Inhaló profundo, abrió la puerta y caminó hacia la cama.

Shen Yuzhi ya se había recostado de lado, dándole la espalda, con uno de los tirantes deslizado por el hombro, dejando al descubierto una amplia franja de su piel blanca y ese profundo escote.

Lin Xiaoman subió a la cama con sumo cuidado y se acostó del otro lado, dejando una distancia aproximada de un puño entre ambas.


—Buenas noches.


murmuró Shen Yuzhi con voz adormilada.


—Buenas noches........


respondió Lin Xiaoman en voz baja.

Las luces se apagaron.

En medio de la oscuridad, Lin Xiaoman permanecía con los ojos abiertos, incapaz de conciliar el sueño.

Podía escuchar la respiración de Shen Yuzhi, uniforme, pausada, transmitiendo una calma reconfortante. Podía percibir el aroma de su cabello, un sutil olor a champú mezclado con una fragancia madura y femenina que le aceleraba los latidos del corazón.

Giró la cabeza para contemplar a Shen Yuzhi durmiendo.

La luz de la luna se filtraba por la rendija de la cortina, iluminando su rostro y haciéndola lucir como un ser misterioso e inalcanzable. Sus labios estaban ligeramente entreabiertos, subiendo y bajando suavemente con cada respiración, lucían suaves y tentadores.

A Lin Xiaoman se le oprimió la garganta.

Deseaba tocarla. Deseaba acariciar sus mejillas, oler su cabello, su mano se extendió involuntariamente; sus dedos, temblorosos, rozaron el hombro al descubierto de Shen Yuzhi.

Ese toque le provocó un escalofrío: tan suave, tan fresco, tan terso. Sus dedos se detuvieron allí unos segundos y luego descendieron lentamente: el cuello, la clavícula, para detenerse finalmente en el borde de ese profundo escote.


—Mmh........


murmuró Shen Yuzhi entre sueños mientras se daba la vuelta.

Su cuerpo se giró hacia Lin Xiaoman, el escote de su pijama se abrió aún más con el movimiento, dejando al descubierto una mayor porción de su pecho. Su brazo cayó sobre Lin Xiaoman, en lo que parecía un abrazo inconsciente.

Entonces, la punta de su seno—ese relieve que continuaba erguido aun a través de la seda—rozó ligeramente el brazo de Lin Xiaoman.


—Mmh........


dejó escapar Shen Yuzhi un ligero gemido entre sueños.

El corazón de Lin Xiaoman se detuvo.

Ese contacto era demasiado evidente, demasiado suave, demasiado... Pensó que era una respuesta. Pensó que Shen Yuzhi había despertado, que la estaba invitando; llena de valor, deslizó los dedos lentamente hasta llegar al pecho de Shen Yuzhi. A través de la tela del camisón, podía percibir el contorno de esa carne exuberante y la firmeza del pezón erguido.

Acarició con delicadeza, como si estuviera tocando un objeto de valor incalculable.


—Mmh........


volvió a gemir Shen Yuzhi, esta vez de forma más clara, más sugerente, más.......


—Chen Lie.......


murmuró en voz baja, con un tono adormilado e idílico.


—No...... ahí no....... nos van a ver........


La mano de Lin Xiaoman se congeló por completo.

Chen Lie. El hombre del segundo piso. Resulta que estaba soñando con él.

Sus dedos seguían posados sobre el pecho de Shen Yuzhi, sintiendo esa textura tan suave, al tiempo que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. Debió haber retirado la mano, debió actuar como si nada hubiera pasado, debió... pero Shen Yuzhi volvió a darse la vuelta, esta vez dándole la espalda. El dobladillo del camisón se enrolló hacia arriba debido al movimiento, dejando al descubierto una amplia zona de la piel de sus muslos.

Y también esos glúteos al desnudo, completamente desprovistos de cualquier tela.

Así como la entrada húmeda y brillante que se vislumbraba gracias a que sus piernas estaban ligeramente entreabiertas.

La respiración de Lin Xiaoman se volvió agitada.

Observó esas partes íntimas expuestas bajo la luz de la luna, esa sombra dispersa de vello púbico y los pétalos rosados que se abrían y cerraban ligeramente. Sus dedos se extendieron de nuevo involuntariamente, rozando con suavidad esa piel cálida y tersa.


—Mmh........


Shen Yuzhi movió levemente las caderas en sueños, en lo que parecía una invitación inconsciente.

Los dedos de Lin Xiaoman descendieron despacio por el pliegue de las nalgas hasta alcanzar esa zona aún más íntima. A través de la humedad, podía sentir la temperatura del lugar, la lubricación, sentir.....


—No........


susurró de pronto Shen Yuzhi con una leve vibración de temblor en la voz.

Asustada, Lin Xiaoman retiró la mano y se quedó paralizada en su sitio, con el corazón latiéndole tan rápido que parecía que se le saldría por la garganta.

Sin embargo, Shen Yuzhi no despertó. Solo se giró una vez más hacia Lin Xiaoman y, con los labios entreabiertos, continuó profundamente dormida. El escote de su pijama se abrió todavía más, dejando casi todo el seno izquierdo expuesto bajo la luz de la luna: blanco, exuberante y con un pezón erguido de tono cereza.

Al contempla esa escena, Lin Xiaoman sintió que su propio cuerpo reaccionaba. Sus pezones se endurecieron bajo el camisón de algodón y entre sus piernas comenzó a brotar un calor húmedo y desconocido.

Inclinó la cabeza y posó sus labios suavemente sobre ese pezón color cereza.


—Mmh........


Shen Yuzhi soltó un gemido ahogado en sueños.

Volviéndose más audaz, Lin Xiaoman abrió la boca y tomó el pezón entre sus labios, moviendo la lengua con suavidad, como si saborease un delicioso dulce.


—Aah.........


Shen Yuzhi echo la cabeza hacia atrás entre sueños, dejando escapar un largo gemido.

Los dedos de Lin Xiaoman se deslizaron por la cintura de Shen Yuzhi hasta la parte superior de sus muslos, entreabriendo sus piernas con delicadeza para tocar sus partes íntimas al descubierto y sin tela de por medio.


—Qué húmedo está........


se dijo a sí misma en un murmullo interno, mientras sus dedos comenzaban a masajear con delicadeza el sensible centro del placer.


—Aah.........


Shen Yuzhi retorcía su cuerpo en sueños, separando más las piernas de forma involuntaria.


—No... ahí no... nos van a ver........

—Nadie nos va a ver.


dijo Lin Xiaoman en voz baja en medio de la oscuridad, con voz temblorosa pero firme.


—Solo yo lo sé.........


Sus dedos se adentraron en el canal húmedo, entrando y saliendo lentamente, mientras succionaba con mayor fuerza el pezón erguido.


—¡Ah! Aah........


los gemidos de Shen Yuzhi se hacían cada vez más intensos entre sueños y su cuerpo comenzó a temblar.


—Me voy a venir... me voy a venir.........


Lin Xiaoman aceleró el movimiento de sus dedos al tiempo que frotaba con el pulgar aquel centro tan sensible.


—¡Aah!


Shen Yuzhi arqueó el cuerpo bruscamente en el sueño, sus partes íntimas se contrajeron con fuerza y una gran cantidad de flujo brotó, empapando los dedos de Lin Xiaoman y las sábanas debajo de ella.

Se desplomó sobre la cama y su respiración se fue normalizando poco a poco, aunque permanecía dormida.

Lin Xiaoman contempló sus dedos empapados, resplandecientes bajo la luz de la luna.

Dudó un instante y luego se los llevó a la boca, saboreando la esencia de esa mujer madura.


—Qué dulce........


musitó suavemente, con una sonrisa satisfecha y a la vez amarga dibujada en la comisura de sus labios.












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Cuando Shen Yuzhi despertó, ya había amanecido.

Abrió los ojos y descubrió a Lin Xiaoman acurrucada al otro lado de la cama, dándole la espalda como un animalito asustado. Su camisón......

Ese pijama de algodón rosa claro se le había subido hasta la cintura, dejando al descubierto su ropa interior de algodón blanco.

Shen Yuzhi frunció el ceño con los recuerdos algo borrosos.

Recordaba haber tenido un sueño la noche anterior, soñó con Chen Lie, soñó que estaba en la azotea, soñó con sus dedos... Su cuerpo experimentó de repente una extraña sensibilidad.

Sus pezones continuaban erguidos y sentía una humedad pegajosa entre las piernas, como si... Inclinó la mirada hacia su propio camisón.

El escote estaba abierto y el seno izquierdo expuesto casi por completo.

Recordaba no haber estado en esa postura antes de dormirse, recordaba que debía haber dormido de lado, su mirada se posó en la espalda de Lin Xiaoman.

Un pensamiento cruzó por su mente, pero sacudió la cabeza de inmediato para descartar esa idea tan absurda. Imposible.

Lin Xiaoman era tan pura, tan inocente, tan…….

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