La esposa del casero: Pasión ardiente 04
El veneno del chico de ciencias y la mirada furtiva detrás de la pantalla
Traducción: Asure
10:07 am.
Shen Yuzhi estaba parada frente a la puerta del cuarto piso con el celular en la mano. En la pantalla se leía un mensaje:
—Señora casera, parece que mi computadora tiene un virus. ¿Podría subir a revisarla, por favor? Mañana tengo que entregar un informe importante….
El que había enviado el mensaje era Lin Shuyi, el chico de ingeniería que se había mudado hacía menos de un mes.
La impresión que ella tenía de él era la de un joven con lentes de marco negro, de voz muy suave y que siempre andaba con la cabeza agachada, como si fuera un conejo fácil de asustar.
Ella debía haber dicho que no.
Debió decirle que buscara a un técnico de computadoras. Debió hacerlo, pero lo que había pasado ayer, ese calor abrasador transmitido a través de los shorts deportivos, ese…
—Está bien, subo de inmediato.
escuchó decir a su propia voz.
Se cambió por una ropa de casa, de color azul claro, con botones desde el cuello hasta la cintura.
Sin embargo, aunque esta vez no llevaba sostén, sí se puso ropa interior; solo que era una prenda especialmente delgada y pequeña.
Lin Shuyi abrió la puerta con una expresión de ansiedad en el rostro.
Era evidente que no había dormido en toda la noche; tenía ligeras ojeras debajo de los ojos y vestía una camisa de cuadros arrugada, con los botones abrochados hasta el último de arriba.
—¿Qué le pasó a la computadora?
preguntó Shen Yuzhi mientras entraba a la habitación.
Su cuarto era aún más estrecho de lo que ella imaginaba.
Una cama individual, un armario sencillo y un escritorio pegado a la pared repleto de libros y equipos electrónicos, además de una laptop abierta cuya pantalla mostraba una pantalla azul de error.
—Es esto….
Lin Shuyi señaló la pantalla, con un tono de voz al borde del llanto.
—Intenté de muchas formas y no puedo… Mañana mismo tengo que entregar el informe….
Shen Yuzhi se sentó en la silla, quedando frente a la computadora.
Había sido una mala decisión: la silla era de Lin Shuyi y a él le quedaba a la medida, pero a ella le resultaba un poco baja, obligándola a levantar ligeramente la cabeza para poder ver bien la pantalla.
—A ver, déjame revisar…......
dijo ella, poniendo los dedos sobre el panel táctil.
Lin Shuyi se inclinó detrás de ella, fingiendo mirar la pantalla.
Pero, en realidad, su mirada pasaba por encima del hombro de ella, bajando hacia el escote de su ropa de casa, que se había abierto debido a la postura de tener la cabeza levantada.
Él podía ver sus clavículas, la profunda línea de su escote y esos dos montículos de carne firme y abundante que se elevaban ligeramente por la posición. Ella no llevaba sostén; él podía ver los pezones rosados agitarse bajo la tela.
Su respiración se volvió agitada.
—Aquí… parece que hay que dar clic en esto….....
dijo Shen Yuzhi, moviendo los dedos sobre el panel táctil.
Sin darse cuenta, acomodó el cuerpo para ajustar su postura al sentarse.
Ese movimiento hizo que sus nalgas se frotaran ligeramente contra la silla, produciendo un sonido sutil y ambiguo. El dobladillo de su ropa de casa se encogió hacia arriba por estar sentada, dejando al descubierto esa prenda interior extremadamente pequeña y delgada.
La manzana de Adán de Lin Shuyi se movió al tragar saliva.
Su parte baja ya estaba erguida y rígida, formando un bulto evidente a través de la tela.
—Sigue sin funcionar…......
Shen Yuzhi frunció el ceño y volvió a acomodar el cuerpo.
Su cabeza se reclinó hacia atrás, apoyándose en el abdomen de él —o mejor dicho, apoyándose en ese deseo duro como el hierro que había despertado por completo tras el pantalón.
—¡Ah!
exclamó ella, quedándose completamente paralizada.
Esa sensación era demasiado clara, demasiado caliente, ¡demasiado rígida!
Giro la cabeza bruscamente.
La entrepierna abultada de Lin Shuyi estaba a una distancia mínima.
Al levantar la vista, ella pudo ver detrás de sus lentes unos ojos llenos de pánico y confusión, la expresión deformada por el deseo que no le dio tiempo de disimular, además… podía sentir ese vigor aún palpitante y rígido presionando desde el interior del pantalón.
—Lo… lo siento…....
balbuceó Lin Shuyi, con una voz llena de una vergüenza desesperada.
—Yo… yo no lo hice a propósito… Fue tu cabeza… que de pronto….
Él dio un paso hacia atrás y la sensación táctil desapareció, pero la tensión en el aire se volvió aún más densa.
Shen Yuzhi se puso de pie, con la cara ardiéndole al rojo vivo.
Ella debió haberse enojado, debió haberlo reprendido, debió hacerlo, pero solo se quedó ahí parada, sintiendo los latidos desenfrenados de su corazón, sintiendo en la parte posterior de la cabeza la temperatura abrasadora que aún perduraba, sintiendo esa voz peligrosa que gritaba en lo más profundo de su interior.
—No importa….....
escuchó decir a su propia voz, tan baja que casi parecía un susurro.
Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta con pasos apresurados, como si estuviera huyendo.
Sin embargo, al pasar junto a la computadora, su mirada no pudo evitar detenerse en la pantalla azul de error; no parecía para nada un virus, sino más bien… un tipo de pantalla configurada a propósito.
Ella no pensó demasiado en ello.
Simplemente huyó de la habitación, dejando a Lin Shuyi solo en el mismo lugar, sintiendo los latidos desenfrenados de su propio corazón y esa sensación táctil que, aunque ya había desaparecido, todavía quemaba en la nuca.
—Maldita sea….....
murmuró para sí mismo, con una voz cargada de una emoción desesperada.
Caminó hacia la computadora y abrió una carpeta oculta. Adentro había un archivo de video que había configurado con anticipación: grabado desde un ángulo del estante de libros, apuntaba exactamente hacia abajo, enfocado en ella sentada en la silla.
Le dio clic a reproducir.
En la imagen, el escote de Shen Yuzhi estaba abierto y la línea entre sus pechos se veía profunda, subiendo y bajando suavemente al ritmo de su respiración.
Él observaba sus nalgas acomodándose sin darse cuenta, su cuello al descubierto cuando levantaba la cabeza, sus piernas cruzadas debajo de la mesa, la parte superior de sus muslos exuberantes que esa diminuta prenda interior no lograbas cubrir por completo. Él se bajó el pantalón, sujetó su pene y comenzó a amasarlo.
—Señora casera….
Murmuró en voz baja, con los ojos clavados en ella a través de la pantalla.
—Qué hermosa eres….
Él fantaseaba…
Fantaseaba con que ella no se había ido, sino que estaba arrodillada entre sus piernas, levantando la cabeza y con los labios ligeramente entreabiertos.
Fantaseaba con que ella sacaba la lengua y le lamía suavemente el glande; esa sensación húmeda y suave lo hacía temblar de pies a cabeza.
Fantaseaba con que ella abría la boca e introducía su pene lentamente, pulgada a pulgada, hasta llegar al fondo de su garganta.
Los labios de ella envolvían firmemente el cuerpo de su miembro, mientras su lengua se movía con agilidad dentro de la cavidad bucal, lamiéndolo una y otra vez desde la base hasta la punta, de la punta a la base.
—Mmh….....
dejó escapar un gemido ahogado y aceleró el movimiento de su mano.
Fantaseaba con que los dedos de ella le sostenían el escroto, amasándolo suavemente, mientras su lengua se enroscaba con más fuerza, como si estuviera saboreando un dulce exquisito.
Fantaseaba con que ella levantaba la mirada para verlo, esos ojos que solían ser dulces mostraban ahora un toque de coquetería, un toque de admiración y un matiz de deseo por complacerlo.
—¿Se siente bien?
preguntaba ella con voz vaga, aún con él entre los labios; la voz venía desde lo profundo de la garganta, con un eco vibrante.
—Se siente bien….....
jadeaba él, introduciendo los dedos en el cabello de ella y presionando suavemente la parte posterior de su cabeza,
—Un poco más profundo….
Obediente, ella entraba aún más profundo; la estrechez de su garganta envolvía su glande, mientras la lengua no paraba de enroscarse y lamer por debajo, haciendo un sonido húmedo y viscoso.
—Me voy a venir…....
decía él temblando, sintiendo cómo esa ráfaga de calor ascendía desde la base de la columna,
—Mantén la boca ahí… no me sueltes….
Ella succionaba con más fuerza, la lengua aceleraba el ritmo del movimiento y sus dedos amasaban su escroto con mayor intensidad.
—¡Ah!
En la realidad, Lin Shuyi dejó escapar un gemido reprimido; arqueó el cuerpo hacia adelante y el semen salió disparado, salpicando la pantalla de la computadora e impactando justo sobre el rostro de ella en la imagen.
Blanco, espeso, deslizándose lentamente por la cara proyectada en la pantalla.
Se quedó desplomado en la silla, jadeando fuertemente, mirando la pantalla manchada por su propio semen; en la comisura de sus labios se dibujó una sonrisa satisfecha y a la vez desesperada.
—Señora casera….....
murmuró suavemente mientras tomaba un poco de semen con el dedo y delineaba el contorno de ella en la pantalla.
—Tarde o temprano… tarde o temprano haré que de verdad me sirvas con la boca….
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