EMPERADOR DIVINO ETERNO 2638
Reingreso al Mundo Celestial
Raws: 2623
Para ir desde el Campo Kunlun hasta Mundo Celestial, había que tomar el Antiguo Sendero Santo.
En estos últimos años, a medida que el Campo Kunlun iba creciendo y de él brotaban santos como cancha, el Antiguo Sendero Santo se había puesto cada vez más concurrido. Cualquier ser que alcanzara el nivel de semisanto tomaba esta ruta sí o sí para ir a cultivar al Mundo Celestial.
El Mundo Celestial era el —Dominio Santo—, mientras que el Campo Kunlun era el —Campo Secular—.
Ir al Mundo Celestial no solo significaba tener un mejor ambiente para entrenar; significaba, más que nada, abrir los ojos al mundo, interactuar con cultivadores de todas partes y poder comprar píldoras, armas santas y materiales que en el Campo Kunlun ni a balas ibas a conseguir.
Aparte de eso, si uno quería entrar a lugares especiales de cultivo como el Palacio Divino de los Cinco Elementos, el Palacio Divino de la Verdad, el Palacio Divino del Tiempo o el Palacio Divino del Espacio, no le quedaba de otra que viajar al Mundo Celestial.
En pocas palabras: si el Campo Kunlun quería crecer, hacerse fuerte y volver a levantar cabeza, tenía que salir al mundo exterior, aguantar los golpes de la facción del Campo Celestial y plantarse bien firme en el Mundo Celestial.
Si arrugaban por la presión y regresaban corriendo a Kunlun con el rabo entre las piernas, no solo iban a pasar el roche de su vida, sino que perderían para siempre la oportunidad de resurgir. Y ese era, justamente, el resultado que los dioses de la facción del Campo Celestial más querían ver.
Muchos cultivadores del Domino Santo de Kunlun ya se habían enterado de los chongos que andaban pasando en el Mundo Celestial, pero eso no los asustó para nada.
A lo largo del Antiguo Sendero Santo, se podía ver por todos lados a grupos de cultivadores de Kunlun yendo en mancha hacial Mundo Celestial. Ellos eran los que iban contra la corriente, sin tenerle miedo a enemigos más fuertes; aunque no pudieran meterse en peleas de nivel de Santos Supremos, al menos iban para hacer bulla y sacar pecho por el Campo Kunlun.
Ese día, la gente en el Antiguo Sendero Santo se alborotó por completo.
Las Nueve Damas Celestiales, que llevaban siglos sin juntarse, aparecieron todas al mismo tiempo. Cada una tenía una belleza espectacular capaz de tumbar a cualquiera: algunas se veían super puras y angelicales, otras tenían un aire místico de divinidad, otras eran recontra ardientes y sensuales, y otras tenían una actitud imponente y de pocos amigos...
Según se decía, todas las Nueve Damas Celestiales habían tenido una suerte increíble y un talento de la patada, habiendo sido criadas y entrenadas desde chiquitas por la mismísima Emperatriz Chi Yao.
Si las nueve se unían en una sola, su poder de pelea no tenía comparación.
—Los del Campo Divino de la Espada son demasiado cargosos; si hasta las Nueve Damas Celestiales han tenido que salir de su retiro, parece que esta vez un montón de Santos Supremos de Kunlun van a arrancar al toque hacia el Dominio Santo Jinsha. Si pudiera casarme con una de las Nueve Damas Celestiales, juro que mandaría al diablo mi sendero santo sin pensarlo dos veces. Lástima que esas flacas son recontra exquisitas; los hombres que logran llamarles la atención son contaditos con los dedos de la mano—,
suspiró un cultivador del Reino Rey Santo mirándolas a lo lejos.
A su lado, otro pata le dijo en voz baja:
—De todas las Nueve Damas Celestiales, la que más me vacila es Santa Marcial Canglan. ¡Mira esas piernas, compadre! Son largazas y blanquitas, ¡puedo estar mirándolas mil años y no me canso! Y lo mejor de todo es que tiene un carácter bien fuerte; en la cama debe ser recontra brava.
—Habla despacio, oye, no te vayas a regalar. Si te llega a escuchar, te mete un espadazo y te parte en dos en una.
……
Este grupo de cultivadores vestía túnicas negras y pertenecía a la facción del Salón de Primer Rango del Mercado Negro, pura gente del sendero oscuro.
Ellos solo iban de paso por un lado del camino; más adelante, avanzaban dos carretas santas envueltas en una energía oscura y helada.
Una de ellas era de un color rojo sangre y tenía destellos de luces fantasmales flotando a su alrededor. La otra estaba hecha de un metal negro mate y no tenía ventanas, pareciendo más bien una caja de fierro.
De pronto, este grupo de maleantes comenzó a hacer un chongo tremendo al ver a un hombre caminando al lado de las Nueve Damas Celestiales.
Ese hombre tenía un poder mental tan alto que no le podían registrar bien la cara.
—¿Y ese quién es que camina tan campante con las Nueve Damas Celestiales?
—Qué ganas de meterle un espadazo para quedarme en su lugar.
—Ya, aterriza, oye. Ese pata de todas maneras debe ser un peso pesado del Reino Santo Supremo; si le buscas la boca, estás cavando tu propia tumba.
……
El hombre que iba caminando al lado de las Nueve Damas Celestiales era, obviamente, Zhang Ruochen.
Hace un momento, Zhang Ruochen se había salido del Antiguo Sendero Santo para meterse en el espacio exterior y liberar caleta al Gran Emperador Senluo —quien había estado cultivando dentro del Reino Qiankun— para mandarlo de regreso al Mundo Infierno a entregar una carta.
Nalan Danqing se le acercó y se comunicó con él usando transmisión de pensamiento:
—Pensé que ya habías arrancado de vuelta al Mundo Infierno.
—Al Mundo Celestial tenía que ir sí o sí. Luo Xu es mi hermano del alma y Jin Yu es mi hermano mayor de entrenamiento; casi los matan los Santos Supremos del Campo Divino de la Espada, ¿cómo me voy a quedar de brazos cruzados?
—Igual, te estás arriesgando demasiado.
Zhang Ruochen se rió y le dijo:
—El Mundo Celestial tampoco es que sea la boca del lobo, ¿por qué no podría ir?
En sus tiempos, Luo Sha, siendo apenas una simple Rey Santo, se había atrevido a meterse solita y caleta en el Mundo Celestial.
Ahora, Zhang Ruochen tenía el nivel de un Santo Supremo y su aura había cambiado por completo; ni los mismos dioses podrían reconocer quién era en verdad.
La dama de la vida y el destino, —Xian Feizi—, llevaba la cara cubierta con un velo blanco y estaba envuelta en un resplandor santo. Clavando la mirada en Nalan Danqing y Zhang Ruochen, que andaban conversando, preguntó:
—De las nueve, Danqing siempre ha sido la más exquisita con sus gustos. ¿Quién demonios es ese tipo para haber captado su atención?
Wan Canglan soltó un bufido:
—¡Es un sabelotodo que solo sabe meter floro y que se cree la gran cosa! ¡Lo más probable es que a Danqing la haya agarrado de lorna y la haya estafado!
Eso de —pagarles con la misma moneda— o —buscar la espada más afilada del mundo secular— no eran más que puras palabras al viento. Para ella, todo eso sonaba a pura floro de estafador, pura pose y ganas de dárselas de importante.
De solo acordarse de cómo Zhang Ruochen hablaba con tanta concha en el acantilado norte de la Secta de la Escritura, a Wan Canglan le daba de alma.
Tener un poquito de poder y ya creerse el rey del mundo, siendo un soberbio y un alzado al mango.
¡Hombres así, Wan Canglan había visto por montones!
Si no fuera porque el tipo de verdad tenía algo de nivel, ella ya le habría metido su cuadre caleta para obligarlo a mantenerse bien lejos de Nalan Danqing.
Xian Feizi comentó:
—Danqing es recontra minuciosa y sabe moverse muy bien en el mundo; no creo que exista un hombre sobre la tierra capaz de verle la cara.
'Pero es que ella ha estado viviendo como ermitaña por cientos de años, y ese pata que no para de hablar sandeces en verdad tiene un nivel de cultivo que no es juego. La verdad, me preocupa'
pensó para sus adentros Wan Canglan, buscando la forma de meterle un buen parche a Zhang Ruochen a la primera oportunidad.
Las Nueve Damas Celestiales eran un solo bloque y compartían el mismo destino; si Nalan Danqing de verdad pensaba conseguirse un compañero de cultivo, ellas tenían todo el derecho de meter su cuchara y oponerse.
Zhang Ruochen y Nalan Danqing caminaron uno al lado del otro hasta encontrarse con las otras ocho damas para arrancar rumbo al Mundo Celestial.
Al pasar por el costado de los cultivadores del sendero oscuro del Salón de Primer Rango del Mercado Negro, Zhang Ruochen sintió clarito cómo le llovían miradas llenas de envidia y de piconería pura.
'Caminar con las Nueve Damas Celestiales de verdad ha sido una mala idea; es imposible pasar caleta así'
Antes de meterse al Antiguo Sendero Santo, Zhang Ruochen ya le había mandado un mensaje a Kong Lanyou, que se había quedado en la Secta Ming, avisándole que él se estaba adelantando. De haber sabido, se habría esperado un toque más para viajar con la gente de la Secta Ming.
Cruzaron el Antiguo Sendero Santo y volvieron a llegar a las orillas del Río Celestial.
Zhang Ruochen clavó la mirada en la Estrella del Mérito y vio que el Campo Kunlun ya había subido hasta el puesto setecientos veinticinco en el 《Registro del Mérito de los Diez Mil Mundos》.
Hay que recordar que, cuando él y Diosa de la Luna llegaron por primera vez al Río Celestial, Kunlun estaba en el fondo de la Estrella del Mérito, en el último puesto de la tabla.
Más adelante, Chi Yao se bajó a un dios del Mundo Infierno, lo que hizo que los puntos de mérito de Kunlun subieran como la espuma, trepando hasta el puesto dos mil y tantos.
Pero mientras más arriba estabas, más yuca era seguir subiendo en el ranking mundial.
Campo Guanghan apenas andaba en el puesto 6740; se notaba que en estos mil años Diosa de la Luna no se había tomado la molestia de salir a cazar dioses del Mundo Infierno para subir en la tabla.
Y es que, si los cultivadores del Domino Santo de un mundo no daban la talla, que un dios subiera el ranking a la prepo solo iba a ser por las puras, porque al final no iban a poder defender sus intereses en el Mundo Celestial.
Zhang Ruochen, las Nueve Damas Celestiales y los cultivadores oscuros del Salón de Primer Rango del Mercado Negro subieron al mismo bote celestial para cruzar el Río Celestial.
Los dos Santos Supremos del sendero oscuro que andaban metidos en sus carretas santas por fin se dejaron ver.
Resultaron ser dos viejos conocidos. Uno de ellos solía tener la misma fama que el Santo de la Espada Xuanji, siendo conocido como uno de los tres Santos Supremos de la espada de la Región Oriental: —Santo de la Espada Jiu You—.
De Jiuyou, Zhang Ruochen se acordaba perfectamente, ya que en sus tiempos el viejo le había tapado un montón de chongos cargando con la culpa.
¡Era... un buen tipo!
Ahora, a Santo de la Espada Jiuyou ya había que llamarlo Santo Supremo Jiuyou; se le veía igual de viejo y descuidado, con el pelo alborotado y unas ojotas de lo más sencillas, con su aura de espada totalmente guardada, tal cual hace mil años.
La otra persona era una mujer de una belleza sumamente sensual y coqueta, vestida toda de rojo, con unas curvas de infarto que no le envidiaban nada a ninguna de las Nueve Damas Celestiales. Se trataba de la líder del Salón de Excelencia del Mercado Negro: Ye Honglei.
Quien en sus épocas de juventud, bajo el nombre de la Emisaria del Deseo Rojo, había tenido bastantes encuentros con Zhang Ruochen.
De esa flaca, Zhang Ruochen también se acordaba perfectamente; era un personaje de armas tomar y recontra astuta.
Cuando era joven, ella andaba bajo las órdenes de Di Yi, el joven maestro del Salón de Excelencia del Mercado Negro. Pero con tal de serrucharle el piso y quedarse con su puesto de líder, se alió caleta con Zhang Ruochen para bajarse a Di Yi. Así, paso a paso, la flaca se las arregló para trepar hasta convertirse en la jefa máxima de la organización; hoy en día, con todo el poder que manejaba, era todo un peso pesado en el Campo Kunlun.
Durante todo el trayecto, nadie soltó ni una sola palabra.
Al cruzar el Río Celestial, enfilaron vuelo directo hacia Xiniu Hezhou, uno de los cuatro grandes continentes del Mundo Celestial.
Los territorios de los Santos Supremos de los mundos del universo occidental estaban ubicados, justamente, en Xiniu Hezhou.
Y es que las reglas del Mundo Celestial eran claras:
Solo los Santos Supremos tenían derecho a poseer un territorio de nivel de Domino Santo en el Mundo Celestial; los dioses no podían ser dueños de ninguna tierra.
Cualquier territorio de Domino Santo medía exactamente treinta mil millas de largo por treinta mil de ancho.
Mientras más Santos Supremos tuviera un mundo, más territorios podía reclamar en el Mundo Celestial, lo que significaba tener acceso a más recursos para cultivar.
Por eso, la bronca por los territorios de los Dominios Santos era la competencia más brava entre los mundos del Mundo Celestial, superando por mucho a la lucha por los rankings de mérito.
En ese momento, Zhang Ruochen y toda la mancha avanzaban directo hacia el Domino Santo de Jinsha.
Hace un mes, el Domino Santo Jinsha era el territorio de Santo Supremo Ling Xiu, del Culto de la Luna.
Pero Santo Supremo Xu Xu, del Campo Divino de la Espada, le había lanzado un desafío por el territorio y lo había derrotado. Con eso, el Domino Santo Jinsha cambió de dueño y pasó a manos de Xu Xu.
Poco después, Ling Feiyu barrió con Xu Xu para recuperar el Domino Santo de Jinsha, pero terminó perdiendo ante Canghai Yishu, perdiendo la tierra una vez más.
Así que el centro de todo este chongo entre el Campo Kunlun y el Campo Divino de la Espada estaba concentrado en el Domino Santo Jinsha.
A estas alturas del partido, el asunto ya no era solo por la posesión de una tierra santa; se había convertido en una pelea por el orgullo, en un campo de batalla para cobrar venganza y en el escenario perfecto para medir fuerzas entre los mejores Santos Supremos de ambos mundos.
El Domino Santo Jinsha quedaba dentro del Dominio Celestial Wuji, en Xiniu Hezhou.
Un dominio de este nivel podía albergar desde unos cientos hasta varios miles de Dominios Santos.
El Dominio Celestial Wuji era un dominio de primera clase, recontra rico en recursos. Por su subsuelo corrían venas divinas, capaces de producir piedras divinas, plantas santas de nivel de época (yuanhui)... y todo tipo de reliquias raras de la naturaleza.
Solo los mundos que estaban en el top mil del ranking general tenían el derecho de instalarse en un dominio de primera clase.
Apenas pisaron el Dominio Celestial Wuji, Zhang Ruochen sintió de golpe una energía santa súper espesa; las reglas de la naturaleza andaban más activas que nunca. El ambiente para cultivar en este lugar era tan bueno que dejaba chico incluso al Monte Wang.
En cuanto al Dominio Celestial Shada, donde Zhang Ruochen había estado antes, no le llegaba ni a los talones a este sitio.
Sin embargo, no fueron de frente al Dominio Santo Jinsha; prefirieron llegar primero al Dominio Santo de Jinshu, que quedaba justo al norte.
Y es que, como el Domino Santo Jinsha ahora estaba bajo el control del Campo Divino de la Espada, si algún cultivador de Kunlun se metía ahí por las puras, los Santos Supremos del Campo Divino de la Espada podían bajárselo al toque usando la excusa de violación de propiedad privada.
Actualmente, el grueso de los cultivadores del Domino Santo de Kunlun se andaba concentrando en el Domino Santo Jinshu.
Mientras tanto, los Santos Supremos del Campo Divino de la Espada, junto con Shang Ziyan y Miguel de la facción del Campo Celestial, se habían plantado fuertes en el Domino Santo Jinsha.
El choque entre el Domino Santo Jinsha y el Domino Santo Jinshu tenía a todo el Dominio Celestial Wuji de cabeza, había jalado a un montón de gente de distintos mundos del Mundo Celestial que solo iba para ver el chongo.
Al fin y al cabo, con la Gran Asamblea del Mundo Mortal a la vuelta de la esquina, ya no necesitaban estar encerrados cultivando, así que andaban libres y con ganas de ver acción.
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