WANGUSHENDI 2855




EMPERADOR DIVINO ETERNO 2855

Recuerdos sellados



Raws: 2838


Lo relatado por Santo Monje Xumi no difería en absoluto de lo expresado por Chi Yao: era simplemente darles a conocer la crueldad que conllevaba el cultivo de semejante técnica.

Zhang Ruchen, con sus 16 años de edad, se sumió en un profundo silencio.

A su lado, la faz de Chi Yao palideció considerablemente de un momento a otro, e incapaz de contenerse, giró la vista hacia Zhang Ruochen, como si aguardara a que fuera él quien tomara la decisión.

En aquel entonces, ambos eran, a fin de cuentas, demasiado jóvenes; habiendo llevado desde siempre una vida colmada de lujos y opulencia, ¿cómo podía su templanza y voluntad compararse con las de la actualidad? De pronto, pretender que cargaran sobre sus hombros un futuro tan abrumador era, en definitiva, un rayo en un día despejado.

¡Sin embargo, el corazón de la juventud es, por naturaleza, apasionado e impulsivo!


—Si en verdad sobreviene una catástrofe colosal e inevitable sobre este mundo, una de la que no haya escapatoria alguna, entonces no nos queda más alternativa que hacerle frente a las dificultades; no hay otra salida. ¡Estoy dispuesto a cultivar el Volumen Virtual! En el futuro le transmitiré mi cultivo a Yao Yao, e incluso si tuviera que pagar el precio con mi propia vida llegado el momento, lo haré sin vacilar un solo instante. ¡Perseveraré en mi promesa hasta la muerte!


Chi Yao quedó visiblemente conmovida y conmocionada por las palabras de Zhang Ruochen; su rostro se tornó aun más pálido mientras le tiraba suavemente de la manga, sacudiendo la cabeza y exclamando:


—Hermano Chen...

—¡Bien! Ese es mi hijo.


Emperador Ming dio un paso al frente, con una mirada afilada y llena de majestad, sentenció:


—Cuando el gran edificio está a punto de colapsar, si todo el mundo se esconde en su interior sin atreverse a salir, no hacen más que aguardar a la muerte. Es imperativo que alguien dé un paso al frente, sostenga el firmamento, entregue su sangre ferviente y se atreva a sacrificarse. Somos de los pocos conocedores de la verdad en el Campo Kunlun y, siendo miembros de la alta gobernanza imperial, tenemos la responsabilidad de defender este cielo y esta tierra. Ante la prosperidad o la caída del mundo, si los gobernantes no dan un paso al frente ni realizan las grandes hazañas para salvar a los mortales, ¿acaso siguen siendo dignos de ostentar su posición? ¿O es que debemos exigirles a aquellos plebeyos —que ni siquiera saben lo que está por ocurrir— que sean ellos quienes se sacrifiquen? Aun si hay que pelear, aun si hay que morir, debemos ser nosotros los primeros en dar el primer paso.


Emperador Qing dejó escapar un largo suspiro y dijo:


—Esto es demasiado cruel. Solo me pesa estar ya en el Reino Santo Supremo y no tener forma de cultivar la técnica legada por Gran Venerable. Santo Monje, ¿qué tan poderoso es el enemigo en realidad? ¿Acaso ni siquiera alguien de su talla puede hacerle frente?


Santo Monje Xumi sacudió la cabeza y respondió:


—En realidad, ni este humilde monje sabe qué tan poderoso es el enemigo; formar a estos dos niños no es más que entregar mi último aliento de fuerza para luchar por una mínima línea de futuro. ¡Una sola y mínima línea de futuro!


Zhang Ruochen y Chi Yao se enfrascaron en una disputa; dada la naturaleza juvenil de ambos, poseían una buena dosis de ignorancia y osadía, compitiendo cada uno por ser quien cultivara el Volumen Virtual.

A Emperador Ming se le vino algo a la cabeza y, mudando la expresión del rostro, comenzó a comunicarse mediante transmisión de voz con Emperador Qing.


—Si continúan disputando de esta manera, aun si se llega a un resultado en el que uno cultive el Volumen Virtual y el otro el Volumen Real, dentro de unos cientos o miles de años —cuando su cultivo alcance la cúspide por debajo del Reino Dios— sus sentimientos serán inevitablemente mucho más profundos. Llegado ese momento, ¿de verdad podrán presenciar con sus propios ojos cómo el otro muere? ¿Morir solo para consumar el camino del otro?

—¡Así es! El que muera sin duda alcanzará la liberación, pero el que quede con vida... ¿cómo podrá seguir cultivando en el futuro? Con el corazón sumido en la amargura, en compañía de la culpa y el dolor, le será completamente imposible cultivar hasta el nivel de Gran Venerable, mucho menos superarlo.


mientras Emperador Qing hablaba, las lágrimas le brotaron a mares de los ojos.

Aquella joven astuta y vivaz que tenía enfrente era su hija, su propia hija de sangre; ya fuera que en el futuro se convirtiera en la que pereciera o en la que sobreviviera en medio de la agonía, como padre, Emperador Qing sentía un sufrimiento insoportable en lo más profundo del ser.

Y lo peor era que no existía otra alternativa.

Tal como lo había expresado Emperador Ming, habiendo nacido en una familia imperial, no podían limitarse a codiciar los placeres, sino que debían llevar al mundo entero en el corazón.

Emperador Ming miró hacia Santo Monje Xumi y, sin saber por cuánta ocasión formulaba la misma pregunta, dijo:


—Santo Monje, ¿de verdad no puedo reemplazar a Ruochen?

—Tu cultivo de las artes marciales y el estado de tu mente ya han quedado moldeados; aun si volvieras a cultivar desde cero, tus logros no serían demasiado altos. Por supuesto, si en verdad deseas intentarlo, ¡es una opción válida! Pero, ¿puedes encontrar a otra persona que cultive el 《Sutra del Emperador Ming》 a tu lado?


Santo Monje Xumi señaló a Zhang Ruochen y a Chi Yao, agregando:


—Semejante carga de verdad no debería pesar sobre las espaldas de estos dos niños. Quizá sean demasiado jóvenes y no comprendan lo que implica la decisión que han tomado. Sin embargo, ustedes dos... ¿no han tomado ya una decisión por ellos? Este humilde monje no es más que una persona que ya ha fallecido, limitándose a comunicarles la crisis que conoce y el método que existe para tener la oportunidad de cambiar el futuro. La forma en que tomen la decisión sigue dependiendo enteramente de ustedes.


Emperador Ming y Emperador Qing eran, a fin de cuentas, una generación de emperadores; sabiendo que no les quedaba escapatoria alguna, dejaron de lado los sentimentalismos afectivos.

A lo largo de esos días, ya lo habían meditado con suficiente claridad.


—Más vale un dolor agudo y breve que una angustia prolongada.

—Esto también representa una prueba para ellos; si ni siquiera pueden superar esta aduana, sería preferible abandonar el cultivo del 《Sutra del Emperador Ming》 y dejar que cultiven libremente, evitándoles cargar con una responsabilidad tan pesada y vivir infelices durante toda su vida.


Emperador Ming y Emperador Qing continuaron transmitiéndose pensamientos en silencio durante un largo rato, hasta que terminaron de discutir a fondo y fijaron la estrategia y la planificación para el futuro.


—Quienquiera que de ustedes dos desee cultivar el Volumen Virtual, deberá hacer una cosa primero.

—¿Qué cosa? No digas una sola, hasta diez podría hacer.


Chi Yao, compitiendo con Zhang Ruochen, intervino:


—Yo también puedo hacerlo.


Emperador Ming utilizó su qi santo para condensar dos dagas, las cuales arrojó ante ambos diciendo:


—Claven la daga en el corazón del otro y quítense la vida.




¡Clang!




Las dagas cayeron al suelo.

Tanto Zhang Ruochen como Chi Yao se quedaron atónitos.


—Padre, ¿por qué hacer este tipo de bromas? ¡No tiene ninguna gracia!


Emperador Ming mantuvo una mirada severa, sin pronunciar una sola palabra.

Emperador Qing añadió:


—No estamos bromeando con ustedes, hablamos completamente en serio.


Zhang Ruochen y Chi Yao cruzaron miradas y, con lentitud, ambos recogieron las dagas del suelo.


—¿Por qué tenemos que hacer esto exactamente? Padre, me temo que se te ha ido el juicio con la edad; si uno de nosotros muere, ¿cómo se supone que cultivaremos el 《Sutra del Emperador Ming》?


Chi Yao arrojó la daga a un lado y caminó a grandes zancadas hacia el exterior del salón a modo de protesta.




¡Bang!




Las puertas del gran salón se cerraron de golpe.

La fuerza del impacto producida por el choque de los dos portones dorados hizo que Chi Yao saliera despedida hacia atrás.

La voz severa de Emperador Qing resonó en el recinto:


—Este Emperador lo reitera una vez más: esto no es una broma. El día de hoy, o toman una decisión, o serán expulsados de la familia imperial. En cuanto al cultivo del 《Sutra del Emperador Ming》, ustedes dos son la mejor opción; sin embargo, no son la única.


Chi Yao jamás había visto a Emperador Qing con una actitud tan majestuosa y dominante; dominada por el susto, las comisuras de sus labios temblaban ligeramente, semejando a una codorniz estremecida de pavor, sin rastro alguno de la postura imponente de una futura emperatriz.

Zhang Ruchen se abrió el cuello de la ropa, dejando al descubierto su pecho, dijo:


—¡Yao Yao, hazlo tú! Descuida, solo es atravesar el corazón; con la cultivación de mi padre y de Emperador Qing, mi vida no correrá peligro.


Chi Yao sujetó la daga con ambas manos y se fue aproximando paso a paso; sus brazos no dejaban de temblar y sus ojos reflejaban un estado de absoluto colapso.

Emperador Ming lucía sumamente severo; a diferencia de antes, su mirada ya no albergaba el menor atisbo de indecisión, sentenció con voz fría:


—Zhang Ruochen, piénsalo muy bien: si esta estocada la asesta Yao'er, entonces quien cultivará el Volumen Virtual será ella.


Al escuchar esto, Zhang Ruchen dio un paso al frente como una flecha y rozó con el dedo el filo de la hoja.

La daga que se hallaba en manos de Chi Yao le fue arrebatada en un instante.


—Yao Yao, lo siento, ¡pero esta estocada me corresponde a mí!


Con una mirada de firmeza absoluta, Zhang Ruchen lanzó una estocada tan veloz como un relámpago.

Sin embargo, la punta de la daga se detuvo justo sobre el pecho de Chi Yao, incapaz de avanzar un solo milímetro más.

Zhang Ruchen había pensado que era lo suficientemente firme, convencido de que, al saber que Chi Yao jamás moriría de verdad, sin duda podría asestar el golpe para asegurarse la oportunidad de cultivar el Volumen Virtual.

Pero...


—¡AAAH!


lanzó un rugido Zhang Ruchen, arrojando la daga lejos de sí. Se giró, cayó de rodillas sobre una pierna y exclamó


—Padre... no puedo hacerlo......


Chi Yao cayó hincada a su lado.


—Si ni siquiera puedes hacer esto, ¿para qué cultivar el 《Sutra del Emperador Ming》?


Emperador Ming dejó escapar un largo suspiro y agitó la mano ordenando


—Olvídalo. A partir de hoy, dejas de ser el Príncipe Heredero del Imperio Central Shengming y dejas de pertenecer a la familia imperial. Abandona la Ciudad Imperial cuanto antes y vive de ahora en adelante como un plebeyo. Siendo un plebeyo, no tendrás que cargar con responsabilidades sobre los hombros y podrás vivir una vida plena y libre.


Zhang Ruchen no se puso de pie y declaró:


—Padre, ¿de verdad piensas que tu hijo es un cobarde? ¿Que no soy digno de ser un descendiente de la Familia Zhang? ¿Que no me atrevo a hacer sacrificios? Simplemente no puedo apuntar mi daga hacia Yao Yao; pero puedo jurar ante los cielos que, en el futuro, sin duda seré capaz de dar mi propia vida para consumar el camino de ella.

—¿Estás seguro de que puedes dar tu propia vida para consumarla a ella?


Zhang Ruchen miró a Chi Yao y afirmó con firmeza:


—No hablo por impulso; lo he meditado muy bien y espero que mi padre no me trate como a un niño. Las palabras pronunciadas por este Zhang Ruchen son tan firmes como un compromiso inquebrantable.

—Bien, ¡retírate!


Mientras Zhang Ruchen salía del gran salón, la voz de Emperador Qing resonó a sus espaldas:


—Yao'er, quédate.


De pie fuera de las puertas del salón, Zhang Ruchen alcanzó a escuchar vagamente la voz de Emperador Ming:


—Ya había adivinado que jamás asestaría esa estocada. Es igual a su madre: aparenta actuar con total firmeza, pero en el fondo su corazón rebosa de sentimientos; hacia las personas que le importan, es incapaz de ser desalmado. En fin, está bien que sea él quien cultive mediante el método de la reencarnación; servirá perfectamente para purgar de su cuerpo la línea de sangre de la Raza Vampiro Inmortal.


Justo cuando Zhang Ruchen se disponía a continuar escuchando, una voz budista resonó a sus espaldas.

De inmediato, el cielo y la tierra se sumieron en la penumbra.

Todo lo que se hallaba ante los ojos de Zhang Ruchen desapareció por completo.

Su cuerpo se volvió enormemente pesado y dolorido, en especial la cabeza, sintiendo como si se le abriera en pedazos; cada pulgada de su carne y su sangre parecía arder, provocándole una incomodidad insoportable.


—Zhang Ruchen... Hermano Chen...


El llamado de Chi Yao resonó junto a su oído.

Al mismo tiempo, una poderosa ráfaga de qi divino ingresó desde su espalda.

Zhang Ruchen despertó sobresaltado. Abrió los ojos, se incorporó sobre el altar de piedra y miró a su alrededor; descubrió que se encontraba en el interior de un templo de piedra antiguo y en ruinas, con el suelo repleto de escombros y tejados rotos.

Tigre Blanco Entierro Dorado, que se había aproximado a él, se pegó un gran susto al ver que Zhang Ruchen se incorporaba de golpe; dio un brinco hacia atrás de más de treinta metros, llegando a derribar una columna de piedra tras el impacto.

Zhang Ruchen percibió un aroma cautivador y sutil; al girar la cabeza para mirar, descubrió que Chi Yao se hallaba parada detrás de él y que, momentos antes, había estado descansando en su regazo.


—Hermano Chen, ¡al fin despertaste!


Chi Yao rompió a llorar de pura alegría; en ese instante guardaba cierta semejanza con aquella jovencita de poco más de diez años, sin lucir en absoluto como la emperatriz que solía ocupar las más altas esferas del poder.

Zhang Ruchen movió las pupilas de un lado a otro, reflexionando minuciosamente en su mente.


—¿Qué ocurre?


Chi Yao sintió un arranque de tensión, temiendo que el alma divina y la conciencia espiritual de Zhang Ruchen hubieran sufrido un daño demasiado severo, dejándolo en un estado de demencia e impidiéndole volver a ser una persona normal.

De pronto, Zhang Ruchen sacudió la cabeza, esbozó una leve sonrisa y miró al Tigre Blanco Entierro Dorado diciendo:


—¡Ya comprendo! ¡Esa era la memoria sellada de la que me hablaste!

—¿Ese recuerdo tuyo ha sido liberado? ¿Cómo es posible? ¿Qué tan poderoso debía ser el Poder Espiritual necesario para romper ese sello?


Tigre Blanco Entierro Dorado se sintió profundamente incrédulo, pero enseguida se le vino algo a la cabeza y añadió


—Ya entiendo, fue la fuerza de Patriarca Qing.

—¿Patriarca Qing? ¿Quién es Patriarca Qing?


Zhang Ruchen intentó ponerse de pie, pero no bien sus pies tocaron el suelo, sintió una debilidad extrema; su cuerpo se desplomó hacia atrás, siendo sostenido a tiempo por Chi Yao.

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