VIAJES DE FAMILIA 6
La doble tentación en la mesa de la cena
Traduccion: Asure
Xiaoling se escondía bajo la manta, con la mirada fija en aquella gruesa y larga verga que acababa de endurecer por completo con sus manos y que aún estaba cubierta con su propia saliva. Una sonrisa traviesa se dibujó en la comisura de sus labios. Sin la menor vacilación, abrió sus delicados labios y se tragó la verga entera de un solo movimiento.
Glup... slurp...
El interior cálido, húmedo y estrecho de su boca envolvió al instante la verga de Ah Ming. Su lengua se enroscó con destreza alrededor del miembro mientras lo succionaba con fuerza. Al mismo tiempo, fue inclinando lentamente la cabeza hacia adelante, comenzando a introducirla y sacarla despacio, pero cada vez más profundo. Aunque el sonido húmedo quedaba amortiguado por la manta, seguía llegando con claridad a los oídos de Ah Ming
Slurp... glup... gulp...
Todo el cuerpo de Ah Ming se tensó de golpe; estuvo a punto de soltar un grito. Se mordió con fuerza el labio inferior, fingiendo prestar atención a lo que decía su hermana, aunque su voz ya empezaba a temblar.
—Sí... Xiaowei... ya es tan tarde... ¿qué pasa...?
Xiaowei no notó nada extraño en su hermano. Se acercó todavía más, apoyando su generoso busto sobre el borde de la cama, balanceándose suavemente mientras hablaba.
—Hoy salí de compras con mi prima y compramos un montón de cosas... Hermano, ¿crees que este camisón me queda bonito?
Mientras hablaba, sacó el pecho con toda intención, dejando un escote aún más pronunciado frente a los ojos de Ah Ming.
Debajo de la manta, Xiaoling redobló sus esfuerzos. Hundió todavía más la cabeza, tragándose la verga por completo hasta el fondo de la garganta. La punta de su nariz casi rozaba el abdomen de Ah Ming. Su garganta se contraía con fuerza masajeando el glande, mientras su lengua recorría las venas del miembro desde abajo.
Glup... glup... gulp...
El sudor brotó enseguida de la frente de Ah Ming. El placer que recorría la parte inferior de su cuerpo le hacía cosquillear hasta el cuero cabelludo. Con una mano apretó con fuerza la sábana, dejando los nudillos blancos, mientras con la otra apenas logró acariciar suavemente el cabello de Xiaowei.
—Te queda... muy bien... De verdad... Xiaowei... cualquier cosa... que te pongas... se te ve bonita... ah...
Al escuchar el elogio, Xiaowei sonrió feliz. Sus ojos se curvaron en forma de media luna mientras se acercaba un poco más, casi rozando el brazo de Ah Ming.
—¿De verdad? Entonces a mi prima también le queda bonita, ¿verdad? Hoy compramos exactamente el mismo modelo.
Mientras hablaba, volvió a sacar el pecho con inocencia, haciendo que se balanceara ligeramente delante de él.
Oculta bajo la manta, Xiaoling sonrió para sí al oír aquello. Comenzó a succionar con todavía más fuerza, moviendo la cabeza hacia adelante y atrás con rapidez. Su boca envolvía el miembro con firmeza mientras el sonido de sus tragos resonaba sin parar. La saliva ya rebosaba por la comisura de sus labios, empapando incluso los testículos de Ah Ming.
Ah Ming sentía que estaba a punto de derrumbarse. Tenía que soportar las cada vez más intensas embestidas de la garganta de su prima mientras seguía conversando con su hermana. Su voz era ya claramente ronca y entrecortada.
—Sí... tu prima... también se ve muy bien... ustedes dos... con la misma ropa... de verdad... hacen... una buena pareja... ah...
Xiaowei parpadeó y se inclinó todavía más cerca. Su aliento era dulce y perfumado.
—Hermano... hoy estás un poco raro... Tienes la cara muy roja... ¿te sientes mal? ¿Quieres que te dé un masaje?
Su pequeña mano ya se había apoyado suavemente sobre el muslo de Ah Ming, mientras debajo de la manta Xiaoling volvía a tragarse el miembro hasta el fondo de la garganta, contrayéndola con fuerza, como si quisiera absorber directamente todo de él...
Ah Ming estaba al borde de perder el control. Xiaoling profundizaba cada vez más, mientras Xiaowei seguía apoyada junto a la cama observándolo con sus grandes ojos brillantes, su mano acariciándole el muslo.
Si aquello continuaba, sin duda lo descubrirían.
Desesperado, Ah Ming levantó de repente una mano, sujetó la parte posterior de la cabeza de Xiaowei y bajó bruscamente el rostro para besarla.
—¿Mm...?
Xiaowei dejó escapar un pequeño grito de sorpresa, pero enseguida quedó silenciado cuando la lengua de su hermano irrumpió en su boca. Él abrió sus labios con decisión y profundizó el beso, entrelazando su lengua con la de ella mientras el sonido húmedo de sus besos llenaba el ambiente.
Al mismo tiempo, su otra mano se deslizó bajo el escote del camisón de tirantes de Xiaowei y comenzó a acariciarla con firmeza.
—Mmm... hermano...
Xiaowei quedó completamente desarmada por el beso, inclinándose inconscientemente hacia él mientras respiraba cada vez con más dificultad.
Sin dejar de besarla, la mano de Ah Ming descendió lentamente por su abdomen...
Desde lo más profundo de la manta, Xiaoling podía oír con claridad todo lo que sucedía afuera: los besos apasionados, la respiración agitada de Xiaowei y los movimientos de ambos.
Aquello solo avivó todavía más su excitación.
Glup... glup... slurp...
Los sonidos amortiguados bajo la manta se hicieron cada vez más rápidos e intensos.
Mientras tanto, afuera, Ah Ming seguía besando apasionadamente a Xiaowei, que respondía completamente entregada, abrazándolo con el cuerpo cada vez más pegado al suyo.
Las sensaciones de los tres parecían acercarse al mismo tiempo a su punto máximo.
—¡Ah...!
El cuerpo de Xiaowei se arqueó de golpe, completamente dominado por el momento.
Ah Ming dejó escapar un gruñido grave. Su cintura se impulsó involuntariamente hacia arriba, justo cuando Xiaoling, bajo la manta, volvía a tragarse el miembro hasta lo más profundo...
Una y otra vez, chorros de semen espeso y ardiente fueron eyaculados directamente al fondo de la garganta de Xiaoling.
Glup... glup... glup...
La garganta de Xiaoling no dejaba de tragar, bebiéndose hasta la última gota del semen de Ah Ming. Sus ojos se humedecieron ligeramente por la profundidad con la que lo había recibido, pero en ellos solo había fascinación. Al mismo tiempo, los dedos que ella misma tenía entre las piernas dieron un último empuje, el orgasmo la alcanzó de lleno, empapando una gran parte de la sábana.
La habitación se llenó al instante de las respiraciones agitadas de los tres, reprimidas pero imposibles de ocultar por completo: los jadeos entrecortados de Xiaowei, los gruñidos graves de Ah Ming y los apagados sonidos de Xiaoling tragando bajo la manta, mezclados con sus gemidos ahogados al alcanzar el clímax. Las tres voces se entrelazaban, creando una atmósfera profundamente lasciva.
Cuando el orgasmo terminó, Xiaoling lamió con devoción el glande de Ah Ming hasta dejarlo completamente limpio. Recogió con la lengua cada resto de semen y saliva antes de tragárselo, al final dejó un suave beso sobre la punta. Después salió silenciosamente de debajo de la manta y, con el mayor cuidado posible, se deslizó hasta esconderse bajo la cama.
Xiaowei seguía inmersa en el placer que aún recorría su cuerpo. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus grandes ojos brillaban con humedad. De pronto, extendió una mano y apartó la manta de un tirón. Lo único que vio fue a su hermano acostado desnudo sobre la cama, con el miembro todavía palpitando ligeramente y cubierto de saliva.
Sin dudarlo un instante, una intensa mezcla de amor y deseo apareció en su hermoso rostro. Se sentó directamente sobre él, sujetó con su delicada mano el miembro aún firme y lo alineó con su sexo, todavía húmedo por el reciente clímax. Después dejó caer lentamente la cintura.
Slurp...
El miembro volvió a hundirse por completo en su interior. Xiaowei se mordió el labio inferior y dejó escapar un suspiro de satisfacción mientras comenzaba a mover lentamente las caderas arriba y abajo.
—Mmm... hermano... está tan caliente... volvió a entrar todo...
Montada sobre él, su generoso pecho se balanceaba con fuerza al ritmo de sus movimientos. El escote del camisón ya se había deslizado, dejando al descubierto gran parte de su piel.
Debajo de la cama, Xiaoling contemplaba la escena con la respiración agitada. Arrodillada sobre el piso, levantó el borde de su camisón con una mano mientras la otra seguía acariciándose, sin apartar la vista ni un solo instante de la pareja.
De vez en cuando se levantaba con cuidado y se acercaba al borde de la cama. Aprovechando que Xiaowei estaba completamente concentrada en sus movimientos y le daba la espalda, inclinaba la cabeza para besar profundamente a Ah Ming.
Mua...
Su lengua se deslizaba en la boca de él en un beso intenso. Después se retiraba enseguida y volvía a esconderse junto a la cama, observando de nuevo en silencio.
Xiaowei estaba totalmente absorta en el placer. No advirtió en ningún momento que su prima se acercaba furtivamente para besar a su hermano, ni que bajo la cama otra mirada llena de deseo seguía cada uno de sus movimientos.
Montada sobre Ah Ming, seguía moviendo las caderas con intensidad.
—Hermano... ah... qué profundo... mmm... un poco más...
Ah Ming sostenía la esbelta cintura de Xiaowei mientras respondía a sus movimientos, pero entonces alcanzó a ver de reojo a Xiaoling bajo la cama.
Ella ya había vuelto a esconderse allí, inmóvil, observándolo.
El deseo que había tratado de contener volvió a despertar por completo.
De pronto abrazó la cintura de Xiaowei, giró con rapidez y la recostó sobre la cama.
—¿Hermano...? ¡Ah...!
Antes de que pudiera reaccionar, Ah Ming ya se había inclinado hacia ella.
La habitación volvió a llenarse de respiraciones agitadas y de los sonidos amortiguados de sus movimientos.
Los tres permanecían atrapados en aquella situación tan prohibida, incapaces de apartarse unos de otros.
El aire estaba cargado de calor y de una tensión cada vez mayor.
Finalmente, Xiaoling fue la primera en estremecerse. Todo su cuerpo tembló mientras el intenso placer recorría cada rincón de su piel.
Cuando el momento pasó, respiró profundamente y retrocedió un poco. Luego se deslizó de nuevo hasta el lado de Ah Ming bajo la cama, levantó la cabeza, sujetó suavemente la parte posterior de la suya y le dio un beso largo y profundo.
Las lenguas se enredaron con ferocidad, intercambiando saliva con un chasquido sonoro, besándose de forma profunda y salvaje, arrastrando el eco del orgasmo que acababan de tener. Al terminar el beso, Xiao Ling le murmuró al oído a Ah Ming con un susurro que solo él podía escuchar:
—...En la noche vuelvo a buscarte...
Dicho esto, esbozó una sonrisa lasciva, salió a gatas sigilosamente por el otro lado de la cama y, descalza, se escabulló de la habitación, cerrando la puerta con cuidado y desapareciendo por el pasillo.
En el cuarto solo quedaron Ah Ming y Xiao Wei.
Xiao Wei aún seguía sumergida en el placer de los lamedores y ni se dio cuenta de que su prima ya se había ido. Moviendo su cintura diminuta, con los tetones rebotando, sus gemidos se hacían cada vez más agudos:
—Hermano... ah... ¡metes la lengua tan profundo...! Me voy a venir... me voy a venir de tanto que me lames... ¡mm-ah—!
Ah Ming sintió que, tras la salida de la prima, ya no tenía ninguna inhibición. De pronto aceleró el movimiento de su lengua; la punta penetró con fuerza en la vagina de su hermana, revolviéndose rápidamente, mientras le metía y sacaba dos dedos con brutalidad y el pulgar le presionaba el clítoris vibrando sin parar.
¡Chic, chic, chic! ¡Moch, moch!
Xiao Wei arqueó todo el cuerpo de golpe, apretó con fuerza la cabeza de su hermano entre sus piernas y su chocha ardiente se contrajo violentamente, disparando un chorro de squirt transparente directo a la boca de Ah Ming.
—¡¡Ah—!! Hermano... ¡me vine...!
Xiao Wei se convulsionó entera por el orgasmo; sus tetotas temblaban sin control, puso los ojos en blanco y sus gemidos casi se le quiebran la voz.
Ah Ming se tragó todo el squirt del orgasmo de su hermana y levantó la cabeza, con los labios todavía brillantes y empapados de lubricante. Se subió rápidamente a la cama, le abrió las piernas a Xiao Wei en una gran 'M', apuntó su verga gruesa y larga hacia esa chocha rosadita que aún chorreaba y embistió con la cadera de un golpe hacia adelante
¡Plaf! ¡Moch....!
Le metió la verga entera hasta el fondo de su estrecha y ultrasensible chocha recién venida, chocando violentamente el glande contra el cuello del útero.
—¡Ah....! ¡Qué profundo...!
Xiao Wei pegó un grito e inmediatamente le rodeó el cuello a su hermano con los brazos. Ah Ming empezó a bombarle con fuerza en la cama; le sacaba la verga por completo y se la volvía a meter de golpe hasta el fondo. Cada estocada llegaba a lo más profundo, haciendo retumbar potentes nalgadas acompañadas de húmedos chasquidos.
¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Moch, moch, chic, chic, chic....!
Mientras la cachaba, agachaba la cabeza para meterse a la boca uno de los pezones hinchados de su hermana, succionándolo y mordiéndolo con ganas, mientras con la otra mano le amasaba con rudeza la otra tetota, deformándole la carne del seno por la presión.
—Xiao Wei... tu chocha... ¡te la acabo de lamer y ya me estás apretando así de duro...! ¡Tu hermano te va a cachar hasta matarte...!
Xiao Wei ya estaba totalmente entregada al placer; le sujetaba la cintura a su hermano con las piernas bien apretadas, levantaba el culo para recibir las estocadas y no paraba de gemir:
—Hermano... ah... ¡dame con fuerza...! ¡Rómpele la concha a tu hermanita...! ¡Échale todo adentro... échame adentro! ¡Quiero tu leche espesa, hermano...! ¡Ah.....!
Ah Ming se puso más salvaje; la verga entraba y salía a mil por hora dentro de su hermana. La cama rechinaba con un crujido violento, en la habitación solo se escuchaba el choque desenfrenado de sus cuerpos, el sonido húmedo y morboso, los gemidos cada vez más agudos de Xiao Wei.
Ah Ming la aplastó contra la cama, enterrándole la verga gruesa y larga bien profundo en la conchita que se contorsionaba violentamente tras el orgasmo, comenzó a embestirla con furia.
¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf! ¡Moch....! ¡Chic, chic, chic! ¡Glú, glú...!
En cada embestida se la sacaba todita, dejando solo el glande atascado en la entrada, para volver a metérsela de golpe hasta el fondo. El glande chocaba salvajemente contra el cuello del útero, haciendo temblar a Xiao Wei de pies a cabeza. Ese par de tetazas talla E rebotaban de arriba a abajo como locas por el impacto, provocando olas en sus senos y dejando sus pezones rojos e hinchados.
Con las piernas cargadas sobre los hombros de su hermano, Xiao Wei estaba abierta de par en par en la 'M' más puta y pervertida. Su hermoso rostro estaba encendido de rubor, miraba a Ah Ming con los ojos aguados y gemía entrecortadamente:
—Hermano... ah... qué gruesa... ¡qué profundo me la metes...! ¡Mm-ah.....! El útero... ¡me vas a reventar el útero...! ¡Más fuerte... rómpele la chocha a tu hermanita...! ¡Ah... las tetas... sóbale con ganas las tetazas a tu hermana...!
Ah Ming soltó un rugido bajo, le agarró una de las tetotas a Xiao Wei y se la amasó con fuerza, haciendo que la carne suave se le rebalsara entre los dedos. Con la otra mano le sujetó el culo firmemente, empujando la cadera de su hermana contra la suya para que cada estocada entrara abrumadora y profunda.
—Xiao Wei... ¡qué bien apreta tu chochita...! ¡Te la acabo de lamer y sigue recontra apretada...! ¡Me estás exprimiendo riquísimo...!
Cada vez le daba más duro, moviendo la cadera como un martillo neumático a toda velocidad. La verga chocaba una y otra vez contra el centro de su estrecha y caliente conchita, haciendo volar los fluidos por todos lados, formando un charco enorme y brillante de lubricante sobre las sábanas.
Xiao Wei había perdido el control por completo: le amarró la cintura a su hermano con sus piernas delgadas, cruzando los tobillos detrás de la espalda de Ah Ming, mientras levantaba el culo con desespero. La carne de su vagina se contraía a impulsos violentos, como si quisiera tragarse la verga de su hermano hasta la raíz dentro de su útero.
—Hermano... ah... ¡me voy a venir...! ¡Me voy a venir otra vez...! ¡Mm-ah....! Séchate adentro... ¡échame todo adentro...! ¡Lléname el útero con tu leche caliente...! ¡Quiero tener un hijo tuyo, hermano...! ¡¡Ah.....!!
Ah Ming sintió que el cuello del útero de su hermana le succionaba el glande con fuerza y no pudo aguantar más. Dio un caderazo brutal hacia adelante, enterrándole la verga larga y gruesa hasta lo más profundo, clavando el glande contra el cuello uterino mientras le palpitaba con violencia.
¡Chorro tras chorro de semen espeso y caliente salieron disparados, llenándole por completo el fondo del útero a Xiao Wei!
—¡¡Mm-ah.....!! Hermano... ¡te veniste adentro...! Es demasiado... ¡está hirviendo...! ¡Me llenaste el útero...!
Xiao Wei llegó a su segundo orgasmo al mismo tiempo. Todo su cuerpo convulsionó violentamente; su chocha se contrajo con locura, dejando atrapados tanto la verga como el semen de su hermano en su interior. Su hermoso rostro se contorsionó por el éxtasis absoluto, puso los ojos en blanco, sus grandes senos temblaron sin parar y su delgada cintura se arqueó en una curva provocativa.
La eyaculación duró más de diez segundos antes de que Ah Ming se relajara un poco. Sin embargo, su verga seguía firme, bien enterrada dentro de su hermana, sin dejar escapar ni una sola gota de leche.
Ambos entrelazaron sus respiraciones agitadas, pegando las frentes y juntando levemente los labios. Xiao Wei murmuró con voz suave y delicada:
—Hermano... qué satisfecha me dejaste... mi útero está lleno de tu leche...
Ah Ming agachó la cabeza para darle otro beso profundo antes de ir sacando la verga lentamente de la conchita de su hermana, que aún se contraía suavemente. Al retirarla, arrastró un gran chorro de lubricante mezclado con semen espeso que cayó con un —gota a gota— sobre las sábanas.
Xiao Wei quedó tirada en la cama sin fuerzas, con las piernas aún ligeramente abiertas y la entrada de su conchita entreabierta, de donde no paraba de chorrear semen blanco y turbio. Después de jadear un buen rato, hizo un esfuerzo por sentarse y le dio un dulce beso a su hermano en los labios:
—Hermano... me voy a dormir a mi cuarto... mi prima me está esperando... Buenas noches~
Se acomodó el babydoll desordenado y bajó descalza de la cama. Sus piernas delgadas aún temblaban ligeramente y en sus nalgas todavía quedaban marcas de semen fresco. Aun así, se giró coqueta, le picó el ojo a Ah Ming y cerró la puerta despacio al salir.
Ah Ming se quedó echado en la cama, mirando la espalda de su hermana mientras se iba. Aunque se había venido dos veces, la verga le seguía a media asta, mientras en su cabeza no dejaban de repetirse las imágenes de esa noche: desde la mamada debajo de las cobijas, pasando por el trío en el borde de la cama, hasta la follada salvaje a su hermana.
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