MAS ALLÁ DEL TIEMPO 968
La chispa del amor
La palabra «mundo» no significaba lo mismo para todo el mundo.
Para la Emperatriz, el mundo en su corazón era la raza humana entera. Por el bien de su gente, era capaz de cargarse al hombro lo que hiciera falta. En esta era que ya no le pertenecía al Dao Humano, estaba dispuesta a romper cualquier tradición por salvar a su mundo.
En cambio, para Xu Qing, el mundo en su corazón eran aquellas personas que se habían ido ganando un lugar en su vida a lo largo de su camino.
Capitán Lei, Gran Maestro Bai, su Maestro, Erniu, Zi Xuan, Ling’er y unos cuantos más... A ellos se sumaban lugares y cosas que cobraron sentido gracias a esas relaciones, como el Condado Fenghai, Siete Ojos de Sangre y la Gran Región Onda Sagrada.
Aquéllos eran los colores que le daban vida a su mundo y representaban una parte clave de su lado humano.
Igual a un ancla en pleno mar, le permitían poner su divinidad al servicio de su naturaleza humana, evitando que terminara perdiendo el rumbo.
En especial tras este último renacimiento. Al haber moldeado su cuerpo físico con la carne y la sangre del rostro fragmentado del dios, su corazón albergaba divinidad de forma natural. Por eso mismo, mantener vivos los colores de su humanidad se había vuelto algo indispensable para él.
Pero para Huang Yan, el mundo en su corazón...
Se resumía en un destello fortuito que captó con la mirada cuando volaba con arrogancia por los cielos en aquel entonces.
Aquella figura blandiendo un espadón gigante en medio del Mar Prohibido se convirtió en su mundo, en su todo absoluto.
Fue esa visión la que lo llevó a hacer descender un clon, pasándose por el forro su estatus y todas sus ambiciones pasadas.
Aunque el proceso no fue nada sencillo, él jamás dio un paso atrás.
Su orgullo era capaz de arrodillarse por esa persona, su poderío podía atenuarse sin dudarlo con tal de estar a su lado.
En toda su vida jamás le rindió culto al rostro fragmentado como los demás, ni le importó un bledo la vida o la muerte de los seres vivos. Como Señor de Nanhuang, siempre llevó la cabeza en alto.
Solo ante esa persona estaba dispuesto a agachar la mirada.
Y es que, siendo el único fénix en todo el plano, esa fue la primera vez que sintió que algo se le movía en el pecho.
Y sería también la única vez en toda su existencia.
Por eso, apenas Huang Yan terminó de hablar, Xu Qing ya había descifrado la verdadera razón del alboroto.
Su Segunda Hermana Mayor estaba recontra furiosa.
—¡No hay tiempo que perder, tenemos que salir volando ya mismo!
Huang Yan respiró hondo y se transformó de golpe en el Fénix de Llama.
El Mar Prohibido se oscureció al instante.
En las alturas, una figura monumental tapó el sol y los cielos por completo. Su aura espeluznante tocó la cúspide en un abrir y cerrar de ojos.
Por donde pasaba, el cielo y la tierra cambiaban de color. Con cada aleteo, el viento y las nubes se agitaban en ebullición.
La majestad del Señor de Nanhuang llenó todito el Mar Prohibido en ese segundo.
Como Xu Qing había sido testigo directo de casi todo el romance entre Huang Yan y su Segunda Hermana Mayor, dio un paso al frente hacia las alturas y se lanzó a seguirle el paso.
Acompañados por una ráfaga de rayos infinitos, sus figuras se perdieron de vista en el horizonte en un pestañeo.
Su destino era una isla situada a cierta distancia de allí.
—Nuestra Secta Siete Ojos de Sangre organiza una competencia cada cierto número de décadas. En aquel entonces, la competencia en la que participamos nosotros se dio en la Isla de las Sirenas. La edición de ahora ya está en marcha y la está dirigiendo tu Segunda Hermana Mayor. El escenario es el territorio de la Raza Tortuga Marina. Me acaba de mandar un mensaje. Resulta que la Raza Tortuga Marina invocó a su dios, que no es más que una simple criatura divina.
Conforme avanzaban a toda velocidad, la voz de Huang Yan resonaba directo en la mente de Xu Qing.
Para los cultivadores de alto nivel, una criatura divina no era la gran cosa. El mismo Xu Qing se había bajado a ocho de ellas en los últimos meses.
Si Huang Yan decidía actuar, podía pulverizarla de un solo golpe.
Sin embargo, si la cosa terminaba haciendo enfadar a su hermana mayor, ahí sí que el problema se volvía monumental.
Por eso, el rostro de Xu Qing también se tornó serio. Asintió con la cabeza y aceleró el paso a máxima velocidad:
—¡Entonces apretemos el paso!
Al escuchar a Xu Qing, Huang Yan soltó un grito de entusiasmo:
—¡Eso es, mi hermano!
Y con eso, ambos le metieron todavía más pata al viaje.
Mientras avanzaba a toda velocidad, la fuente divina de Xu Qing rugió en su interior, extendiéndose por todito su ser y haciéndolo brillar con un resplandor dorado deslumbrante.
Esta luz se entrelazaba con los destellos plateados que emergían ocasionalmente de su piel, dándole la apariencia de un auténtico dios demoníaco.
Todo esto era consecuencia natural de la transformación que experimentaba su cuerpo, moldeado a partir de la carne y la sangre del rostro fragmentado.
Dentro de su ser, esta carne divina y el plata inmortal se habían fusionado por completo: la primera daba forma al cuerpo físico, mientras que el segundo actuaba como un medio para estabilizar y unir la sustancia del rostro fragmentado.
En cuanto a la Técnica Luz Inmortal del Sol Profundo, a medida que aceleraba la fusión entre su alma y su cuerpo, refinaría gradualmente el plata inmortal. Cuando el último rastro de este metal desapareciera del interior de Xu Qing, su cuerpo y su alma alcanzarían una unificación absoluta.
La forma física nacida de la carne y la sangre del rostro fragmentado trajo consigo cambios monumentales. No solo elevó su fuerza física a niveles estratosféricos, sino que impactó drásticamente otros aspectos de su cultivo.
En este instante, la tierra de la nihilidad dentro de su cuerpo era completamente dorada.
Sobre esta tierra dorada resplandecían cuatro marcas de sellos divinos.
Una era de naturaleza intrínseca y las otras tres estaban compuestas por autoridades divinas.
El sello intrínseco estaba formado por el Dao Brujo, el Dao Imperial y toditas las técnicas de cultivo que Xu Qing había practicado hasta la fecha, con un enfoque principal en la Escuela Inmortal de Verano.
Esta marca rodeaba por completo los límites de la tierra de la nihilidad, conectando principio y fin para formar un anillo colosal y deslumbrante.
¡Marcaba la frontera de la nihilidad, convirtiéndose en el sello característico de un Inmortal de Verano!
En cuanto a las tres autoridades divinas, representaban a la Luna Púrpura, la Desgracia y la Maldición Divina.
A diferencia del pasado, donde los trazos de autoridad divina eran tenues por no haber sido comprendidos del todo, la escala había cambiado radicalmente.
Originalmente, había 100 trazos de luz.
¡Y ahora... la cifra se había disparado a más de mil!
Tiempo atrás, la percepción de Xu Qing le decía que si algún día lograba comprender las 100 autoridades divinas y hacerlas brillar, alcanzaría la cima del Reino Nihilidad.
Y ahora...
Si la marca intrínseca de Xu Qing servía para delimitar su tierra de la nihilidad, el incremento a mil trazos de luz aportado por el cuerpo de carne y sangre del rostro fragmentado elevaba el límite superior de su base de cultivo hasta el extremo absoluto.
Podía sentir con claridad que, cuando las 1,000 autoridades divinas resplandecieran al unísono, rompería el Reino Nihilidad para dar el paso hacia el Reino Acumulación Divina. Una Acumulación Divina sin precedentes en la historia.
Sin embargo, a esto le correspondía un aumento proporcional en la dificultad de cultivo.
Por suerte, estos no eran los únicos cambios. El cuerpo de Xu Qing ya no albergaba el concepto de energía espiritual tradicional.
La energía espiritual era un tipo de energía de nivel inferior; este cuerpo de origen divino simplemente no permitía su existencia.
Por lo tanto, lo que fluía por las venas de Xu Qing era la más pura y absoluta fuerza de la fuente divina.
Esto provocó no solo que la tierra de la nihilidad se volviera dorada, sino que su propio mar de la conciencia se transformara en un océano divino de oro líquido.
Era un salto abismal en su potencial.
En cuanto a la defensa, el nivel era todavía más espeluznante.
Debido a que su cuerpo aún no se había fusionado por completo con su alma y era ridículamente poderoso, ejercía una presión aplastante sobre el alma de Xu Qing. Por esta razón, los dos sellos que Viejo Séptimo dejó antes de aislarse eran el sello del Soberano y el sello del Cuasi Inmortal.
A medida que Xu Qing cultivara la Luz Inmortal del Sol Profundo y su alma se integrara a su cuerpo, ambos sellos se irían rompiendo uno tras otro.
Al final, cuando los hubiera liberado por completo, la resistencia de su cuerpo físico sería equivalente a la de un Dios Verdadero.
En términos de los cultivadores: ¡un Inmortal de Verano!
Antes de entrar en reclusión, el Viejo Séptimo le explicó a Xu Qing que el rostro fragmentado del Desolado era el resultado de un intento fallido por romper hacia el Reino Dios Divino. En Sí Mismo, se encontraba en la cima del Reino Venerable Divino.
Si Sus brazos actuaran de forma independiente, ¡poseerían el poder de un Dios Venerable!
¡Si fueran Sus dedos, contendrían el poder de un Lord Divino!
En cuanto a la carne y la sangre que moldearon el cuerpo de Xu Qing, para la inmensidad infinita del rostro fragmentado, no representaban más que una porción insignificante.
Aun así, era suficiente para desplegar la fuerza destructiva de un Dios Verdadero, el mismísimo Inmortal de Verano.
En cuanto a los dos sellos impresos en su cuerpo físico, aunque resultaban indispensables para evitar que el alma de Xu Qing fuera aplastada por la carne y sangre del rostro fragmentado, aun con estos sellos intactos, la fuerza física de Xu Qing seguía siendo extraordinariamente espeluznante.
Absolutamente nadie por debajo del Reino Soberano podía hacerle un rasguño a su cuerpo.
Xu Qing había verificado esto una y otra vez mediante sus constantes combates contra criaturas divinas durante los últimos meses.
La capacidad defensiva de su cuerpo era simplemente asombrosa.
Como ejemplo directo: cuando el dragón de río divino le soltó aquel coletazo momentos atrás, Xu Qing ni siquiera se movió de su sitio; en cambio, la cola del dragón terminó hecha trizas por el contragolpe y sus espinas afiladas se partieron en mil pedazos.
En lo relativo a su base de cultivo, dado que se trataba únicamente de un cambio estructural en su cuerpo, el nivel técnico no sufrió un salto drástico.
Sin embargo, debido a que los componentes de esta nueva fisonomía eran ridículamente poderosos y el impacto sacudía todo su ser, su poder de combate real era recontra distinto al del pasado.
A través de estos meses de templado, Xu Qing pudo medir con precisión la magnitud de su fuerza:
Podía bajarse sin problemas a cualquier cultivador de Acumulación Divina de cuatro mundos.
En cuanto al nivel de cinco mundos o superior... con su base de cultivo actual no le alcanzaba para derrotarlos.
Sin embargo, el otro bando tampoco tenía forma alguna de lastimarlo a él.
Por esta razón, Xu Qing tenía clarísimo que lo más crucial en este momento era comprender y refinar las autoridades divinas para elevar su letalidad al máximo.
A la par, debía seguir cultivando la Técnica Luz Inmortal del Sol Profundo para romper los sellos de su cuerpo lo antes posible.
'Esto requiere batallas constantes, comprensión profunda y el templado de la vida y la muerte'
Xu Qing murmuró para sus adentros.
De este modo, avanzando a máxima velocidad junto a Huang Yan, cubrieron en apenas ocho minutos la enorme distancia que los separaba de la Isla de la Tortuga Marina.
En ese preciso instante, Huang Yan rastreó los alrededores con su sentido divino para verificar que la Segunda Hermana Mayor se encontrara sana y salva. Al confirmar que todo estaba en orden, abandonó su forma de Fénix de Llama para transformarse nuevamente en el muchacho gordito.
Volteó hacia Xu Qing y comentó:
—Por cierto, la ubicación de esta prueba tiene que ver con Iluminar. Es una de las bases ocultas que Iluminar tenía en el Mar Prohibido. Luego de que Siete Ojos de Sangre la descubriera, decidieron organizar la competencia aquí con el fin de erradicarla por completo.
Al escuchar esto, la cara de Xu Qing se mantuvo tan serena como siempre. Tras haber experimentado la autodestrucción de su alma y haber regresado de la muerte, era capaz de ocultar por completo sus emociones respecto a Iluminar y a Zi Qing.
No se trataba solo de una máscara en su rostro; en el fondo de su corazón ocurría exactamente lo mismo.
Igual a las profundidades del océano, no había una sola ola en la superficie.
Solo cuando estallara, soltaría una intención asesina capaz de teñir los cielos.
Este rasgo frío había formado parte de la personalidad de Xu Qing desde que era un niño, aunque en algún momento Zi Qing llegó a ser la excepción.
Pero a estas alturas, esa excepción se había disuelto por completo.
El estado mental de Xu Qing había vuelto a su equilibrio original.
Observó con absoluta serenidad a Huang Yan, quien claramente se había destransformado a propósito.
Huang Yan tosió un poco y procedió a explicarse:
—A la Segunda Hermana Mayor no le gusta mi forma de ave gigante. Me dice que prefiere mil veces mi aspecto guapo y elegante de ahora.
Mientras decía esto, Huang Yan se dio unas palmaditas en el estómago, haciendo que la grasa de su cuerpo temblara un par de veces.
Xu Qing dejó escapar una leve sonrisa y retiró la mirada para fijarla en el horizonte.
La inmensidad del mar era un concepto relativo. Para gente del nivel de Xu Qing y Huang Yan, podían percibir todito lo que ocurría desde esta distancia.
En su campo de percepción, dentro de la Isla Tortuga Marina —que tenía la silueta de una estrella—, el eco continuo de las flautas Qiang resonaba por los aires.
En su interior, incontables discípulos de Siete Ojos de Sangre se encontraban en plena competencia.
Algunos optaban por la cacería directa, mientras que otros preferían enfocarse en la búsqueda de tesoros. Según la personalidad de cada uno, las elecciones variaban.
Aun así, en general todos mantenían el sello característico del Séptimo Pico: la gran mayoría de los discípulos prefería actuar con cautela y mantener ocultas sus verdaderas ganancias.
Exactamente igual a como el propio Xu Qing lo había hecho en la Isla Sirena en aquel entonces.
Al observar a esos jóvenes, incontables recuerdos brotaron en la mente de Xu Qing.
Más lejos en el Mar Prohibido, mientras el eco de las flautas continuaba resonando en la Isla Tortuga Marina, las olas comenzaron a agitarse con violencia, abriéndose paso en todas las direcciones como un tsunami que se lanzaba directo contra la isla.
Dentro de las olas, parecía ocultarse una entidad colosal.
A medida que se aproximaba, una presencia espeluznante se extendió sin control, envolviendo todita la Isla Tortuga Marina y sacudiendo el firmamento hasta formar un enorme vórtice en el cielo. El retumbo hacía temblar el aire, poniendo en peligro la vida de los discípulos de Siete Ojos de Sangre presentes en el lugar.
Frente a la marejada, una estructura gigantesca que difería del gran navío del Viejo Siete permanecía suspendida.
A simple vista, se trataba de una espada colosal impactante.
Encajaba a la perfección con los gustos estéticos de la Segunda Hermana Mayor.
La Segunda Hermana Mayor estaba de pie al frente de la enorme espada. Bajo su armadura, lucía un aire valeroso y heroico mientras clavaba una mirada helada sobre la entidad oculta tras las olas.
—¡¡Lárgate!!
Casi en el mismísimo instante en que la voz de la Segunda Hermana Mayor resonó, un millar de esferas de fuego rojo brotaron de golpe entre la marejada. Entre la neblina del agua marina, semejaban mil ojos carmesíes abiertos de par en par.
En ese segundo, un chirrido agudo que sacudía el alma se propagó por todos los rincones.
La isla entera tembló y la superficie del agua se agitó con aún más furia, dejando al descubierto a la entidad que venía sobre las olas.
¡Se trataba de un pedazo de tela harapienta que flotaba sobre la superficie del océano!
Medía más de diez kilómetros de largo.
Era de un color negro azabache, recontra similar al propio Mar Prohibido. Además, subía y bajaba al ritmo del oleaje, por lo que a simple vista parecía formar parte del mismo mar.
Solo cuando esas mil esferas de fuego rojo salieron a la luz se notó la clara diferencia. Dichas esferas de fuego eran, en realidad, faroles escarlatas.
Flotaban asentados sobre la tela harapienta y su resplandor se extendió en todas las direcciones, tiñendo rápidamente el tejido con un tono rojo fuego.
La luz también dejó al descubierto una serie de patrones ocultos sobre la tela.
Aquellos trazos oscuros se asemejaban a las vetas de la corteza de un árbol. Lo más extraño de todo era que, bajo el envoltorio escarlata, también resplandecía un tenue brillo estelar.
Lucía un aspecto sumamente siniestro.
Un aura espeluznante se propagó por doquier, haciendo que una neblina densa se elevara desde las aguas circundantes.
Esta neblina espesa actuaba como si fuera un millar de tentáculos. Conforme se balanceaban, una parte de ellos se abalanzó contra la Isla Tortuga Marina mientras que el resto se lanzó directo contra la Segunda Hermana Mayor.
Daba la impresión de querer ahogarlo todo a su paso.
Sin embargo, en el instante en que los tentáculos de neblina se aproximaron a la Segunda Hermana Mayor, una llama descomunal estalló desde su cuerpo.
En el aire, las llamas tomaron la forma del espectro de Fénix de Fuego. Con un solo aleteo, quemó tanto el cielo como el Mar Prohibido.
Esta era la barrera de protección que Huang Yan le había dejado a la Segunda Hermana Mayor.
Al barrer las llamas, la neblina se disipó al instante. La tela harapienta que flotaba a la deriva también frenó su avance en seco.
Un brillo frío cruzó los ojos de la Segunda Hermana Mayor. Con un ligero movimiento de su cuerpo, saltó desde la espada colosal y comenzó a caminar hacia la tela harapienta en medio del mar de fuego.
Justo cuando estaba por dar el primer paso, al segundo siguiente... una figura gordita apareció de la nada frente a ella y la agarró en un fuerte abrazo.
—Hermana Mayor, cálmate, no te alteres. Déjamelo a mí.
El rostro de Huang Yan irradiaba pura ternura mientras hablaba con suma cautela. Mientras decía esto, soltó un chasquido con los dedos.
Una chispita tenue nació entre sus yemas.
Era igual a un corazón latiendo que albergaba una vitalidad infinita. Centelleó con una luz débil en medio de la oscuridad hasta caer directo sobre el pedazo de tela harapienta.
A medida que descendía, un leve siseo resonó en el aire, como si las llamas estuvieran en pleno murmullo, anunciando su llegada al mundo.
Conforme el sonido se extendía, el número de chispas aumentó drásticamente. Era como si fueran atraídas por una fuerza invisible y se agruparan de golpe.
Al instante siguiente, ¡desprendieron una temperatura astronómicamente alta!
El crepitar de las llamas se volvió cada vez más intenso, elevándose con la potencia de un tambor en pleno estruendo.
Rugió con furia desbocada, transformándose en un horno capaz de abrasar al mundo entero y devorar todo a su alrededor.
Impactó de lleno contra la tela harapienta.
De inmediato, alaridos miserables y chillidos agudos brotaron desde la tela hacia los cielos.
Aunque los faroles también emanaban fuego, la diferencia entre ambas llamas era abismal.
En un abrir y cerrar de ojos, los mil faroles se derritieron por completo, quedando reducidos a cenizas.
Por donde pasaba este fuego, la tela se consumía, el cielo se quemaba, el Mar Prohibido se encendía y hasta el mismísimo vacío se derretía.
De hecho, la potencia de la llama era tan espeluznante que incluso las sustancias anómalas... fueron purgadas por el fuego.
Fue así como una escena recontra rara se desplegó ante los ojos de Xu Qing.
El agua del Mar Prohibido en esta zona dejó de lucir su característico color negro.
En su lugar, bajo este proceso de purificación absoluta, sacó a la luz el color azul original que solía tener hace incontables años.
¡El mar había sido purificado por completo!
Bajo el azote del fuego, todita la mugre e impurezas quedaron vueltas cenizas, dejando únicamente la esencia más pura del agua.
Esta era la primera vez que Xu Qing presenciaba un ataque directo del Fénix de Llama.
Y en ese segundo comprendió perfectamente por qué el Fénix de Llama podía dominar el Continente Nanhuang y ostentar el título de Emperador del Sur en un mundo tan peligroso como Wanggu, atestado de dioses.
Él no le rendía pleitesía a ningún dios ni ofrecía sacrificios.
¡Él era el emperador indiscutible del Continente Nanhuang!
Sin embargo, en este preciso instante, este poderoso emperador se encontraba abrazando con suma delicadeza a la Segunda Hermana Mayor.
Para él, haber desatado esa chispa era tan simple como soltar un respiro. Toda su atención estaba puesta de lleno en su amada.
En cuanto a la Segunda Hermana Mayor, al verse atrapada en el abrazo del emperador, le lanzó una mirada fulminante a Huang Yan con intenciones de regañarlo. No obstante, al notar que Xu Qing venía justo detrás de él, aguantó las ganas y se guardó el llamada de atención.
Huang Yan soltó un largo suspiro de alivio. Justo cuando iba a abrir la boca para hablar, entrecerró los ojos de golpe y clavó la mirada en el Mar Prohibido.
Xu Qing estaba por saludar a la Segunda Hermana Mayor cuando también lo percibió. Desvió la vista hacia el punto exacto donde la tela harapienta había sido alcanzada por el fuego.
En ese lugar, las llamas ya se habían extinguido.
Sin embargo, bajo el agua, un fragmento de tela del tamaño de una palma había logrado sobrevivir al aterrador fuego purificador de Huang Yan.
En ese instante, la tela huía a toda velocidad hacia lo más profundo del lecho marino.
A pesar de que aún continuaba ardiendo, el simple hecho de aguantar semejante castigo dejaba en claro que no era un objeto común y corriente.
—Interesante.
Huang Yan se quedó pensativo.
En cuanto a Xu Qing, un destello extraño cruzó por sus ojos, mezclando sorpresa y duda a la vez.
—Hace un rato solo le eché un vistazo rápido. Pero mirándola bien ahora, me resulta algo familiar... Segunda Hermana Mayor, cuñado, voy a bajar a revisar.
Sin perder un segundo, Xu Qing dio un paso al frente y se sumergió directo en el Mar Prohibido. Su velocidad dentro del agua se disparó al máximo, lanzándose tras el fragmento de tela como una hoja afilada.
Al mismo tiempo, la Enredadera del Cielo Santo brotó del cuerpo de Xu Qing. Con un movimiento rápido, se agigantó de golpe y salió disparada como una flecha recién liberada del arco, persiguiendo al objetivo con una clara ansia devoradora.
Xu Qing entrecerró los ojos. La razón principal por la que se había sorprendido momentos antes era porque la Enredadera del Cielo Santo había emitido una fluctuación recontra clara desde su interior.
Lo que le resultaba familiar eran esos patrones ocultos grabados en la tela...
'Se parecen bastante a la piel de la Enredadera del Cielo Santo...'
Guiado por la enredadera, Xu Qing siguió el rastro de la tela harapienta a través de las profundidades marinas.
Quince minutos después, finalmente le dio alcance.
Sin embargo, el fragmento de tela, que había resistido el fuego de Huang Yan durante todo el trayecto, llegó a su límite absoluto.
Ante los ojos de Xu Qing, el pedazo del tamaño de una palma se redujo por completo a cenizas.
Al final solo quedó una estela grisácea que brilló con destellos estelares en el fondo del Mar Prohibido antes de disiparse.
Observando las luces, Xu Qing se posicionó en el lugar exacto y concentró su sentido divino.
'Sin duda es el aura de la Enredadera del Cielo Santo. Si es así, ¿esta enredadera ya existía en Wanggu antes de que Feng Lintao descendiera?'
Xu Qing reflexionó. A su lado, la Enredadera del Cielo Santo se mostraba insatisfecha y rastreaba los alrededores. Poco después se detuvo en seco, fijó un rumbo y salió disparada.
Xu Qing la siguió de inmediato.
Así transcurrieron varias horas hasta llegar a una zona oculta en el fondo marino, repleta de grietas profundas que semejaban cicatrices.
La enredadera emitió una fluctuación de emoción y se internó en una de las fosas. Levantando una nube de polvo, desapareció en el abismo.
Xu Qing se detuvo afuera. A través de su vínculo con la enredadera, percibió cómo se adentraba en las profundidades hasta dar con una fosa oculta.
Allí abajo yacía un objeto.
¡Una pagoda deteriorada!
Estaba completamente enredada por una Enredadera del Cielo Santo seca y marchita. Emanaba una antigüedad abrumadora, enterrada quién sabe cuántos años atrás.
⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅
En ese mismo instante, mientras Xu Qing contemplaba la misteriosa pagoda y Huang Yan acompañaba a la Segunda Hermana Mayor, en cinco zonas remotas del Continente Wanggu se activaron marcas de guía que se dispararon hacia el firmamento.
Ubicadas en el este, oeste, sur, norte y centro de Wanggu, en cada punto se hallaban cultivadores con túnicas plateadas.
Pertenecían a distintas razas, pero vestían el mismo atuendo y compartían un aura idéntica a la de Feng Lintao en su momento: ¡cultivadores de las Tierras Santas!
Sentados sobre formaciones complejas, ejecutaban sellos manuales haciendo circular hilos misteriosos que agitaban el cielo estrellado.
En el espacio exterior, cientos de cuerpos celestes —planetas, masas continentales y montañas gigantescas— avanzaban en fila hacia Wanggu. Eran las mismísimas Tierras Santas.
A la cabeza venían cinco de ellas: dos montañas monumentales, un continente extenso y dos estatuas extrañas, desintegrando meteoros a su paso y generando tormentas cósmicas.
En una de las montañas, un anciano de piel carmesí y túnica dorada observaba el planeta a lo lejos y murmuró con voz ronca:
—Jamás pensé que llegaría el día en que regresaría...
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