MAS ALLÁ DEL TIEMPO 1019
¡Qué tragedia, qué tragedia, qué tragedia!
En la cueva de la montaña desolada, en la zona del Mar Gris limítrofe con la Gran Capital Imperial, en el instante en que Feng Lintao abrió los ojos, su percepción se extendió de inmediato, abarcando todo lo circundante.
Tras comprobar que todo estaba en orden en la cueva, soltó por fin un suspiro de alivio.
Entrecerró los ojos, dejando ver un brillo sombrío y frialdad.
Desde que decidió acogerse a la protección de la raza humana para huir de la persecución de Lan Yao y Yue Dong, tenía un plan trazado.
Quería destacarse llamando la atención de la Tierra Santa —y sobre todo la de Lan Yao y Yue Dong— y, llegado el momento decisivo, dar la impresión de haber muerto.
Hacer creer a todos que había perecido.
Entonces sería verdaderamente libre.
Mientras renunciaba a la mitad de su sangre Pluma Demoníaca, convirtió este cuerpo de linaje Liaoxuan en su nuevo cuerpo principal, logrando así escapar y pasar de la luz a la sombra.
Tanto la raza humana como las tierras santas no eran más que piezas en su juego.
—Hubo tropiezos y fui utilizado por la raza humana… pero mi plan no se ha desviado. Aunque al perder la mitad de mi sangre mi nivel de cultivo haya descendido al reino del Núcleo Infantil… no importa. Lo recuperaré pronto. Al lado de la libertad y la supervivencia, todo lo demás es secundario. Pero no puedo suponer que los demás sean ingenuos… Así que el éxito dependerá de lo que ocurra fuera.
Con ese pensamiento, mantuvo la cautela y salió rápidamente de la cueva. Siguió la ruta prevista y se alejó a toda prisa.
⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
Poco después, dos figuras etéreas aparecieron en el cielo.
Eran Xu Qing y Erniu, quienes, valiéndose del Camino del Rastreo del Origen, habían dado con su paradero.
Allí estaban, invisibles para cualquiera; ni siquiera los dioses habrían podido detectarlos.
Estaban protegidos por un velo de ocultación asombroso, tejido con un método sin palabras. Aquel mismo manto los había protegido de la mirada de tres dioses; burlar la percepción de Feng Lintao era algo muy sencillo.
—Pequeño Feng no está nada mal. No necesitó que lo empujáramos; él solito se ofreció de cebo.
dijo Erniu, pasándose la lengua por los labios con orgullo y expectación.
—Pequeño Qing, antes, en el mar exterior, nos usaron de cebo para pescar. Yo ya tenía envidia de aquel que lo hizo… ¡Jajaja! Ahora nos toca a nosotros vivir la emoción de la pesca.
—Sigámoslo.
asintió Xu Qing, mirando hacia donde se había dirigido Feng Lintao.
Y así, con el paso del tiempo, transcurrieron siete días.
En todo ese tiempo, Xu Qing y Erniu no intervinieron en absoluto; simplemente lo siguieron de cerca. Sabían que, dada la paranoia de Feng Lintao, cualquier alteración en su entorno habría sido detectada al instante.
El viaje de este transcurrió sin contratiempos. De vez en cuando aparecían peligros: bestias feroces, entidades extrañas o cultivadores malintencionados, pero los sorteaba, los eliminaba o los eludía con astucia.
No se equivocaron al juzgarlo: Feng Lintao era profundamente paranoico.
Lejos de relajarse, la facilidad con la que avanzaba lo hizo estar aún más alerta.
El séptimo día, cuando estaba a punto de salir de la zona montañosa, se detuvo y se ocultó en una grieta de la roca.
Allí, con semblante incierto, se dijo:
—Todo va demasiado bien. Siento que algo no encaja. Se ajusta a mi plan y el trayecto transcurre tal como esperaba. Elegí este lugar y la guerra continúa afuera….... Sin embargo…......
Guardó silencio.
—Tengo que repasarlo todo. ¿Habré cometido algún error?
Tras reflexionar, enumeró tres preocupaciones principales:
Primero, que la raza humana descubriera su engaño y lo persiguiera.
Segundo, que lo dejaran ir deliberadamente para usarlo de cebo.
Tercero, que Lan Yao y Yue Dong adivinaran sus verdaderas intenciones.
—Si la raza humana ha visto mi disfraz y me persigue, al atraparme perderé mi libertad, pero al menos mi vida estará a salvo por un tiempo….....
entrecerró los ojos.
—Pero si ya lo sabían y me dejan ir a propósito… entonces tienen otro propósito. Están pescando. ¿Quieren usarme de cebo para atrapar a todos los espías? Si es así, la raza humana no habría anunciado mi muerte. Habrían difundido que huí, para atraer a los espías ocultos en las tierras santas del Wanggu y que me persigan….... Ya veremos cómo se desarrolla todo. Así sabré si se cumplen mis tres temores.
Con ese pensamiento, respiró hondo y salió de la grieta, adentrándose más en la región del Mar Gris. Ya no solo transitaba por zonas desoladas; de vez en cuando buscaba ciudades donde se reunían cultivadores del lugar.
Quería recabar información.
⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
Pasaron otros siete días…
En una concurrida ciudad, Feng Lintao estaba sentado en una humilde taberna, escuchando las conversaciones a su alrededor y sumido en sus reflexiones.
Además de la guerra contra la Tierra Santa Pluma Demoníaca, se hablaba de él.
¡La raza humana había anunciado su muerte!
—Si de verdad dijeron que morí, la posibilidad de que me usen de cebo disminuye bastante.
dijo para sí tras beber un trago de vino.
—Mas no se puede descartar del todo… Debo asegurarme. También quiero saber si la raza humana lo cree de verdad, si me persiguen en secreto y… si he logrado engañar a Lan Yao y Yue Dong. Tengo que comprobarlo.
Entrecerró los ojos. Para él, analizar todo así era algo instintivo, aunque a otros les resultara agotador.
Bebió el vino de un trago, hizo añicos la copa y borró todo rastro de su presencia. Salió de la ciudad y siguió su camino.
Avanzó principalmente por terrenos salvajes, pero no vio a nadie tras él: ni humanos ni espías de las tierras santas.
Nadie apareció.
Parecía que de verdad los había engañado a todos.
Sin embargo, su desconfianza lo obligó a verificarlo una y otra vez. Así, orquestó varias situaciones de vida o muerte, llegando a fingir que escapaba por los pelos, rozando la muerte…
Todo para comprobar si alguien lo seguía en secreto.
Tras varios intentos, un Feng Lintao al borde del agotamiento concluyó que nadie lo hacía.
Simuló sentirse aliviado y aceleró el paso. Sin embargo, tres días después, ya recuperado, una bestia feroz —cuyo nivel de cultivo igualaba al del Depósito Espiritual— lo tomó por objetivo.
Luchó con denuedo, empleando todo recurso posible, pero fue en vano. La bestia lo venció y, entre gritos de dolor, lo devoró poco a poco hasta no dejar rastro.
Solo entonces la bestia se alejó…
Días después, mientras la bestia cruzaba un bosque, sus ojos brillaron con intención.
—Parece que nadie me sigue en secreto…...
Y partió a toda prisa.
En lo alto, Xu Qing y Erniu contemplaron la figura de la bestia —que albergaba a Feng Lintao— sin saber qué decir.
—Pequeño Feng es demasiado paranoico. ¿Qué habrá vivido en la tierra santa para ser así?
—¡De verdad he visto cosas que no creía posible!
exclamó Erniu con admiración.
Xu Qing permanecía pensativo. Miró la figura que se alejaba y dijo:
—Con su carácter, me temo que esto no basta para que se sienta seguro.
—¿Aún así dudas? ¿Crees que alguien lo sigue?
se sorprendió Erniu.
Y lo que este temía ocurrió cinco días después.
Cuando la bestia —con Feng Lintao dentro— cruzaba una zona prohibida, fue atrapada por tentáculos divinos. La bestia aulló y fue arrastrada hacia el interior, donde pereció.
Fuera de la zona, Xu Qing vio todo con un brillo sombrío en la mirada. Erniu, a su lado, parecía agotado.
—No logro distinguir si esta muerte fue fingida o real…
Xu Qing miró a Erniu.
—Hermano Mayor, sigue desplegando tu rastreo del origen. Bajo mi dominio del sonido y mi conciencia divina, la vida de Feng Lintao se ha extinguido por completo aquí. Si tiene otro cuerpo, significa que fingió morir deliberadamente. Como no puede saber si lo siguen, ha vuelto a simular su muerte para asegurarse de que no hay ninguna amenaza.
Erniu suspiró.
—Pequeño Qing, de pronto entiendo lo que sentía Liuchen…
Mientras hablaba, desplegó su Despiadado Camino de los Cinco Grandes Bueyes: Rastrear el Origen. Poco después, alzó la cabeza y apretó los dientes.
—Ese chico tiene otro cuerpo. Lo tenía inactivo, en estado latente, como un cadáver, por eso no lo detecté. Ahora que lo ha activado, ¡lo he localizado!
—Todavía está lejos de aquí…
Al mismo tiempo, en otra zona del Mar Gris, en un pantano lleno de insectos venenosos, yacía un cuerpo sumergido.
Pero al instante siguiente, una chispa de vida recorrió su figura y una línea roja brilló en su frente. Sus ojos… se abrieron de golpe.
Entre un estruendo, emanó un aura de la Nada. Tras intimidar los alrededores, el cuerpo salió disparado del pantano y se elevó en el aire.
—¡Por fin debo estar a salvo! Ya sea que Lan Yao y Yue Dong hayan visto mi plan, o que la raza humana lo haya sospechado; si me siguen, si me buscan o si me usan de cebo…... Sea como sea, ya no importa.
Una mirada gélida apareció en los ojos de Feng Lintao. Su figura se movió y se dirigió hacia el horizonte.
Esta vez, voló a toda velocidad.
—¡Abandonar el Wanggu oriental y dirigirme al Wanggu del Norte! Cultivar en las tierras heladas del Wanggu del norte, bajo millones de pies de hielo… Esas condiciones son las que exige la herencia de Gran Emperador Liaoxuan. Cuando salga de mi retiro…
Entrecerró los ojos con frialdad y aceleró aún más.
Mientras tanto, cerca de la capital humana, en un antiguo territorio de los Liaoxuan, se ocultaba otra cueva.
No lejos de donde se encontraba la rata dorada.
En su interior, dos figuras meditaban.
Una tenía el cuerpo demacrado y sin rastro de vida; parecía un cadáver. Solo una tenue línea roja en su frente delataba que aún existía, aunque su luz se apagaba por momentos, como a punto de desaparecer.
Era otro de los cuerpos ocultos por Feng Lintao para su plan de huida.
Solo él sabía cuántos había preparado.
Sin embargo, su técnica tenía un límite de tiempo: si no se activaba pronto, la luz roja se apagaría y el cuerpo quedaría inservible.
Y en ese instante, la luz de este estaba a punto de extinguirse.
Frente a él, un hombre de mediana edad lo observaba fijamente, con un odio infinito en la mirada.
—Feng Lintao, eres desalmado. Refinaste a la hermana menor de Señorita Yue Dong para obtener la mitad de tu sangre Pluma Demoníaca. Pero la justicia llega. Por orden de Señora Lan Yao, sacrificaron a todos los miembros de tu linaje para usar su sangre y dar con tus cuerpos….... ¡Por fin te he encontrado! Ahora que actives este cuerpo, no podrás escapar.
Rechinaba los dientes, como si quisiera devorar el cadáver que tenía delante. Un odio claramente desmedido…
Tal como le ocurría antes a Lan Yao.
Su mente había sido alterada; sus emociones y su destino, trastocados. Se había convertido en una marioneta con sentimientos.
Si Xu Qing hubiera estado allí, habría visto que los hilos de su destino estaban enmarañados, como si formaran un rostro: el de Yue Dong.
Y era ella quien estaba pescando.
Xu Qing y Erniu usaron a Feng Lintao de cebo para atrapar a Lan Yao.
Y Yue Dong usaba uno de los cuerpos de Feng Lintao para atrapar su verdadera esencia.
Si te gusta mi trabajo, puedes apoyarme comprándome un café o una donación. Realmente me motiva. O puedes dejar una votación o un comentario
0 Comentarios